El corrector de textos

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana el 04-04-2013

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Has terminado de escribir tu libro, lo has maquetado más o menos bien, y ahora te preguntas: ¿qué hago con él? ¿Lo presento a una editorial? ¿Me busco un agente literario? ¡Bah! No me merece la pena. Me decido por la autoedición, hacerlo todo yo, buscar una imprenta de confianza y que me impriman 500 ejemplares. Si vendo 200, me declaro satisfecho, igual recupero la inversión.

Pero antes tienes que hacer un par de cosas más: lo de componer el libro lo veremos en el próximo artículo, aquí vamos a tratar de un tema peliagudo: la corrección del texto, un trabajo complicado y difícil de evaluar. Los profesionales buenos cobran un dineral y siempre te queda la duda de si el dinero gastado ha merecido la pena. La verdad que es un oficio poco valorado, más bien denostado… los escritores tenemos mucho ego.

Corregir libros

Aun así, te recomiendo ─mucho más si eres debutante─ que te entregues a un buen corrector, que dediques un tiempo a encontrar un colaborador honesto, competente y no demasiado exigente. La tarifa que se aplica oscila entre 4-5 euros la página para una revisión a fondo, no sólo ortográfica; la broma te va a costar por lo menos 1.000 euros. Créeme, merece la pena si el resultado es de tu agrado. Pídele antes que te explique las cuestiones que va a mirar y el tiempo que va a emplear en cada una de ellas, así podrás valorar su competencia. Read the rest of this entry »

Formatos de lectura digital

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 24-11-2012

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Muchos lectores, tentados por las nuevas tecnologías, se animan a comprar ─o cambiar─ un dispositivo de lectura digital sin saber muy bien en la jungla en que se meten. Se encontrará con siglas que no conoce, como Pdf, ePub, Mobi, Azw y otras muchas más, sin entender lo que significan. Vaya pues aquí un cuadro resumen de los principales lectores que hay en el mercado y los formatos (propietarios y abiertos) de lectura que soportan, sin entrar a analizar todavía los métodos que existen para pasar de uno a otro, que no siempre están permitidos.

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Txt. El texto plano almacena exclusivamente caracteres, pero no estilos tipográficos (negrita, subrayado, bastardilla), por lo cual los archivos son muy ligeros. Su lectura está garantizada en cualquiera de los dispositivos de lectura que hay en el mercado.

Pdf. Es el formato más antiguo, anterior incluso a la aparición del libro digital, diseñado con el fin de proteger la integridad de los documentos. Los formatos PDF pesan poco, la calidad de lectura es óptima y se adaptan a la mayoría de los modernos dispositivos de lectura, tabletas y smartphones. Tiene el inconveniente de que no se pueden repaginar ni adaptar al tamaño de la pantalla.

ePub. Es un formato abierto que se adapta a la mayoría de los dispositivos de lectura, salvo el Kindle de Amazon. Está orientado a la lectura de textos simples, ya que tiene algunas limitaciones con la paginación avanzada. Por lo demás, parece el formato ideal para la lectura de un libro digital y así lo han entendido la mayoría de los constructores.

Html. Es el formato propio de la web, es decir, de las páginas de Internet, pero sirve como formato para libro electrónico.

Fb2. FictionBook es un formato abierto para archivos de libros electrónicos creado por un grupo de desarrolladores rusos, que utiliza un único archivo XLM para albergar los metadatos, el texto y las imágenes, lo que permite mantener la estructura del libro. FB2 no permite incorporar tecnología DRM para protección de derechos digitales. Es el formato nativo del Papyre, el dispositivo de lectura más vendido en España hasta la llegada del Kindle.

Opf. Open eBook (OEB) es un formato abierto basado en el lenguaje XLM que ha servido de base para otros formatos más modernos como el Lit, el Prc de Mobipocket Reader y finalmente el universal ePub utilizado en los lectores actuales.

Mobi. Es un formato abierto ideal para la visualización de textos, ya que el diseño de la página se ajusta de forma automática al tamaño de la pantalla. Fue desarrollado en el año 2000 por la empresa francesa Mobipocket S.A. que, en abril de 2005, fue comprada por Amazon, pero, en diciembre de 2011, Amazon certificó su defunción (siendo sustituido por Azw), por lo cual su futuro es incierto.

