Publicar libros gratis

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 04-11-2012

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La revista “Consumer” publicó a finales de septiembre un interesante artículo sobre las posibilidades que se abren a los escritores diletantes para autoeditar su libro sin gastar un euro. Existen varios portales digitales que ofrecen ese servicio de anunciarlo en sus librerías para que el lector lo pueda comprar a través de Internet, tanto en versión papel como en versión digital, sin necesidad de pasar por una editorial.

La revista ha analizado las fórmulas que ofrecen los tres portales de mayor difusión que existen hoy en el mercado en lengua castellana (Lulu, Bubok y Amazon), que te permiten vender tu obra a través de Internet, sin otorgar exclusivas, una de las grandes ventajas que ello representa, ya que no adquieres compromiso alguno… si no te funciona, eres libre de utilizar otras vías de distribución. Los dos primeros permiten la publicación del libro en las dos versiones (papel y digital), mientras que Amazon sólo permite la digital y a través de su tienda. Para ello, es necesario seguir una serie de pasos que aparecen en sus páginas web, fáciles de interpretar.

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Versión digital

Hay que subir un archivo en formato adecuado (normalmente aceptan formatos como Doc, Docx o PDF), crear una portada, describir el libro con aspectos como la sinopsis, título o categoría y, finalmente, elegir el precio de venta, así como seguir las recomendaciones de maquetación y edición de los textos para asegurar su correcta visualización en los diferentes dispositivos de lectura.

El precio de venta lo decides tú mismo. El reparto del beneficio neto es del 80% para el autor y 20% para las plataformas Lulu y Bubok. Mientras, en Amazon existen dos opciones: en la primera el autor gana un 35% del precio de venta; en la segunda, el reparto es de 70% para el autor y 30% para Amazon, una vez descontados los gastos de envío.

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Versión en papel

Sirve el archivo anterior y esto, a veces, es un inconveniente ya que es preferible composiciones diferentes para una y otra versión. En función de su tamaño, Bubok y Lulú calculan el número de páginas y el coste de impresión. Tú tienes que elegir el precio de venta que nunca puede ser inferior al del coste. La diferencia es el beneficio y se reparte en la misma proporción 80-20.

Aplican la fórmula “impresión bajo demanda”, es decir, cuando reciben un pedido, imprimen el número de ejemplares solicitados ─generalmente, uno─ y lo envían por correo garantizado, con lo cual el precio que paga el cliente se dispara. A título orientativo, el coste de imprimir una novela de 300 páginas no baja de 12 euros (en función del tipo de papel). Si tú le añades un beneficio de 2 euros, se pone en 14, con el transporte en torno a los 21, un precio que nos parece excesivo para comprarlo por Internet, aunque tiene la ventaja de que el autor no arriesga nada.

Portada y contraportada

Lulú y Bubok disponen de portadas predeterminadas que tú puedes seleccionar a tu gusto, no así Amazon que no ofrece un panel de plantillas predefinidas. Los tres aceptan portadas personalizadas que tú tienes que diseñar previamente y subirlas en formato .jpg.

Formato de lectura

El cuadro anterior recoge los formatos que cada portal admite para subir el texto: nada que objetar. En cuanto al formato de descarga, Amazon utiliza exclusivamente el Mobi, con lo cual el usuario está obligado a descargarlo en su Kindle, dispositivo que no reconoce otros formatos como ePub o Pdf, o los reconoce con errores. Ésta es una limitación de Amazon.

Servicio de promoción

Las tres plataformas disponen de un servicio de promoción y divulgación de las obras que existen en su catálogo, algunas gratuitas, otras de pago… las más eficaces. Aun y todo, desconfía y no te gastes el dinero en eso.

Al final de todo, el problema es el mismo. Por mucho que tu libro esté incorporado en un montón de escaparates, si no eres conocido, nadie lo va a comprar. Es importante recordar esta idea tan simple, para no llevarte luego un desengaño. Muchos escritores diletantes se desesperan porque no venden ni un ejemplar, a pesar de tener expuesta su novela por doquier.

