La literatura como juego

Categoría (General, Taller literario) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 05-12-2022

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Empieza por divertirte tú. Crea libremente, olvida la rigidez y la seriedad. Deshazte de los tópicos. Ponte retos a la hora de escribir, innova en el aspecto lingüístico. En esta ocasión, queremos potenciar tu carácter creativo de forma oulipiana.

Quizá te suene este vocablo. Se trata de un movimiento que surgió en los años sesenta del siglo pasado, pero que perdura y se mantiene muy vivo. Oulipo, ese es su nombre: “Ouvroir de littérature potentielle” o lo que es lo mismo: taller de literatura potencial, llena de posibilidades infinitas, hasta tal punto de que algunas de las fórmulas impuestas son combinatorias matemáticas.

Todo surgió a partir de la relación de un matemático, François Le Lionnais, y un escritor con formación científica, Raymond Queneau. Este ya venía escribiendo curiosidades, ahí tienes su libro Ejercicios de estilo. Libro que puede ayudarte mucho puesto que encontrarás en él una simple anécdota escrita de muchas maneras diferentes, ni más ni menos que noventa y nueve.

Los miembros de este movimiento vieron la parte lúdica de la literatura. Como todo juego, se compone de una serie de reglas que hay que cumplir para participar. Por esto crearon estructuras, pusieron normas para escribir y presentaron modelos para disparar la imaginación.

En el fondo me doy reglas para ser totalmente libre”, George Perec.

Buen ejemplo de ello, el libro de George Perec La disparition. Se autoimpuso el crear una historia en la que no apareciera ninguna palabra que contuviera la vocal “e”. Eso es todo un reto, sin duda, al ser la vocal más usada en francés. A la hora de traducir la novela al castellano, más que traducirla la reescribieron con el fin de omitir, en este caso, la vocal “a”. El resultado se titula El secuestro y obtuvieron su recompensa al ganar el Premio Stendhal de traducción.

Otro libro que no puedes omitir en tu lista de lecturas es Si una noche de invierno un viajero. Su autor, te propone otro juego durante su lectura, forma parte del grupo y es el italiano Italo Calvino.

Como curiosidad, te diremos que los miembros de la asociación oulipiana lo son de por vida, incluso post mortem y, además como hemos dicho, sigue viva, por lo que todavía continúan reuniéndose en la Biblioteca Nacional de París.

Recuerda que su máxima es la innovación en el campo de la escritura; su motor fundamental, el juego con un sentido, lo basan en la libre experimentación con la palabra. Se trata de juegos de lenguaje, juegos de estructuras y los juegos, propiamente dichos, transformados en novelas.

Tal y como has podido comprobar, tienen un gran afán por buscar nuevos medios de producción literarios. Se sirven de las más variadas restricciones formales aplicadas al lenguaje verbal. Una de sus máximas, presente en todos sus escritos, es el humor y la ironía.

Busca tú también formas y estructuras nuevas en tu bagaje como escritor, imponte reglas y sé capaz de no saltártelas, sorpréndete a ti mismo para divertir a tus lectores.

Por si necesitas más ideas, y prefieres que te lo den hecho, te presentamos este libro que contiene, por un lado, escritos sobre sus prácticas literarias que demuestran la fertilidad y los alcances de la particular propuesta oulipiana; y por otro, consignas de escritura que puedes aplicar, además de los primeros ensayos, manifiestos y textos fundacionales del grupo. Este interesante volumen de Malena Rey y Ezequiel Alemian se titula Ejercicios de literatura potencial.

Ten presente que ellos rechazan la escritura automática; prefieren autoimponerse las “restricciones”, limitar la escritura, ponerle trabas, constreñirla de una forma semántica, estructural, formal, vocálica, sintáctica… De esta forma, expanden la creatividad.

Se preocupan de que la literatura no pierda de vista el placer del juego, y tú tampoco lo hagas. Sírvete de esas combinaciones matemáticas como la supresión de vocales, la suma, la repetición, las variaciones… y por supuesto del humor, y deja que surjan de ti creaciones inesperadas y singulares.

Te dejamos con dos opiniones diferentes:

“La idea de que la literatura es solo un juego de palabras, que fue lo que sostuvieron Gracián, Góngora y, a veces, Quevedo, es radicalmente falsa. (…) Suponer que la literatura es un juego de palabras es la mayor tentación que pueda sufrir un escritor”. Borges firma estas palabras.

Por el contrario, el creador de Rayuela, Julio Cortázar, dice: “Lo lúdico no como una visión trivial, infantil en el sentido que dan los adultos a la palabra infantil, sino como una actividad profundamente seria, el juego como algo que tiene su importancia en sí, su sistema de valores y que puede dar una gran plenitud a quien lo está practicando. En este sentido, la literatura siempre fue un ejercicio lúdico para mí”.

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