Microrrelatos. Fecundidad

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 10-02-2024

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Con este microrrelato vamos a dar comienzo a una serie de píldoras narrativas dedicadas a la minificción. Cada mes comentaremos uno para dar a conocer el mecanismo tan perfecto de este género, muy apreciado hoy en día por su brevedad.

Y, en muchas ocasiones, tan mal entendido. Y esto lo puede verificar el maestro de las brevedades, Augusto Monterroso. Cuando su más famoso microcuento “El dinosaurio” vio la luz, un periodista afirmó que no era un cuento, a lo que Monterroso educadamente asintió para, a continuación, apostillar que “claro que no es un cuento, es una novela”.

Respecto a este tema no podemos evitar recomendar el análisis que hace Mario Vargas llosa en dos de los capítulos de su Cartas a un joven novelista donde analiza el punto de vista temporal de dicho cuento y el nivel de realidad que esconde para llegar a la conclusión de que es “un perfecto relato […] con un poder de persuasión imparable por su concisión, efectismo, color, capacidad sugestiva y limpia factura.

Hoy traemos a este nuestro rincón otro cuento de Monterroso igual de breve pero mucho menos conocido:

Fecundidad
(Movimiento perpetuo, 1972)
Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando una línea.

Leyendo este microrrelato entendemos por qué tardó cuarenta años en publicar su primer libro que tituló, con toda la ironía de que era capaz, Obras completas (y otros cuentos), 1959. Read the rest of this entry »

Espacio narrativo. Tercera parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 10-01-2024

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En estos fragmentos que mostramos a continuación podemos percibir otra característica de la descripción a tener en cuenta: describir es lo contrario de narrar. La descripción ralentiza la acción en los relatos literarios y, a su vez, es donde el escritor debe esforzarse más para mostrar su estilo.

Ejemplo 1.- J.L. Sampedro, El río que nos lleva

“Mientras el Tajo atraviesa de Norte a Sur la serrezuela de Sacedón, el Guadiela se le acerca desde el Este por el paisaje real de los baños de la Isabela. Pero un murallón de rocas —la sierra de Enmedio— se interpone y el Guadiela se torna dramático: cambia súbitamente de rumbo y allí dobla con violencia al Norte para precipitarse de frente en el Tajo. Juntos ya, y rebramando aún con la fuerza del encuentro, terminan de romper la serrezuela y se arrojan por el salto de Bolarque hacia las llanuras carpetanas de la baja Guadalajara, anticipo de las toledanas y extremeñas.

El Tajo se despide así de su curso alto con uno de sus mayores despeñaderos. Hace años ya que los alborotados rabiones de espuma y los furiosos remolinos quedaron amansados por la presa hidroeléctrica, y el cómodo descenso de la maderada por el aliviadero que baja a espaldas de la Casa de Máquinas ha hecho olvidar los peligros de otros tiempos. Emergieron incluso, en medio de las aguas sometidas, los pintorescos merenderos del Rey y la Reina, creando un paisaje casi para excursionistas”. Read the rest of this entry »

Espacio narrativo. Segunda parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 09-12-2023

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Continuamos analizando los lugares donde se desarrolla la acción del relato. En los ejemplos que vas a leer seguidamente, comprobarás que la descripción está hecha desde el modo subjetivo. El narrador muestra ese espacio tal y como lo ve el personaje, en función de su situación afectiva y personal.

Ejemplo 1: J.M. Merino, Cuentos del barrio del refugio

“Mientras intentaba resolver la confusa indecisión en que le había dejado el incidente, la noche disolvía con rapidez su negrura en la penumbra del atardecer. El débil alumbrado disimulaba las líneas desgastadas de las repisas y de los aleros, convirtiendo las balconadas en una larga sucesión de oquedades simétricas, ennoblecidas por aquella apariencia de uniformidad donde ya casi no era posible distinguir los bultos de las bombonas de gas de los trastos acumulados, de las plantas o de las colgaduras de los tendederos”.

En este pequeño fragmento nos damos cuenta de cómo el narrador omnisciente se vale de la confusa indecisión del personaje para describir el ambiente en el que se encuentra. El resultado es un espacio exterior descrito subjetivamente a partir de su estado anímico: su poca claridad de ideas se contagia al paisaje, que no nos permite distinguir los objetos de los balcones. Read the rest of this entry »

Espacio narrativo. Primera parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 10-11-2023

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Los espacios donde sucede la acción pueden ser de muchas clases. Interiores, exteriores, imaginarios, mágicos… El elegir uno u otro dependerá del tema y del tipo de relato que se vaya a escribir, pero siempre habrá que intentar que el lector “sienta” y “vea” ese espacio como real. Así pues, sea como sea ese espacio, debe ser creíble, coherente, necesario, significativo y no tópico. Por esto es fundamental que la descripción sea precisa, para hacérsela ver y para que el lector se sitúe en el lugar donde están ocurriendo los hechos.

