El corrector de textos

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana el 04-04-2013

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Has terminado de escribir tu libro, lo has maquetado más o menos bien, y ahora te preguntas: ¿qué hago con él? ¿Lo presento a una editorial? ¿Me busco un agente literario? ¡Bah! No me merece la pena. Me decido por la autoedición, hacerlo todo yo, buscar una imprenta de confianza y que me impriman 500 ejemplares. Si vendo 200, me declaro satisfecho, igual recupero la inversión.

Pero antes tienes que hacer un par de cosas más: lo de componer el libro lo veremos en el próximo artículo, aquí vamos a tratar de un tema peliagudo: la corrección del texto, un trabajo complicado y difícil de evaluar. Los profesionales buenos cobran un dineral y siempre te queda la duda de si el dinero gastado ha merecido la pena. La verdad que es un oficio poco valorado, más bien denostado… los escritores tenemos mucho ego.

Corregir libros

Aun así, te recomiendo ─mucho más si eres debutante─ que te entregues a un buen corrector, que dediques un tiempo a encontrar un colaborador honesto, competente y no demasiado exigente. La tarifa que se aplica oscila entre 4-5 euros la página para una revisión a fondo, no sólo ortográfica; la broma te va a costar por lo menos 1.000 euros. Créeme, merece la pena si el resultado es de tu agrado. Pídele antes que te explique las cuestiones que va a mirar y el tiempo que va a emplear en cada una de ellas, así podrás valorar su competencia. Read the rest of this entry »

El IVA del libro digital

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 07-03-2013

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Según la última encuesta “Hábitos de lectura en España”, el porcentaje de ciudadanos que posee un e-book alcanza el 9,7 %, cuando en 2010 no llegaba al 2%, y el de lectores de libros en soporte electrónico ha pasado en dos años del 5,3% al 11,7% de la población. Poco a poco, lo digital se impone, aunque sin llegar a la catástrofe que auguraban los gurús hace unos años.

Mientras tanto, arrecia en España la polémica sobre el IVA (impuesto sobre el valor añadido) que el Gobierno aplica a la cultura. La reforma fiscal de septiembre de 2012 incrementó el tipo general que se aplica al libro electrónico del 18 al 21%, pero mantuvo el superreducido del 4% que corresponde al libro impreso, un gesto claro para proteger a la industria editorial que ve cómo, año a año, cae la facturación y descienden sus beneficios.

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No hay ninguna razón para explicar ese desajuste. En mayo del 2009, la Comisión europea modificó la directiva del IVA para considerar como libro toda tecnología digital con un soporte físico, lo que de inmediato induce a pensar que el libro digital ha de tener el mismo tratamiento fiscal que el libro impreso. Al parecer, Bruselas prevé este año presentar una propuesta para igualar el IVA de ambos formatos en todos los países de la Unión Europea.

Y sin embargo, el pasado mes de febrero, las autoridades comunitarias denunciaron a Francia y Luxemburgo por aplicar a ambos el mismo tipo de IVA reducido (en Luxemburgo es el 3% y en Francia, el 5,5%). Son los dos únicos países europeos que siguen esta pauta.

  • Luxemburgo, porque con ella ha logrado atraer a su territorio la sede de varias multinacionales norteamericanas que facturan desde allí, de forma que, cuando tú compras a Amazon un libro digital, ese 3% va a parar a las arcas del pequeño estado centroeuropeo, lo que no deja de ser un contrasentido cuando estamos hablando de un impuesto al consumo que debería de ser recibido por el país en que reside el comprador.
  • Francia, porque ha visto atacados sus intereses económicos por la competencia que le hace el país vecino. Posee una industria editorial potente (lo que no ocurre en Luxemburgo) y, por eso, el gobierno del socialista François Hollande decidió reducir del 7% al 5,5% la tasa que se aplica a los libros impresosy digitales, a partir del uno de enero de 2013.

No es fácil de entender la postura de Bruselas. La directiva de 2009 equiparaba la fiscalidad de ambos soportes. No tiene sentido ahora, en vísperas de una legislación paritaria, imponer una sanción económica a quien ha adelantado su puesta en vigor. La Comisión ha confirmado su discrepancia y ha anunciado que en breve denunciará a ambos países en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Con esa medida, Bruselas pretende que el cambio se produzca al mismo tiempo en todos los estados y que, en el interín, no se permitan prácticas desleales que den ventaja a aquellos países que han aprobado tributos más laxos.

