Los mayores de 55 años y el libro electrónico

Categora (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 31-05-2011

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Según un estudio elaborado por Ebook y Biblioteca para conocer la actitud de las personas mayores de 55 años hacia la lectura en soporte digital, los primeros datos obtenidos con una muestra de 40 personas con edades comprendidas entre los 55 y 75 años presentan unos resultados que desmontan el prejuicio de resistencia de la gente de mayor edad al uso de los dispositivos digitales: la práctica totalidad de los lectores de más de 55 años recomendaba el libro electrónico a amigos y familiares. Éstas son las conclusiones:

1.- Los lectores habituales mayores de 55 años muestras una buena receptividad a los nuevos soportes de lectura en tinta electrónica. Se habitúan a su uso y valoran las ventajas sobre los inconvenientes.

2.- A pesar de no ser el grupo más habituado al uso de las nuevas tecnologías, no se producen resistencias en la apropiación de los nuevos dispositivos, prevaleciendo el acto de lectura sobre las características del soporte.

3.- En la adaptación a los dispositivos de lectura electrónica, los mayores buscan más características de eficacia (conformación de páginas, cortes de líneas…) que aspectos técnicos relacionados con la sociedad de información (conectividad, memoria…).

4.- El hecho de recibir un acompañamiento en la lectura con los nuevos dispositivos convierte al grupo experimental en prescriptor. Conoce mejor las fortalezas y debilidades del sistema incluyéndolas en su discurso con más confianza.

5.- Igualmente, el grupo experimental es más proclive a utilizar el lector de libros electrónicos para otras lecturas que el grupo que no tuvo el mismo nivel de acompañamiento. También dedicó más tiempo a la lectura de libros en el dispositivo.

6.- El grado de satisfacción con las aportaciones que puede proporcionar el dispositivo se manifiesta en actitudes como la intención de compra, muy elevada en el grupo experimental.

7.- Este grupo de edad, en general, se muestra a favor de un dispositivo que les permita tener muchos libros que leer con comodidad y claridad, antes que un dispositivo multifuncional que posea características ajenas a la lectura, como la música o incluso el color. En este sentido, son críticos con las carencias en aspectos como el marcado de páginas, adaptación del texto, velocidad en el paso de página. Acceso al texto leído, etc.

El escritor y la era pirata

Categora (General) por Manu de Ordoñana el 25-04-2011

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El “Diario de Noticias” publicaba el pasado viernes 22 de abril de 2011 un interesante artículo firmado por Paula Echeverría en el que nueve escritores navarros opinan sobre la situación actual del escritor, del cual hemos seleccionado el apartado correspondiente a los derechos de autor. Éste es el texto:

Sólo el 10% del precio de un libro acaba, en teoría, en el bolsillo de su autor. Una remuneración que, según Epaltza, “ronda lo ridículo”. “La gran paradoja del arte es que la riqueza económica que ésta genera revierte mayoritariamente en gremios sin relación con la actividad cultural. En el caso del libro, el distribuidor se lleva un 45% del precio del mismo. El librero, un 30%. El editor un 15-20%. Y el autor, un 8-10%. Sólo si el libro goza de un apoyo mayoritario del público, ese 8-10% puede llegar a reportar algo de dinero al autor. ¿Es esto justo?”, se pregunta Roberto Valencia. “El Ministerio de Industria y el de Economía dirán que sí: para el bien común es preferible alimentar cuatro profesiones que una. El problema es que este criterio castiga la especificidad del artista, el carácter único de lo que hace, y premia el trabajo homologado por el sistema: la venta de objetos ─libros─ en negocios estandarizados, su distribución o su edición”, añade.

La figura del autor literario “está económicamente devaluada”, en palabras de Alvira. Aunque Chivite opina que los pocos escritores que logran vivir de su oficio sí son y se sienten valorados: “Hoy nadie te da dinero porque sí. Inténtalo, ya verás como no”. A Marina Aoiz ni le interesa ni le perturba la cuestión económica. “Escribo por el placer de ejercer la libertad expresiva”, dice. Y ante el desaliento, añade Reyes Calderón, “nos salva un simple e-mail, una palabra de aliento en una firma de libros o por la calle”. Josetxo Azkona, que escribe en lengua vasca y primordialmente cultiva la poesía, se sitúa entre los autores “puramente vocacionales”. Y es que, resume Patxi Irurzun, “la mayoría de los escritores no viven de su pluma, pero también es cierto que la mayoría no están en esto por dinero. Y eso es lo que debe dar el verdadero prestigio y reconocimiento al autor”.

