Edgar Allan Poe. Filosofía de la composición

Categoría (Consejos para escritores, General) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 15-01-2019

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The Philosophy of Composition es un ensayo del escritor estadounidense Edgar Allan Poe (1809-1849) publicado por primera vez en la revista Graham’s Magazine de Filadelfia en el mes de abril de 1846. Propone una alambicada teoría acerca del método de escritura que debería usar todo autor que pretenda «escribir bien» y lo hace describiendo el proceso que siguió en la creación de su poema más famoso, El cuervo.

El ensayo muestra la convicción de Poe de que una obra de ficción ha de ser escrita únicamente después de que el autor haya decidido cuál va a ser su desenlace y cuál la respuesta emocional o «efecto» que pretende causar en el lector. Una vez que tales cuestiones hayan sido definidas, puede examinar los demás asuntos pertinentes a la composición del trabajo: el tema, el ambiente, los personajes, el conflicto y el argumento. En este mismo ensayo, Poe afirma que el cuento es el género que mejor se adapta a la creación de dicho efecto —mucho más que los trabajos literarios de mayor extensión—, ya que puede ser leído en una «única sesión».

A continuación, reproducimos en forma condensada los siete puntos principales que Poe considera necesarios para lograr esa “unidad de efecto” que ha de poseer una composición literaria, tomando como referencia el texto en inglés aparecido en el blog Open Culture del 15 de enero de 2015, que nosotros hemos traducido de la siguiente forma:

1.– Conoce de antemano el final. Parece evidente que la trama ha de ser concebida por el autor antes de empezar a escribir. El escritor ha de tener siempre presente el final de la historia, con objeto de dar consistencia a la narración y conseguir que el desenlace parezca inevitable.

2.- Sé breve. Si una obra literaria es demasiado larga para ser leída en una sesión, perderá el impacto que proporciona una lectura de “tirón”. Permitir un descanso provoca el despiste del lector por lo que el encanto se desvanece. Pero Poe admite que hay excepciones —Robinson Crusoe es una de ellas—. Si no consigues mantener en vilo al lector, habrás malogrado tu obra, como le pasó a Milton cuando escribió El Paraíso Perdido, cuya excesiva extensión priva al poema de su elemento artístico más importante: la unidad de efecto.

3.- Define el efecto que quieres conseguir. El autor tiene que saber de antemano el efecto que desea producir en el lector. Poe presupone aquí que los escritores tienen capacidad para manipular los sentimientos de los lectores. Supone que el esquema de El Cuervo contribuyó a que el poema fuera universalmente apreciado, aunque no a conseguir el efecto que él deseaba: inculcar ese sentido de la belleza capaz que de emocionar al lector hasta hacerle llorar.

4.- Fija el tono de tu obra. Poe aspiraba siempre a lo máximo (es discutible si lo decía en serio o no). Puesto que la belleza es el objetivo genuino a conseguir con todo poema —y con El cuervo en particular—, el tono melancólico es el más adecuado para este género literario. Cualquiera que sea el tono que el autor elija, tiene que mantenerlo a lo largo de toda la obra, incluso si utiliza un estribillo, una palabra clave o una imagen para conservar la atención. En El cuervo, Poe eligió la palabra “nevermore” —nunca más— para conseguir ese efecto, tanto por su fonética como por su semántica. Y lo hizo para conciliar la irracional monotonía de la fábula con la capacidad racional del ser humano. Al principio, pensó en el loro como animal parlante, pero se decidió por el cuervo, el pájaro de mal agüero, en consonancia con este tono melancólico que preconiza.

5.- Elige el tema que caracteriza tu obra. Pero ¿cuál es el tema más melancólico de todos? Sin duda, la muerte. Y ¿cuándo la muerte puede ser también poética? Cuando se alía íntimamente con la belleza. Así colige que la muerte de una mujer hermosa es el tema más poético del mundo; y que el narrador más idóneo para relatarlo es el amante afligido por la muerte de su amada. A diferencia de lo que hacen otros escritores, Poe pasa con facilidad de lo abstracto a lo concreto, poniendo las ideas en boca de sus personajes.

6.- Determina el clímax. A continuación, Poe se pregunta cómo proseguir el poema: “Tendría que combinar las dos ideas, la de un amante que llora la muerte de su amada y la de un cuervo que repite continuamente la palabra ‘Nunca más”. Y lo soluciona escribiendo primero la última estrofa. Eso le permitió, por un lado, determinar el clímax para poder adecuar las preguntas que se hace el amante, y por el otro, fijar el ritmo, el metro, la extensión y la composición del resto del poema. A la hora de concebir una obra, Poe recomienda siempre empezar por el final.

7.- Define el escenario. Aunque esta tarea parece obvia al iniciar cualquier proyecto, Poe la ejecuta durante todo el proceso creativo, tras haber decidido el porqué de colocar a unos personajes en un sitio, diciendo ciertas cosas. Solo cuando tiene clara la idea que quiere transmitir y esbozado cómo hacerlo, resuelve “situar al amante en su habitación… ricamente amueblada”. Indicar estos últimos detalles no significa que sean añadidos de última hora, sino que se derivan del trabajo hecho previamente. En el caso de El cuervo, Poe nos dice que, para llevar a cabo una creación literaria, es absolutamente necesario circunscribir el espacio, definir el escenario en que se desarrolla la historia, para que el conjunto sea armónico y nada parezca fuera de lugar.

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