Reconvertir las librerías

Categora (General, Noticias del sector) por Manu de Ordoñana el 16-05-2012

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“Si no somos capaces de adaptarnos e innovar, sufriremos mucho; si no remontamos en diez o doce meses, veremos muchos cierres de librerías, tanto de pequeñas y medianas como de las grandes”. Estas palabras fueron pronunciadas por Antoni Daura con motivo de la Diada de Sant Jordi en Barcelona. Daura es presidente del gremio de libreros de Cataluña y lleva 26 años en el oficio con su librería Parcir en Manresa.

No cabe duda que el contexto económico no colabora, muchos establecimientos que otrora fueron emblemáticos en pleno centro de la ciudad han tenido que cerrar sus puertas, no sólo por la crisis, sino por la competencia que les hace Internet. Y eso que acabamos de empezar. La venta en la red de productos de consumo, como alimentos, ropa, artículos deportivos, electrónica de consumo y un sinfín de cosas más, presenta cifras de facturación crecientes año a año.

El mercado del libro no es ajeno a este fenómeno, con el agravante de la incipiente implantación del libro digital. El comercio se va desplazando progresivamente hacia las multinacionales del sector de la distribución, las grandes superficies y los grandes operadores como Amazon y Google. Si la industria tradicional no espabila, a corto plazo veremos desaparecer de nuestras calles las librerías que en otro tiempo fueron nuestro orgullo, lugar de encuentro, pábulo de nuestros sueños.

La librería no ha aspirado nunca a obtener grandes beneficios, ningún librero pretende hacerse rico, le basta con el prestigio que le otorga su profesión. Pero debe entender que el modelo de negocio ha cambiado, que no debe esperar a que el cliente entre en la tienda tan sólo a comprar un libro, si no se le ofrece algo más. Hay que reconvertir el espacio, dinamizarlo con otras iniciativas innovadoras dentro de la cultura… y del ocio

¿Qué es lo que tiene que hacer? Nadie tiene la varita mágica. Pero sí saber que no hacer nada es quizá morir, aunque sea con las botas puestas y el almacén a rebosar. Ponía Daura el ejemplo de La Central, una cadena de librerías que, tras vender un 43% de sus acciones a la editorial Feltrinelli, tiene el proyecto de inaugurar en Madrid una tienda de 1.200 metros cuadrados para, además de vender libros, ofrecer servicio de restaurante. La iniciativa no está mal, veremos el resultado. En cualquier caso, la salida del sector no tiene por qué ser unidireccional: “No creo que todas las librerías debamos tener una cafetería”.

Lo que sí parece necesario es que la reconversión de las librerías debería contar con el apoyo de las editoriales, por su mayor capacidad financiera. Sin embargo, el aire que corre es más bien frío, la industria editorial está mirando mucho más la cuenta de explotación, los resultados a corto, los mecenas del Renacimiento se fueron para no volver… ¿Seguro? Quizá alguno medita la resurrección.

¿Cómo afecta todo esto al escritor diletante? La directora de la Feria del Libro de Buenos Aires, Gabriela Adamo, lo tiene claro: “Creo que ni el escritor ni el lector van a perder, aunque tal vez cambien su forma de escribir y de leer”, aunque luego reconoce que las librerías son las que más van a perder, pero no todavía. En América Latina aún no perciben el riesgo porque el e-reader apenas ha entrado. “El Kindle está presente en la Feria, pero no se puede comprar físicamente en Argentina, hay que pedirlo al extranjero y que te lo envíen por correo”. Conforme avance el carro, piensa, se irán acomodando los melones.

El e-book no termina de arrancar

Categora (El libro digital, General, Noticias del sector) por Manu de Ordoñana el 15-04-2012

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Durante el año 2011, el registro de libros digitales en el ISBN se incrementó un 55% con respecto al año precedente, al subir de 12.948 a 20.119 títulos, mientras que el libro impreso sufrió un retroceso del 14,2% al pasar de 96.238 a 82.495 títulos. A pesar de que el número de títulos registrados representa el 17,9% sobre el total, la cuota de mercado de los e-books es todavía pequeña, ya que apenas supone el 4% de los ingresos totales del sector. Claro que a eso contribuye y mucho el pirateo: tan sólo el 27% de los españoles que leen libros digitales declara hacer la descarga legal mediante pago electrónico.

