La importancia del título

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 08-12-2016

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El título es la palabra o frase llamativa con que se da a conocer el  asunto de una obra o de cada una de las partes o divisiones de un escrito para captar la atención del lector. Deberá ser airoso, de ritmo breve, sugerente y atractivo y, cómo no, grato al oído. Nunca se puede obviar que un buen título es un buen reclamo.

Es el “umbral” de la obra. Puede ser definido como un micro-texto, una “función-discursiva-del-titulo” de forma y dimensiones variables (puede ser una sola palabra, un sintagma o una frase) que desempeña la función de designar, para el lector, el objeto del escrito.

Hay que tener en cuenta que las relaciones entre el título y el texto son complejas. Es, como se ha visto, la primera fuente de información de la que dispone el lector en relación con la obra, por lo que deberá presentar lo esencial de la información; orientar al lector hacia los contenidos, sea de modo explícito o, simplemente, aludiendo a ellos implícitamente.

En ocasiones, puede estar relacionado directamente con los hechos o con los personajes. Lleva el nombre del protagonista e, incluso, puede venir acompañado de alguna característica o cualidad suya.  Otras veces, engloba la esencia o enseñanza de lo que se va a narrar.

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Actualmente se cuida mucho más este tema. Si Benito Pérez Galdós publicara hoy Fortunata y Jacinta o Misericordia no sería extraño que su agente literario o su editor porfiasen por cambiarle el título, algo que, en su tiempo, apenas tenía importancia. Hoy, en cambio, muchos escritores tienen una relación casi supersticiosa, cuando no fetichista, con el título: “Ese primer rostro de la novela”, como lo define Juan José Millás.  E incluso existe una anécdota en torno a dos escritores: Alejandro Gándara y Juan José Millás, quienes se jugaron un título en una partida de cartas.

El escritor Miguel Delibes reflexionó mucho sobre este tema en su novela La sombra del ciprés es alargada. Comprobamos que es un endecasílabo heroico perfecto. El primer apoyo rítmico recae en el fonema o de sombra  y el acento central en la e de ciprés. La palabra más larga en consonancia con el sentido de la frase es alargada. Además hay una rima interna en eco: ciprés/es, que suena como otro alargamiento y coadyuva a la resonancia grave y melancólica de todo el título. Por lo que  no es de extrañar que junto a Crónica de una muerte anunciada, haya sido presa de periodistas y se haya convertido en rótulo para la descripción de situaciones.

En otros títulos, antepone el participio: Mi idolatrado hijo Sisí o El disputado voto…  así la atención del lector, en general apresurada, se ve obligada a detenerse y ver el tema de la novela. Otros aciertos en la titulación vienen gracias a la armonía vocálica y a la estructuración silábica de las palabras en la frase. Otro ejemplo es Parábola de un naúfrago, donde hay dos palabras esdrújulas, ambas acentuadas en la a, vocal cuya claridad refuerzan las otras aes y consigue un contraste con la vocal que más se opone a ella, la o.

Por lo tanto,  no cabe ninguna duda de que el título es algo fundamental hasta tal punto que puede llevar al éxito o al fracaso, por eso no conviene dejarlo de lado, sino dedicarle el máximo tiempo.

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