Azw. Es un formato propietario diseñado por Amazon para su lector de libros Kindle. Está basado en la tecnología de Mobipocket con algunas pequeñas mejoras y tiene su propio formato de protección DRM, lo que permite al usuario leer el libro que ha comprado en cualquier dispositivo ─no sólo con el Kindle─ y en cualquier parte del mundo, pero no copiarlo, ni siquiera alojarlo en su lector, ya que reside en el servidor de Amazon.

Lit. Es el formato propietario diseñado por Microsoft para libros electrónicos, un software de lectura electrónica con tecnología ClearType que incluye funciones de resaltado e inserción de marcadores y aporta una gran nitidez al texto en la pantalla. En agosto de 2012, Microsoft anunció la retirada de este formato, pero el mercado espera el lanzamiento de otro nuevo mejorado.

Ibooks. Es un formato propietario creado por Apple para sus Mac Apps, basado en el ePub, que permite al autor utilizarlo para convertir su libro a ese formato y venderlo a través de Apple iBookstore.

BBeB. Es un formato propietario utilizado por los dispositivos de lectura de Sony Corporation. Sus contenidos con extensión .lrx están protegidos por DRM.

Pdb. Es un formato propietario diseñado por Palm Digital Media para sus dispositivos Palm, con un buen soporte para smartphones y PDA’s. En julio de 20019, Barnes Noble anunció que adoptaba este soporte para sus Nook’s, pero no en la versión color.

El escritor y las redes sociales

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 16-11-2012

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Has terminado de escribir tu novela, la has presentado a un concurso literario, la has enviado a varias editoriales, te has puesto en contacto con dos o tres agentes literarios… y no has conseguido nada, estás igual que al principio, aunque con el animo más apagado. No te  preocupes, es lo normal. El mundo editorial ha cambiado mucho en los últimos años, pero los autores siguen pensando como antaño y eso no vale.

Lo primero que tiene que hacer el escritor actual es entender que este cambio se ha producido y que, para vender su libro, los viejos procedimientos no sirven, tiene que dedicar parte de su tiempo a ser empresario, a promocionar su obra, a hacerse conocido. Y eso, cualquiera que sea la forma que haya elegido para publicar, ya sea en papel, ya sea como e-book.

Para conseguirlo, no siempre es necesario gastar dinero ni hacer publicidad en los medios tradicionales, sólo hace falta tener voluntad y adentrarse en el mundo de Internet. El mensaje es muy claro: crear una página web, un blog, escribir artículos con frecuencia semanal ─por ejemplo─ en los que el autor dé su opinión sobre diferentes materias relacionadas con la creación literaria, no precisamente sobre el libro que ha escrito, que al final cansa. El objetivo es mantener contacto con los lectores y darse a conocer.

En EE.UU. ha surgido la figura de lo que podríamos llamar el editor digital o editor 2.0, algo que aquí podríamos denominar asesor literario ─nada que ver con el agente literario actual─, que pone a disposición del autor una guía online para explicar a sus asociados el uso básico de la web, cómo crear un blog y cómo tener presencia en las redes sociales 2.0, además de recomendar la forma de hacer buen uso de las herramientas digitales y ofrecer recursos para la promoción y venta de libros en Internet.

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Cuando hablamos de redes sociales, la gente interpreta que nos estamos refiriendo a Facebook, Twitter o Linkedin. No necesariamente. Es cierto que ese tipo de portales permite a cualquiera que tenga “gancho” conseguir una comunidad de fans que siguen al gurú en todas sus manifestaciones, pero eso ocurre sobre todo con las grandes figuras mediáticas, que tienen medios humanos y económicos para mantener el flujo de información. ¿Se imaginan ustedes lo que supone tener treinta millones de seguidores en Twitter, como Lady Gaga, y responder a todas sus peticiones?

Redes sociales son también todas aquellas plataformas que permiten el intercambio de ideas sobre temas variopintos entre ciudadanos aficionados a ellos. En nuestro caso, estamos hablando de las que tienen como motivo el ámbito literario, las hay a montones. Disponen de un foro en el que se discute sobre la materia, se comentan libros nuevos ─no precisamente los best-sellers─ y cada uno cuenta su experiencia. Trata de participar en ellos, intenta que tu opinión sea valorada y, si puedes, influye en el líder para que hable bien de ti y difunda tu obra. La opinión del prescriptor va creciendo en importancia dentro del mundo editorial 2.0. Al final, se trata de que alguien con prestigio hable sobre tu novela. A partir de ahí, el efecto multiplicador de Internet hará el resto.