 

El Mataburros. La hoya a presión

Categora (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 14-04-2011

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La semana pasada, el presidente del Tenerife decidió sustituir al entrenador, ante la lamentable situación deportiva del equipo, penúltimo en la tabla y a siete puntos de la salvación. Una vez confirmado en su cargo, el nuevo entrenador ─cuarto en la temporada─ hizo unas declaraciones a la prensa que el diario Marca del 6 de abril de 2011, en su edición de Canarias, reproducía con el título siguiente: “Amaral pide que el estadio sea una hoya a presión”. El redactor del diario deportivo confundió una olla (vasija redonda de barro o metal para cocer alimentos) con una hoya (concavidad u hondura grande formada en la tierra, hoyo para enterrar un cadáver, llano extenso rodeado de montañas). Y no solo no solo cometió el error en el titular, sino que lo repitió en el interior del artículo, sin que los editores llegaran a advertirlo.

 

A pesar de su buenas intenciones, el equipo volvió a perder el domingo en su campo, 0-1 frente al Huesca, lo que le sitúa prácticamente en Segunda B, es decir, en una hoya profunda de la que suele ser difícil salir.

Es más frecuente encontrar el gazapo en sentido contrario y utilizar olla por hoya, como lo hace el periodista José Becerra en un artículo publicado el  14/07/2008 en el diario Sur de Málaga, sobre las excelencias del clima de Jimera de Libar, en pleno corazón de la mítica Serranía de Ronda: “No menos sorprendente es que los naranjales fructifiquen aquí por mor de un microclima milagroso emparentado con la olla de Málaga y que, por sus exigencias edafológicas y de temperatura, falta en el resto de los pueblos serranos”.

Mikel Alvira. Recetas mágicas para hacer una novela

Categora (Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 31-03-2011

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Mikel Alvira

Dentro de las VIII Jornadas Literarias Barakaldo Hitza, Mikel Alvira pronunció anteayer en el Centro Cívico Clara Campoamor de Barakaldo una conferencia bajo el título “Recetas mágicas para hacer una novela“. El escritor bilbaino ha participado en la realización del documental Barakaldo Inmemorial con la firma del cineasta Iñaki Arteta y ha escrito varias novelas; las dos últimas son las más conocidas:

–      El silencio de las hayas (2009).

–      Cuarenta días de mayo (2010).                                 

Con estilo desenfadado y lenguaje festivo, Mikel Alvira nos ofreció un resumen de su experiencia como narrador, dirigido a aquellos escritores noveles que quieran iniciarse en el oficio. He aquí algunas de sus recomendaciones:

  • El mensaje. Lo primero de todo es saber lo que quieres contar, el mensaje que quieres transmitir. Ha de ser breve y conciso: se ha de describir en una o dos frases.
  • La historia. Para transmitir ese mensaje, necesitas adornarlo. Para ello, hay que seleccionar una historia… una historia consistente y, al mismo tiempo, convincente. Una historia que te enamore, en la que te sientas a gusto, como pez en el agua. Pero tienes que descubrir cuál es la pecera que más te conviene, la que más se adapta a tu carácter. Si, por ejemplo, decides escribir novela histórica, porque sabes que se vende bien y no has leído ninguna novela histórica en tu vida… apaga y vámonos.
  • La estructura. Luego tienes que definir la estructura de la novela: tipo de narrador, el espacio, el tiempo… todas esas cosas que se aprenden en un curso de creación literaria.
  • La dimensión. Es también importante establecer de antemano la dimensión de la novela. Si un escritor te dice que quería hacer una novela de unas 250 paginas y le han salido 600, lo más probable es que le sobren 400.
  • Los personajes. Ahora tienes que pensar en los personajes. Todos ellos han de ser creíbles y te tienes que identificar con todos ellos, entender su forma de ser para que su comportamiento sea coherente.
  • Sentir emoción. Ya tenemos los mimbres para hacer la novela: ya te puedes sentar a escribir. Pero ¡Cuidado! Te falta una cosa: emocionarte, enamorarte de lo que vas a hacer y dejarte llevar. Hay muchos manuales que te explican cómo hay que escribir una novela, pero si no sientes emoción, la vida no vale nada. Tienes que vivir la historia, ponerte en el pellejo de los personajes, sufrir y padecer como ellos… sentir las mariposas.
  • Errar es humano. Hay que ser capaz de tropezar. Si no te encuentras a gusto con lo que estás haciendo, déjalo y empieza otra cosa… no pasa nada. Esto es bastante difícil y aquí necesitas una buena dosis de autocrítica.
  • Tener paciencia. Escribir una novela es trabajo arduo que lleva tiempo. Si te has decidido a ello, sé constante e imponte una disciplina. No abandones la tarea por periodos largos, no desenganches… si puedes, escribe todos los días, aunque sólo sea un párrafo.
  • Mimar el estilo. Cuida la sintaxis, respeta las normas gramaticales y no cometas faltas de ortografía. Es lo menos que se le puede pedir a un escritor. Si no te consideras preparada, aprende. No es difícil encontrar algún curso que se adapte a tu perfil… incluso por Internet. Por preciosa que sea la historia, por sublime que sea el mensaje, por pintorescos que sean los personajes, si el estilo no es preciso, tu magnífica novela no tendrá recompensa.

