El Mataburros. Olor de santidad

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 25-01-2011

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Un lector que ha leído mi novela “Árbol de sinople” me ha escrito para preguntar si es correcta la expresión “fue recibido en loor de santidad” que aparece en el capítulo 16. A tenor de lo que dicta el DRAE, he de reconocer que no lo es. Veamos lo que dicen los “supercicutas”:

En olor de” es una locución adverbial que exige a continuación un sustantivo abstracto de cualidad. El término se empezó a utilizar en algunas traducciones de la Biblia, como “en olor de mansedumbre”. La palabra olor se aplica aquí en sentido metafórico, como si la cualidad atribuida exhalara un aroma, lo que demuestra su existencia. Equivale a “con fama o reputación de” y su empleo es frecuente en textos medievales y clásicos y se refiere, normalmente a virtudes, como “en olor de santidad”.

Por analogía, a lo largo del siglo XX, se ha extendido el uso de “en olor de” con el significado de “rodeado de, envuelto por”, a pesar de que la locución no está sucedida por un sustantivo abstracto de cualidad. Tal es el caso de la construcción “en olor de multitud” a la que recurren con cierta frecuencia los medios de comunicación.

En los últimos años, algunos escritores han sustituido loor por olor, para dar al enunciado un sentido de “elogio” o “alabanza” ─¿no será para rehuir el hedor de la plebe?─, que parece más adecuado a lo que se quiere manifestar (“Como siempre que visita una localidad del territorio, el equipo de fútbol de la Real Sociedad fue recibido en loor de multitudes en la sesión que completó ayer en Soraluze”, noticia aparecida el 19 de enero de 2011 en el diario “Noticias de Gipuzkoa” de Donostia-San Sebastián).

Sin embargo, el DRAE prohíbe esta figura gramatical. La locución “en loor de” ha de ir seguida del nombre de la persona o cosa a la que va dirigida la alabanza y no de la causa que la provoca, con lo cual sería correcto decir “leyó una alocución en loor del difunto”, pero no “llegó ayer en loor de multitudes”.

loor-de-multitud, loor-de-santidad, olor-de-mansedumbre, olor-de-multitud, olor-de-santidad, supercicutas, ser-escritor, Árbol-de-sinople, mataburros, ordoñanaLázaro Carreter trató el tema con cierta sorna, ya en 1990: “La locución en olor de multitud fue creada sobre el modelo en olor de santidad, como ocurrencia de un inventor sin olfato, y aceptada por una legión de acatarrados incurables. Ahora se intenta corregir las sugerencias molestas mediante el loor, que hace mucho más fino. No resulta imposible que la exquisitez del loor acabe imponiéndose, pero no como restitución de algo que jamás existió, sino como puro invento. Es correcta su formación, pero tiene en contra lo inusual de ese sustantivo, marginal siempre en el idioma por sus resabios cultos”.

La propiedad intelectual en otros países

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 22-01-2011

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Llegados a este punto, no estaría de más echar un vistazo a la forma en que se trata el problema en el resto del mundo. Para hacernos una idea, entraremos en una URL de “El País que analiza lo que han hecho unos cuantos países que se han atrevido a legislar en esta materia: 

Francia. La legislación francesa contempla sancionar con hasta un año de corte de conexión a Internet a los internautas que descarguen contenidos ilegales, después de tres avisos. Sin entrar a discutir si la ley es justa o no, ¿ustedes creen que este mecanismo puede funcionar?  Lo dudo. Y si lo consigue, será a base de consumir enormes recursos de la Administración.

Reino Unido. El parlamento británico aprobó en abril de 2010 la llamada Ley de Economía Digital, aunque su puesta en marcha está pendiente de un trámite y de la sentencia de los tribunales al recurso judicial interpuesto contra ella por BT y Talk-Talk. Aquí también la ley introduce una serie de mecanismos punitivos que se activan cuando el infractor recibe tres notificaciones en menos de un año. Pero es mucho más permisiva y su objetivo es cambiar el comportamiento de la gente de lo ilegal a lo legal más que castigar al usuario. Como último recurso, contempla reducir la velocidad de acceso a Internet y finalmente suspender el servicio al transgresor pertinaz.