Otra forma de darte a conocer es el e-mailing, es decir, hacerte con una buena base de datos de correos electrónicos ─una forma es que el propietario del blog ofrezca su dirección de email, para que el lector se ponga en contacto con él─ de personas que  tengan algún tipo de afición literaria y enviarles un e-mail cada vez que publicas un artículo en tu blog. Simplemente se lo anuncias con dos líneas explicando el contenido y le das la opción de entrar a él en tu página web si el asunto le interesa, así como la de darse de baja, para no crear spams.

El problema es que pocos escritores son capaces de crear una página web, eso exige conocimientos que no están al alcance de cualquiera. Pero no así su mantenimiento, es decir, el incorporar cada semana el artículo que has escrito, eso está al alcance de cualquiera. Por eso, lo recomendable es tener un asesor que te la construya de una sola vez y te enseñe a alimentarla para no depender más de él, verás que no es tan difícil.

Esa figura del asesor literario o editor digital es lo que falta en el mercado, al menos en el mercado español. Quizá existan buenos informáticos de la web, quizá existan asesores y/o prescriptores que conozcan el mundillo literario, pero no profesionales que ofrezcan el servicio de las dos cosas al mismo tiempo. La demanda existe, mas no la oferta… por ahora.

Concursos literarios menos reputados

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 11-10-2012

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A muchos autores diletantes, cuando han terminado de escribir su primera novela,  lo primero que se les ocurre es presentarla a un concurso literario. A menudo recibo en esta página consultas sobre cuáles son los mejores o cuáles los que más se adecuan a la obra que han escrito. Mi respuesta es darles la dirección de cuatro o cinco páginas webs que tratan sobre el tema o consultar el libro de Dolores Jiménez Morato que edita Fuentetaja Literaria cada dos años: “Guía de Premios y Concursos literarios en España 2011-2012”, probablemente lo encontrarán en la biblioteca pública de su barrio.

No oculto que mi confianza en eso de los concursos literarios es limitada, al menos, en los que gozan de prestigio. No voy a decir que estén amañados, porque eso no es cierto, aunque es verdad que los grandes, los que dan renombre o tienen un premio sustancial, sí que parece estar, cuando menos, dirigidos. La prueba es que, en la mayoría de los casos, el ganador es un escritor célebre, rara vez un principiante.

El pasado 15 de septiembre, Manuel Rodríguez Rivero, editor, crítico y ensayista, publicaba un artículo en El País titulado “¿Pero hubo alguna vez un premio honrado?”, en el que manifestaba la opinión que le merecen ese tipo de concursos: “Con escasas (y notables) excepciones, el premio literario honrado es el que todavía no ha sido concedido”. Nadie se escandaliza cuando, en la ceremonia de entrega, el representante del jurado anuncia que “abierta la plica, el ganador resultó ser…”, para, acto seguido, pronunciar un nombre que, entre bambalinas, todo el mundo conocía unas semanas antes: un juego de cinismo imbécil que el público acepta y la prensa consiente.

El escritor madrileño se muestra partidario de premiar obras ya publicadas que se han enfrentado al veredicto de la crítica y de los lectores ─como el Goncourt y el Booker─ entre otros, en lugar de textos inéditos, requisito que exigen la mayoría de los concursos que se convocan en España. La razón es clara: las cláusulas que el concursante ha de aceptar para que le admitan su libro son leoninas, la cesión de todos los derechos, absolutamente todos, con carácter universal, tanto en papel como en digital y hasta el fin de los tiempos, a cambio de un porcentaje módico sobre el valor de las ventas que nunca sobrepasa el diez por ciento (como muestra, mira las condiciones que estipula el Premio Nadal, incluso con una dotación tan pobre como 18.000 euros).

