El Mataburros. Exhorbitante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 10-12-2011

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Es error bastante frecuente encontrar la palabra “exorbitante” escrita con una “h” intercalada en expresiones como “un precio exorbitante” (por ejemplo, cuando nos acercamos a la pescadería y preguntamos por el de las angulas).

Si entras en el buscador de Google y tecleas “exhorbitante”, obtienes 60.700 resultados, lo que sí parece exorbitante. Probablemente, la confusión proviene porque existen muchas palabras en castellano que sí llevan la “h” intercalada después del prefijo “ex”, como “exhalar”, “exhausto”, “exhibir”, “exhortar”, “exhumar”.

La palabra “exorbitante” procede del latín “exorbitans”, formada por el prefijo “ex” (fuera o más allá) y el sustantivo “orbita” (trayectoria que, en el espacio, recorre un cuerpo sometido a la acción gravitatoria). Exorbitar serviría pues para expresar que un astro se ha salido de su órbita, con lo cual alcanzaría una velocidad altísima, lo que justifica el significado del adjetivo : excesivo, exagerado.

Esta falta de ortografía es también asidua de la prensa escrita. Aparece alguna vez en la mayoría de los diarios españoles, incluso en titulares. Así ABC del 14 de octubre de 2011 titula “La exhorbitante protección de los Derechos Fundamentales” un artículo firmado por Benigno Varela Autrán.

Pero es que no sólo es una vez. Si entras en su hemeroteca y tecleas la palabra de búsqueda “exhorbitante”, te encontrarás con 39 resultados, es decir, a lo largo de su historia, el diario ABC ha cometido 39 veces el error de escribir “exorbitante” con una “h” intercalada. No está nada mal, teniendo en cuenta que el diario ya superó los cien años de existencia, ya que fue fundado en Madrid el 1 de enero de 1903 por Torcuato Luca de Tena y Álvarez-Ossorio.

El primero resultado corresponde a la edición de Sevilla del 28 de octubre de 2003. En su página 75, el diario informa que el fiscal reitera su petición de sobreseimiento del caso de las indemnizaciones percibidas por José María  Amuchátegu y Ángel Corcóstegui al cesar en sus cargos como directivos del Santander Central Hispano, por entender que los hechos no son constitutivos de delito. En su valoración jurídico-penal de los hechos, el fiscal entiende que “lo exhorbitante que resultan las cantidades pagadas para quien como la inmensa mayoría de los ciudadanos gestiona una economía modesta, tampoco es argumento suficiente para derivar necesariamente la existencia de un perjuicio para la entidad”. Curioso argumento… ¿o quizá desorbitado?