Libros. Estadísticas a medida

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 06-06-2013

Tags : , , , , , , , , ,

Son numerosos los estudios que se publican en España para analizar la evolución de la industria editorial y no todos manejan las mismas cifras, quizá porque utilizan distintas fuentes: unas son el resultado de un trabajo estadístico, otras de información otorgada por los actores y otras, las que aparecen en los registros de los organismos oficiales que velan por preservar la cultura. Es cierto que cada parte tiene sus intereses y las estadísticas que elaboran estarán orientadas a conseguir algún objetivo que al vulgo escapa, pero no estaría mal que unificaran criterios para saber dónde estamos, en un sector económico que tanta importancia tiene en la formación del ciudadano y hacer así una sociedad mejor en la que convivan todas las ideas.

La industria del libro en crisis

Lo grave es que, aunque sean dispares, todos los informes nos traen malas noticias: el mundo del libro camina hacia abajo, todos los indicadores apuntan a un cambio de tendencia que no todos los agentes interpretan con acierto, lo que está agudizando una crisis que empezó hace ya tiempo y que amenaza con llevarse por delante un oficio de tanta tradición como lo son los editores de vocación. Aun así, tras cinco años de retroceso, el mundo del libro hace votos por recuperar su posición, como afirman los expositores en la Feria del Libro que acaba de inaugurarse en el paseo de Coches del Retiro de Madrid.

El primero es el que publica la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), con la colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Presenta un estudio sobre el comportamiento de los lectores españoles, elaborado tras realizar 6.700 entrevistas a individuos con más de 10 años de residencia en España: “Hábitos de lectura y compra de libros en España 2012” apareció en enero del 2012, y de él hemos entresacado algunas cifras:

El 63% de la población española de más de 14 años lee al menos un libro por trimestre, lo que indica que uno de cada dos españoles no lee nunca un libro, un porcentaje que nos resulta excesivamente bajo si, como afirman algunos expertos, a niveles de lectura, España está a la cola de Europa.

Lo mismo ocurre con el número de personas que lee libros en formato digital. La encuesta afirma que el 11,7% de la población lo hace, un porcentaje que también parece excesivo. Claro que eso, comparado con los datos que nos llegan de Francia, es una menudencia. El 93% de los franceses mayores de 18 años afirma haber leído alguna vez un libro digital. Da la impresión de que esto de las estadísticas tiene truco

El 55,4% de los ciudadanos declaran haber comprado al menos un libro en los últimos 12 meses y la media de libros comprados por cada habitante es de 10,3, otro índice que también parece alto. Si la población española es de 47 millones de habitantes y un 15% tiene una edad menor de 15 años, el número de libros vendidos tendría que ser del orden de los 400 millones, cuando en realidad la FANDE (Asociación Nacional de distribuidores) nos habla de 140 millones vendidos en el año 2011. Algo no cuadra o lo hemos interpretado mal.

Con respecto al libro electrónico, sólo el 11,7% de la población lee e-books, más del doble de lo que ocurría en 2010. El 9,7% de los encuestados declararon poseer un e-reader en 2012 (frente al 1,7% en 2010), lo que también parece excesivo, ya que eso representaría un parque próximo a los 4 millones, cuando el número de dispositivos que hay en España se estima en 2 millones de unidades, entre e-readers y tabletas.

Frente a las estadísticas, los datos que ofrece la Agencia del ISBN son reales y reflejan el número de títulos registrados a lo largo del año. Las editoriales registraron 88.349 títulos, con un descenso del 8% respecto al año anterior, mientras que los autores-editores registraron 6.590, con un descenso del 29%, quizá debido a que el registro en 2011 fue gratuito para ellos. De ese total de 94.079 títulos registrados, 20.079 lo fueron en formato digital, cuyo crecimiento fue del 13%, aunque no se explicita cuántos de ellos lo fueron por las editoriales y cuántos por los autores-editores

Por el contrario, el informe del Instituto Nacional de Estadística dice que en 2012 se editaron 69.668 títulos, según el Depósito Legal de la Biblioteca Nacional sobre las publicaciones editadas en España, de las cuales 60.219 fueron libros y 9.449 folletos, lo que supone un descenso del 6% respecto al año anterior.