El Mataburros. Arrascar

Categora (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 17-03-2011

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El término arrascar se ha popularizado de tal forma que ya es raro escuchar el verbo correcto, rascar. Si visitáis cualquier foro en que la gente expone los problemas que afectan a sus mascotas, en la mayoría de los casos, encontrarás una expresión similar a ésta: “Mi perro se “arrasca” continuamente. ¿Qué debo hacer?”

La palabra “arrascar no existe en el DRAE, pero sí existe “rascar”, con varias acepciones, entre las cuales la principal es “refregar o frotar fuertemente la piel con algo agudo o áspero, y por lo regular con las uñas”.

Arrascar es una expresión popular muy arraigada en ámbitos coloquiales, hasta el punto de que se hace raro escuchar “rascar”, salvo cuando se habla del “rasca y gana” de la ONCE. Es un vulgarismo que se ha extendido en muchas esferas sociales, incluidas las más refinadas.  

Por el contrario, es más difícil encontrar el vocablo incorrecto escrito en la prensa, aunque alguna vez se cuela, sobre todo en las páginas deportivas. Así el corresponsal en Tafalla del “Diario de Navarra” del 15 de noviembre de 2010 escribe lo siguiente para justificar la derrota del Peña Sport ante el Lemona: “En Arlonagusía un solitario tanto de Urko Vera nada más arrancar el choque fue suficiente para doblegar a los hombres de Sergio Amatriain. Sólo en la segunda mitad crearon alguna oportunidad para arrascar algo positivo ante un Lemona que jugó de forma práctica al no haber sentenciado antes del descanso”.

 

 

El Mataburros. Rescollo

Categora (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 01-03-2011

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Hará unos cincuenta años que leí por primera vez “Madame Bovary” de Flaubert. Como tenía olvidado el argumento de la obra, hace unos días, me decidí a releerla, cosa poco habitual en mí: casi siempre que vuelvo a leer un libro del que guardo un grato recuerdo, me llevo una desilusión. El caso es que había ya abordado la segunda parte, cuando al final del capítulo segundo, encontré escrita la siguiente frase: “La señora Lefrançois dormía al calor del rescollo, mientras que el mozo de cuadra, con una linterna en la mano, esperaba al señor y a la señora Bovary para llevarlos a su casa”.

Me llamó la atención el sentido de cosa caliente que el traductor daba a la palabra rescollo. Pensaba yo que un rescollo era un residuo, un vestigio o algo similar, utilizado con frecuencia en la expresión:” Son rescollos del pasado”. Así que acudí de inmediato al diccionario y me llevé una sorpresa al constatar que el vocablo “rescollo” no existe en el DRAE. Sí existe en cambio rescoldo, término que admite tres acepciones:

  • Brasa menuda resguardada por la ceniza.
  • Escozor, recelo o escrúpulo.
  • Residuo que queda de un sentimiento, pasión o afecto.

Eso quiere decir que algunos hemos venido empleando de forma indebida la palabra “rescollo”, en lugar de rescoldo que es la correcta. Quizá la confusión es el resultado de una extraña simbiosis entre rescoldo y escollo para obtener este “rescollo” que ni quema, ni escuece, ni es un peligro para la navegación.

 

 

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