Una de las razones que alegan para justificar este procedimiento es el precio elevado que hay que pagar por cada descarga, precio ─en muchos casos próximo al del libro impreso─ que no tiene ninguna justificación a tenor de los costes de producción y de distribución. Es verdad que el libro digital soporta un IVA del 18%, frente a un 4% del libro impreso. El Congreso aprobó a principios de marzo equiparar ambos IVAs al 4%, pero se desconoce cuándo entrará en vigor el decreto.

Un informe reciente de la firma Bowker “Global eBook Monitor” señala que un 13% de los internautas españoles ha pagado en el año 2011 por la compra de libros electrónicos, un 8% declara que no conoce esa opción y un 79% que la conoce pero que no la utiliza. La investigación se realizó simultáneamente en diez países y los resultados se han obtenido mediante encuestas a más de mil usuarios en cada uno de ellos. Los países más activos en este mercado son India, Australia y Brasil. España ocupa una posición intermedia según se aprecia en la tabla siguiente:

En España, el porcentaje de compradores de e-books es el mismo para hombres y mujeres (13%), mientras que en el resto de países predominan los hombres, salvo EE.UU. y Reino Unido, en los que ganan las mujeres. En cualquier caso, las diferencias son escasas, salvo en Alemania, país en el que se produce la mayor divergencia (hombres el 18% y mujeres el 8%) y Francia (hombres el 15% y mujeres el 8%).

En cuanto a edades, un 27% de los jóvenes españoles de 18-24 años dice haber comprado al menos un e-book en los últimos seis meses. Ese porcentaje va descendiendo con la edad para situarse en el 7% en la franja de personas mayores de 55 años. El cuadro siguiente recoge esa evolución comparando los datos obtenidos en España y en Francia:

A pesar de las predicciones tan optimistas que lanzaron algunos gurús sobre el futuro del libro digital, su irrupción no ha sido tan espectacular. Sin embargo, aunque el crecimiento es lento, se produce de forma continuada y hay que suponer que esa tendencia se mantendrá en los próximos años, ya que la oferta sigue creciendo: cada vez hay más plataformas y librerías que venden e-books.

En cualquier caso, la situación está muy lejos de ser lo que predecía Idboox.com en aquella crónica tan catastrófica que publicó en el mes de septiembre de 2011:

  • 2013: Las ventas de libros electrónicos superan las ventas de libros impresos, incluso los usados. Las ventas de revistas digitales comienzan a igualarse a las de las revistas impresas. 
  • 2015: Muerte de las librerías locales. Las más pequeñas se convierten en cibercafés. Sobreviven marginalmente las especializadas en libros raros o de coleccionista.
  • 2019: Hecatombe entre los editores: sólo sobrevive un pequeño número de ellos. Los gigantes como Random House y Penguin transforman sus filiales más pequeñas en editores exclusivamente digitales.
  • 2025: Termina la transición de los libros impresos a los electrónicos, incluso en los países en vías de desarrollo. En el mejor de los casos, el libro se considera una curiosidad y en el peor una molestia. Los libros de colección aún no han desaparecido. Un pequeño número de lectores sigue leyendo libros impresos, pero en general todos los libros están disponibles en versión digital.

El mundo a los pies de Google

Categora (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 21-03-2012

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En junio de 2011, Google presentó Google+, una red social (y algo más…) que está destinada a convertirse en la primera plataforma para consumir, crear o compartir contenidos, ya que permite la vinculación en su núcleo de todos los productos estrella que tiene la compañía norteamericana.

En sólo tres meses alcanzó los 40 millones de usuarios y hoy puede haber superado ampliamente el centenar. Claro que todavía está lejos de los 1.000 millones de Facebook y los 500 de Twitter, pero es sólo cuestión de tiempo. Porque Google+ tiene un potencial enorme de crecimiento al integrar proyectos ya consolidados con millones de usuarios. Veamos cuáles son:

Buscador. Google es el buscador más utilizado en el mundo, con un 67% de cuota de mercado, aunque en España, supera el 90%.