Mientras, esperamos el informe “Comercio interior del libro en España”, que prepara la FGEE con el patrocinio de CEDRO y que suele aparecer en julio, para ver si podemos aclarar las dudas y sacar conclusiones pertinentes.

También te podrían interesar:

Hábitos de lectura en España

Registro editorial 2012 en España

La co-edición de libros

Categoría (Derechos de autor, El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 30-05-2013

Tags : , , , , , , , , , ,

Cada día crece el número de escritores diletantes partidarios de auto-publicar su obra, sin tener que pasar por el filtro de un editor que imponga sus condiciones. Y sin embargo, existe una fórmula intermedia que va ganando adeptos: la co-edición, compartiendo los riesgos con una editorial reconocida, que aporte una marca de prestigio, fórmula que ya habíamos presentado en un artículo anterior bajo el título “Co-editar o autopublicar”. Decía entonces que las editoriales están sufriendo las consecuencias de la crisis… y de los cambios que padece la industria del libro, así que una propuesta de publicar 1000 libros y tú, autor, comprar 400-500 podría ser una alternativa a tener en cuenta:

  • El coste de cada libro te va a resultar muy parecido, si tienes en cuenta que te evitas el diseño de la portada y la maquetación.
  • La calidad de la impresión será notablemente mejor, ya que estará supervisada por un profesional.
  • La editorial se encargará de distribuir el libro por los canales tradicionales (librerías, grandes superficies, tiendas especializadas y la venta por Internet) a los que tú tienes un acceso restringido.
  • Para ello, tendrá que realizar una campaña de difusión a través de los medios de  comunicación, lo que te ayudará a vender parte de tus 500 ejemplares (piensa dónde los vas a almacenar).
  • Tú te reservas la opción de comercializar el libro impreso por otros canales no convencionales al precio establecido
  • Y conserva la propiedad sobre el libro digital para situarlo en los portales de éxito(Amazon, Apple Store, Fnac, Google Books y quizá alguno más, sin olvidar a Bubok, que tiene una buena penetración en el mercado de habla hispana).

Lucha para no ceder los derechos sobre la explotación del formato electrónico o firma un contrato específico para él, como hacen en Francia. Se estima que el número de dispositivos de lectura ─entre tabletas y e-readers─ que hay en España ronda los dos millones y parece que se venden 0,7 libros digitales por cada dispositivo, aunque las cifras que se publican no sean del todo fiables. Es un parque importante que seguirá creciendo, así que poco a poco el mercado se irá consolidando, sobre todo, si se confirma la tendencia de aminorar los precios ─a pesar de la subida del IVA─. Está demostrado que si un libro pasa de 8 a 2 euros, se convierte en un producto de compra por impulso, la cifra de ventas se dispara y se reduce la piratería.

la coedicion de libros

¿Qué tipo de editorial te conviene para una co-edición? En primer lugar, selecciona una cuya línea editorial coincida con el argumento de tu novela, es lo más importante, si no hay confluencia, no vale la pena, es tiempo perdido. Luego yo me inclinaría por una que lleve algún tiempo implantada en el mercado, de tipo tradicional, que no domine las tecnologías de vanguardia y que no sea muy activa, sin dar demasiada importancia a su cuenta de resultados. Te resultará más fácil negociar el contrato y convencerles para que ellos no se metan en el segmento del ebook, o cuando menos te dejen la puerta abierta.

El problema surgirá con los plazos. Tú querrás correr pero ellos tienen marcado un ritmo lento y difícilmente van a acelerar. Tómatelo con calma y empieza a negociar con tiempo, seis meses antes de terminar la novela, incluso un año. Si consigues que se interesen, mándales extractos de lo que vayas escribiendo, una sinopsis larga, así poco a poco les vas involucrando en el proyecto, sin olvidar que te pueden aportar ideas para mejorar el contenido. Y aquí vuelvo a insistir en algo que me parece fundamental: el texto no puede contener ninguna errata, asegúrate de ello, al menos en las 10 o 20 primeras páginas. Y otro algo a tener en cuenta es escribir un primer capítulo ─incluso los dos o tres primeros─ que sean atractivos y despierten la curiosidad del censor que te va a juzgar.