Sin embargo, existen numerosos concursos de segundo nivel, cuyo desarrollo se presume más limpio. No otorgan fama, porque no tienen cartel en los medios de comunicación, ni tampoco dinero, porque están mal dotados. Pero tienen la virtud de reconocer el talento del escritor que lo ha obtenido. El simple hecho de enumerar en la solapa de tu libro la relación de premios que has conseguido es una buena carta de recomendación que el comprador valora cuando lo hojea en la estantería. Es un mérito añadido que no debes ignorar a la hora de establecer el Plan de Marketing para vender tu libro.

 

El escritor ha de saber gestionar su negocio

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 05-10-2012

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En un artículo anterior titulado “Autoeditar es la solución”, aludíamos al fenómeno que acaece en la actualidad: cada vez aparecen más escritores aficionados, no para ganar dinero, sino para divertirse y quizá para satisfacer su ego. Es cierto que todos ellos tienen como objetivo publicar su libro, aunque muy pocos lo logran, si siguen el camino tradicional que ha funcionado hasta ahora: buscar un editor que asuma el riesgo.

Hoy ya no vale eso de enviar el texto de tu novela a un puñado de editoriales: ninguno te va a contestar, tu libro irá probablemente al cesto de los papeles. Tampoco pretendas encontrar un agente literario, todos están ocupados con los que ya son célebres.

Si has llegado a este momento y quieres publicar de verdad, no tienes más remedio que pensar en la autoedición… y también en algo más: todo lo que viene a continuación. Tienes que hacerte empresario y gestionar tu propio negocio. Me refiero a eso del marketing: si tú no eres capaz de promocionarte, nadie lo va a hacer por ti, ni el editor, ni el agente literario, ni nadie. Y si no, mira el tiempo que han dedicado ─y dedican─ a eso escritores tan importantes como Vargas Llosa y Pérez Reverte, por citar los primeros que me vienen a la mente.

De todos modos, puedes hacer una prueba y proponer tu novela a alguna editorial que conozcas o que esté especializada en temas relacionados con el que tú expones… te puede sonar la flauta. Aun así, a continuación, surge la pregunta: ¿Acaso porque un editor se haya atrevido a publicar tu novela, vas a vender más ejemplares? Sabrás que estará a la venta en numerosos establecimientos, porque él tiene acceso a ellos por sus acuerdos de distribución, pero nada más. Si la portada es atractiva o te has esforzado en la sinopsis, quizá venderás unos cuantos ejemplares, pero rara vez se convertirá en un best-seller. El estar presente es condición necesaria pero no suficiente.

Esta fórmula tiene la ventaja de que no arriesgas un céntimo, pero no que vas a vender ciento. Estoy queriendo transmitir la idea de que, cualquiera que sea la fórmula que hayas elegido para publicar tu libro, el trabajo viene luego, darte a conocer, adquirir notoriedad para que la gente lo compre. Es tarea ardua y compleja, hay que dedicar mucho tiempo a algo que no comprendemos, eso del marketing no va con la mentalidad de los escritores que ─unos más y otros menos─ se creen pequeños intelectuales.

Acabo de terminar mi segunda novela. Pues bien, voy a hacer un intento con un par de editoriales de mi entorno. Estoy casi seguro de que no tendré respuesta, así que ya me estoy preparado para autoeditar.

He encargado el diseño de la portada y contraportada, aquí no me importa gastar un dinero, porque creo que es importante, uno de los factores del éxito. He trabajado a fondo en la sinopsis para presentar una reseña concisa, amena y sugerente. Pensemos en lo que hace un lector que entra a una librería sin tener idea de lo que quiere comprar:

Deambulará por el pasillo mirando… buscando no sabe qué. De pronto ve la portada de un libro que le ha llamado la atención. Lo tomará en sus manos y lo contemplará con entusiasmo. Luego examinará la contraportada y leerá la sinopsis. Si le place, lo abrirá y se fijará en el tipo de letra; si es muy compacta, lo cerrará y lo devolverá a la estantería (cuidado con ese detalle, ha de ser fácil de leer, no cuesta nada). Pasado ese trámite, quizá ose leer la primera página; intenta que el primer párrafo sorprenda, despierte curiosidad… ya lo tienes convencido. Será entonces cuando mire el precio: no te puedes pasar, una novela de trescientas páginas no debe de costar más de quince euros, mejor en torno a diez. Hay alguna probabilidad de que lo compre.

