Juan Bas en versión digital

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 05-05-2011

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El libro electrónico no termina de triunfar en España. A pesar de las grandes expectativas que manejaba el sector hace un año,  los españoles sólo han comprado 260.000 dispositivos de lectura o “e-readers” a lo largo de 2010, con lo cual el peso del libro digital tan sólo ha representado el 1% de la facturación total de contenidos digitales, frente al 6% de los videojuegos y el 8% del cine o el vídeo.

Aun así, algunos escritores ya empiezan a publicar su obra en versión digital. Uno de ellos es Juan Bas, que forma parte de la Asociación de Escritores de Euskadi AEE/EIE. De la mano de Editorial Alberdania, ha digitalizado nueve de los libros que ha escrito y que se pueden descargar al precio de 4,90 € cada uno. Son los siguientes:

  • Páginas ocultas de la historia (escrito con Fernando Marías, 1999) (edición revisada para formato digital en 2010).
  • La taberna de los 3 monos y otros cuentos alrededor del póquer (2000).
  • El oro de los carlistas (2001).
  • Alacranes en su tinta (2002) (edición revisada para formato digital en 2010).
  • Tratado sobre la resaca (2003) (edición revisada para formato digital en 2010).
  • La cuenta atrás (2004).
  • Voracidad (2006).
  • La resaca del amor (2009).
  • En mi furor interno y otros jocosos surrealismos semánticos (2011).

El Mataburros. Las manchas del tigre

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 02-05-2011

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En los últimos tiempos, se ha puesto de moda el dicho “¿Qué le hace una mancha más al tigre?” para expresar que, como su piel está lleno de ellas, si le sale una nueva, nadie se dará cuenta. Esta inferencia se suele utilizar, sobre todo, para destacar de forma sutil los defectos de una persona, por cuanto que un pecado nuevo pasaría desapercibido para quien los comete a cientos, pero también para lamentar las mil y una calamidades que le pueden acontecer a uno, cuando le persigue la desgracia, como le pasó a Tiger Woods, allá por el año 2009, según cuenta el diario “La Nación”.

No niego que la primera vez que escuché la famosa frase, la encontré afortunada y pensé que pronto se haría popular, como así ha sido. Mas el otro día, alguien de mi entorno que goza de mente perspicaz hizo un comentario ilustrado: “¿Desde cuándo el tigre tiene manchas? El tigre tiene rayas, el que tiene manchas es el leopardo”.

En cuanto llegué a casa, me metí en Internet y pronto conseguí varias fotografías del tigre, como éste de Bengala que aparece ahí arriba. La imagen es bien elocuente. Así que, en buena ley, tendríamos que reformar el proverbio y preguntar: “¿Qué le hace una raya más al tigre?… aunque ya la propuesta será baldía. El dicho se ha extendido de tal forma que no habrá forma de cambiarlo.

Por cierto, si quieres saber por qué unos animales tienen rayas y otros tienen manchas, te aconsejo que leas este artículo de Alan Turing.

¡Qué país Miquelarena!

Categoría (Estafeta literaria, General, La fiscalidad del escritor) por Manu de Ordoñana el 28-04-2011

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Recuerdo que, en mis años mozos, muchas gentes que se preciaban de poseer una cierta cultura solían utilizar con frecuencia la expresión “qué país Miquelarena” para reflejar la resignación que padecían algunos por las desdichas que afectaban ─y afectan─ al país en que les tocó vivir.

La frase pertenece al escritor irunés Pedro Mourlane Michelena, que la pronunció delante de su amigo, el periodista bilbaino Jacinto Miquelarena, ambos vividos en la primera mitad del siglo XX. Nadie discute la autoría, pero sí el momento y la causa. Se cuentan distintas versiones sobre el porqué del comentario, aunque todas coinciden en el fondo, relacionado al parecer con una guindilla picante y la intención de uno de metérsela a otr@ por el culo.

Yo, sin embargo, soy un poco escéptico sobre esa historia. Me cuesta creer que un motivo tan zafio haya sido capaz de inspirar una sentencia tan elocuente. La enciclopedia Auñamendi afirma que la locución está contenida en una carta que Mourlane dirigió a su paisano Miquelarena. Sería cuestión de investigar esa carta para conocer la verdadera razón del lamento del escritor irunés.

