El Mataburros. Disgresión

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 06-03-2012

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Según el diccionario de la Lengua Española, digresión es el efecto de romper el hilo del discurso y de hablar en él de cosas que no tengan conexión o íntimo enlace con aquello de que se está tratando: “Hablaba de las leyes, pero se fue por las ramas e hizo una larguísima digresión sobre la política actual”. Son sinónimos: Excurso, inciso, paréntesis, divagación, disquisición, elucubración, escarceo, evagación, desvío.

Es un término poco utilizado en castellano, casi reservado a la élite intelectual que, aun así, lo escribe algunas veces de forma errónea. Así no es raro encontrar en su lugar la palabra “disgresión” que no existe en la lengua castellana. Si haces una búsqueda en Google, encontrarás 94.200 resultados para el primero y 475.000 para el segundo.

Digresión procede del latín digressio, -onis, de digredi, apartarse. Es posible que el error provenga del cruce con el prefijo “dis” que introduce la idea de separación y se emplea para formar el verbo “disgregar”, del cual el vulgo cree que deriva el sustantivo “disgresión”, lo que explicaría la inclusión de esa “s” innecesaria.

En un sugestivo artículo aparecido en “El País” el 11 de julio de 1976, J. E. Zúñiga bajo el título “La novela como disgresión”, el periodista equivoca la ortografía, pero tan sólo en la cabecera, ya que en el texto escribe correctamente digresión:

“La escritura es el arte de la digresión, afirma Severo Sarduy en ese decálogo del orientalismo y el erotismo consumístico que es Cobra. Aun dando por bueno este axioma, no por ello dejaremos de pensar que una literatura basada en la acumulación digresiva forzosamente parará en barroquismo, por inteligente que sea, y perderá la austeridad que exige la consecución de la línea argumenta”.

Lo mismo ocurre en el mundo de la  ciencia. Red Científica es una organización dedicada a la comunicación y divulgación en lengua castellana de trabajos de investigación, proyectos de innovación, reflexiones y ensayos en clave de ciencia, tecnología y pensamiento. Edita una revista digital en la que publica artículos sobre numerosas áreas del conocimiento científico. En uno de ellos, su autor, Lamberto García del Cid, yerra al titularlo “El Universo. Versiones y disgresiones”, a pesar de que luego su contenido demuestra la sabiduría de quien lo ha escrito.

“Cuando conozcamos qué es el universo, de qué se compone, cómo se originó, sabremos por qué estamos aquí. Si es que todavía nos sigue interesando conocerlo. Pero el enigma se las trae porque, aunque resulte asombroso, todo apunta a que no hay universo, sino multiverso”.

Aliquando dormitat Homerus…

El Mataburros. Exhuberante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 09-02-2012

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Exuberante es otra de las palabras que induce a cometer el error de escribirla con “h” intercalada, lo mismo que “exorbitante” y “exultante”, en expresiones como “una vegetación exuberante”. Según el DRAE, su significado es “muy abundante y copioso”. El María Moliner ofrece otro muy parecido: extraordinario, abundante o rico en sí mismo o en la cosa que le es propia.

Exuberante procede del verbo latino “exuberare” (abundar mucho), formado por el prefijo ex- (que añade a la palabra o raíz a que se antepone la idea de sacar o poner fuera) y uberare (ser fértil en frutos) que, a su vez, proviene de uber, uberis (ubre, teta, mama), del que se ha formado el adjetivo uberrimus (ubérrimo) para expresar lo que es fecundo, fértil y abundante. De ahí que Manuel Seco, en su “Diccionario su dudas y dificultades de la lengua española” sea más atrevido al atribuir una interpretación más laxa: Extraordinariamente abundante, de formas muy acusadas o llamativas (generalmente aludiendo al pecho femenino), como Beyoncé, exhuberante y voluptuosa en rojo pasión en sus primeras fotos tras dar a luz.

Los sinónimos de exuberante son: “abundante”, “abundoso”, “copioso”, “frondoso”, “generoso”, “lujuriante”, “opulento”, “pletórico” y  “profuso”. Los antónimos: “corto”, “deficiente”, “escaso”, “exiguo”, “precario”, “pobre”, “ralo”, “raquítico” e incluso “ridículo”.