Cuando hayas concluida tu obra, tendrás mucho camino recorrido y te será más fácil convencer al editor para que la publique. Discute todas las cláusulas y cede sólo cuando veas que no hay más remedio. El hecho de que tú, como autor, vayas a cubrir el 50% del presupuesto, te concede una posición privilegiada en la negociación. Aprovéchala y trata de ceder los derechos mínimos; tiempo habrá para hacer concesiones…

Con respecto a los derechos de autor, puedes renunciar a ellos, si consigues un buen precio para la compra de los 500 ejemplares; desde el punto de vista fiscal, parece más sencillo, sólo tendrás que darte de alta en actividades económicas como editor y no como autor. Por lo demás, evita conceder exclusivas, define el ámbito territorial y, si puedes, limita el contrato a la primera edición. Piensa que, si el éxito te sonríe, habrá una segunda y, si estás exento de compromisos, podrás negociar mejor e incluso buscar otra editorial que te ofrezca nuevas perspectivas económicas.

También te puede interesar:

El contrato de edición

Autoeditar es la solución

El Mataburros. Señora Presidenta

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 23-05-2013

Tags : , , , , , , , ,

En estos últimos días, me han llegado dos correos electrónicos de un par de amigas que me piden opinión sobre un texto un tanto provocador que circula por la web, titulado “Contra la tontuna lingüística, un poco de gramática bien explicada” al parecer escrito por una profesora de un instituto público en el que arremete contra políticos y periodistas que hacen mal uso de la lengua castellana, unos por motivos ideológicos y otros por ignorancia de la gramática al utilizar la palabra “presidenta”. Según ella, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

Angela Merkel

Con el fin de investigar de dónde procede el citado texto, me metí en Internet y tecleé el título en el buscador. Me sorprendió encontrar 15.900 resultados, al parecer la controversia no es de ahora, la primera referencia es de noviembre de 2009 y la autora del artículo se llama “Reme”, según dice Ramón en su espacio “Entretenimiento y humor”.

Existen sustantivos que poseen el género incorporado mientras que otros los adquieren por concordancia, mediante marcas formales que lo atestiguan, como la terminación genérica –o, -a en sustantivos que designan a personas o animales. Pero existen sustantivos animados que sirven para los dos géneros, de modo que no se puede distinguir el sexo por la desinencia y hay que acudir al artículo o al adjetivo para saberlo (el pianista/la pianista, el personaje masculino/ femenino). Son sustantivos comunes en cuanto al género y los hay de varios tipos. Uno de ellos es el de los sustantivos de una sola terminación (sin variante en –a), que corresponden a nombres de personas acabados en –nte, procedentes de participios de presente latinos, también llamados “participios activos”.

La Nueva Gramática de la Lengua Española (apartado 2.5i) permite utilizarlos con modificadores masculinos o femeninos, pero sin modificar la terminación (muchos estudiantes/muchas estudiantes), con lo cual parecería que nuestra profesora tiene toda la razón y “presidente” serviría para asignar tanto a un hombre como a una mujer.

Pero… siempre hay excepciones que confirman la regla. El siguiente apartado de la dicha Gramática (2.5j) dice que se dan algunas oposiciones a esa norma con las terminaciones –ante/-anta y –(i)ente/-(i)enta, sin connotaciones particulares o significados añadidos. Se trata de los siguientes casos:

cliente / clienta, comediante / comedianta, congregante / congreganta, dependiente /dependienta, figurante / figuranta, intendente / intendenta, presidente / presidenta, sirviente / sirvienta.