Estados Unidos. La ley prohíbe el ofrecimiento y la descarga de contenidos digitales protegidos por derechos de autor y su aplicación es implacable. En junio de 2009, un juzgado de Minesota condenó a un ciudadano a pagar 1’4 millones de euros por descargarse 24 canciones. Pero parece que el futuro va por prácticas más sensatas, con acuerdos entre las compañías productoras de contenidos y los proveedores de conexión, que se han comprometido a entorpecer el tráfico web cuando detectan una irregularidad.

Suiza. Al igual que en casi toda Europa, las obras están protegidas por el derecho de autor hasta 70 años después de la muerte del creador. Sin embargo, la descarga de archivos para uso estrictamente privado no está perseguida por la ley. Lo que está prohibido es redistribuir esos contenidos con afán de lucro.

En casi todo el mundo, los derechos de autor están protegidos por la ley, del mismo modo que lo está la propiedad de un bien material. Nadie discute la prevalencia de ese derecho. Lo que se debate es si la ley ha de actuar contra el usuario que descarga contenidos protegidos o contra las webs que los alojan. Más o menos la misma controversia que surge con el tratamiento legal de la droga: castigar al consumidor o al traficante.

La fórmula de discriminar el tráfico en la web y penalizar la velocidad de las descargas fraudulentas parece razonable… cuando menos, recortaría la actuación judicial. ¡Ah! Pero aquí topamos con otros intereses. En España, la Administración ha permitido conexiones de alta velocidad como reclamo de las compañías telefónicas para captar clientes y justificar las tarifas de ADSL más altas de Europa. Por eso, los tiros no van por ahí. Veremos lo que sale.

Nueva novela de Espido Freire

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 20-01-2011

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Noticia aparecido en ADN, con motivo de la publicación de La flor del Norte (Planeta), en la que la escritora bilbaína retrata a Cristina de Noruega:

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 Cristina de Noruega, conocida como la extranjera, el regalo dorado o la pobre doña Cristina, fue la mujer del infante Felipe de Castilla (hermano de Alfonso X el Sabio) e hija del rey Haakon IV. Abandonó el mar, el frío y la nieve de su tierra para ir a Castilla. Aunque todo apuntaba a que sería reina “al final tuvo que conformarse con un segundón (uno de los hermanos del rey)”, explicó Freire. Tras viajar por Inglaterra, Francia y Aragón para desposarse, se instaló en Sevilla. Sólo estuvo cuatro años porque murió en 1262 con 28 y bajo causas misteriosas. Se habla de nostalgia, enfermedad o envenenamiento.

Y hasta aquí los datos sobre Cristina, últimamente en boga editorial. “Cuando la descubro tenemos más o menos la misma edad y me fascinó que no se supiera nada de su vida”, cuenta Espido Freire, quien se encontró con la princesa vikinga gracias a un recorte de un periódico de los años 70 que le envió un amigo a Noruega, donde se instaló tras ganar el Planeta.

El Mataburros. Álgido

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 18-01-2011

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A mediados del pasado siglo XX, los periodistas deportivos  empezaron a utilizar la palabra álgido para referirse al momento culminante de un partido de fútbol.

El DRAE admite las siguientes acepciones del adjetivo;

1)   Muy frío.

2)   Acompañado de frío glacial. Fiebre álgida. Período álgido del cólera morbo (Medicina).

3)   Se dice del momento o período crítico o culminante de algunos procesos orgánicos, físicos, políticos, sociales, etc.