Escribir exuberante con la “h” intercalada es una falta de ortografía que aparece a menudo en la prensa. Si entras en la hemeroteca del “Diario Vasco” de Donostia-San Sebastián y haces una búsqueda con “exhuberante”, encontrarás 58 resultados en la colección que aloja sus publicaciones desde el año 2006, mientras que si lo haces con “exuberante”, encontrarás 205 resultados, con lo cual el diario decano de la ciudad escribe mal esa palabra una de cada cinco veces.

En su edición correspondiente al 02/05/2009 y bajo el título “Scarlett Johansson es la actriz de Hollywood con el mejor escote”, el cronista escribe lo siguiente: “A pesar de las dietas y las larguísimas sesiones de entrenamiento, su escote no parece haber perdido ni un ápice de atractivo. Ni la exhuberante Salma Hayek ni Halle Berry han conseguido desbancar a Johansson, que siempre se ha mostrado encantada con sus pechos. «Nunca me operaría. Recibo cumplidos gracias a ellos y se lo tengo que agradecer a mis padres», ha señalado la joven”.

También “El País” se apunta al carro y, en su edición del 3 de febrero del 2012 (hace tan sólo seis días), con el título de “Pasen y vean el show de Arroyo”,la periodista Elsa Fernández-Santos nos informa sobre una particular exposición que se celebra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, basada en la dispar colección de objetos que a lo largo de su vida ha creado y coleccionado el artista Eduardo Arroyo:

“La exposición se completa con un singular proyecto audiovisual: una película titulada Arroyo. Exposición individual, en la cual se recoge la conversación de 24 horas de duración entre el pintor y el editor Alberto Anaut, que hace las veces de director de una pieza que pone en bandeja la personalidad ágil y exhuberante del artista. El filme se proyectará íntegramente mañana, día de la inauguración, desde las 22:00 hasta las 22:00 del día siguiente y fragmentado durante el resto de la semana.

El Mataburros. Exhultante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 14-01-2012

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También es error bastante frecuente encontrar la palabra “exultante” escrita con una “h” intercalada en expresiones como “estaba exultante el día de su boda”.

La confusión proviene porque existen palabras en castellano que llevan la “h” intercalada después del prefijo “ex”, como “exhalar”, “exhausto”, “exhibir”, “exhortar”, “exhumar”, mientras que otras no lo llevan como los adjetivos “exorbitante”, “exultante” o “exuberante”. No hay ninguna norma para saber si los términos que empiezan por “ex” llevan la “h” a continuación. Casi todos ellos provienen del latín y el castellano conserva la ortografía de su origen.

El verbo exultar viene del latín “Exsultare” que significa saltar, brincar, mostrar alegría. Exultante es un adjetivo cuyo significado es: “Que muestra gran alegría o satisfacción”, según el DRAE. Como sinónimos hemos encontrado los siguientes: “Alborozado”, “alegre”, “entusiasmado”, “eufórico”, “jubiloso”, “optimista”, “regocijado”, “triunfante”. Y como antónimos: “Abatido”, “descorazonado”, “mohíno”, “pesimista”, “triste”.

Si entras en el buscador de Google y tecleas “exhultante”, obtienes 18.900 resultados… no está nada mal. Esta falta de ortografía es también asidua de la prensa escrita. Si accedes a la hemeroteca de ABC y tecleas la palabreja, encontrarás 8 resultados, es decir, a lo largo de su historia, el diario ABC ha cometido 8 veces el error de escribir “exultante” con “h” intercalada. La última vez, el 23 de agosto de 2010, al dar la noticia de la victoria de Loeb en el Rally de Alemania, con el español Dani Sordo en segundo lugar: “El piloto francés Sebastián Loeb se ha mostrado exhultante tras conseguir su octavo título consecutivo en el Rally de Alemania…”.

También la Cope comete el mismo error en su página web, al dar la noticia el 18 de julio de 2008 de la presentación de Ronaldinho como jugador del AC Milán, bajo el siguiente titular: “Ronaldinho exhultante en su presentación en el Milan”.