Por eso, el DRAE nos explica que el término “presidente” proviene del latín “praesĭdens, -entis” y admite la palabra “presidenta” con las acepciones siguientes: Mujer que preside, presidente (cabeza de un gobierno, consejo, tribunal, junta, sociedad, etc.), presidente (jefa del Estado) y coloquialmente, mujer del presidente, con lo cual sería correcto decir tanto la presidente Merkel como la presidenta de Navara, Yolanda Barcina.

(ver aquí el artículo de BBVA).

Claro que ahora alguien se preguntará quién es la Real Academia Española para dictar normas sobre la forma en que han de expresarse los hispano-hablantes. Aquí cada uno tendrá su opinión, aunque son pocos los que le desautorizan para cumplir esa misión, junto a las 21 Academias de América Y Filipinas que, con ella, integran la Asociación de Academias de la Lengua Española, según una tradición secular que les confía la responsabilidad de fijar la norma que regula el uso correcto del idioma.

Aunque alguna vez podamos disentir sobre las decisiones que adopta la Academia ─nada anormal en asuntos de índole tan personal─, su criterio es recoger las voces que el pueblo utiliza habitualmente o que se han generalizado por la influencia de lenguas extranjeras. Y en este caso, acierta, ya que la palabra “presidenta” es de uso común desde tiempo inmemorial (aunque, en algunos casos, se emplea en sentido despectivo), tal y como recoge el diccionario de la RAE del año 1803 en el que encontramos la definición de “presidenta” como “la muger del presidente”, “la que manda y preside en alguna comunidad” según nos cuenta Pablo Ramos Hernández en su blog “La Crítica Mordaz”.

 También te puede interesar:

El papel de la Real Academia española

Si los ángeles fueran epicenos

El Mataburros. Abertzale

errores gramaticales

.

¿Son los premios literarios un negocio para las editoriales?

Categoría (Derechos de autor, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 16-05-2013

Tags : , , , , , , ,

La gran mayoría de los concursos literarios que se convocan en España sólo aceptan obras inéditas libres de compromisos ─el Premio Cervantes es una de las excepciones─, requisito mucho menos frecuente en la Unión Europea. Conforme te vas adentrando en los entresijos de cómo funciona la industria editorial de este país, vas comprendiendo la razón que se esconde tras esta exigencia aparentemente inocua y terminas por preguntare si los premios literarios se han creado para promocionar la cultura o simplemente para mejorar la cuenta de resultados de las entidades que los instituyen.

Muchos de estos certámenes están organizados por grupos editoriales que tienen intereses económicos, son empresas que tienen la obligación de ganar dinero ─objetivo legítimo que nadie discute─ para remunerar a sus accionistas. Hasta ahí, nada que oponer. Las dudas asoman cuando analizas las condiciones que te piden para participar en ellos. Me he permitido leer las bases que regulan cuatro de los concursos literarios más afamados en lengua castellana (Nadal, Alfaguara, Tusquets y el Herralde de Anagrama) y todos ellos incluyen cláusulas de este tipo:

  • Novelas originales e inéditas que no hayan sido premiadas con anterioridad.
  • El ganador está obligado a suscribir un contrato con cesión “ad eternum” de todos los derechos de explotación de la obra premiada, absolutamente todos, a favor de la editorial.
  • La remuneración que el autor recibe por ello es, como mucho, el 10% ─que luego se puede reducir hasta la mitad en algunas modalidades o en caso de subrogación de derechos─ sobre el precio de venta al público, sin contar el IVA.
  • Este porcentaje llega hasta el 25% si la venta es en formato electrónico, y sobre los ingresos netos obtenidos por el editor.
  • Y lo que es más sangrante ─a mi modesto entender─ es que la editorial se reserva esos mismos derechos para cualquiera de las obras presentadas, aunque no  hayan sido galardonadas, ni siquiera mencionadas con un accésit.

