En el bar encuentro a la muchacha rubia con vestido negro y gesto de hoja que se desprende del árbol. Encuentro a la morena alta, de cabellos cortos y dedos largos. Entre las mesas se abren pequeñas calles humeantes y mal iluminadas. Ellas las recorren de tal modo que siempre las pueda ver. Yo evalúo cuestiones de peso e ingravidez. Cuando todos se marchan, me dan de comer frutos fuera de estación y bebemos ron con sabor a pelo de montaña. Las tres usamos las bocas para algo más que pronunciar palabras. La rubia me llena el crepúsculo con pétalos viejos para que yo no sueñe con músicos ni con boxeadores. Hago todo para que la morena no hable mientras mete sus dedos en mi madrugada.
Mi debilidad por las meseras jóvenes y la escritura en espiral es simétrica e ingobernable.
Miriam Cairo
Hemos encontrado este microrrelato en la edición Micros argentinos, una antología que corre a cargo de Clara Obligado y cuyo interesante prólogo está escrito por Raúl Brasca. En opinión de este autor podemos enmarcar el cuento dentro de los que tratan temas actuales, de hoy en día, como puede ser el de las opciones sexuales minoritarias.
Con una estructura tradicional de presentación, nudo y desenlace, Cairo nos muestra a una narradora protagonista que va desarrollando una trama consistente en definir qué tipo de persona es y qué gustos tiene.
Aquí el lenguaje es fundamental. Juega con su valor simbólico y su poder creador. Y también juega con la ambigüedad; se ha optado por elegir palabras con doble sentido que relacionan los elementos de la naturaleza con los de la alimentación y ambos, mezclados, dan como resultado una serie de imágenes metafóricas de gran belleza y sensualidad.
Es digno de remarcar el tono en que se cuenta la historia: osado y provocador, porque el objetivo es llevarnos a un mismo lugar: al de la sexualidad. Y por último hay una intención de divertir y quitar seriedad al asunto; el lector se encuentra sonriendo ante el personaje protagonista que está explicándonos sus deseos más íntimos. La última frase del texto lo deja muy claro al unir su debilidad femenina y la literatura o la escritura en este caso.
Micro delicado que emplea un lenguaje fino. Me ha gustado el símil del gesto de hoja que se desprende del árbol…porque me lo imagino perfectamente.
Saludos