Primero en la web, luego en papel

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 28-10-2012

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El pasado 23 de octubre, el diario “El País” nos informaba del éxito que ha tenido una escritora debutante, Antonia J. Corrales, con En un rincón del alma, una novela intimista y romántica escrita hace diez años, que colgó en el portal de Amazon el pasado mes de febrero y que, en tan sólo quince días, se convirtió en líder de ventas de esa plataforma, tras el relativo fracaso de su primera publicación en papel con una pequeña editorial (Aladena, 2010, 192 páginas, tapa blanda). A los dos meses, el e-book había superado las 25.000 descargas.

Tal fue el éxito alcanzado que Ediciones B se decidió a editar el libro en papel (Ediciones B, 2102, 208 páginas, tapa blanda). Hoy lo puedes adquirir en Casa del Libro y en Amazon a un precio de 14 euros, con descuentos que varían desde el 5 al 13%. Un camino a seguir: primero triunfar en la web y luego publicar en papel.

Pero ¿cuál ha sido el motivo de este éxito inesperado ─supongo─ en un plazo de tiempo tan breve? En primer lugar, su valor narrativo. Todas las opiniones coinciden en que es fácil de leer, que “engancha” ─otra palabra que se ha puesto de moda─. He aquí las opiniones que han enviado dos lectoras:

Lola Marine: “La autora cuenta una historia sencilla y cotidiana: la de tantas mujeres desengañadas e insatisfechas con su vida que un buen día deciden romper con todo y empezar de nuevo. Destaca la calidad de la prosa, la poesía de sus palabras, con un final que deja un agradable recuerdo”

Elena: “Muy fácil de leer, al comienzo engancha y parece que va a dar más de lo que verdaderamente ofrece. Una historia narrada en primera persona, una vida dura y triste pero que me ha parecido un poco floja. Había leído la sinopsis y los comentarios y esperaba más de lo que finalmente he encontrado, a pesar de que la trama prometía.

Pero la calidad literaria no es suficiente para justificar esa respuesta tan contundente. Algo más habrá tenido que hacer la autora, algo que no cuenta en la entrevista que le hace Rocío García. Dice que es un libro para trayectos breves, ya sea de metro o autobús, de capítulos cortos, justos y precisos, todo para que no canse al lector. Ésa puede ser una pista, se aprecia una cierta tendencia a la brevedad, ideas concentradas, mensajes escuetos, sin adornos.

Otra pista la da Elena, cuando dice que leyó la sinopsis: al parecer le convenció, la trama prometía… pero luego no le gustó tanto, esperaba más de lo que finalmente encontró. Es cierto: tiene gancho. Puedes leerla aquí y sacar conclusiones. No menosprecies este apartado, es lo primero que examina el comprador.

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Otro aspecto que atrae es la portada. Y es curioso, porque la cambia en la edición digital. Aunque el motivo es parecido, el diseño es mucho más seductor, más moderno.

El título también tiene su encanto: “En un rincón del alma”. Probablemente está pensado para predisponer al sexo femenino, lo que indica que ha sabido identificar su público objetivo. La protagonista es el prototipo de mujer que busca su sitio después de la maternidad, en la madurez.

Y, finalmente, el precio. De las dos fórmulas que ofrece Amazon, la autora eligió la de un royalty del 35% para autores independientes y una remuneración muy baja para permitir un precio de descarga de 1,89 €, asequible para cualquier bolsillo. “Quería que se divulgara la historia, necesitaba que llegara a las mujeres para las que está escrita, muy por encima del dinero”, dice la autora con buen criterio. La verdad es que, sin entrar a enjuiciar el contenido, ha madurado muy bien su estrategia de marketing.

