Hoy se cumple el 25º aniversario de la muerte de Borges

Categora (Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 14-06-2011

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Tal día como, hace veinticinco años, murió en Ginebra Jorge Luis Borges, uno de los escritores más celebrados de la literatura universal. Su obra es una fuente inagotable de inspiración para muchos escritores que han sido capaces de leerla. Su forma de escribir tan erudita es, a la mismo tiempo, creativa y de una gran calidad literaria.

No es menos cierto que leer a Borges no resulta fácil. No conviene penetrar en su inmensa obra con la misma intensidad que podrías emplear para acceder a un autor convencional, a un autor de ficción que acaba de escribir el último éxito de ventas que inunda las librerías. No, Borges es otra cosa. Yo intenté hacerlo así y pronto desistí… hasta que alguien me lo advirtió. Borges es como la Biblia… para tenerlo en la mesilla y leerlo de a poquitos; todos los días, un cuarto de hora, media hora a lo sumo. Si le entras así, ya no sales… te harás adicto,

Se presta a ello porque su estilo es fraccionado y las historias en prosa que cuenta son cortas, a mitad de camino entre el ensayo y el relato breve. Yo me hice con sus Obras Completas, una edición de 2005 de RBA Coleccionables. Son dos tomos de más de mil páginas y acabo de terminar el primero… he tardado más de un año en leerlo, a una media de tres páginas por día después de comer, antes de que me entrara la modorra.

Quizá Borges no es un escritor para el gran público; es más un escritor que necesita un lector minucioso y atento capaz de realizar un esfuerzo intelectual notable para disfrutar del placer de su lectura.

Borges es ante todo un fabulador, un falseador de historias ya escritas, capaz de interpretar a su antojo los personajes y hacerlos al gusto de su fantasía. En ese sentido, me ha llamado la atención la enorme cantidad de libros y documentos que ha tenido que leer este hombre a lo largo de su vida: su cultura era amplísima y se extendía a numerosos dominios del saber. Y eso que se quedó ciego a los 55 años.

Como afirmaba Fernández Mallo, Borges es “el grado cero de la literatura”. Mallo ha compuesto un remake de “El hacedor” y dice que cuando leyó el original con 18 años se le abrió un mundo desconocido. Exacto, esa frase lo resume todo: “Borges te abre a un mundo desconocido” que si, al principio cuesta un poco entender, termina luego por ser familiar y hacerse entrañable. Hay que leerlo con lápiz y papel y apuntar lo que nos sorprenda, lo que más se aproxime a nuestro imaginario, para luego recordarlo y volverlo a leer… seguro que es mucho.

Quizá algunas veces, Borges se pasa en sus disquisiciones filosóficas  y peca de sofisticado, en el sentido de adulterar con sofismas los razonamientos de los grandes pensadores del siglo XIX y anteriores. Lo mismo hace en el campo de la teología para llegar a conclusiones que sólo pueden ser permitidas en el terreno de la lírica. Pero a un personaje como Borges, los dioses todo le permiten…