Danilo Kis. Consejos a un joven escritor

Categoría (Consejos para escritores, General) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 17-12-2018

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Danilo Kis (1935-1989) nació en Subotica, una pequeña localidad serbia, entonces parte del Reino de Yugoslavia, cercana a la frontera con Hungría. Durante la Segunda Guerra Mundial, el futuro escritor perdió a su padre y a casi todos sus familiares, en diferentes campos de concentración nazis. Terminada la guerra, la familia fue repatriada gracias a la Cruz Roja y se instaló en Cetinje, localidad en la que Kis terminó sus estudios secundarios en 1954.

Luego estudió literatura en la Universidad de Belgrado y se graduó en 1958, formando parte de la primera promoción de licenciados en literatura comparada de la universidad. Su carrera literaria se inició en 1962, publicó una veintena de novelas, en las que arremete contra la tiranía totalitaria, tanto del nazismo como del comunismo. Fue víctima de una dura campaña por parte de la Unión de Escritores en Yugoslavia, que lo acusó de plagio en su obra emblemática Una tumba para Boris Davidovich, 1976 (en España, Acantilado, 2006), pero él respondió con argumentos contundentes y logró acallar a sus adversarios.  ​

En 1979 tomó la decisión de instalarse definitivamente en Francia. Vivió en París hasta su muerte y, durante esos diez años, recibió numerosos premios por su actividad literaria, aunque su fama no llegó a trascender fuera de una minoría culta. A pesar de ser uno de los novelistas más singulares de la segunda mitad del siglo XX, Danilo Kis falleció casi en la indiferencia. Tenía 54 años cuando murió el 15 de octubre de 1989.

En 1983, Kis escribió Homo poeticus, un libro de ensayos que Acantilado publicó en España en 2017. En uno de sus capítulos, el autor serbio expone sus Consejos a un joven escritor que, en cierta medida, evocan a If, el poema de Rudyard Kipling escrito en 1985 para expresar las reglas del comportamiento británico. Se trata de una larga lista de aforismos, de los cuales hemos seleccionado aquí una veintena, aquellos que más relación tienen con la literatura:

  • Cuida de no manchar tu lenguaje con el habla de las ideologías.
  • No te fíes de las estadísticas, de las cifras, de las declaraciones públicas: la realidad es aquello que no se ve a simple vista.
  • Sé consciente del hecho de que la imaginación es hermana de la mentira, y por ello mismo es peligrosa.
  • No te asocies con nadie: el escritor está solo.
  • No escribas por encargo.
  • Guárdate de la temible perseverancia.
  • No pienses que tu literatura es útil para la sociedad.
  • Estate convencido de que tu soneto vale más que los discursos de los hombres políticos y de los príncipes.
  • Ten en todo tu propio parecer.
  • No seas el escritor de las minorías.
  • No escribas para el lector medio: todos los lectores son medios.
  • No escribas para la élite; la élite no existe: tú eres la élite.
  • No creas en la inmortalidad del escritor; eso son tonterías de profesores.
  • No pienses que los escritores son la conciencia de la humanidad, tú has visto demasiados crápulas.
  • No escribas para las fiestas y los jubileos y tampoco, panegíricos.
  • Si no puedes decir la verdad, cállate.
  • No creas en la intuición.
  • Evita los lugares comunes y las citas ideológicas.
  • Rechaza las escuelas literarias que te son impuestas.
  • Sobre el tema de la literatura comprometida permanece mudo como un muerto: deja eso a los profesores.

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