Reflexiones antes de autoeditar

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 22-10-2012

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Leía el otro día en una página web en francés que algunos autores ya consagrados prefieren editar su libro ellos mismos que hacerlo a través de una editorial. ¿Cuáles pueden ser las razones que les impulsan a adoptar esta decisión? A mí se me ocurren dos:

La primera es de tipo económico. En España, el porcentaje que un autor recibe de su editor no pasa del diez por ciento. En Francia es más o menos igual. Según un artículo de France-Soir, publicado en su edición digital el 2 de abril de 2012, el importe que el cliente paga  por comprar un libro se distribuye de la forma siguiente:

  • Autor: 10%
  • Editor: 15%
  • Imprenta: 15%
  • Difusión y distribución: 18%
  • Librería: 35%
  • IVA: 7% (en España sería EL 4%)

Al parecer, algunos autores son capaces de saltarse la cadena mediante al autoedición y llegar al cliente sin tener que retribuir a todos los eslabones, con objeto de incrementar su margen de beneficio hasta rebasar incluso el 50%.

La segunda es de tipo comercial o de marketing. Se dan cuenta que las editoriales no tienen capacidad o no dedican recursos suficientes a la divulgación del libro. Las librerías han perdido esa función de aconsejar al comprador indeciso, el dependiente no conoce el producto y no tiene tiempo, como en un supermercado. Al final, el libro permanecerá una semana en la mesa de novedades y, si no vende mucho, al cabo de ese tiempo desaparece de allí para ir a morir al sótano, en el que descansará para siempre en un anaquel, hasta que el negocio cierre.

La pregunta que se hace un escritor diletante es la siguiente: Si el editor no es capaz de promocionar mi libro, de darle visibilidad, ¿para qué necesito su intermediación? Si soy yo el que tiene que cumplir esa  misión ─la más difícil, la única importante─, pues lo hago todo yo. Asumo un riesgo, es cierto, pero también subo el margen que obtengo por cada libro vendido.

La autoedición puede realizarse de dos formas no excluyentes: la tradicional en papel y la electrónica. Tú puedes lanzar una versión digital y situarla en los diferentes portales virtuales que existen en el mercado sin gastar apenas dinero, ya sea el kindle de Amazon, el Nook Book de Noble &Barnes o a través de Google Books, además de Bubok para el mercado en castellano. Algunos autores han llegado a obtener más de un millón de descargas por esta vía y se han hecho millonarios. Y más tarde, en función del resultado, tienes tiempo para autoeditar en papel, siempre es agradable acariciar tu pequeña obra de arte.

Piensa que el margen que te queda es siempre superior al 50%, con lo cual, si el precio es de tres euros, a tí te corresponde 1,50 euros, más o menos lo mismo que te pagaría la editorial por la versión impresa. La ventaja es que el público está mejor dispuesto a pagar 3 euros para su e-reader que 15 para un libro en papel, al menos ésa es la tendencia, aunque es verdad que el éxito inicial del e-book se ha estabilizado y su crecimiento no ha mantenido esa línea ascendente que los gurús vaticinaban. Eso es lo que se ha visto en la última Feria de Francfurt.

Si te decides por la autoedición, tienes que asumir la tarea de promocionar tu obra y tu imagen como escritor, esto es lo que más asusta a la mayoría. La web enviedecrire.com en francés publicó un artículo que te puede interesar, titulado “cómo promocionar tu libro autoeditado”, en el que propone siete consejos, cuyos titulares expongo a continuación traducidos al castellano:

  1. Habla de tu libro a la prensa tan pronto como puedas.
  2. Solicita críticas literarias de tu libro.
  3. Pide ayuda a tus familiares y a tus amigos.
  4. Distribuye folletos y tarjetas de visita.
  5. Participa en ferias de libros.
  6. Constituye una red de seguidores en cascada.
  7. Mantén relación con librerías independientes y bibliotecas.