Ejemplo 1: J.L. Borges, La Biblioteca de Babel

“El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación, en el medio, cercado por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono, se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera, y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Read the rest of this entry »

Cómo iniciar una historia. Segunda parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 05-10-2023

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Continuamos presentándote inicios en los que pareciera que el lector irrumpe en un momento de la vida de los personajes y les pilla en plena actuación. Esto es lo que sentimos cuando leemos las primeras líneas de El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez:

Ejemplo 1: Gabriel García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba

“El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.”

Ejemplo 2: Julio Llamazares, La lluvia amarilla

“Cuando lleguen al alto de Sobrepuerto, estará, seguramente, comenzando a anochecer. Sombras espesas avanzarán como olas por las montañas y el sol, turbio y deshecho, lleno de sangre, se arrastrará ante ellas agarrándose ya sin fuerzas a las aliagas y al montón de ruinas y escombros de lo que, en tiempos, fuera (antes de aquel incendio que sorprendió durmiendo a la familia entera y a todos sus animales) la solitaria Casa de Sobrepuerto. El que encabece el grupo se detendrá a su lado. Contemplará las ruinas, la soledad inmensa y tenebrosa del paraje. Se santiguará en silencio y esperará a que los demás le den alcance.” Read the rest of this entry »

Cómo iniciar una historia. Primera parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 10-09-2023

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Todo buen escritor a la hora de ponerse a escribir una novela, un relato… anhela enganchar al lector desde las primeras líneas. Por este motivo tienes que cuidar mucho qué datos das y cómo los das nada más comenzar. A continuación, te mostramos varios ejemplos de inicios que corresponden a novelas bien distintas.

Ejemplo 1: Eduardo Mendoza, El año del diluvio

En los años cincuenta de nuestro siglo vivía en la localidad de San Ubaldo de Bassora (provincia de Barcelona) un hombre muy rico llamado Augusto Aixelá de Collbató. Era el último descendiente de una antigua estirpe de terratenientes, cuya laboriosidad, sensatez y tesón habían hecho posible que un apellido noble y una fortuna considerable llegasen hasta él, para extinguirse previsiblemente a su muerte, ya que en las fechas en que se inicia este relato y aunque su edad corría pareja con el siglo, permanecía soltero. El grueso de su fortuna provenía de una finca de casi 300 hectáreas, situada a caballo entre los términos municipales de San Ubaldo (más tarde asimilado al de la ciudad de Bassora) y de Santa Gertrudis de Collbató, de donde provenía una de las ramas del tronco familiar…»

Algunas narraciones te presentan a los personajes y te sitúan en la época y en el espacio donde van a suceder los hechos; es decir, te dan todos los ingredientes para que tú te sumerjas con más facilidad en la historia. De esta manera, inicia Eduardo Mendoza su novela El año del diluvio, mediante un comienzo tradicional en el que entrega al lector toda la información sobre el protagonista de la historia: su estirpe, su fortuna, su estado civil, sus posesiones… Es un tipo de inicio que recuerda a aquellos primeros relatos de la literatura oral en los que se presentaban todos los elementos y luego los personajes comenzaban a actuar. Read the rest of this entry »

Tiempo narrativo. Segunda parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 10-07-2023

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Aquí tenemos dos ejemplos más para ahondar en el tema del tiempo, un elemento fundamental dentro del entramado narrativo y que no debe ser elegido al azar porque está directamente relacionado con el punto de vista y la estructura de nuestra historia.

Ejemplo 1

La necesidad era tan grande que al abrir la puerta ni siquiera me sorprendieron los cinco grados bajo cero que aquella noche se habían instalado en el callejón trasero del pub. Mi cuerpo había estado meneándose a ritmo frenético de “ska”, lo que más molaba en esa temporada. Los últimos botes que di no le sentaron demasiado bien a mi vejiga. Estaba a punto de rebosar su capacidad de aguante, cuando me envió un serio aviso humedeciendo mi entrepierna. No era cuestión de perder el tiempo en la cola que, a todas horas, se formaba frente a los servicios, y donde siempre te encontrabas al mismo grupo de tías pijas cuchicheando sobre los últimos ligues o sobre el último grito en moda.
Me instalé detrás de aquellos grandes cubos de basura que acumulaban, sobre todo, cientos de botellas vacías de cerveza y licores de toda clase y color. Con las bragas bajo mis rodillas, aquel chorro amarillo y humeante salía como una cascada desbordada. ¡Qué liberación!, pensé suspirando hondamente. Pero de pronto, un extraño ruido me sobresaltó. Alguien caminaba con paso lento y torpe hacia mí. En el silencio del oscuro callejón podía, incluso, oír su respiración. Un escalofrío largo y seco recorrió todo mi cuerpo, y los cinco bajo cero me parecieron, ahora, veinte bajo cero. En cuestión de décimas de segundo, el sobresalto dio paso al miedo y éste al terror, cuando por el estrecho hueco que se abría entre los cubos de basura, atisbé, plantados como rocas, dos enormes pies embutidos en dos gruesas y grandes botas. Read the rest of this entry »