Son contratos leoninos que el ganador tendrá que firmar ─muy contento, seguramente─ sin darse cuenta de que es un regalo envenenado, ya que está cediendo una exclusiva ─sin opción al pataleo─ que seguramente va a producir unos jugosos dividendos, de los que el autor sólo va a recibir unas migajas. Y esto lo podría entender si el premio que se otorga es significativo, como los 600.000 euros del Planeta. Pero no, son valores menores, entre 18 y 20.000 € (salvo el Alfaguara con 170.000 US$), con la particularidad de que la cantidad percibida es a modo de anticipo; el autor empieza a cobrar el porcentaje sólo cuando haya amortizado el importe del premio.

concursos literarios negocios editoriales

Por eso, uno se hace la pregunta: ¿la convocatoria de un concurso literario responde a una vocación cultural o a un interés económico para obtener ingresos sin arriesgar demasiado? Porque los gastos de gestión no son importantes y tampoco hace falta invertir mucho en publicidad. De eso ya se encargarán los medios, deseosos de disponer de noticias para llenar sus espacios. El mundo literario tiene glamour.

El mayor “dispendio” sería remunerar a los miembros del jurado, aunque seguramente una buena criba habrá sido hecha antes por “mileuristas”, con el fin de recortar el trabajo de los “sabios”. Y eso con las reservas que algunos apuntan sobre la honestidad que debería presidir el debate para conceder el galardón al más apto. ¿Será verdad eso de que la mayoría de los grandes premios se pactan previamente antes de leer ─incluso de recibir─ los manuscritos que se han presentado? Una autoridad como Manuel Rodríguez Rivero dijo en El País: “Con escasas (y notables) excepciones, el premio literario honrado es el que todavía no ha sido concedido”.

En Francia, muchos premios se conceden solamente a obras ya publicadas, lo que “a priori” parece más razonable. El Goncourt es el máximo galardón literario de entre los casi 1500 que se convocan anualmente en el país vecino. La decisión la toma un jurado sobre el conjunto de las novelas publicadas durante el año en curso, es decir, no entre obras inéditas, sino ya en circulación. La cuantía del premio es simbólica ─10 euros─ si bien el ganador tiene asegurado un éxito de ventas.

Pero no todo son elogios. Muchas críticas han sido hechas a los miembros del jurado ─que no rotan, son cargos vitalicios hasta cumplir los 80 años─, acusados de dejarse influenciar por los grandes sellos, aun tras prometer no tener relación profesional con ellos ni recibir remuneración alguna. No en vano, se estima en más de tres millones de euros el beneficio que produce la obra premiada en las ocho semanas que siguen al fallo.

También te puede interesar:

Presentar la novela a un concurso literario.

Adquirir notoriedad. Ganar un premio literario.

Concursos literario menos reputados.

El contrato de edición

Categoría (Derechos de autor, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 09-05-2013

Tags : , , , , , , , ,

Si has tenido la suerte de encontrar un editor que se anime a publicar tu libro por su cuenta y riesgo, lo normal es que te proponga un contrato de edición para obtener todos los derechos presentes y futuros sobre la obra. Está en su derecho, él pone el dinero, él marca las pautas. No hay que olvidar que de cien proyectos que le llegan quizá sólo diez salen adelante y, de esos diez, uno genera beneficios, cuatro cubren gastos y cinco producen pérdidas, así que no te extrañe que quiera resarcirse para que, al menos, ese uno que tiene éxito le dé satisfacciones y le permita conseguir un rendimiento.

Contrato editorial

Aun así, tú como autor tienes también tus derechos y has de tratar de defender tus intereses. Discute lo máximo que puedas y firma el contrato escrito (las sugerencias que propone escritores.org te pueden ayudar), las palabras se las lleva el viento. No hace falta que consultes a un abogado para ello ─si eres miembro de alguna asociación de escritores, su consejo te puede ser útil─, ya que la tramoya jurídica no es complicada, sólo hace falta un poco de sentido común y algunas indicaciones sobre los aspectos más relevantes que tendrás que tener en cuenta a la hora de discutirlo:

