El escritor y la era pirata

Categoría (General) por Manu de Ordoñana el 25-04-2011

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El “Diario de Noticias” publicaba el pasado viernes 22 de abril de 2011 un interesante artículo firmado por Paula Echeverría en el que nueve escritores navarros opinan sobre la situación actual del escritor, del cual hemos seleccionado el apartado correspondiente a los derechos de autor. Éste es el texto:

Sólo el 10% del precio de un libro acaba, en teoría, en el bolsillo de su autor. Una remuneración que, según Epaltza, “ronda lo ridículo”. “La gran paradoja del arte es que la riqueza económica que ésta genera revierte mayoritariamente en gremios sin relación con la actividad cultural. En el caso del libro, el distribuidor se lleva un 45% del precio del mismo. El librero, un 30%. El editor un 15-20%. Y el autor, un 8-10%. Sólo si el libro goza de un apoyo mayoritario del público, ese 8-10% puede llegar a reportar algo de dinero al autor. ¿Es esto justo?”, se pregunta Roberto Valencia. “El Ministerio de Industria y el de Economía dirán que sí: para el bien común es preferible alimentar cuatro profesiones que una. El problema es que este criterio castiga la especificidad del artista, el carácter único de lo que hace, y premia el trabajo homologado por el sistema: la venta de objetos ─libros─ en negocios estandarizados, su distribución o su edición”, añade.

La figura del autor literario “está económicamente devaluada”, en palabras de Alvira. Aunque Chivite opina que los pocos escritores que logran vivir de su oficio sí son y se sienten valorados: “Hoy nadie te da dinero porque sí. Inténtalo, ya verás como no”. A Marina Aoiz ni le interesa ni le perturba la cuestión económica. “Escribo por el placer de ejercer la libertad expresiva”, dice. Y ante el desaliento, añade Reyes Calderón, “nos salva un simple e-mail, una palabra de aliento en una firma de libros o por la calle”. Josetxo Azkona, que escribe en lengua vasca y primordialmente cultiva la poesía, se sitúa entre los autores “puramente vocacionales”. Y es que, resume Patxi Irurzun, “la mayoría de los escritores no viven de su pluma, pero también es cierto que la mayoría no están en esto por dinero. Y eso es lo que debe dar el verdadero prestigio y reconocimiento al autor”.

 

Escribir una novela está al alcance de muchos

Categoría (Estafeta literaria, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 23-04-2011

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En este Día Internacional del Libro que celebramos hoy, me apetece provocar a esos talentos sin descubrir a quienes  les gustaría ser escritores, para que se decidan a cruzar el Rubicón.

Cuando fui joven, varias veces leí que escribir una novela era fácil, que lo verdaderamente difícil era escribir la segunda. Eso lo repetían con machacona insistencia autores consagrados de los años sesenta y setenta, quizá para satisfacer su ego, o quizá para evitar la llegada de intrusos.

A tenor de la experiencia que he adquirido en este mi nueva profesión de escritor, he comprobado cuán errónea es esa opinión. Yo ahora estoy escribiendo mi segunda novela y doy fe de que las cosas me están resultando mucha más fáciles, las durezas que encontré al principio se han ablandado, la técnica ha mejorado y mi trabajo es mucho más fluido. Me he dado cuenta de los errores que cometí, de las cosas que no hay que hacer y de lo que el lector pide para que el relato resulte ameno. Y eso no va en contra de la calidad literaria… que puede haberla y mucha, sin necesidad de utilizar un lenguaje afectado o simplemente culto. Es que, como todo en la vida, el entrenamiento es indispensable.

Cualquier persona es capaz de escribir una novela sobre la historia de su vida… o de parte de ella. No hay vida que no tenga algún mérito, que sea tan mediocre como para no ser escuchada; siempre hay episodios singulares que te han ocurrido, personajes anecdóticos que te han llamado la atención, situaciones emocionales que te han impresionado…  si eres capaz de evocar el pasado y poner el alma en transmitirlo. Y si no, recuerda el diario que escribió Ana Frank con trece o catorce años…

La dote narrativa no es exclusiva de los escritores consagrados. Hay muchos individu@s que hoy se dedican a una profesión cualquiera para poder vivir, pero que en su fuero interno mantienen su vocación de escribir. Algunos no tuvieron la valentía de dar el primer paso, siendo jóvenes, cuando sintieron el “gusanillo”, quizá por temor a fracasar, quizá por miedo al “qué dirán” o simplemente porque sus padres no se lo permitieron y le obligaron a estudiar una carrera más “crematística”.

Aún es tiempo. Escribir una novela no es privilegio exclusivo de unos iluminados, ni hace falta estar especialmente dotado para la oratoria. Es más un problema de constancia, de disciplina, siempre claro que tengas un cierto dominio de la lengua y te preocupes por perfeccionarlo. En esto de escribir, hay bastante de oficio y eso se aprende, primero en la escuela ─de verdad que hay talleres de creación literaria que aportan esos rudimentos─ y luego con la práctica. Solo tienes que extirpar el miedo.