Sistema operativo. Android es un nuevo sistema operativo enfocado para ser utilizado a teléfonos inteligentes, tabletas y Google TV. Se estima que Android está instalado en 250 millones de dispositivos móviles.

Navegador. Google Chrome es un navegador web gratuito que, con más de 200 millones de usuarios, es el segundo más utilizado en el mundo por delante de Mozilla Firefox y detrás de Internet Explorer.

Comunicaciones. Gmail es un servicio de correo electrónico que se sitúa muy cerca de Hotmail y Yahoo en número de usuarios, aunque no hay estadísticas fiables. Dispone de Chat, Google Talk y Voice.

Ofimática. Google Docs permite la creación de documentos igual que Microsoft Office, con la ventaja de su almacenamiento en la nube.

Imágenes. Dentro de poco tiempo, Picasa Web Albums desaparecerá para integrarse en una herramienta más potente “Fotos de Google+”.

Música. Google Music, lanzada a finales de 2011, cuenta ya con 13 millones de canciones que los usuarios podrán compartir a través de Google+. Por el momento, comprar música sólo es posible en EE UU.

Video. ¿es necesario presentar a Youtube?

Mapas. Google Maps y Google Earth están ya en la élite de la información geográfica online. Ofrece la ubicación de tu negocio.

Contenidos. Blogger, junto a WordPress, es una de las mayores plataformas para la creación y publicación de blogs.

Idiomas. Google Translate traduce automáticamente cualquier publicación a más de 50 idiomas.

Comercio electrónico. El pasado 3 de marzo, Google ha integrado Google Music, Android Market (juegos y aplicaciones), Google Movie y Google Books (con un catálogo de 4 millones de libros digitalizados)  en una sola red que se llama Google Play, con lo cual pronto se convertirá en la primera tienda online del mundo.

Pago electrónico. Google Wallet es la plataforma de pago electrónico que Google está desarrollando para convertir los dispositivos móviles en monederos virtuales, con el objetivo de desplazar a las tarjetas de crédito. No tardará mucho en hacerse visible. Es la guinda que le faltaba al pastel

Y ahora preguntarás: ¿Y que relación tiene todo esto con el escritor diletante que acaba de escribir su primer libro? Pues simple y llanamente, que hay que estar dentro. Google Play te ofrece la posibilidad de venderlo tanto en formato digital como en papel (si eliminas intermediarios y lo editas por tus propios medios), de anunciarlo en páginas estratégicas mediante pago o con puntos, de promocionarlo a través Google+ y de que el cliente lo pueda pagar con su teléfono móvil.

Olvídate de buscar un distribuidor, descubrir un editor o contratar un agente literario. Hazlo todo tú mismo, sumérgete en el universo de Google. Sólo tienes que aprender a manejarte allá dentro… no es tan difícil. Lo tienes casi todo en castellano y el diálogo es bastante simple, aunque exige un pequeño esfuerzo. Y si no te sientes con fuerza para iniciarte, quizá valdría la pena ahora pagar un dinero a un profesional para que te enseñe. Google dispone de tentáculos tan poderosos que nadie le podrá superar, al menos durante el próximo decenio.

Vender libros físicos con Amazon

Categora (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 19-02-2012

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Amazon desembarcó a finales del año pasado en España y ofrece ahora un servicio que puede ser interesante para el escritor que se ha arriesgado a la autoedición de su libro. Te da la posibilidad de venderlo a través de su plataforma digital a través del procedimiento siguiente: lo anuncia en su librería, alguien lo compra por Internet, lo cobra y luego te proporciona la dirección del cliente para que tú se lo envíes directamente por correo. Hecho esto, tú recibes el importe que te corresponde por la venta. Es bastante fácil, pero…

Amazon te ofrece dos planes diferentes:

  • Vendedor individual, para el que hace ventas esporádicas. No hay que pagar ningún coste fijo, sólo variable, es decir, cuando vendes un libro: 0,99 € por cada venta realizada + 0,45 € por cada artículo vendido + 15% del precio que paga el comprador, incluido el IVA y excluido el coste del envío.
  • Vendedor pro, para vendedores profesionales que venden más de 40 artículos al mes. Tienes que pagar un cose fijo de 39 €/mes, pero los porcentajes variables son más bajos.