 

El Mataburros. Exhorbitante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 10-12-2011

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Es error bastante frecuente encontrar la palabra “exorbitante” escrita con una “h” intercalada en expresiones como “un precio exorbitante” (por ejemplo, cuando nos acercamos a la pescadería y preguntamos por el de las angulas).

Si entras en el buscador de Google y tecleas “exhorbitante”, obtienes 60.700 resultados, lo que sí parece exorbitante. Probablemente, la confusión proviene porque existen muchas palabras en castellano que sí llevan la “h” intercalada después del prefijo “ex”, como “exhalar”, “exhausto”, “exhibir”, “exhortar”, “exhumar”.

La palabra “exorbitante” procede del latín “exorbitans”, formada por el prefijo “ex” (fuera o más allá) y el sustantivo “orbita” (trayectoria que, en el espacio, recorre un cuerpo sometido a la acción gravitatoria). Exorbitar serviría pues para expresar que un astro se ha salido de su órbita, con lo cual alcanzaría una velocidad altísima, lo que justifica el significado del adjetivo : excesivo, exagerado.

Esta falta de ortografía es también asidua de la prensa escrita. Aparece alguna vez en la mayoría de los diarios españoles, incluso en titulares. Así ABC del 14 de octubre de 2011 titula “La exhorbitante protección de los Derechos Fundamentales” un artículo firmado por Benigno Varela Autrán.

Pero es que no sólo es una vez. Si entras en su hemeroteca y tecleas la palabra de búsqueda “exhorbitante”, te encontrarás con 39 resultados, es decir, a lo largo de su historia, el diario ABC ha cometido 39 veces el error de escribir “exorbitante” con una “h” intercalada. No está nada mal, teniendo en cuenta que el diario ya superó los cien años de existencia, ya que fue fundado en Madrid el 1 de enero de 1903 por Torcuato Luca de Tena y Álvarez-Ossorio.

El primero resultado corresponde a la edición de Sevilla del 28 de octubre de 2003. En su página 75, el diario informa que el fiscal reitera su petición de sobreseimiento del caso de las indemnizaciones percibidas por José María  Amuchátegu y Ángel Corcóstegui al cesar en sus cargos como directivos del Santander Central Hispano, por entender que los hechos no son constitutivos de delito. En su valoración jurídico-penal de los hechos, el fiscal entiende que “lo exhorbitante que resultan las cantidades pagadas para quien como la inmensa mayoría de los ciudadanos gestiona una economía modesta, tampoco es argumento suficiente para derivar necesariamente la existencia de un perjuicio para la entidad”. Curioso argumento… ¿o quizá desorbitado?

El Mataburros. Tutorial

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 13-11-2011

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Otra palabreja que nos ha colado la industria electrónica en la jerga digital es “tutorial” para designar la ayuda o guía que el usuario necesita consultar para aprender el manejo del artefacto que acaba de comprar, una especie de asistente para conocer su funcionamiento, aunque el diccionario Oxford define “tutorial” como clase individual o con un pequeño número de estudiantes y reserva “handbook” para traducir “manual de instrucciones”. 

La palabra “tutorial” no está registrada en el Diccionario, pero el DRAE te ofrece “tutorar”: poner tutores, por ejemplo, cañas para mantener derecha una planta. Bajo esa acepción, “tutorial” sería un adjetivo que se podría aplicar para todo lo que tiene relación con la tutoría o el tutor. Así estaría bien dicho “La acción tutorial ayuda al estudiante”, como titula “El Periódico Mediterráneo” de Castellón del 18.06.2011 un artículo que presenta el programa “Acción Tutorial universitaria” destinado a los estudiantes de primer para ayudarles a adaptarse a la vida universitaria y académica.

¡Bienvenido al Tutorial de Wikipedia! Así titula Wikipedia su sitio para explicar su misión de enciclopedia en Internet, editada de forma colaborativa, en el que ofrece las instrucciones para que cualquiera se pueda convertir en un Wikipedista. Matiza el cronista que se trata de un tutorial y no de un extenso manual y ofrece un enlace que sirve al wikipedista como asistente para la creación de artículos.

