William Safire. Cómo no se debe escribir

Categoría (Consejos para escritores, General) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 13-02-2016

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William Lewis Safire (1929-2009) fue un periodista norteamericano que trabajó como relaciones públicas para el mundo de la política y que en 1968 se unió al equipo que hacía los discursos del presidente Richard Nixon. En 1978 ganó el premio Pulitzer por sus ácidas críticas a la administración Carter, concretamente a su director de la Oficina del Presupuesto, Bert Lance (1031-2007), lo que le obligó a dimitir, aunque más tarde fue absuelto de los cargos presentados.

En 1973, Safire ingresó como columnista política en el New York Times y, en 1979, empezó a escribir un artículo semanal en el New York Times Magazine en su sección “On language” (“Sobre el lenguaje”), donde analizaba la etimología de las palabras y rastreaba el origen de ciertas frases cotidianas como “hombre de paja” o “la prueba está en el pastel”.

Entre octubre y noviembre de ese mismo año, publicó sus famosas 36 reglas que luego amplió a 54 en su conocido libro Fumblerules: A Lighthearted Guide to Grammar and Good Usage (1990). Safire creó el término fumblerule, que es, precisamente, una norma que hace lo contrario de lo que dice. Por eso, cada regla es autocontradictoria, es decir, viola lo que pretende enseñar.

En 2005, publicó How Not to Write: The Essential Misrules of Grammar (Cómo no se debe escribir. Los despropósitos inherentes a la gramática), un libro al mismo tiempo ingeniosos y perverso acerca de la gramática, el uso de la palabras y el estilo, en el que recoge por un lado, las reglas para escribir de forma correcta y, por el otro, cuando es lícito saltarse esas reglas.

Circula en Internet una buena cantidad de listas que recogen una selección de esas famosas 54 fumblerules. Quizá la primera se debe a George L. Trigg, publicada en Physics Review Letters (marzo de 1979) bajo el título de Grammar, que al parecer encontró colgada en la puerta de la oficina de uno de sus colegas. Nosotros nos hemos servido de la que ofrece Dave McAwesome en su página web y las hemos traducido de forma un tanto libre. Hemos descartado algunas por ser evidentes, otras por ser propias de la gramática inglesa y unas más, porque no hemos sabido interpretar su significado.

3.- No usar la voz pasiva.
4.- Es mejor fragmentar la frase en dos con un punto y seguido, en lugar de unirlas con la conjunción “y”. Las frases cortas hacen la prosa más ágil.
6.- Usar bien el punto y coma.
8.- Eludir las declaraciones en forma negativa, si se pueden expresar en forma positiva.
9.- Cuidar la concordancia sujeto-verbo y nombre-pronombre.
10.- Soslayar las frases incompletas que no expresan un pensamiento.
12.- Evitar las comas cuando no son necesarias.
13.- Releer el texto para eliminar palabras repetidas.
14.- Mantener el punto de vista en todo relato.
15.- No utilizar dos negaciones para hacer una declaración afirmativa.
16.- No empezar una frase con una conjunción.
17.- No abusar de los signos de exclamación.
18.- Colocar los pronombres lo más cerca posible, sobre todo en oraciones largas. Las enumeraciones con más de diez elementos aburen.
20.- Emplear con cuidado los adverbios terminados en –mente.
22.- Prescindir de los gerundios.
23.- Fuera galicismos y pocos arcaísmos. Nada de frases en idiomas extraños.
26.- Reducir las metáforas atrevidas.
30.- Cuidado con la hipérbole. Los superlativos sobran casi siempre.
31.- Suprimir las aliteraciones torpes o afectadas.
32.- No encadenar muchas locuciones preposicionales (“delante de” por “ante” o “en medio de” por “entre”).
34.- Limitar el uso de las comillas.
36.- Huir de los tópicos conocidos. Ser original.
37.- Optar por una palabra corta antes que una larga.
39.- Descartar las abreviaturas.
40.- Las aclaraciones entre paréntesis son innecesarias, aunque sean relevantes.
43.- Ser concreto y no generalizar.
44.- Elimina las citas. Como dijo Ralph Waldo Emerson: “Odio las citas. Dime lo que tú sabes”.
45.- Las comparaciones son peores que los tópicos.
46.- No ser redundante. Emplear las palabras estrictamente necesarias.
48.- Utilizar el litote o la atenuación para describir un defecto (“no está muy delgado”, en lugar de “está gordo”).
49.- ¿Frases de una sola palabra? Nunca.
50.- Cuidado con las analogías. Son como las plumas de una serpiente.
52.- No hacer uso impropio ni excesivo de la retórica.
53.- Exagerar es un billón de veces peor que quedarse corto.

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