El caso es que el proverbio ha salido de nuevo a la palestra a consecuencia de un par de artículos aparecidos en el mes de marzo en El País que hacen referencia a él, uno de Juan Cruz y otro de Juan A. Ríos. Como yo lo he utilizado un par de veces en este blog ─porque creo que tiene mucho valor para proclamar la incompetencia de nuestros dirigentes─, me ha parecido conveniente ofrecer al lector una explicación… aunque quizá sea innecesaria, ya que la expresión contiene el carácter suficiente como para que cada uno la interprete a su real gana. 

Miquelarena, a pesar de su calidad periodística, no ha dejado más recuerdo para la historia que esa famosa frase. Así él ─con el gran sentido del humor que poseía─  se lamentaba ante Sánchez Mazas diciéndole: «Ya ves, querido Rafael, al final voy a deberle la posteridad a Mourlane». Así ha sido.

 

El escritor y la era pirata

Categoría (General) por Manu de Ordoñana el 25-04-2011

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El “Diario de Noticias” publicaba el pasado viernes 22 de abril de 2011 un interesante artículo firmado por Paula Echeverría en el que nueve escritores navarros opinan sobre la situación actual del escritor, del cual hemos seleccionado el apartado correspondiente a los derechos de autor. Éste es el texto:

Sólo el 10% del precio de un libro acaba, en teoría, en el bolsillo de su autor. Una remuneración que, según Epaltza, “ronda lo ridículo”. “La gran paradoja del arte es que la riqueza económica que ésta genera revierte mayoritariamente en gremios sin relación con la actividad cultural. En el caso del libro, el distribuidor se lleva un 45% del precio del mismo. El librero, un 30%. El editor un 15-20%. Y el autor, un 8-10%. Sólo si el libro goza de un apoyo mayoritario del público, ese 8-10% puede llegar a reportar algo de dinero al autor. ¿Es esto justo?”, se pregunta Roberto Valencia. “El Ministerio de Industria y el de Economía dirán que sí: para el bien común es preferible alimentar cuatro profesiones que una. El problema es que este criterio castiga la especificidad del artista, el carácter único de lo que hace, y premia el trabajo homologado por el sistema: la venta de objetos ─libros─ en negocios estandarizados, su distribución o su edición”, añade.

La figura del autor literario “está económicamente devaluada”, en palabras de Alvira. Aunque Chivite opina que los pocos escritores que logran vivir de su oficio sí son y se sienten valorados: “Hoy nadie te da dinero porque sí. Inténtalo, ya verás como no”. A Marina Aoiz ni le interesa ni le perturba la cuestión económica. “Escribo por el placer de ejercer la libertad expresiva”, dice. Y ante el desaliento, añade Reyes Calderón, “nos salva un simple e-mail, una palabra de aliento en una firma de libros o por la calle”. Josetxo Azkona, que escribe en lengua vasca y primordialmente cultiva la poesía, se sitúa entre los autores “puramente vocacionales”. Y es que, resume Patxi Irurzun, “la mayoría de los escritores no viven de su pluma, pero también es cierto que la mayoría no están en esto por dinero. Y eso es lo que debe dar el verdadero prestigio y reconocimiento al autor”.

 

Escribir una novela está al alcance de muchos

Categoría (Estafeta literaria, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 23-04-2011

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En este Día Internacional del Libro que celebramos hoy, me apetece provocar a esos talentos sin descubrir a quienes  les gustaría ser escritores, para que se decidan a cruzar el Rubicón.

Cuando fui joven, varias veces leí que escribir una novela era fácil, que lo verdaderamente difícil era escribir la segunda. Eso lo repetían con machacona insistencia autores consagrados de los años sesenta y setenta, quizá para satisfacer su ego, o quizá para evitar la llegada de intrusos.

A tenor de la experiencia que he adquirido en este mi nueva profesión de escritor, he comprobado cuán errónea es esa opinión. Yo ahora estoy escribiendo mi segunda novela y doy fe de que las cosas me están resultando mucha más fáciles, las durezas que encontré al principio se han ablandado, la técnica ha mejorado y mi trabajo es mucho más fluido. Me he dado cuenta de los errores que cometí, de las cosas que no hay que hacer y de lo que el lector pide para que el relato resulte ameno. Y eso no va en contra de la calidad literaria… que puede haberla y mucha, sin necesidad de utilizar un lenguaje afectado o simplemente culto. Es que, como todo en la vida, el entrenamiento es indispensable.