También Euskaltel se inclina por los tutoriales para ayudar a sus técnicos a realizar la instalación correcta de sus equipos, para lo cual ha encargado a una empresa externa la grabación de unos videos tutoriales que explican cómo crear una red doméstica de acceso a internet. Es que el “tutorial” es ya un elemento consustancial a cualquier aplicación de software, dispositivo electrónico y demás artilugios que la tecnología ha inventado para hacernos la vida más agradables.

Ya tenemos pues incorporado a nuestro acervo cultural el término “tutorial” que desplazará en breve ─dado el tradicional apego que tenemos en este país a las expresiones que nos llegan del extranjero─ a las de “ayuda”, “asistencia”, “guía”, “programa de aprendizaje”, “manual de instrucciones”, “normas de uso” e incluso a ”reglamento”. Pues vale.

Al parecer esta práctica no es de ahora, viene de tiempo atrás y se valen de ella estultos de variada procedencia. Fijaos lo que dice Erasmo de Rotterdam en su libro “Elogio de la estupidez”, escrito en 1511: “Los rétores de nuestra época, que directamente se creen unos dioses, si se muestran con dos lenguas ─como las sanguijuelas─ y consideran hazaña ilustre el insertar en discursos latinos algunas palabritas griegas, como si fuese un mosaico, aunque no sea ése el lugar más adecuado para ellas. En consecuencia, si les faltan palabras extranjeras, arrancan de unos pergaminos podridos cuatro o cinco términos antiguos con los que arrojan oscuridad sobre el lector, como es evidente, para que quienes las entiendan estén cada vez más satisfechos de sí mismos, y quienes no, se asombren tanto más cuanto menos comprenden”. Y termina reprobando: “El mayor placer de los estúpidos es admirar más lo que es de fuera”. Ni que decir tiene que todas las obras de Erasmo fueron censuradas e incluidas en el “Índice de Obras Prohibidas” por el Concilio de Trento.

El Mataburros. Táper

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 20-10-2011

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Éste es otra de las palabras que el hispanohablante ha incorporado a su léxico diario de forma maquinal, lo ha asumido como parte de su acervo cultural, sin pararse a pensar de dónde viene ni de que, en la lengua castellana, existen varios términos que significan lo mismo. Parece que resulta mucho más “progre” decir “táper” en lugar de “tartera”, “tarrina” o “fiambrera”, que sería lo correcto, ya que ni “táper” ni “tupper” están admitidos por la RAE.

¿Quién no ha llevado alguna vez una tartera para comer en el campo, en la fábrica o en la oficina? O una tarrina, o una fiambrera. Veamos los significados que nos da el DRAE:

Tartera = Recipiente cerrado herméticamente, que sirve para llevar los guisos fuera de casa o conservarlos en el frigorífico.

Tarrina = Envase pequeño para algunos alimentos que deben conservarse en frío.

Fiambrera = Cestón o caja para llevar el repuesto de cosas fiambres. Cacerola, ordinariamente cilíndrica y con tapa bien ajustada, que sirve para llevar la comida fuera de casa.

Tupper es el nombre de un químico norteamericano que patentó en 1944 un recipiente plástico cerrado herméticamente para transportar comida o guardar alimentos en cámaras frigoríficas. Los primeros recipientes fueron de polietileno, luego de metal, y finalmente, con el advenimiento de los hornos microondas, se volvió al plástico (policarbonato, polietileno o polipropileno). Para la explotación de su negocio, Tupper creó una empresa, Tupperware Plastics Company, que más tarde pasó a llamarse Tupperware Brands Corporation, con sede en Orlando, presente en más de cien países, con una facturación de 114.000 millones de US$, de los cuales, tan sólo el 26% corresponde a ventas en los EE.UU.

La prensa no se priva de seguir la moda, ─metidos en harina, de seguir la “fashion”─ y prodiga la expresión “tupper” y no táper, como parecería lógico escribir. Así el diario “Noticias de Gipuzkoa”, en un artículo titulado “Tupperfish” del 4 de mayo de 2011, informa que «el mercado de San Martín entrega “tuppers” para llevar el pescado» y el “Diario Vasco”, en otro de fecha 13 de noviembre de 2010, recoge las palabras del presidente del gremio de hostelería: «nuestro gran enemigo es el “tupper”, ya que cada vez más personas se traen la comida al trabajo»… en una tartera, claro.

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