  • Vas a ceder los derechos de publicación, distribución y venta de tu libro a cambio de una prestación económica. ¿Estás de acuerdo en hacerlo con carácter de exclusiva? Si lo haces, habrás concedido autorización para que el editor haga lo que quiera con él, incluso vender sus derechos a otra editorial. No digo que eso esté mal, pero asegúrate de que el porcentaje que te  corresponde por cada libro vendido sea respetado.
  • Podrías limitar el ámbito a una lengua o a una zona geográfica (por ejemplo, el español y los países de habla hispánica), con lo cual, si se vende bien, tú podrás negociar otros contratos con otras editoriales para otros mercados (en inglés, para EE.UU).
  • Una fórmula provechosa es ceder tus derechos sobre el libro impreso y conservar los del libro digital (o dejarlo abierto). De esta forma, lo puedes situar tú directamente en cualquiera de los portales de venta electrónica de libros. Piensa que muchas editoriales no tienen experiencia en este tipo de mercados y quizá no se opongan a esta cláusula.
  • El porcentaje habitual que se suele cobrar por derechos de autor es en torno al diez por  ciento sobre el precio de venta al público. Intenta defenderlo, pero te costará mejorarlo. Si estás consagrado, pide un anticipo, igual cuela. Recuerda que los ingresos obtenidos se incrementarán cada año a tu base imponible en tu declaración de la renta.
  • Otro asunto importante es la duración del contrato. El editor te propondrá duración indefinida, tú trata de reducir el plazo, si fuera posible, un año. Así transcurrido ese periodo, recuperas tu libertad para negociar con quien  quieras.
  • Conviene que  se establezca el número de ejemplares que el editor va a publicar en la  primera edición y pactar las condiciones para el caso de que haya una segunda, así como la modalidad, el formato y la colección a la que se incorpora, sin dejar de señalar los plazos de entrega a que se compromete cada parte.
  • Una de las  ventajas que, para un autor desconocido, supone un acuerdo de este tipo es  la labor de difusión que la editorial hará para promocionar el libro, ya  que ella es la primera interesada en lograr el máximo de ventas. Aun así, procedería que el contrato recogiera las acciones de marketing a realizar  por cada parte y asignar un presupuesto.
  • Concierta el número de ejemplares que la editorial te va a entregar gratis y el precio  que te cobrará por cada uno de más que le pidas (los autores tienen muchos  compromisos). También el número de ellos que se enviarán a la prensa, a la crítica e incluso a los prescriptores literarios.
  • En caso de litigio, puede resultar útil acudir al arbitraje, en lugar de a los  tribunales de justicia ordinarios, en cuyo caso, es prudente reconocerlo en la cláusula correspondiente. Propón que sea una asociación de  escritores que disponga de una comisión paritaria para arbitrar diferencias, como tiene ACEC.
  • Es importante establecer la nulidad automática del contrato si el editor no cumple alguna de las cláusulas.

De todos modos, si vas a negociar un contrato con una editorial que se arriesga a asumir toda la inversión, tu margen de maniobra es pequeño. Ellos tienen la fuerza, la experiencia y el conocimiento del mercado, así que no te pases en tus pretensiones, no vaya a ser que se arrepientan y tengas que volver a empezar. Otra cosa es si lo que te proponen es un contrato de co-edición y tú vas a financiar parte del coste de la edición. Aquí sí que estás en posición de imponer algunas condiciones. Pero ése es otro modelo de negocio.

También te puede interesar:

Derechos de autor.

Editores sin conciecia.

Libros en formato ePub

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 02-05-2013

Tags : , , , , , , , , , , ,

La mayoría de los portales de venta de libros digitales permiten la entrada de libros en Word o Pdf para luego ellos mismos transformarlos a ePub, el formato admitido por todos los dispositivos de lectura que hay en el mercado, salvo el Kindle de Amazon que tiene el suyo propio. En este proceso automático de conversión, se suelen producir fallos de distinta naturaleza que afean la composición.

Descargar ebooks en ePub

Por eso, es preferible que tú mismo hagas la conversión para subirlo directamente en formato ePub, tras verificar el texto con minucia y asegurarte de que no hay errores. El cliente que paga por una descarga quiere una maquetación correcta y una estructura armoniosa que le permita una lectura placentera. El proceso no es difícil pero entraña algún conocimiento.

