Derechos de autor

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 11-02-2011

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El derecho a la protección de una obra original es un concepto moderno que emana de las teorías de la Ilustración, plenamente aceptado por la sociedad en que vivimos. Son objeto de protección las creaciones artísticas, científicas y literarias, quedando incluidas en este último epígrafe los libros, cuentos, poesías, ensayos, artículos, obras teatrales, folletos, historietas gráficas, tebeos o cómics.  Es un derecho que nace en el mismo momento en que el autor da a conocer su obra y no requiere registro ni depósito de copia, aunque siempre es recomendable disponer de alguna prueba que demuestre la autoría.

Hay que recalcar la noción de obra original, para diferenciarla de lo que es una copia total o parcial de otra ya existente, sin aportación sustancial de contenido. La producción de algo nuevo enriquece la conciencia del individuo y coadyuva al progreso de la Humanidad. En ese sentido, nada hay para objetar a los llamados “derechos de autor” que, en el entorno anglo-sajón, se conoce como “copyright”.

Viene esto a cuento por el debate que se ha abierto sobre la legislación que los gobiernos pretenden implantar para proteger tales derechos. Algunos colectivos rechazan este monopolio, alegando que el creador no es propietario completo de su obra, ya que se ha inspirado en la creación de otros artistas que le precedieron y se ha aprovechado del conocimiento que subyace en el entorno en que se mueve, al que consideran de dominio público.

En España, hoy todavía existe el derecho a hacer copias privadas de una obra sin permiso del autor, siempre que no exista ánimo de lucro. Pero la nueva ley deroga este derecho y protege al propietario de forma contundente, con lo cual las grandes empresas culturales tienen la puerta abierta para imponer su ley, en detrimento del consumidor que se verá obligado a pagar el precio que aquéllas impongan.

En el ámbito literario, lo que más me sorprende en esta guerra es la postura que han adoptado los escritores. Todos se han posicionado en favor de las editoriales y de las distribuidoras, sin darse cuenta de que a ellos ni les va ni les viene. Claro, no me refiero aquí a los famosos, a los consagrados ─si la piratería desaparece, ellos salen beneficiados─, sino a los del montón, a la mayoría de escritores que a duras penas sobrevive de su profesión. Los derechos que percibe un autor cuando una editorial publica su libro son el diez por ciento de su precio en el punto de venta, es decir, en torno a un euro o poco más, por cada ejemplar vendido. ¿Es eso justo?

A partir de ahí, cada uno sacará sus conclusiones. Pero yo me pregunto: ¿No sería el momento de prescindir de los canales tradicionales y utilizar otros procedimientos para vender el libro que has escrito? La tecnología ha evolucionado e Internet está ahí, a la espera de emprendedores dispuestos a descubrir nuevos caminos. Sólo haría falta el apoyo de portales especializados que nos dieran el soporte informático y se encargasen del cobro, a cambio de un pequeño porcentaje. Todo bastante simple.

Quedaría por solucionar el problema de la publicidad… ¿pero acaso no te encuentras ahora con el mismo problema? Pocas editoriales hacen campañas de promoción de escritores noveles o poco conocidos. Si consigues publicar, tu novela estará quizá una semana en un lugar preferente de la librería, pero al final terminará arrinconada en un sótano que nadie visita.

Para los escritores debutantes, Internet no es una amenaza… y la nueva ley de Propiedad Intelectual tampoco. Constituyen más bien una oportunidad. Dejemos que las librerías vendan los bestsellers a 20-25 € y creemos nosotros plataformas que permitan la descarga de nuestra obra a un precio entre 1,00 y 1,50 €, incluyendo foros donde los lectores aporten sus impresiones y discutan sus preferencias. ¿Creen ustedes que alguien va a discutir ese precio para bajarse a su tablet un título sugestivo o un argumento con encanto que ha encontrado en la web? Algunos quizá sí… la mayoría no.

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