Tiempo narrativo. Primera parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 10-06-2023

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El tiempo narrativo es uno de los aspectos más importante del relato. Empezamos por diferenciar el tiempo externo —momento o época histórica en la que transcurre la acción— y el tiempo interno, que hace referencia a la duración de los hechos que suceden en la historia desde que empiezan hasta que terminan. Este último es el que más nos interesa porque según se dispongan esos hechos el orden de la narración se verá alterado, lo que traerá como consecuencia una serie de cambios que vamos a ir viendo en ejemplos.

Ejemplo 1

“Era de mañana cuando este mi tercero amo topé, y llevó(me] trás sí gran parte de la ciudad. Pasábamos por las plazas do se vendía pan y otras provisiones. Yo pensaba, y aun deseaba, que allí me quería cargar de lo que se vendía porque ésta era propria hora cuando se suele proveer de lo necesario; mas muy a tendido paso pasaba por estas cosas.
«Por ventura no lo vee aquí a su contento —decía yo— y querrá que lo compremos en otro cabo.» Read the rest of this entry »

Narrador interno. Monólogo

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 05-05-2023

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“Uno se ve en el espejo y se tutea incluso con confianza, el espejo no tiene marco, ni comienza ni acaba, o sí, sí tiene un marco primoroso dorado con paciencia y panes de oro pero la luna no es de buena calidad y la imagen que devuelve enseña las facciones amargas y desencajadas, pálidas y como de haber dormido mal, a lo mejor lo que sucede es que devuelve la atónita faz de un muerto todavía enmascarada con la careta del miedo a la muerte, es probable que tú estés muerto y no lo sepas, los muertos también ignoran que lo están, ignoran absolutamente todo. Se hace examen de conciencia y nada se aclara, no, tú no eres Napoleón Bonaparte, tampoco el rey Cirilo de Inglaterra al que asesinaron sus cortesanos metiéndole plomo derretido por el trasero igual que a un mono maricón, tú eres un piernas, un pobre hombre con la sesera llena de ideas gregarias, de ideas redentoras y que no conducen a lado alguno, para ser héroe hay que ser más humilde y sobre todo no saberlo, aquí todo se mueve a escala menor, en tu cabeza y fuera de tu cabeza, aquí todo es más doméstico y cotidiano, los héroes son muy domésticos y cotidianos hasta que un día sin que nadie pueda explicárselo, pasan a la historia y hartan a las familias, sí, a las familias, ¿te acuerdas de la gripe del 18, que diezmó las familias?, el recuerdo de la gripe del 18 (de la pérdida de Cuba de la semana trágica de Barcelona, de la huelga del 17, del desastre de Anual, de la dictadura de Primo de Rivera, del vuelo del Plus Ultra, del 14 de abril, de la revolución de Asturias) es el refugio de los presuntuosos hombres sin historia, tan fieros y ruines como los presuntuosos hombres con historia, tú te encaras con el problema y claro es no lo resuelves. El cuerpo de Inmaculada Múgica huele a rancio, el verdadero nombre de Inmaculada Múgica es Magdalena, no tiene apellido, tú crees que te despierta el olor, te duelen las piernas, el pecho y la cabeza pero también estás a gusto, vagamente a gusto, acariciándote el sexo con la mano, la alcoba huele a agrio, a seroformo y a café frío, los olores son todos buenos y malos al tiempo, les pasa como a los sonidos, en la taza de café agoniza una mosca, al principio aletea con violencia y…” 

San Camilo 36. Camilo José Cela Read the rest of this entry »

Narrador interno. Segunda persona

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 05-04-2023

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Estos dos fragmentos que siguen tienen en común la utilización de un narrador que interpela a un tú. Carlos fuentes, en Aura, y Adelaida García Morales, en El Sur, se sirven de ese tú para crear un diálogo en el que solo habla el yo.

Este narrador que se expresa en segunda persona va un poquito más allá que otros narradores porque parece buscar la complicidad del lector con la intención de hacerle vivir la vida del protagonista de la historia —sobre todo en el primer ejemplo—. Si optamos por este tipo de focalización, tenemos que asegurarnos de describir bien las escenas para que el lector se visualice dentro de ellas y además pensar bien en las reacciones que pueda tener para adaptarlas a sus emociones y pensamientos. Especialmente importante es la ambientación; un elemento de la narración muy exigente para el escritor. Read the rest of this entry »

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