Son recetas conocidas no siempre al alcance de un escritor diletante. En mi opinión, la más efectiva es la sexta. Tienes a tu servicio las redes sociales y el marketing digital, buceas en ellos, ahí está la solución.

El Mataburros. Abertzale

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 16-10-2012

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Por quinta vez desde su aparición en 2001, la Real Academia Española ha actualizado la versión online de su diccionario, efectuando 1607 cambios ─incluyendo vocablos como “pepero“, “sociata“, “okupa“ o “bloguero“─, con lo cual supera las 20.000 modificaciones que se incorporarán en la próxima edición impresa del DRAE, la vigésima tercera, prevista para 2014. Si te interesa conocer cuáles han sido, no tienes más que acceder a su página web en la columna de navegación izquierda, bajo el título “Consulta de las modificaciones”.

Nadie pone en duda el derecho que asiste al RAE a mantener al día el castellano ─con el consenso de las veintidós Academias de la Lengua Española─, consintiendo la inserción de términos nuevos que gozan del beneplácito popular; el hablar evoluciona, sobre todo el componente léxico, y hay que darle cauce. Los diccionarios nunca están terminados, es una obra viva que ha de recoger las nuevas formas de expresión, con objeto de mantener una norma común para escribir todos de la misma manera, un objetivo que nadie discute.

El problema se presenta cuando contemplamos el resultado. Muchas de las palabras consentidas ─o su nuevo significado─ producen el rechazo de la mayoría o el enfado de algunas minorías. Es cierto que es imposible contentar a todo el mundo, cada uno tiene una opinión y más en el ámbito semántico del lenguaje o el respeto a la tradición. ¿Recordáis la polémica que se produjo hace cuarenta años cuando se propuso eliminar la “p” inicial de psicología? ¿Alguien se acuerda de que en el siglo XVIII “’farmacia” se escribía “pharmacia”, “coro”, “choro” y “Cristo”, “Christo”… quitarle la hache a “Christo”, ¡oh blasfemia! Pues se hizo y ya nadie se acuerda de aquello.

Pero hay veces que uno se queda atónito y otras se pone a temblar… hacen cada judiada. No es cuestión de inundar el artículo con ejemplos, unos pocos son suficientes. El primero es el adverbio solo que, a partir de diciembre de 2010 se escribe sin tilde. ¿Sabías que los académicos estuvieron discutiendo durante varias semanas sobre este punto? Al parecer, las decisiones tienden a adoptarse por consenso y, como no existe la figura del voto particular, las discusiones suelan alargarse hasta que los opositores terminan por aceptar, agotados. También han suprimido la tilde de guion. Entendería que sus señorías dedicaran el tiempo a asuntos de más enjundia, pero no a tales minucias. Si lo que pretenden es modificar las reglas de acentuación, que lo hagan con carácter general… igual es momento de simplificar.

En lo que afecta a la comunidad euskaldún ─vocablo admitido con el sentido de “vasco”, “que habla el vasco”─, el DRAE incorporó el término abertzale prestado del euskera ─perteneciente o relativo a la lengua vasca─, con la siguiente definición: “Dicho de un movimiento político y social vasco, y de sus seguidores: Nacionalista radical”. La Academia dela Lengua Vasca denunció el “error” técnico y científico en el que ha incurrido el DRAE al ligar “abertzale” con “nacionalismo radical”, pero no se ha producidola rectificación. Y advierte: “La Real Academia de la Lengua debería de tener una consideración de respeto hacia otra lengua que en el territorio que hoy comprende el Estado Español está mucho antes que la lengua española”.

La definición correcta de abertzale es “patriota” a secas, al estar formada por la raíz “aberri” = “patria” y el sufijo “zale” = “aficionado”, de la misma forma que “mendizale” es montañero, aficionado al monte. El desaguisado es consecuencia de la interpretación que le han dado algunos medios de comunicación para identificar a la izquierda abertzale, con la perversa intención de extender el epíteto “radical” a todo lo que huele a “nacionalismo vasco”. Lo que es terrible es que esa perversión se contagie a la RAE, que, teóricamente, limpia, brilla y da esplendor”.

