Microrrelato. Tarzán

En este microrrelato, la escritora argentina Ana María Shua nos ofrece una revisión de esa famosa historia de aventuras por medio del humor ¿quizá parodiando la importancia del sentido que se le ha dado a esa frase?

Avanzando en oleadas malignas, las hormigas carnívoras no han dejado más que esqueletos blanqueados a su paso. Horrorizado, Tarzán sostiene en su mano temblorosa la calavera pelada de un primate. ¿Se trata de su amada mona Chita? Condenado al infinitivo, el rey de la selva se pregunta ¿ser tú Chita, mi buena amiga mona? ¿La compañera que alegrar mis largos días en esta selva contumaz? ¿Ser o no ser?
                                                                    Ana María Shua

¿Quién nos iba a decir a nosotros que una de las formas no personales del verbo, el infinitivo, iba a unir a Tarzán con Hamlet? Pues bien, esta es la base de este microrrelato que pertenece a Temporada de Fantasmas. Ana María Shua es una conocida escritora argentina que comenzó a escribir con dieciséis años y hoy es la reina del microrrelato.

Con mucho sentido del humor tira de imaginario colectivo para unir a dos personajes de ficción: uno, dentro de lo que conocemos como novela de aventuras: Tarzán de los monos ―escrita por Edgar Rice Burroughs y editada como libro en 1914 aunque publicada por primera vez como historia suelta en la revista Pulp All Story Magazine y otro, perteneciente a la obra dramática Hamlet ―escrita por Shakespeare alrededor de 1600―. Shua utiliza la escena más famosa de esta última obra como base de todo el cuento y la recrea con Tarzán como protagonista.

Recordemos el argumento de la tragedia: el príncipe Hamlet, hijo del rey de Dinamarca y su esposa Gertrudis, recibe la visita del fantasma de su padre quien le exige que le vengue por haber sido asesinado por su hermano. Para complicarlo todo, su tío Claudio tras dos meses del asesinato se casa con su madre. Toda esta situación desencadena en Hamlet una serie de sentimientos encontrados que es el origen del dilema que se plantea en la obra.

En este microrrelato la situación ha variado ligeramente. Es la mona Chita, un chimpancé fiel compañero de Tarzán, la víctima del asesinato. Ante la visión horrible de su posible calavera, comida por hordas de hormigas asesinas, Shua formula la gran pregunta shakesperiana, la famosa frase, referente universal de la literatura: ¿Ser o no ser? Y aquí es donde Shua aporta su sentido del humor y, en lugar de hacer hincapié en la profundidad del planteamiento reflexivo que ofrece, se fija en su composición lingüística: el infinitivo. ¿Por qué? Por ser lo característico de Tarzán. Recordemos que este personaje se crio en la selva con los monos, no llegó a hablar bien y utilizaba la forma más primitiva para comunicarse que es a través de formas no personales de los verbos.

Sigamos analizándolo. Fijémonos en cómo está escrito: las tres primeras oraciones que describen la escena son hiperbólicas en cuanto a la forma de adjetivar cada uno de los sustantivos de que se compone la frase; el gerundio inicial del relato indica tiempo y movimiento, lo que remarca todavía más la labor de las hormigas “asesinas”; también encontramos paralelismos sintácticos de sustantivo más adjetivo en este mismo orden, lo que imprime un ritmo machacón y amplificado; luego está el adjetivo “contumaz” más propio de una característica humana que de la selva y, por último, el hecho de igualar a la mona con la pareja del rey de la selva para compartir la vida juntos. Shua parece querer ofrecernos una revisión de esa famosa historia de aventuras por medio del humor ¿quizá parodiando la importancia del sentido que se le ha dado a esa frase?

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