Figuras literarias. Primera parte

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 05-07-2019

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Son el conjunto de recursos expresivos o formas peculiares del lenguaje que abundan en las obras literarias. Producen extrañeza o asombro, por lo que el lector fija su atención en la forma del mensaje más que en el contenido del mismo. De ahí que es necesario conocerlas en profundidad para saber usarlas y no abusar de ellas. Distinguimos tres grupos: figuras de dicción, figuras de pensamiento y tropos.

Las figuras de dicción afectan únicamente a la forma y a la pronunciación de las palabras. Se basan en la especial colocación de éstas y sus sonidos en la frase o en el verso. Algunas se refieren únicamente a los fonemas. De todas las que entran en este apartado vamos a exponer las más significativas; la diferencia entre ellas está en que unas añaden palabras, otras omiten, algunas repiten y el resto las combinan.

Pleonasmo: figura que resulta de la repetición del mismo significado con distintos significantes. Este es un caso de adición de palabras.

De los sus ojos tan fuertemente llorando (Cantar de Mío Cid)
Cuando, Señor, nos besas con tu beso (Miguel de Unamuno)

Sinonimia: consiste en nombrar una cosa y añadir palabras de significado análogo (sinónimos) con el fin de insistir o aclarar una idea:

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban…
                                     (Gerardo Diego)

Epíteto: adjetivo no necesario desde el punto de vista de la comunicación, que se emplea como adorno o para destacar una cualidad inherente al sustantivo al que se aplica. En este caso también se añaden palabras. Ejemplos comunes: los blancos dientes, el alto cuello de garza…

Elipsis: en esta ocasión se suprimen elementos sobreentendidos de la frase. Al omitir palabras se consigue mayor brevedad, energía, rapidez o poder sugestivo. Sí son necesarias para el significado de la frase, pero son suplidas por el lector. Ejemplos de nuestra lengua ordinaria: la (señora) de Martínez, beberé una caña (de cerveza)…

Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
Por por un beso…¡yo no sé
qué diera por un beso!
                                (Bécquer)

Asíndeton: figura mediante la cual se omiten las conjunciones para dar mayor fuerza a la frase y conseguir la sensación de movimiento rápido.

Para la libertad sangro, lucho, pervivo (Miguel Hernández)

Anáfora: figura consistente en la repetición de una o varias palabras al comienzo de frases análogas o al comienzo de cada verso. Muchas veces lo usamos como medio expresivo: Lleva un vestido verde verde.

¡Qué gran torero en la plaza
¡Qué buen serrano en la sierra!
¡Qué blando con las espigas!
¡Qué duro con las espuelas!
              (Federico García Lorca)

Y las van poniendo tensas, como cuerdas de arpa, como
t
renzas de ballesta, como jarcias de nave atormentada.
                                                                    (J. Ortega y Gasset)

Polisíndeton: figura que repite más conjunciones que las necesarias, dotando, con ello, a la expresión de mayor lentitud y solemnidad.

Y el santo de Israel abrió la mano.
Y los dejó, y cayó en despeñadero.
El carro, y el caballo y caballero.
                     (Fernando de Herrera)

Conversión: se opone a la anáfora, se repiten palabras o expresiones al final del verso.

Tenía la valentía del que lleva una espada
Tenía la cortesía del que lleva una flor.
Y entrando en los salones arrojaba la espada
Y entrando en los combates arrojaba la flor.
                                           (Luis Llorents Torres)

Concatenación: se da en la repetición en serie. Es decir, la última palabra de una frase o verso es la primera en la frase o verso que sigue.

El espíritu
Es una invención del cuerpo
El cuerpo
es una invención del mundo
El mundo es una invención del
espíritu.
                                 (Octavio Paz)

Retruécano: aparece cada vez que se repiten varios vocablos o una frase entera, invirtiendo el orden. Se dicen las mismas palabras, pero en orden inverso y con significado contrario.

Cuando pitos, flautas cuando flautas, pitos (Góngora)

Aliteración: figura que consiste en la repetición de sonidos iguales o semejantes a lo largo del verso, de una estrofa o de una frase. Mediante esta figura se intenta acercar el significante a su significado, a través de la combinación de palabras.

En el silencio sólo se escuchaba
un susurro de abejas que sonaban
                        (Garcilaso de la Vega)

Paranomasia: resulta otra forma de combinar palabras, puesto que se usan vocablos de sonido parecido, pero de diferente significado. Ello obliga a un esfuerzo intelectual por parte del lector u oyente y subraya el contraste entre dichas palabras.

Una pica lleva al hombro
porque su suegra le dijo
que ha de ganar por la pica
lo que perdió por el pico.
                           (Romancero)

Hipérbaton: figura mediante la cual se altera el orden lógico de las palabras en la oración o en el verso. Es otra manera más de combinar palabras.

Del salón en el ángulo oscuro
de su dueño tal vez olvidada
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
                                    (Bécquer)

Aliteración: es la repetición de uno o varios fonemas, con una frecuencia perceptible.

Con el ala aleve del leve abanico (Rubén Darío)

Onomatopeya: se da cuando la aliteración persigue una finalidad imitativa de sonidos o ruidos.

El silbo de los aires amorosos (San Juan de la Cruz)

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