No estamos en contra de la incorporación al castellano de expresiones que provengan de las lenguas habladas en la Península Ibérica… todo lo contrario. En la actualidad, hay unas cien palabras que el DRAE reconoce como prestadas del euskera; bueno sería que ese número se incrementase en el futuro, en lugar de inspirarse en otros idiomas para enriquecer el castellano, salvo los casos en que sean vocablos técnicos aceptados por la comunidad científica o de uso universal, que estarían justificados.

Concursos literarios menos reputados

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 11-10-2012

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A muchos autores diletantes, cuando han terminado de escribir su primera novela,  lo primero que se les ocurre es presentarla a un concurso literario. A menudo recibo en esta página consultas sobre cuáles son los mejores o cuáles los que más se adecuan a la obra que han escrito. Mi respuesta es darles la dirección de cuatro o cinco páginas webs que tratan sobre el tema o consultar el libro de Dolores Jiménez Morato que edita Fuentetaja Literaria cada dos años: “Guía de Premios y Concursos literarios en España 2011-2012”, probablemente lo encontrarán en la biblioteca pública de su barrio.

No oculto que mi confianza en eso de los concursos literarios es limitada, al menos, en los que gozan de prestigio. No voy a decir que estén amañados, porque eso no es cierto, aunque es verdad que los grandes, los que dan renombre o tienen un premio sustancial, sí que parece estar, cuando menos, dirigidos. La prueba es que, en la mayoría de los casos, el ganador es un escritor célebre, rara vez un principiante.

El pasado 15 de septiembre, Manuel Rodríguez Rivero, editor, crítico y ensayista, publicaba un artículo en El País titulado “¿Pero hubo alguna vez un premio honrado?”, en el que manifestaba la opinión que le merecen ese tipo de concursos: “Con escasas (y notables) excepciones, el premio literario honrado es el que todavía no ha sido concedido”. Nadie se escandaliza cuando, en la ceremonia de entrega, el representante del jurado anuncia que “abierta la plica, el ganador resultó ser…”, para, acto seguido, pronunciar un nombre que, entre bambalinas, todo el mundo conocía unas semanas antes: un juego de cinismo imbécil que el público acepta y la prensa consiente.

El escritor madrileño se muestra partidario de premiar obras ya publicadas que se han enfrentado al veredicto de la crítica y de los lectores ─como el Goncourt y el Booker─ entre otros, en lugar de textos inéditos, requisito que exigen la mayoría de los concursos que se convocan en España. La razón es clara: las cláusulas que el concursante ha de aceptar para que le admitan su libro son leoninas, la cesión de todos los derechos, absolutamente todos, con carácter universal, tanto en papel como en digital y hasta el fin de los tiempos, a cambio de un porcentaje módico sobre el valor de las ventas que nunca sobrepasa el diez por ciento (como muestra, mira las condiciones que estipula el Premio Nadal, incluso con una dotación tan pobre como 18.000 euros).

Sin embargo, existen numerosos concursos de segundo nivel, cuyo desarrollo se presume más limpio. No otorgan fama, porque no tienen cartel en los medios de comunicación, ni tampoco dinero, porque están mal dotados. Pero tienen la virtud de reconocer el talento del escritor que lo ha obtenido. El simple hecho de enumerar en la solapa de tu libro la relación de premios que has conseguido es una buena carta de recomendación que el comprador valora cuando lo hojea en la estantería. Es un mérito añadido que no debes ignorar a la hora de establecer el Plan de Marketing para vender tu libro.

 

El escritor ha de saber gestionar su negocio

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 05-10-2012

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En un artículo anterior titulado “Autoeditar es la solución”, aludíamos al fenómeno que acaece en la actualidad: cada vez aparecen más escritores aficionados, no para ganar dinero, sino para divertirse y quizá para satisfacer su ego. Es cierto que todos ellos tienen como objetivo publicar su libro, aunque muy pocos lo logran, si siguen el camino tradicional que ha funcionado hasta ahora: buscar un editor que asuma el riesgo.

