La oración y sus partes. El adjetivo

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 05-11-2017

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Los adjetivos utilizados en un texto deben ser el resultado de una elección personal. Nunca debemos incluirlos ni de manera irreflexiva ni cuando nos resulte cómoda o fácil su inserción. Dos grandes cuentistas nos dan unos consejos muy útiles para su uso:

  • Horacio Quiroga nos recomienda evitar la adjetivación innecesaria; la colocación de un adjetivo cuando el sustantivo basta para expresar la idea: gota (no gota resbaladiza); instantáneas (no puntuales instantáneas); soledad (no soledad aislada): “No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.”
  • Prescindir de la adjetivación vaga e imprecisa es la recomendación de Anton Chéjov: “Al corregir las pruebas, tacha muchos de los sustantivos y adjetivos. Usas tantos sustantivos y adjetivos que la mente del lector es incapaz de concentrarse y se cansa pronto. Si yo digo: ‘El hombre se sentó sobre el césped’ lo entenderás de inmediato. Lo entenderás porque es claro y no pide un gran esfuerzo de atención. Por el contrario, si escribo ‘Un hombre alto, de barba roja, torso estrecho y mediana estatura, se sentó sobre el verde césped, pisoteado ya por los caminantes; se sentó en silencio, con cierto temor, y tímidamente miró a su alrededor’, no será fácil entenderme, se hará difícil para la mente, será imposible captar el sentido de inmediato. Y una escritura bien lograda, en un cuento, debería ser captada inmediatamente, en un segundo (…).”

Así pues, no es conveniente emplear adjetivos huecos, sin carga semántica específica, porque anulan los matices significativos. Por ejemplo: estupendo, maravilloso, precioso, bonito, original, extraño, delicioso, único, inigualable, inconfundible…

El peligro de usarlos en exceso es que la narración se puede volver una enumeración, un texto demasiado floreado y hasta cursi, de modo gratuito. Al momento de escribir los adjetivos, hay que preguntarse si son realmente necesarios. ¿Aporta algo importante al texto o al sustantivo que acompaña? ¿Es preciso ese adjetivo para que el lector comprenda lo que tratamos de transmitir?

Un truco que puede ayudar a la hora de ver la importancia de un adjetivo es sacarlo de la oración: ¿cambia el sentido de la frase?, ¿se queda coja en los matices? Ante la duda, lo mejor es prescindir de él.

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