El Mataburros. Señora Presidenta

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 23-05-2013

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En estos últimos días, me han llegado dos correos electrónicos de un par de amigas que me piden opinión sobre un texto un tanto provocador que circula por la web, titulado “Contra la tontuna lingüística, un poco de gramática bien explicada” al parecer escrito por una profesora de un instituto público en el que arremete contra políticos y periodistas que hacen mal uso de la lengua castellana, unos por motivos ideológicos y otros por ignorancia de la gramática al utilizar la palabra “presidenta”. Según ella, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

Angela Merkel

Con el fin de investigar de dónde procede el citado texto, me metí en Internet y tecleé el título en el buscador. Me sorprendió encontrar 15.900 resultados, al parecer la controversia no es de ahora, la primera referencia es de noviembre de 2009 y la autora del artículo se llama “Reme”, según dice Ramón en su espacio “Entretenimiento y humor”.

Existen sustantivos que poseen el género incorporado mientras que otros los adquieren por concordancia, mediante marcas formales que lo atestiguan, como la terminación genérica –o, -a en sustantivos que designan a personas o animales. Pero existen sustantivos animados que sirven para los dos géneros, de modo que no se puede distinguir el sexo por la desinencia y hay que acudir al artículo o al adjetivo para saberlo (el pianista/la pianista, el personaje masculino/ femenino). Son sustantivos comunes en cuanto al género y los hay de varios tipos. Uno de ellos es el de los sustantivos de una sola terminación (sin variante en –a), que corresponden a nombres de personas acabados en –nte, procedentes de participios de presente latinos, también llamados “participios activos”.

La Nueva Gramática de la Lengua Española (apartado 2.5i) permite utilizarlos con modificadores masculinos o femeninos, pero sin modificar la terminación (muchos estudiantes/muchas estudiantes), con lo cual parecería que nuestra profesora tiene toda la razón y “presidente” serviría para asignar tanto a un hombre como a una mujer.

Pero… siempre hay excepciones que confirman la regla. El siguiente apartado de la dicha Gramática (2.5j) dice que se dan algunas oposiciones a esa norma con las terminaciones –ante/-anta y –(i)ente/-(i)enta, sin connotaciones particulares o significados añadidos. Se trata de los siguientes casos:

cliente / clienta, comediante / comedianta, congregante / congreganta, dependiente /dependienta, figurante / figuranta, intendente / intendenta, presidente / presidenta, sirviente / sirvienta.

Por eso, el DRAE nos explica que el término “presidente” proviene del latín “praesĭdens, -entis” y admite la palabra “presidenta” con las acepciones siguientes: Mujer que preside, presidente (cabeza de un gobierno, consejo, tribunal, junta, sociedad, etc.), presidente (jefa del Estado) y coloquialmente, mujer del presidente, con lo cual sería correcto decir tanto la presidente Merkel como la presidenta de Navara, Yolanda Barcina.

(ver aquí el artículo de BBVA).

Claro que ahora alguien se preguntará quién es la Real Academia Española para dictar normas sobre la forma en que han de expresarse los hispano-hablantes. Aquí cada uno tendrá su opinión, aunque son pocos los que le desautorizan para cumplir esa misión, junto a las 21 Academias de América Y Filipinas que, con ella, integran la Asociación de Academias de la Lengua Española, según una tradición secular que les confía la responsabilidad de fijar la norma que regula el uso correcto del idioma.

Aunque alguna vez podamos disentir sobre las decisiones que adopta la Academia ─nada anormal en asuntos de índole tan personal─, su criterio es recoger las voces que el pueblo utiliza habitualmente o que se han generalizado por la influencia de lenguas extranjeras. Y en este caso, acierta, ya que la palabra “presidenta” es de uso común desde tiempo inmemorial (aunque, en algunos casos, se emplea en sentido despectivo), tal y como recoge el diccionario de la RAE del año 1803 en el que encontramos la definición de “presidenta” como “la muger del presidente”, “la que manda y preside en alguna comunidad” según nos cuenta Pablo Ramos Hernández en su blog “La Crítica Mordaz”.

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