Para vender libros físicos en el portal de Amazon, el título tiene que estar incorporado a su catálogo y el tuyo seguro que no lo está, si es que perteneces a esta pequeña gran familia de escritores diletantes. El problema es que sólo el vendedor pro tiene autorización para subir títulos nuevos. La única solución que te queda es negociar con algún pequeño editor que lo sea, para que lo haga en tu nombre. Incluso le puedes dejar diez o veinte ejemplares de tu libro, a ver qué pasa…

Por el contrario, tiene la ventaja de que, a través de este portal, puedes vender libros de cualquier autor que poseas en tu biblioteca, si es que quieres desprenderte de alguno. Por ejemplo, si en su día compraste “La sombra del viento”, lo leíste y ahora lo quieres vender, verás que lo podrás hacer, seleccionándolo por el ISBN e introduciendo el precio que quieres recibir por él (te sugiero que antes te fijes en el que ofrece la competencia, para estar bien posicionado).

Veamos cómo se hace, pero antes de nada regístrate y créate una cuenta de vendedor (eso lo puedes hacer desde la página principal de Amazon) para que te abonen allí los ingresos conseguidos:

1.- Entrar en Amazon Services.

2.- Si quieres información de cómo funciona Amazon, pincha la pestaña “Más información” de la derecha.

3.- Si no, entra directamente pinchando en “Vender en Amazon

4.- Te encuentras con dos opciones. Como se supone que no eres vendedor profesional, selecciona “Vendedor individual” y luego “Empieza a vender”. Ya hemos dicho que esta opción no supone ningún coste fijo, sólo variable, es decir, cuando vendes un libro.

5.- Te aparece una nueva página con el título: “Vende tus productos”. Aquí tienes que dar tres pasos:

5.1.- Localiza el producto que quieres vender y haz clic en “Empezar a vender”:

- Seleccionar la categoría del producto: Libros.

- Busca por título, palabras clave, ISBN, etc. Te recomiendo que busques con el ISBN para así no tener dudas en la identificación del libro.

5.2.- Te aparece la página “Vende tus productos” y el libro que quieres vender (puede incluso haber una lista de la que tendrás que seleccionar la opción que corresponde). Haz clic en “Vender el tuyo

5.3.- Quizá te aparezca una página “Problema con tu cuenta de comerciante”. No hagas caso y haz clic en “Continuar”.

5.4.- Te aparece “Introduce los detalles del listing”. Tras comprobar que el producto que tú tienes coincide con el que ves en la pantalla, tendrás que rellenar las casillas: Estado de producto, precio sin gastos de envío (recuerda que Amazon se queda con 0,99 + 0,45 + 15% de este precio que ha de incluir el IVA, para saber lo que te queda de beneficio) y el stock de libros que tienes disponibles para vender. Olvídate de los métodos de entrega ofrecidos, porque no está muy claro lo que hay que hacer. Haz clic en “Continuar

6.- Ahora pide que te identifiques (correo electrónico y contraseña). Haz clic en “Continuar”. Te pueden llevar a “Seller Central”. Conéctate y ya has terminado.

7.- Todavía tendrás que esperar un tiempo para ver que tu libro está a la venta en la librería de Amazon, junto a otros similares de procedencias varias. Por eso es importante lo que decíamos acerca del precio.

El cierre de Megaupload: ¿Una actuación populista?