¿Tendría España que imitar la actitud de Francia? Probablemente, sí. Una rectificación a la baja del importe del IVA aplicado a los libros digitales sería un estímulo para la colaboración entre el mundo del libro y las “startups” (empresas tecnológicas de reciente creación). La industria editorial es importante y hay muchos intereses en juego, aunque no estoy yo muy seguro de que los empresarios hayan apostado por lo digital. Da la impresión de que prefieren mantener su posición de privilegio en el segmento tradicional del libro impreso y dejar para otros la aventura de lo nuevo, con esa visión cortoplacista que tanto caracteriza al homo hispanicus.

Por una prensa responsable

Categoría (General) por Manu de Ordoñana el 31-01-2013

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A propósito del tremendo error cometido por el diario “El País” al publicar el pasado jueves 24 de enero de 2013 una foto en la que aparece una persona intubada, atribuyendo falsamente la identidad del enfermo al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aprovecho la ocasión para llamar la atención sobre los peligros que conlleva la globalización de la información, así como para analizar el papel que debe jugar la prensa en un ámbito masificado y sujeto a cambios tan profundos como los que han propiciado las nuevas tecnologías.

Es un hecho claro que vivimos asfixiados por la cantidad de información que nos llega desde diferentes rincones, no tenemos tiempo para acceder a toda ella y no sabemos qué criterios utilizar para seleccionar lo que nos interesa, menos para discernir lo que es verdadero y lo que es falso. Hay muchos intereses en la web (políticos, económicos y sociales), que no tiemblan si tienen que deformar una noticia para esconder la realidad. Saben mezclar verdades con mentiras para confundir al público, incluso repetir machaconamente una invención hasta lograr que, con el tiempo a su favor, el pueblo se la crea y la admita como un axioma que no admite discusión.

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Es cierto que este procedimiento de adulterar la vida cotidiana no es nuevo, no es un producto nacido con Internet: lo ha empleado habitualmente cierto tipo de periodismo para formar la opinión de la plebe, aunque a su favor está la libertad que cada individuo tiene de elegir uno u otro medio de comunicación, de forma que cada uno ha sabido siempre de qué fuente tenía que alimentarse, la más próxima a su ideología, a su manera de entender la vida.

El problema es que hoy cualquiera tiene en la red acceso a producir contenidos ─alguna vez, a sabiendas de que lo que cuelga en la red es una calumnia que puede destruir la imagen de una persona respetable que no le cae bien─, que luego nosotros mismos difundimos con absoluta impunidad ─y de forma instantánea─, sin analizar la calidad del conducto, tan sólo porque tiene morbo, es gracioso y causa hilaridad. Esta noticia es de ayer, sin ir más lejos: “La Guardia Civil ha detenido a cuatro menores de edad por acosar y colgar en una red social fotos íntimas de una compañera de instituto en Lalín (Pontevedra) que tomaron en los vestuarios del centro tras una clase de gimnasia”.

En este contexto de ignorancia o de mala fe, el ciudadano honrado se encuentra indefenso, carece de criterio para descubrir el engaño. Es ahí donde uno ha de recurrir a ese periodismo comprometido que ejerce su cometido con responsabilidad plena. Y no sólo eso, también luchar para que permanezca activo y siga contándonos la verdad. ¡Cuidado: está en juego la democracia… y los vientos no soplan de popa!

Los medios de comunicación se enfrentan hoy a una enorme crisis con la pérdida de lectores que Internet ha traído y la no menos importante reducción de la inversión publicitaria. Muchos periodistas han perdido su empleo en los últimos años y numerosas publicaciones han desaparecido. ¿Cuál es el papel que corresponde a la prensa en la sociedad digital? Quizá no sea el sistema tradicional que hemos conocido hasta ahora. Habrá que reconvertirse, como lo han hecho otros sectores de la economía, pero esto no es el final, sino un periodo de transición: el futuro del periodismo no está en cuestión, sólo es preciso averiguar cuál es el modelo de negocio que le ha de dar la cobertura financiera que necesita.

Como decía Juan Luis Cebrián en un artículo aparecido en El País el 4 de mayo de 2012: “El periodismo profesional no solo tiene un futuro, sino que resulta más necesario que nunca, y de ninguna manera puede ser sustituido por eso que hemos dado en llamar periodismo ciudadano, por más que produzca a veces contribuciones admirables”.

Esta misma mañana, el diario madrileño “El País”, titulaba en portada: “Las cuentas manuscritas de los tesoreros del Partido Popular entre 1990 y 2008. Los papeles secretos de Bárcenas”. Y a continuación: “Los extractos de los papeles secretos del extesorero del partido reflejan las anotaciones de supuestos pagos a políticos de la cúpula del partido, entre ellos, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy”. La noticia ha causado un enorme revuelo en todo el país. La oposición ha pedido la dimisión del primer ministro y la convocatoria de elecciones anticipadas.