 

Asesor literario. Un oficio con futuro

Categoría (El mundo del libro, General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 21-04-2011

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He recibido algún comentario de gente amiga que corrobora esa sensación que yo manifestaba en el primer párrafo de mi anterior artículo sobre los muchos escritores anónimos que tienen vocación de escribir, que han sido capaces de culminar una o varias novelas y que no saben lo que tienen que hacer para su difusión. No siempre la autoedición es la mejor solución…

 

Echo de menos una figura que, si bien existe para autores consagrados, no abunda para el escritor debutante. Me refiero al intermediario… a lo que en la jerga del sector se conoce como “agente literario”. Pero no el agente literario tradicional, muy próximo al editor y con tradición de comisionista… que solo cobra si consigue publicar y el libro tiene éxito.

Es una figura que se acerca más a un moderno asesor literario ─con conocimiento profundo de las nuevas tecnologías y de las posibilidades que ofrece Internet─ que podría tener las siguientes funciones:

  • Corregir errores de estilo.
  • Eliminar faltas ortográficas.
  • Suprimir párrafos e incluso capítulos baladíes que no aportan valor.
  • Hacer que los personajes sean coherentes a lo largo de la historia… y creíbles.
  • Definir el formato del libros, tipo de papel, portada y contraportada… y el precio de venta al público.
  • Aconsejar al autor si conviene presentar la obra a algún concurso literario.
  • Proponer las alternativas que existen para llegar al lector, en función de la calidad de la obra, de los objetivos que se propone el autor y del dinero que está dispuesto a invertir.
  • Apoyar luego la difusión del libro con campañas promocionales acordes a la estrategia adoptada.

Su remuneración no tendría que estar necesariamente ligada a los resultados; quizá podría ser mixta: una parte fija y otra variable. Lo que sí habría que pedirle es honradez ─como a todo el mundo─ y no abusar de la buena fe de ese escritor novel que ignora todo lo que se mueve alrededor del mundo editorial y que, además, no está ni preparado ni interesado en “perder el tiempo” en esas cosas del marketing. Estoy seguro que un profesional con ese perfil tendría el éxito asegurado, pero… ¿dónde encontrarlo?

Estos enlaces nos ofrecen listas de agentes literarios. Nos pueden servir, aunque yo creo que todos ellos son de la vieja guardia:

Escritores.org / agentes literarios

Agencias literarias

Asociacion de escritores noveles / agentes literarios

Ediciona / agencias literarias

Asociacion de agencias literarias

Libro digital. Una oportunidad para el escritor diletante

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 17-04-2011

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Tengo la impresión de que cada vez hay más personas que se aplican a escribir libros ─muchas de ellos, dignos, muy dignos─, no precisamente profesionales, sino aficionados, diletantes, que solo pretenden que la gente los lea, sin propósito crematístico alguno. Son escritores que dedican un montón de horas a esta tarea, con el único objeto de sentir la satisfacción de ver cumplido un sueño.

La mayoría ignora las dificultades que va a encontrar para publicarlo y se lleva una gran decepción cuando empieza a conocer cómo funciona el mercado editorial. Piensan que si escriben una buena novela y el libro se publica en buena calidad de papel y con una portada atractiva (como la de “Ángeles y Mariposas”), ya está todo hecho. Por eso, se embarcan en la autoedición y se gastan un buen montón de euros para tocar con sus manos el libro que han escrito. Son hasta capaces de conseguir que su obra esté expuesta en un lugar preferente de las librerías de su entorno… durante cierto tiempo. Pronto llega el desengaño cuando descubren que, al cabo de una o dos semanas, desaparece de la circulación y que apenas han conseguido vender algún que otro ejemplar… siempre hay un amigo que te echa una mano.

Mientras tanto, las estadísticas nos dicen que el mercado del libro ha descendido un 30% en los dos últimos años, aun con el auge que ha supuesto esa infraliteratura que se consume en los hipermercados. Somos esclavos de nuestra tradición, de nuestra cultura, inmersos en la galaxia Gutemberg que hizo posible el auge de la novela, sin darnos cuenta de que eso se ha acabado, que la imprenta se ha quedado atrás y que la sociedad actual demanda otro tipo de formato… y hasta otro tipo de literatura.

Éste es un mensaje para ti, escritor inédito que no sabes cómo hacer llegar tu obra al gran público. Métete con el libro digital, dedica algo de tiempo a conocer lo que es Internet y sube tu libro a la red. Gástate el dinero en pedir consejo a un experto en estas nuevas tecnologías… que te explique las mil fórmulas que existen para estar presente. Hace 15 días ya escribí algo sobre el éxito que ha conseguido la joven escritora Amanda Hocking con iTunes. Es un ejemplo a seguir…

Amazon anuncia su desembarco en España para finales del presente año. Su dispositivo de lectura, el Kindle, se ha sumado a los tablets de otros fabricantes para mejorar su cuota de mercado de libros digitales. En el momento actual, su librería virtual ya vende una cantidad similar de libros en ese formato que en papel.