Como la fiebre álgida, acompañada de frío intenso en el cuerpo, ocurre en el periodo agudo de una enfermedad, en el siglo XIX, el vocablo comenzó a emplearse impropiamente en el lenguaje vulgar como equivalente a “culminante” o “máximo”, aplicado a cualquier situación, incluso a la que implica excitación o acaloramiento. El término se ha generalizado de tal forma que ha llegado a suplantar su sentido originario, de forma que poca gente asocia hoy álgido con frío, sino todo lo contrario.

 

 

Diccionarios de la Lengua Española

Categoría (Cultura y democracia, El mundo del libro, Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 15-01-2011

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Mañana, 16 de enero de 2011, El País lanza una selecta colección con los grandes diccionarios de la Lengua Española, una obra  imprescindible para todo aquél que tenga interés en hacer un uso correcto de la lengua escrita y hablada:

  • Diccionario de uso del Español, de María Moliner (3 volúmenes).
  • Diccionario Oxford Español-Inglés e Inglés-Español (2 volúmenes).
  • Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, de Joan Corominas (1 volumen).
  • Diccionario de Sinónimos y Antónimos, de Gredos (2 volúmenes).
  • Diccionario Enciclopédico Ilustrado Larousse (3 volúmenes).
  • Dudas y Dificultades de la Lengua Española (1 volumen).

Las entregas se harán los domingos con la compra del diario, la primera, a un precio de 4,95 € y las once siguientes, por 9,95 €.

La propiedad intelectual en España (3)

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 14-01-2011

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La intención de la nueva Ley de Protección Intelectual en España es cerrar o bloquear páginas web que alojen contenidos descargables sin disponer de la licencia correspondiente, mediante un mecanismo de denuncia a través de un organismo administrativo y posterior sentencia judicial. Me cuesta entender que sea precisa la intervención de un tribunal cada vez que a un ciudadano de este país se le ocurre bajarse a su iPod el Txoria Txori de Mikel Laboa. ¿No creen ustedes que acudimos con demasiada frecuencia a los tribunales de justicia para dirimir nuestros conflictos, sin preocuparnos por las consecuencias? ¿No estaremos así otorgando al órgano judicial un poder casi omnímodo para intervenir en cuestiones que nosotros tendríamos que saber solucionar?

Da la impresión de que nos estamos adentrando en un modelo de sociedad prohibicionista, en la que se pretende regular la vida del ciudadano por la única vía de la sanción, en lugar de educar a la gente hacia el respeto a los demás para que todos fuéramos capaces de modificar nuestras costumbres y cumplir las ordenanzas motu propio, sin guincho que nos apriete. Aprender a convivir es tarea ardua que no se consigue a golpe de decreto, sino con diálogo y buen talante. Porque no sólo es esta ley…

Pero es que además, no veo yo muy claro como el Estado vaya a ser capaz de hacer cumplir la sentencia, cuando el juez ordene cerrar una página web cuyo titular resida en Japón, por poner un ejemplo, una página web que permita la descarga a tu tablet de la última novela de Vargas Llosa. ¿Tendría derecho el juez a bloquear este sitio al que acabas de entrar si incorporara un enlace a esa página web de nuestro amigo japonés? Demasiado.

Esto no quiere decir que estemos de acuerdo con las descargas ilegales ni en contra de la Ley de Propiedad Intelectual. Ni mucho menos. ¿Cómo no vamos a apoyar un manifiesto como el que ha hecho la Plataforma de Creadores y Artistas por el Copyright? Lo que defendemos es, primero, que el mecanismo de la ley sea más humano y, segundo, que realmente se proteja al autor y no al intermediario.

Tenemos que favorecer la existencia de los creadores culturales y remunerarles adecuadamente para evitar su extinción y que puedan seguir deleitando nuestros ratos de ocio… ocupando nuestros espacios solitarios. Para que la cultura no se acabe, hay que pagar por ella, si no queremos que el artista, si quiere sobrevivir, se vea obligado a convertirse en un funcionario público, sometido al desmán de una clase política cada vez más endiosada.

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