A este tipo de periodismo me quería referir en este artículo. Esperemos que esta vez no sea un error…

Elegir un buen argumento

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana el 27-12-2012

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Si estás firmemente decidido a escribir una novela, tu primera tarea es seleccionar el tema, suponiendo que nada tienes en la cabeza, es decir, partiendo de cero. ¡Hombre! Alguna idea te ha de rondar, si has llegado a esa conclusión: un valor a realzar, un vicio a denunciar, una noticia chocante que has leído en la prensa, un hecho de la vida real que te ha impresionado, una historia ficticia que has inventado a partir de un acontecimiento, un personaje singular que has conocido. Motivos hay muchos, sólo tienes que reflexionar y dedicarle tiempo.

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Otra fórmula es sentarte frente al ordenador y empezar a escribir lo que se te ocurra. Algunos autores lo hacen, son capaces de iniciar una novela tan sólo con una idea vaga de lo que quieren conseguir, animados por su férrea voluntad de saber que van a cumplir su objetivo: terminarla y obtener algo digno. Nada que objetar al procedimiento: cada escritor conoce sus habilidades y elige el método de trabajo que más le conviene. Mas, si se me permite decirlo, la fórmula se me ocurre poco práctica para un escritor diletante que pretende abordar su primer engendro, aunque, insisto, el acto de escribir es una experiencia íntima y personal que cada cual debe enfocar en la forma que considere más próxima. Read the rest of this entry »

Reflexiones antes de autoeditar

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 22-10-2012

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Leía el otro día en una página web en francés que algunos autores ya consagrados prefieren editar su libro ellos mismos que hacerlo a través de una editorial. ¿Cuáles pueden ser las razones que les impulsan a adoptar esta decisión? A mí se me ocurren dos:

La primera es de tipo económico. En España, el porcentaje que un autor recibe de su editor no pasa del diez por ciento. En Francia es más o menos igual. Según un artículo de France-Soir, publicado en su edición digital el 2 de abril de 2012, el importe que el cliente paga  por comprar un libro se distribuye de la forma siguiente:

  • Autor: 10%
  • Editor: 15%
  • Imprenta: 15%
  • Difusión y distribución: 18%
  • Librería: 35%
  • IVA: 7% (en España sería EL 4%)

Al parecer, algunos autores son capaces de saltarse la cadena mediante al autoedición y llegar al cliente sin tener que retribuir a todos los eslabones, con objeto de incrementar su margen de beneficio hasta rebasar incluso el 50%.

La segunda es de tipo comercial o de marketing. Se dan cuenta que las editoriales no tienen capacidad o no dedican recursos suficientes a la divulgación del libro. Las librerías han perdido esa función de aconsejar al comprador indeciso, el dependiente no conoce el producto y no tiene tiempo, como en un supermercado. Al final, el libro permanecerá una semana en la mesa de novedades y, si no vende mucho, al cabo de ese tiempo desaparece de allí para ir a morir al sótano, en el que descansará para siempre en un anaquel, hasta que el negocio cierre.

La pregunta que se hace un escritor diletante es la siguiente: Si el editor no es capaz de promocionar mi libro, de darle visibilidad, ¿para qué necesito su intermediación? Si soy yo el que tiene que cumplir esa  misión ─la más difícil, la única importante─, pues lo hago todo yo. Asumo un riesgo, es cierto, pero también subo el margen que obtengo por cada libro vendido.

La autoedición puede realizarse de dos formas no excluyentes: la tradicional en papel y la electrónica. Tú puedes lanzar una versión digital y situarla en los diferentes portales virtuales que existen en el mercado sin gastar apenas dinero, ya sea el kindle de Amazon, el Nook Book de Noble &Barnes o a través de Google Books, además de Bubok para el mercado en castellano. Algunos autores han llegado a obtener más de un millón de descargas por esta vía y se han hecho millonarios. Y más tarde, en función del resultado, tienes tiempo para autoeditar en papel, siempre es agradable acariciar tu pequeña obra de arte.

Piensa que el margen que te queda es siempre superior al 50%, con lo cual, si el precio es de tres euros, a tí te corresponde 1,50 euros, más o menos lo mismo que te pagaría la editorial por la versión impresa. La ventaja es que el público está mejor dispuesto a pagar 3 euros para su e-reader que 15 para un libro en papel, al menos ésa es la tendencia, aunque es verdad que el éxito inicial del e-book se ha estabilizado y su crecimiento no ha mantenido esa línea ascendente que los gurús vaticinaban. Eso es lo que se ha visto en la última Feria de Francfurt.