¡Anímate, hombre! Todavía estás a tiempo.

El Mataburros. La hoya a presión

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 14-04-2011

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La semana pasada, el presidente del Tenerife decidió sustituir al entrenador, ante la lamentable situación deportiva del equipo, penúltimo en la tabla y a siete puntos de la salvación. Una vez confirmado en su cargo, el nuevo entrenador ─cuarto en la temporada─ hizo unas declaraciones a la prensa que el diario Marca del 6 de abril de 2011, en su edición de Canarias, reproducía con el título siguiente: “Amaral pide que el estadio sea una hoya a presión”. El redactor del diario deportivo confundió una olla (vasija redonda de barro o metal para cocer alimentos) con una hoya (concavidad u hondura grande formada en la tierra, hoyo para enterrar un cadáver, llano extenso rodeado de montañas). Y no solo no solo cometió el error en el titular, sino que lo repitió en el interior del artículo, sin que los editores llegaran a advertirlo.

 

A pesar de su buenas intenciones, el equipo volvió a perder el domingo en su campo, 0-1 frente al Huesca, lo que le sitúa prácticamente en Segunda B, es decir, en una hoya profunda de la que suele ser difícil salir.

Es más frecuente encontrar el gazapo en sentido contrario y utilizar olla por hoya, como lo hace el periodista José Becerra en un artículo publicado el  14/07/2008 en el diario Sur de Málaga, sobre las excelencias del clima de Jimera de Libar, en pleno corazón de la mítica Serranía de Ronda: “No menos sorprendente es que los naranjales fructifiquen aquí por mor de un microclima milagroso emparentado con la olla de Málaga y que, por sus exigencias edafológicas y de temperatura, falta en el resto de los pueblos serranos”.

El peligro no es lo digital; es la gratuidad

Categoría (El libro digital, Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 10-04-2011

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El pasado domingo, 27 de marzo de 2011, el periodista de “El País”, Juan Cruz, entrevistaba a Antoine Gallimard, director de “Les éditions Gallimard”, una de las editoriales más prestigiosas de Francia, que cumple este año su primer centenario, desde que su abuelo Gastón la fundó en 1911. Como es natural, el editor habló sobre las repercusiones que la irrupción del libro digital tendrá en el mundo literario. He aquí algunas de sus reflexiones:

 –      El libro digital es una nueva oportunidad tanto para el editor como para el escritor. Permite una gran flexibilidad, acepta diferentes formatos y permite reimpresiones limitadas.

–      El oficio de escritor surge de compartir, a través del libro, universos secretos. Vargas Llosa lo dijo muy bien en su discurso del Nobel: “Cuento historias para hacer la vida mejor”.

–      Lo que más me preocupa es el tiempo que la gente joven dedica a toda una plétora de actividades y prácticas sociales en Internet, de manera que cada vez disponen de menos tiempo para leer.

–      Pero yo estoy convencido de que seguirá habiendo lectores. La literatura ha sido algo precioso; extremadamente frágil y, a la vez, asombrosamente resistente. No hay que temer su desaparición: ya sobrevivió al surgimiento de nuevos medios de comunicación.

–      Mi abuelo no dudó en publicar libros muy comerciales junto a otros más exigentes como la poesía de Lorca y los ensayos de Valéry. Lo importante es saber cómo hay que combinar la publicación de libros populares y los libros de calidad. La labor tradicional de un editor es descubrir y editar un libro por su calidad intrínseca.

–      Antes la librería desempeñaba un papel muy importante, había muchas editoriales familiares. Hoy rige la ley del mercado y encontramos pocas editoriales independientes y menos libreros profesionales, frente a una concentración de editoriales fuertes y el oligopolio de los grandes grupos de distribución.

–      Todavía el público siente una enorme simpatía por una editorial como la nuestra, porque valora el quehacer literario que ha desarrollado a lo largo de toda su historia… y que lo siga haciendo todavía.

–      Lo importante es saber si la revolución digital va a transformar el comportamiento del lector o el imaginario del escritor. El peligro no es lo digital que puede der una oportunidad. El auténtico peligro es la gratuidad, la piratería.

–      Hay que luchar para preservar el valor del libro, de la creación y de la edición, así como proteger a los libreros y a los escritores. En Francia, tenemos la suerte de contar con buenos libreros, al contrario que el Reino Unido, donde el librero ha desaparecido.

–      El mundo de la música nunca se dio cuenta del peligro del mundo digital; pero el libro ha llegado más tarde y hemos adquirido conciencia del riesgo que nos acecha. Tratamos de que el mercado sea abierto, pero sin dejar de luchar contra la piratería.

–      En Estados Unidos, el mundo del libro digital empieza a ser importante. En 2007, se instaló la primera máquina pública de “libro expreso”, que permitía al usuario la impresión y encuadernación de un libro “a la carta” en cuestión de minutos.

–      El libro digital preocupa porque puede suponer la desaparición de los intermediarios naturales entre el lector y el autor. Esto puede producir una gran conmoción, un cambio radical  en el mundo del libro… que no haya necesidad de editores o libreros.

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