La metáfora. Segunda parte

Categoría (General, Taller literario) por Ana Merino y Ane Mayoz el 05-04-2020

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Ya sabemos qué es una metáfora, ahora vamos a tener en cuenta que no solo se puede manifestar en una oración, sino que puede abarcar todo un relato, son las metáforas de situación.

Suponen una elaboración un poco mayor, porque no conectan dos objetos de modo inmediato. Hablamos de algo que está o sucede junto a los personajes de manera aparentemente casual y desconectado, pero que en realidad está haciendo referencia a su esencia. Por ejemplo, si queremos mostrar la crisis por la que está pasando una pareja, podemos situarlos en el campo. Hallarán animales heridos, a los que no sabrán cómo prestar auxilio; un antiguo puente que no podrán cruzar porque estará derruido; la comida sosa; unos nubarrones en el cielo que anunciarán tormenta… Todos estos elementos componen la metáfora de situación puesto que hablan de la crisis de la pareja, es decir, no son decorados puestos al azar, tienen un porqué, están relacionados con una misma idea. Pero ten presente que no es necesario acumular todas esas metáforas, ni tampoco deben ser tan evidentes. El lector puede que no capte la relación de manera consciente, pero sí lo hará su inconsciente; no sabrá por qué, pero presentirá, por los indicios metafóricos, lo que va a pasar.

Raymond Carver, por ejemplo, comienza su relato Mecánica popular de esta manera:

Aquel día, temprano, el tiempo cambió y la nieve se deshizo y se volvió agua sucia. Delgados regueros de nieve derretida caían de la pequeña ventana —una ventana abierta a la altura del hombro— que daba al traspatio. Por la calle pasaban coches salpicando. Estaba oscureciendo. Pero también oscurecía dentro de la casa.

Estas líneas que dan inicio al relato no mencionan a ningún personaje, pero esa alusión al tiempo meteorológico ya nos anuncia que en el relato los personajes van a tener problemas graves, porque el autor —uno de los más cuidadosos y minuciosos que ha dado la literatura norteamericana— no está hablando en absoluto del tiempo atmosférico, sino de la tragedia que se va a vivir en el interior de la casa: el marido está haciendo las maletas para marcharse definitivamente.

Otro concepto interesante y relacionado con este tema es el de las historias simbólicas. En ellas, el trabajo de la metáfora también funciona sobre el relato o la novela en su totalidad. Todo él es una larga metáfora, comprensible solo al final de la lectura, o tal vez no comprensible —de modo racional—, pero sí sentido de forma emocional. El símbolo utiliza elementos concretos para nombrar una realidad inmaterial (la soledad, el ansia de poder, el desencanto o la felicidad). Pero los temas pueden ser mucho menos corrientes. Vamos a entenderlo muy bien en el relato Las ruinas circulares, de Borges, donde hay dos historias en una:

Historia A: Un hechicero trata de soñar y crear a un hombre. Lo intenta tres veces (el sueño de la razón, el sueño de la emoción y el sueño del alma), pero parece que solo lo consigue a la tercera (todas las repeticiones de tres son míticas, también en los cuentos infantiles). En el eterno juego de espejos de Borges, al final el soñador descubre que está siendo soñado por otro.

Historia B: Todo eso simboliza una larga metáfora de la escritura de un relato, de una novela o de un personaje literario. Todo tiene una segunda lectura, de ahí las alusiones de Borges, a lo largo del texto, a las diversas tentativas de crear el libro: los modelos en los que se fija para construir el personaje, las correcciones que va introduciendo al texto, e incluso las distintas excusas o métodos para afrontar la elaboración de una novela (por la razón, por la emoción, por la inspiración).

El propio Borges, en uno de sus numerosos prólogos, sostenía: Ya que el lector de nuestro tiempo es también un crítico, un hombre que conoce, y prevé, los artificios literarios, el cuento deberá constar de dos argumentos; uno, falso, que vagamente se indica; y otro, el auténtico, que se mantendrá secreto hasta el fin.

A la hora de utilizar la metáfora ten en cuenta que:

  • Constituye un valor agregado a la riqueza del lenguaje que empleas y un buen ejemplo de reinterpretación de la realidad. Una metáfora puede trascender lo meramente descriptivo, hasta fundir la palabra con la imagen dentro del mismo texto.
  • Cualquier relato multiplica su significado cuando se emplea una metáfora de situación; cuando es el lector quien ve, entre las líneas de una historia, la verdadera esencia de los conflictos humanos.
  • El significado de una metáfora se adhiere, con mayor intensidad a través de las escenas y los objetos, a la mente del lector.
  • Fusiona distinto significados; se dice mucho con poco.
  • Es una llamada de atención al lector.

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