Veamos una de las formas que existen para conseguirlo, la que yo utilizo y que nunca me ha fallado, aunque quizá sea algo complicada, ya que exige un paso intermedio: transformar el formato .doc a formato .odt (mediante la herramienta Open office), debido a que la biblioteca Calibre no reconoce Word como formato de entrada para convertir a .ePub.

Para empezar, tienes que tener instalada la biblioteca Calibre y disponible la siguiente información: imagen de la portada (mejor en resolución 72 pp), la sinopsis, los metadatos (palabras clave que van a permitir que tu libro mejore su posicionamiento en los buscadores) y el contenido de tu libro en  formato .odt. Te recomiendo que el texto sea lo más plano posible, sin imágenes, ni llamadas a pie de página, todas esas cosas que dificultan la lectura en un e-book.

Antes de proseguir, conviene repasar la composición en formato .odt. En algún caso, se produce un desajuste en el sangrado o en los márgenes, no en todo el libro, sino en algunos capítulos. Si observas alguna anomalía, selecciona la parte averiada, pincha en formato / párrafo, de la barra de herramientas, vete a “sangría y espacios” e introduce los números que te convienen en las tres ventanas de la sangría: “Antes de texto”, Después de texto” y “Primera línea”. Lo mismo si tienes algún problema con el espaciado o el interlineado. No te olvides de guardar los cambios.

1.- Abrir Calibre.

2.- Arriba a la izquierda, pinchas en un icono rojo “Añadir libros”. Selecciona el libro en formato .odt y lo subes a la biblioteca Calibre. Se abrirá un fichero con el mismo título.

3.- Ahora te vas al tercer icono de arriba en marrón “Convertir libros”. Seleccionas a la izquierda formato de entrada .odt y a la derecha formato de salida .ePub.

4.- Te aparece una ventana en la que tienes que introducir algunos datos: Título, editor, autor, orden del autor (lo invierte), serie (si son varios tomos), editor, sinopsis y metadatos.

5.- Cambiar la imagen de la portada. Pinchas en el icono de la derecha de la pestaña. Seleccionas la imagen en la carpeta de tu ordenador. Verás que aparece en el cuadro.

6.- Aceptar. Tarda unos 20-30”. Puedes ver el avance de tarea en un icono abajo a la derecha.

7.- Ya tienes tu libro instalado en la librería de Calibre y la carpeta se llama como el título que has introducido.

a) Si pinchas una vez, te ofrece diferentes opciones: Editar metadatos para editar los datos y corregir si te has equivocado en algo, enviar al dispositivo de lectura disponible o guardar en el disco de tu ordenador.

b) Si pinchas dos veces, edita el texto tal y como lo verá el lector.

8.- Pincha en el icono Ruta: “Pulse para leer”, abajo a la derecha y verás que dicha carpeta contiene 4 ficheros: Libro con el formato .ePub con el símbolo S de Sigil, otro con el formato .odt original, el cover (la portada) y los metadatos. A ti te interesa el primero.

9.- Pero antes, conviene editarlo para ver si hay algún error y corregirlo. Pincha dos veces y se abrirá Sigil, la herramienta adecuada para hacerlo.

10.- Para entender cómo funciona, has de saber que Calibre ha dividido el libro en varias secciones, a su criterio, en función del tamaño del libro. El primero es el que estás viendo: la portada. Ahí nada tienes que hacer.

11.- Pincha en “Ventana” de la barra de herramientas y luego en “fichero siguiente”. Te aparece la sección 1. La corriges. Vas de nuevo al “fichero siguiente” y así sucesivamente hasta terminar. No te olvides de “guardar cambios” antes de salir.

Ya has terminado el proceso y tienes tu libro convertido al formato ePub. Si abres la carpeta y seleccionas el fichero S tipo ePub, pincha con el botón derecho del ratón y elige la opción para guardarlo en tu ordenador y desde allí exportarlo a los portales de venta electrónica que hayas seleccionado.

También te puede interesar:

Vender tu ebook en Internet.

Convertir-un-texto-word-a-epub.

Página 19 de 59« Primera...10...1718192021...304050...Última »