El Mataburros. Tutorial

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 13-11-2011

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Otra palabreja que nos ha colado la industria electrónica en la jerga digital es “tutorial” para designar la ayuda o guía que el usuario necesita consultar para aprender el manejo del artefacto que acaba de comprar, una especie de asistente para conocer su funcionamiento, aunque el diccionario Oxford define “tutorial” como clase individual o con un pequeño número de estudiantes y reserva “handbook” para traducir “manual de instrucciones”. 

La palabra “tutorial” no está registrada en el Diccionario, pero el DRAE te ofrece “tutorar”: poner tutores, por ejemplo, cañas para mantener derecha una planta. Bajo esa acepción, “tutorial” sería un adjetivo que se podría aplicar para todo lo que tiene relación con la tutoría o el tutor. Así estaría bien dicho “La acción tutorial ayuda al estudiante”, como titula “El Periódico Mediterráneo” de Castellón del 18.06.2011 un artículo que presenta el programa “Acción Tutorial universitaria” destinado a los estudiantes de primer para ayudarles a adaptarse a la vida universitaria y académica.

¡Bienvenido al Tutorial de Wikipedia! Así titula Wikipedia su sitio para explicar su misión de enciclopedia en Internet, editada de forma colaborativa, en el que ofrece las instrucciones para que cualquiera se pueda convertir en un Wikipedista. Matiza el cronista que se trata de un tutorial y no de un extenso manual y ofrece un enlace que sirve al wikipedista como asistente para la creación de artículos.

También Euskaltel se inclina por los tutoriales para ayudar a sus técnicos a realizar la instalación correcta de sus equipos, para lo cual ha encargado a una empresa externa la grabación de unos videos tutoriales que explican cómo crear una red doméstica de acceso a internet. Es que el “tutorial” es ya un elemento consustancial a cualquier aplicación de software, dispositivo electrónico y demás artilugios que la tecnología ha inventado para hacernos la vida más agradables.

Ya tenemos pues incorporado a nuestro acervo cultural el término “tutorial” que desplazará en breve ─dado el tradicional apego que tenemos en este país a las expresiones que nos llegan del extranjero─ a las de “ayuda”, “asistencia”, “guía”, “programa de aprendizaje”, “manual de instrucciones”, “normas de uso” e incluso a ”reglamento”. Pues vale.

Al parecer esta práctica no es de ahora, viene de tiempo atrás y se valen de ella estultos de variada procedencia. Fijaos lo que dice Erasmo de Rotterdam en su libro “Elogio de la estupidez”, escrito en 1511: “Los rétores de nuestra época, que directamente se creen unos dioses, si se muestran con dos lenguas ─como las sanguijuelas─ y consideran hazaña ilustre el insertar en discursos latinos algunas palabritas griegas, como si fuese un mosaico, aunque no sea ése el lugar más adecuado para ellas. En consecuencia, si les faltan palabras extranjeras, arrancan de unos pergaminos podridos cuatro o cinco términos antiguos con los que arrojan oscuridad sobre el lector, como es evidente, para que quienes las entiendan estén cada vez más satisfechos de sí mismos, y quienes no, se asombren tanto más cuanto menos comprenden”. Y termina reprobando: “El mayor placer de los estúpidos es admirar más lo que es de fuera”. Ni que decir tiene que todas las obras de Erasmo fueron censuradas e incluidas en el “Índice de Obras Prohibidas” por el Concilio de Trento.