Si te decides por la autoedición, tienes que asumir la tarea de promocionar tu obra y tu imagen como escritor, esto es lo que más asusta a la mayoría. La web enviedecrire.com en francés publicó un artículo que te puede interesar, titulado “cómo promocionar tu libro autoeditado”, en el que propone siete consejos, cuyos titulares expongo a continuación traducidos al castellano:

  1. Habla de tu libro a la prensa tan pronto como puedas.
  2. Solicita críticas literarias de tu libro.
  3. Pide ayuda a tus familiares y a tus amigos.
  4. Distribuye folletos y tarjetas de visita.
  5. Participa en ferias de libros.
  6. Constituye una red de seguidores en cascada.
  7. Mantén relación con librerías independientes y bibliotecas.

Son recetas conocidas no siempre al alcance de un escritor diletante. En mi opinión, la más efectiva es la sexta. Tienes a tu servicio las redes sociales y el marketing digital, buceas en ellos, ahí está la solución.

Reconvertir la industria editorial

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 26-09-2012

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El pasado fin de semana se celebró en la isla de Mallorca la quinta edición de las tradicionales Conversaciones Literarias de Formentor, que fue inaugurado por Ignacio Polanco con unas bellas palabras: “Tiempo, silencio y espacio, vindicó el presidente dela Fundación Santillana, celebrando la vieja tradición de leer y escribir, la inventiva, el recuerdo y la palabra que se plasma en los libros que nos ayudarán a ser más inteligentes, más tolerantes y más curiosos”.

Como era de esperar, las conversaciones se iniciaron con un panel de editores, distribuidores y libreros que describieron los graves daños que la crisis está causando a la industria cultural. Recalcaron la caída de ventas y, a la vez, abrieron las incógnitas que plantea la creciente competencia del libro electrónico, que ha multiplicado por nueve sus ventas, mientras que la penetración del libro tradicional ha caído hasta un 22%.

“Es una situación de extrema gravedad para la industria que afecta a toda la cadena de valor del libro. El futuro está aquí, ahora, bienvenido el futuro”, diagnosticó Pilar Reyes, directora de editorial Alfaguara, que coincidió con otras voces editoriales al señalar la amenaza cultural que representa la hegemonía de los mayoristas de la red. “Amazoon, Google o Apple dictan las reglas y manejan el mercado, a veces hasta la censura de alguna obra electrónica por palabras inapropiadas”, acusó Sigrid Kraus, editora de Salamandra.

Un centenar largo de gente ligada a la creación, la industria y el comercio del libro ─y bastantes lectores─ debatieron sobre el rol del libro, la cadena industrial y la necesidad de reinventar el sector para sobrevivir en un escenario en el que las tiradas van a seguir reduciéndose, lo mismo que el número de títulos, a pesar de cada día aparecen más escritores noveles que quieren publicar.

Diana Hernández, editora de Blackie Books, recién llegada de la piscina, constató que entre los bañistas vio seis personas con libros tradicionales en las manos y tan sólo uno con libro electrónico. Es cierto que el soporte digital está entrando poco a poco, a una velocidad sensiblemente inferior a lo que habían previsto algunos “gurús”. Eso es una buena noticia, hay tiempo para reorganizar el negocio, pero hay que hacerlo.

No es fácil hacer predicciones a largo plazo, pero tampoco hay que cerrar los ojos. El ebook terminará por imponerse, lo que nadie sabe es cuándo. Es posible que tarde diez años, aunque yo creo que el plazo será más largo, quizá veinte o treinta. La gente joven ─la infancia mucho más─ piensa en código binario, ellos son los consumidores del futuro y verán el libro en papel como una antigualla de colección o para exhibir en el museo.

A pesar de los avances tecnológicos, el e-reader no ha hecho más que empezar. Hay que presumir que, en media docena de años, su diseño mejorará notablemente, quizá se unifiquen los formatos de lectura y aparezcan soportes más flexibles, baterías intercambiables o de muy larga duración, así como la intermodalidad con lo audio visual. Aunque el precio ya es asequible, hay que esperar a que todavía baje, y sobre todo, que descargar un título no cueste más de tres euros.

Los expertos están cada vez más convencidos de que, en un tiempo no muy lejano, los libros no se adquirirán de forma individual, sino que primará el servicio de préstamos mediante suscripción: el Spotify de libros, un modelo que está triunfando en el segmento musical. Por una módica cantidad ─pongamos que diez euros al mes─ tendrás derecho a bajarte cualquier libro del mercado y a disfrutar de él durante un periodo, algo parecido a lo que ofrecen hoy en día las bibliotecas públicas, pero desde Internet y sobre un dispositivo electrónico de última generación.

Todo ello a expensas de solucionar el problema de la propiedad intelectual, problema que sin duda se resolverá, no a gusto de todos, pero sí del autor, que no verá mermados sus ingresos para seguir creando, al final eso es lo que importa. El gran perjudicado será el editor y la cadena de distribución… lo siento, toca reconversión.

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