Hoy ya no vale eso de enviar el texto de tu novela a un puñado de editoriales: ninguno te va a contestar, tu libro irá probablemente al cesto de los papeles. Tampoco pretendas encontrar un agente literario, todos están ocupados con los que ya son célebres.

Si has llegado a este momento y quieres publicar de verdad, no tienes más remedio que pensar en la autoedición… y también en algo más: todo lo que viene a continuación. Tienes que hacerte empresario y gestionar tu propio negocio. Me refiero a eso del marketing: si tú no eres capaz de promocionarte, nadie lo va a hacer por ti, ni el editor, ni el agente literario, ni nadie. Y si no, mira el tiempo que han dedicado ─y dedican─ a eso escritores tan importantes como Vargas Llosa y Pérez Reverte, por citar los primeros que me vienen a la mente.

De todos modos, puedes hacer una prueba y proponer tu novela a alguna editorial que conozcas o que esté especializada en temas relacionados con el que tú expones… te puede sonar la flauta. Aun así, a continuación, surge la pregunta: ¿Acaso porque un editor se haya atrevido a publicar tu novela, vas a vender más ejemplares? Sabrás que estará a la venta en numerosos establecimientos, porque él tiene acceso a ellos por sus acuerdos de distribución, pero nada más. Si la portada es atractiva o te has esforzado en la sinopsis, quizá venderás unos cuantos ejemplares, pero rara vez se convertirá en un best-seller. El estar presente es condición necesaria pero no suficiente.

Esta fórmula tiene la ventaja de que no arriesgas un céntimo, pero no que vas a vender ciento. Estoy queriendo transmitir la idea de que, cualquiera que sea la fórmula que hayas elegido para publicar tu libro, el trabajo viene luego, darte a conocer, adquirir notoriedad para que la gente lo compre. Es tarea ardua y compleja, hay que dedicar mucho tiempo a algo que no comprendemos, eso del marketing no va con la mentalidad de los escritores que ─unos más y otros menos─ se creen pequeños intelectuales.

Acabo de terminar mi segunda novela. Pues bien, voy a hacer un intento con un par de editoriales de mi entorno. Estoy casi seguro de que no tendré respuesta, así que ya me estoy preparado para autoeditar.

He encargado el diseño de la portada y contraportada, aquí no me importa gastar un dinero, porque creo que es importante, uno de los factores del éxito. He trabajado a fondo en la sinopsis para presentar una reseña concisa, amena y sugerente. Pensemos en lo que hace un lector que entra a una librería sin tener idea de lo que quiere comprar:

Deambulará por el pasillo mirando… buscando no sabe qué. De pronto ve la portada de un libro que le ha llamado la atención. Lo tomará en sus manos y lo contemplará con entusiasmo. Luego examinará la contraportada y leerá la sinopsis. Si le place, lo abrirá y se fijará en el tipo de letra; si es muy compacta, lo cerrará y lo devolverá a la estantería (cuidado con ese detalle, ha de ser fácil de leer, no cuesta nada). Pasado ese trámite, quizá ose leer la primera página; intenta que el primer párrafo sorprenda, despierte curiosidad… ya lo tienes convencido. Será entonces cuando mire el precio: no te puedes pasar, una novela de trescientas páginas no debe de costar más de quince euros, mejor en torno a diez. Hay alguna probabilidad de que lo compre.

Sin entrar a juzgar el contenido, estas cuatro cosas (portada, sinopsis, maquetación y primera página) han de pasar el examen con nota. Luego vendrá el trabajo más duro, pero al menos, sabes que el camino que has tomado es el correcto, aunque la meta esté en un alto y tengas que hacer un esfuerzo para coronarlo.

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