Sin entrar a juzgar el contenido, estas cuatro cosas (portada, sinopsis, maquetación y primera página) han de pasar el examen con nota. Luego vendrá el trabajo más duro, pero al menos, sabes que el camino que has tomado es el correcto, aunque la meta esté en un alto y tengas que hacer un esfuerzo para coronarlo.

Reconvertir la industria editorial

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 26-09-2012

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El pasado fin de semana se celebró en la isla de Mallorca la quinta edición de las tradicionales Conversaciones Literarias de Formentor, que fue inaugurado por Ignacio Polanco con unas bellas palabras: “Tiempo, silencio y espacio, vindicó el presidente dela Fundación Santillana, celebrando la vieja tradición de leer y escribir, la inventiva, el recuerdo y la palabra que se plasma en los libros que nos ayudarán a ser más inteligentes, más tolerantes y más curiosos”.

Como era de esperar, las conversaciones se iniciaron con un panel de editores, distribuidores y libreros que describieron los graves daños que la crisis está causando a la industria cultural. Recalcaron la caída de ventas y, a la vez, abrieron las incógnitas que plantea la creciente competencia del libro electrónico, que ha multiplicado por nueve sus ventas, mientras que la penetración del libro tradicional ha caído hasta un 22%.

“Es una situación de extrema gravedad para la industria que afecta a toda la cadena de valor del libro. El futuro está aquí, ahora, bienvenido el futuro”, diagnosticó Pilar Reyes, directora de editorial Alfaguara, que coincidió con otras voces editoriales al señalar la amenaza cultural que representa la hegemonía de los mayoristas de la red. “Amazoon, Google o Apple dictan las reglas y manejan el mercado, a veces hasta la censura de alguna obra electrónica por palabras inapropiadas”, acusó Sigrid Kraus, editora de Salamandra.

Un centenar largo de gente ligada a la creación, la industria y el comercio del libro ─y bastantes lectores─ debatieron sobre el rol del libro, la cadena industrial y la necesidad de reinventar el sector para sobrevivir en un escenario en el que las tiradas van a seguir reduciéndose, lo mismo que el número de títulos, a pesar de cada día aparecen más escritores noveles que quieren publicar.

Diana Hernández, editora de Blackie Books, recién llegada de la piscina, constató que entre los bañistas vio seis personas con libros tradicionales en las manos y tan sólo uno con libro electrónico. Es cierto que el soporte digital está entrando poco a poco, a una velocidad sensiblemente inferior a lo que habían previsto algunos “gurús”. Eso es una buena noticia, hay tiempo para reorganizar el negocio, pero hay que hacerlo.

No es fácil hacer predicciones a largo plazo, pero tampoco hay que cerrar los ojos. El ebook terminará por imponerse, lo que nadie sabe es cuándo. Es posible que tarde diez años, aunque yo creo que el plazo será más largo, quizá veinte o treinta. La gente joven ─la infancia mucho más─ piensa en código binario, ellos son los consumidores del futuro y verán el libro en papel como una antigualla de colección o para exhibir en el museo.

A pesar de los avances tecnológicos, el e-reader no ha hecho más que empezar. Hay que presumir que, en media docena de años, su diseño mejorará notablemente, quizá se unifiquen los formatos de lectura y aparezcan soportes más flexibles, baterías intercambiables o de muy larga duración, así como la intermodalidad con lo audio visual. Aunque el precio ya es asequible, hay que esperar a que todavía baje, y sobre todo, que descargar un título no cueste más de tres euros.

Los expertos están cada vez más convencidos de que, en un tiempo no muy lejano, los libros no se adquirirán de forma individual, sino que primará el servicio de préstamos mediante suscripción: el Spotify de libros, un modelo que está triunfando en el segmento musical. Por una módica cantidad ─pongamos que diez euros al mes─ tendrás derecho a bajarte cualquier libro del mercado y a disfrutar de él durante un periodo, algo parecido a lo que ofrecen hoy en día las bibliotecas públicas, pero desde Internet y sobre un dispositivo electrónico de última generación.

Todo ello a expensas de solucionar el problema de la propiedad intelectual, problema que sin duda se resolverá, no a gusto de todos, pero sí del autor, que no verá mermados sus ingresos para seguir creando, al final eso es lo que importa. El gran perjudicado será el editor y la cadena de distribución… lo siento, toca reconversión.

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