Categora (Derechos de autor, General) por Manu de Ordoñana el 30-01-2012

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El pasado 19 de enero, El FBI suspendió el portal de Megaupload, un sitio en la red que ofrecía un servicio de alojamiento y descarga de archivos, a través del cual el internauta podía bajar a su ordenador o visualizar en línea cualquier tipo de archivo: películas, discos, fotografías, libros, etc., utilizando webs de enlace que incluían  índices ordenados de sus contenidos. La plataforma permitía el acceso a través de dos tipos de cuentas. Una era gratuita con ciertas limitaciones para su uso, como el número de archivos, su tamaño y la velocidad de descarga. La otra era Premium, sin restricción alguna, a cambio de una suscripción anual.

La web, creada el 21 de marzo de 2005 en Hong Kong, era el décimo tercer sitio más visitado del mundo, tenía 180 millones de usuarios registrados y era visible en 18 idiomas diferentes. Por su culpa ─según las autoridades norteamericanas─, la industria del ocio ha dejado de percibir 500 millones de dólares, aunque otras fuentes tan solventes como Harvard Business School y los gobiernos de Canadá, Suiza y Holanda aseguran que esa cifra es “irreal y tendenciosa”.

La demanda que han presentado los fiscales aporta cifras en consonancia con las de los daños que estima la industria. “Las personas acusadas eran miembros de una organización criminal internacional cuyos miembros se hallaban inmersos en infracciones criminales de los derechos de autor y lavado de dinero a escala masiva, ocasionando un daño a los dueños de esos derechos por valor de 500 millones de dólares y con un lucro propio de 175 millones de dólares”. En una operación conjunta realizada en ocho países, la policía arrestó a los administradores de la compañía: siete en los Estados Unidos y cuatro en Nueva Zelanda. Los acusados se enfrentan a penas de prisión de hasta 50 años.

El creador de Megaupload, el alemán Kim Schmitz (Kiel, Alemania, 1974) es un personaje curioso. Conocido bajo el apodo de Dotcom, pesa más de cien kilos y tiene aficiones caras: coches deportivos, rubias despampanantes, jacuzzis, champán… Desde muy joven, supo aprovechar el boom de Internet para ganar dinero, no siempre de forma legal. A los 19 años, saltó los filtros del Pentágono, pirateó su red y pudo ver imágenes del palacio de Sadam Hussein. A los 20, le arrestaron por “espionaje electrónico”. A los 27, después de que dos de sus amigos murieran en el 11-S, amenazó públicamente a Osama Bin Laden y ofreció diez millones de dólares por información para cazar al saudí. Y ahora, con 37 años, acaba de ser detenido en Nueva Zelanda por dirigir “una organización criminal de dimensiones mundiales”.

La clausura de la web y el arresto de sus directivos se ha producido en un momento crucial en EE UU, después de las protestas que ha ocasionado la discusión de la ley antidescargas, conocida como la ley SOPA, pendiente de aprobación en el Congreso y en el Senado, cuyo objetivo persigue el robo de material protegido por derechos de autor, autorizando el cierre sin orden judicial de páginas web sospechosas de no respetar la propiedad intelectual.

Esta doctrina legislativa que permite a las autoridades el cierre de cualquier página web puede que sirva para frenar la piratería salvaje que la mayoría de los ciudadanos condenamos, pero no olvidemos que se presta a que se cometan abusos, a que los gobiernos impidan la circulación de noticias que no sea de su agrado, a que la industria cultural presione para suspender actividades que considere lesivas a sus intereses económicos, sin tener en cuenta los del usuario. La legislación tendría que limitarse a atender las denuncias que demuestren la ilegalidad de los contenidos y sólo cerrar aquellos enlaces que conducen a espacios protegidos, pero no permitir que se criminalice de entrada a los proveedores de archivos hasta que éstos demuestren su inocencia.

Porque, al final, esta conducta no sirve para nada. El cierre de una página web no restablece el equilibrio que ha de existir entre el derecho a la propiedad intelectual y la libertad de expresión que ofrece Internet. Por cada web que se cierra hoy surge mañana otra con tecnología más avanzada o en países donde la actuación judicial es más complicada ─si existen paraísos fiscales, pronto aflorarán los digitales─. Ya entiendo que el problema es difícil de solucionar, habría que afrontarlo de forma global y eso, por ahora, parece imposible. Hace mucho tiempo que la tecnología menosprecia la legalidad y burla la acción de la justicia.

