Artificios literarios. Primera parte

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana el 06-11-2019

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En la narración existen diferentes formas de expresar lo que dice el personaje, desde mostrarlo separado de las palabras del narrador hasta presentarlo fusionado.

Estilo directo. Expresa literalmente lo que los interlocutores dicen: “Juan se arrepintió de sus dudas y afirmó: Confiaré en ella”.

Estilo indirecto. El narrador cuenta lo que los personajes dicen. La expresión experimenta una serie de cambios, aparece un elemento de unión en lugar de los dos puntos y la forma verbal varía. Este estilo resulta menos vivo y auténtico: “Juan se arrepintió de sus dudas y afirmó que confiaría en ella”.

Estilo directo libre. Lo que el personaje piensa o dice se reproduce como una frase independiente. No existe el nexo, ni el verbo que introduce la frase: “El muchacho soñaba despierto, iré al viaje de fin de curso”.

Estilo indirecto libre. Exactamente igual que el anterior, pero, en este caso, las palabras del personaje aparecen en tercera persona: “El muchacho soñaba despierto, iría al viaje de fin de curso”. Sus características son:

  • Aligera la narración al eliminar algunos elementos gramaticales (el verbo introductor y la conjunción ‘que’).
  • Permite una penetración del punto de vista del autor en lo que el personaje dice o piensa. Es como si lo conociera íntimamente, como si el personaje y el narrador se fundieran en una sola persona. De tal modo se confunden que es difícil separar la parte que corresponde al personaje de lo que corresponde al narrador.
  • El lector percibe aquello con mayor “verdad”.

El estilo indirecto libre significó el primer paso de la novela para narrar directamente el proceso mental, para describir la intimidad, no por sus manifestaciones exteriores (actos o palabras), a través de la interpretación de un narrador o un monólogo oral, sino presentándola mediante una escritura que parecía domiciliar al lector en el centro de la subjetividad del personaje (Vargas Llosa).

En este otro ejemplo de estilo indirecto libre, Ana Ozores, protagonista de La Regenta (1884), acaba de leer un texto de San Agustín, cuyo contenido le parece convincente:

—Es verdad, es verdad —pensaba ella arrepentida.

Pero entonces hacía falta otra cosa. Aquel vacío de su corazón, ¿iba a llenarse? Aquella vida sin alicientes, negra en lo pasado, negra en lo porvenir, inútil, rodeada de inconvenientes y necedades ¿iba a terminar?

El estilo indirecto libre supuso a partir de la segunda mitad del XIX un gran avance en las posibilidades del narrador. Por medio de él, la narración queda más objetiva y se aparta de la manipulación del narrador omnisciente propio de la época. Flaubert, el gran novelista francés, escribía: “El artista debe estar en su obra como Dios en la Creación, invisible y todopoderoso, de tal manera que se le sienta en todo, pero que no se le vea.”

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