Cómo iniciar una historia

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 09-04-2016

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Comenzar a leer una historia puede ser para el lector como entrar a una casa. Unas casas acogen y otras rechazan. El autor de un relato tiene algo de amigo que nos invita a casa. Y al igual que el amigo, conviene que el relato ofrezca, como una atención hacia los lectores, ciertas reglas de hospitalidad con el fin de que se sienta a gusto y permanezca un rato en ella.

Puesto que el cuentista tiene que resolver este ejercicio de seducción en unas pocas líneas, es imprescindible que todo esto sea tenido en cuenta.

Existen varias formas de iniciar una historia. Una puede ser mediante una oración circunstancial. El narrador nos muestra una situación como si fuera conocida. Así parecerá que el lector ya está en antecedentes de la historia que se va a contar, lo que le hará sentirse bien en ella. Read the rest of this entry »

La verosimilitud

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 11-03-2016

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Algún sabio literato de cuyo nombre no logro acordarme dijo aquello de que la literatura es contar una pequeña mentira para decir una gran verdad. En ese sentido, el literato propone un pacto al lector: éste creerá esa mentira que el escritor cuenta y se meterá en su mundo como si fuera real, pero a cambio esa historia deberá ser verosímil, es decir, creíble.

Desde la buena ciencia-ficción hasta los buenos realistas todos cumplen ese trato con el lector y en ello reside también el hecho mágico de la Literatura, ese que nos hace creer que Gregorio Samsa se convirtió, una mañana cualquiera, en escarabajo. Read the rest of this entry »

El diálogo

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 02-02-2016

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Posiblemente el diálogo sea una de las formas más creíbles para el lector. Con él resulta más verosímil la historia, puesto que la cuentan los propios personajes. Es como asistir a una conversación sin que los que dialogan se percaten de nuestra presencia. Es un método efectivo para darlos a conocer sin explicaciones adicionales. Tal vez por eso despierta interés en el lector.

En realidad, lo que conseguimos con el diálogo es que el lector “vea” a los personajes a través de sus voces. A su vez, es una manera de economizar el lenguaje con simples y escuetas informaciones “verbales”.

El diálogo

El diálogo es liberador para el narrador y libre para el lector: liberador porque aquél abandona su papel de narrador para, simplemente, dejar hablar a los personajes. Y resulta una forma libre de lectura ya que el lector saca sus propias conclusiones, sin interpretaciones del narrador. Read the rest of this entry »

La descripción

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 09-12-2015

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Todo escritor se sirve alguna vez del hecho descriptivo. Aunque puede parecer sencillo, dibujar con palabras, es necesario ser consciente de que además de hacérselo ver al que está leyendo debe provocar en él una impresión. Por esto, quien maneja la descripción engancha al lector.

Consiste en explicar, detalladamente, las cualidades y características de un objeto, de un paisaje, de una persona o de un sentimiento. Suele paralizar la acción; de ahí su visión estática de la realidad.

Para conseguir que alguien vea lo que lee, es preciso que, con anterioridad, el escritor lo haya visto bien. Dicho de otro modo: la observación es la condición previa de la descripción. Pero observar es algo más que mirar. Es mirar fijándose en lo que se ve; es concentrar la atención. Este hecho comprende el ejercicio de los cinco sentidos corporales: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Mediante la técnica descriptiva se reflejan las sensaciones recibidas de los objetos y de la realidad viva y, a su vez, se asocia con el espacio. Read the rest of this entry »

La narración

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 13-11-2015

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Narrar es contar una o varias acciones. Éstas pueden reflejarse en una escena compleja y, también, en un encadenamiento de escenas. La narración se considera como un relato de hechos, reales o imaginarios, donde varios personajes participan en los sucesos y circunstancias que se van produciendo en el desarrollo. Aunque está marcada, principalmente, por la acción, suele combinarse con el diálogo. Y cuando se caracteriza a los personajes o se pintan los ambientes o las situaciones en que discurre la acción, se introduce la descripción.

301.- La narración

Hay que contar hechos o sucesos con habilidad, con el fin de que se mantenga constantemente la atención del lector. En la narración se busca, ante todo, el interés del que lo lee, de ahí que esté marcada por cierto dinamismo. Importan los hechos esenciales, no los detalles ni las puntualizaciones excesivas. Así la acción avanza con rapidez. Para ello hay que arrancar bien; el principio, el buen comienzo es esencial en toda narración. Es necesario evitar los principios blandos, explicativos, lentos…  Conviene buscar desde la primera línea, un hecho, una idea, una escena o un dato significativos que atraigan la atención.

A su vez, en la narración hay un predominio del verbo y de los pronombres como indicadores de referencia contextual y situacional. Dentro de las formas verbales, se da prioridad al tiempo pasado. Por el proceso dinámico que contiene, prevalecen los verbos sobre los adjetivos y sustantivos.

 

El tiempo narrativo

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 06-10-2015

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Un relato se puede plantear como una serie de hechos que ocurren a lo largo de la vida de dos o tres generaciones de personas o bien como historias que suceden en unos días o en unas horas. Suponiendo que en ambos casos la extensión sea aproximadamente  la misma, habrá gran desproporción entre el tiempo que pasa y las páginas que dedicas a narrarlo.

Sabemos que existe el tiempo objetivo, pero escribimos según el tiempo subjetivo, el que exige el relato. El tiempo objetivo o tiempo cronológico es el que marcan el reloj y los calendarios. El tiempo subjetivo, por el contrario, se define como la percepción que de ese tiempo tienen los personajes (horas que se hacen  eternas o días que pasan como un soplo). Por lo tanto, existe un tiempo lógico, pero el escritor, de acuerdo a las necesidades del relato, lo fragmenta, lo tergiversa, lo transforma.

En la narración del XIX, para expresar este tiempo subjetivo, se utilizaban fórmulas como: “el minuto de espera se me hizo un siglo”. En la narración actual se amontonan en un periodo muy corto una serie de vivencias,  recuerdos, deseos…; realmente parece que pasa un siglo respecto a lo que va a ocurrir a continuación. Esto se consigue con la técnica del monólogo interior; a través de la superposición de planos temporales el autor habla —sin casi distinguirlos— de recuerdos del pasado, de sucesos presentes que se entienden gracias a hechos pasados…

A la hora de escoger uno u otro tiempo, no se puede dejar la elección al azar, sino que depende del punto de vista y de la estructura escogidos. Por ejemplo: no tiene sentido una visión objetiva del tiempo en un monólogo interior. Ni es compatible una estructura totalmente lineal con la visión subjetiva. Es decir, si hay un narrador omnisciente y una estructura lineal, el tiempo tenderá a ser objetivo.

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