Convertir un texto Word a ePub

Categora (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 30-12-2011

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Uno de los principales problemas a que se enfrenta el escritor diletante para subir su libro a los portales digitales que hay en Internet, con la garantía de que su texto se pueda leer correctamente en cualquiera de los dispositivos de lectura que existen en el mercado. Ya sé que existen numerosos caminos: en la web encontrarás varios asistentes que te ayudarán a realizar la conversión. Éste es uno más, expuesto desde el punto de vista de un aficionado que tiene conocimientos reducidos de informática pero que ha resuelto el problema, quizá por un camino algo enrevesado. Aquí van las instrucciones:

Uno de los mejores convertidores de textos a formato .ePub es Calibre, un software libre y gratuito, excelente, pero que tiene el inconveniente de que no aceptar formatos de entrada .doc. La solución es entonces hacer una doble conversión:

1)   Transformar tu texto en Word a .odt con el auxilio de Openoffice.

2)   Pasar de .odt a e.Pub con el auxilio de Calibre.

 

Lo primero que tienes que hacer es descargarte de forma gratuita los dos programas: Calibre y Openoffice. El proceso es un poco largo, pero sencillo. Siempre tienes que aceptar la opción que te ofrecen en la ventana de diálogo con “descargar gratis”, “ejecutar”, “aceptar, “instalar” o “siguiente (next)” y al final guardar el ejecutable en el escritorio.

Ya tienes los dos iconos de Openoffice.org 3.3 y Calibre visibles en tu escritorio. Estos son los pasos:

1.- Abrir Openoffice pinchando en el icono correspondiente.

2.- Pinchas abrir y aparece una ventana para seleccionar arriba el texto .doc que quieres convertir, buscando en la carpeta correspondiente de tu ordenador. Inmediatamente, aparece el texto elegido enmarcado en un recuadro. Puedes modificarlo a tu gusto, pero es mejor que ya bajes la versión definitiva y no toques nada.

3.- En la barra de herramientas, “Guardar como”, te aparece el nombre del fichero (si quieres puedes cambiarlo) y te ofrece el tipo .doc, que no te interesa. Pinchas en la flecha de la derecha y eliges la primera opción: Documento de texto ODF (.odt). Y luego “Guardar”. El mismo archivo en que estaba el texto .doc se ha creado el mismo documento con extensión .odt. Ya puedes cerrar Openoffice.

4.- Abrir Calibre pinchando en el icono correspondiente.

5.- Arriba a la izquierda, pinchas en un icono rojo “Añadir libros”. Vuelves a buscar el texto .odt en el archivo en que los has dejado antes y te lo bajas pinchando sobre el título. Inmediatamente queda incorporado a la biblioteca de Calibre con extensión .odt y te queda seleccionado para la operación siguiente (si no, lo selecciona tú manualmente).

6.- Ahora te vas al tercer icono de arriba en marrón “Convertir libros”. Te aparece una ventana en la que tienes que introducir algunos datos: Título, editor, autor, orden del autor y editor.

7.- También conviene incorporar la portada de tu libro, para lo cual pinchas en el icono de la derecha de la pestaña “Cambiar la imagen de portada”, buscando la imagen de la portada en la carpeta de tu ordenador. Verás que aparece en el cuadro.

8.- Aceptar. Ya tienes tu libro instalado en la librería de Calibre. Si quieres lo puedes abrir para ver cómo ha quedado, con “Pulse para leer”, en la columna de la derecha.

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Sobre el blog

Un pequeño rincón literario

Nací en 1940 y, a los 69 años he concluido mi primera novela, tras haberme jubilado después de trabajar cuarenta años como ingeniero industrial. Sólo a partir de ese momento, he podido dedicarme a mi afición favorita: ESCRIBIR.

En este blog, pretendo dar a conocer mi pequeña obra y contar la experiencia que he vivido para adaptarme a este mi nuevo oficio. Incorporaré poco a poco artículos cortos que alternarán teoría y práctica, para luego intercambiar opiniones y hacer ameno este pequeño rincón literario.