Cualquier persona es capaz de escribir una novela sobre la historia de su vida… o de parte de ella. No hay vida que no tenga algún mérito, que sea tan mediocre como para no ser escuchada; siempre hay episodios singulares que te han ocurrido, personajes anecdóticos que te han llamado la atención, situaciones emocionales que te han impresionado…  si eres capaz de evocar el pasado y poner el alma en transmitirlo. Y si no, recuerda el diario que escribió Ana Frank con trece o catorce años…

La dote narrativa no es exclusiva de los escritores consagrados. Hay muchos individu@s que hoy se dedican a una profesión cualquiera para poder vivir, pero que en su fuero interno mantienen su vocación de escribir. Algunos no tuvieron la valentía de dar el primer paso, siendo jóvenes, cuando sintieron el “gusanillo”, quizá por temor a fracasar, quizá por miedo al “qué dirán” o simplemente porque sus padres no se lo permitieron y le obligaron a estudiar una carrera más “crematística”.

Aún es tiempo. Escribir una novela no es privilegio exclusivo de unos iluminados, ni hace falta estar especialmente dotado para la oratoria. Es más un problema de constancia, de disciplina, siempre claro que tengas un cierto dominio de la lengua y te preocupes por perfeccionarlo. En esto de escribir, hay bastante de oficio y eso se aprende, primero en la escuela ─de verdad que hay talleres de creación literaria que aportan esos rudimentos─ y luego con la práctica. Solo tienes que extirpar el miedo.

 

Asesor literario. Un oficio con futuro

Categoría (El mundo del libro, General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 21-04-2011

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He recibido algún comentario de gente amiga que corrobora esa sensación que yo manifestaba en el primer párrafo de mi anterior artículo sobre los muchos escritores anónimos que tienen vocación de escribir, que han sido capaces de culminar una o varias novelas y que no saben lo que tienen que hacer para su difusión. No siempre la autoedición es la mejor solución…

 

Echo de menos una figura que, si bien existe para autores consagrados, no abunda para el escritor debutante. Me refiero al intermediario… a lo que en la jerga del sector se conoce como “agente literario”. Pero no el agente literario tradicional, muy próximo al editor y con tradición de comisionista… que solo cobra si consigue publicar y el libro tiene éxito.

Es una figura que se acerca más a un moderno asesor literario ─con conocimiento profundo de las nuevas tecnologías y de las posibilidades que ofrece Internet─ que podría tener las siguientes funciones:

  • Corregir errores de estilo.
  • Eliminar faltas ortográficas.
  • Suprimir párrafos e incluso capítulos baladíes que no aportan valor.
  • Hacer que los personajes sean coherentes a lo largo de la historia… y creíbles.
  • Definir el formato del libros, tipo de papel, portada y contraportada… y el precio de venta al público.
  • Aconsejar al autor si conviene presentar la obra a algún concurso literario.
  • Proponer las alternativas que existen para llegar al lector, en función de la calidad de la obra, de los objetivos que se propone el autor y del dinero que está dispuesto a invertir.
  • Apoyar luego la difusión del libro con campañas promocionales acordes a la estrategia adoptada.

Su remuneración no tendría que estar necesariamente ligada a los resultados; quizá podría ser mixta: una parte fija y otra variable. Lo que sí habría que pedirle es honradez ─como a todo el mundo─ y no abusar de la buena fe de ese escritor novel que ignora todo lo que se mueve alrededor del mundo editorial y que, además, no está ni preparado ni interesado en “perder el tiempo” en esas cosas del marketing. Estoy seguro que un profesional con ese perfil tendría el éxito asegurado, pero… ¿dónde encontrarlo?

Estos enlaces nos ofrecen listas de agentes literarios. Nos pueden servir, aunque yo creo que todos ellos son de la vieja guardia:

Escritores.org / agentes literarios

Agencias literarias

Asociacion de escritores noveles / agentes literarios

Ediciona / agencias literarias

Asociacion de agencias literarias

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