La misión del escritor. Concienciar o entretener

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 14-12-2012

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A los analistas que observan la evolución social de la cultura les llama la atención la banalización de la literatura, la falta de contenido cultural que, en general, poseen los libros de éxito. Perciben que el entretenimiento es el único motivo que persiguen los escritores modernos; su objetivo es dar respuesta a las exigencias del lector con el sólo propósito de vender el máximo número de ejemplares, para lo cual han de recurrir a escenarios exóticos, personajes al límite, mundos irreales llenos de violencia y pasiones desordenadas. Al parecer, eso es lo que vende.

Esta finalidad mercantilista no es en sí reprobable, los artistas tienen que vivir, han de susbsistir con su trabajo, los mecenas ya no existen o están en otras guerras, aunque, dicho sea de paso, no son muchos los escritores españoles que viven de la literatura. Pero ¿significa eso que han de renunciar a despertar la conciencia de la plebe, a descubrir la injusticia, a censurar los excesos de la clase dominante? ¿Quién será entonces el responsable de poner al descubierto los pesares que aquejan a nuestro planeta, si los medios de comunicación están al servicio del poder institucional y han enterrado su papel de defender la democracia?

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La literatura ha perdido ese cometido que la comunidad le asignaba antaño de educar al pueblo, de presentarle dilemas para hacerle pensar, de propiciar el debate social y político mediante la aportación de ideas y argumentos diferentes a los que utiliza la prensa. Y lo ha perdido porque el lector así lo ha querido: no busca en el libro la exposición de un conflicto, sino un texto ligero y bien escrito que le ayude a pasar un rato, con eso se conforma; y si además le llega a estremecer, miel sobre hojuelas. Es el tributo que esta generación ha pagado por la llegada de Internet y la cultura audio-visual.

Algunos autores no se sienten legitimados a plantear la opinión que tienen sobre los problemas que afectan a la sociedad contemporánea, dicen que no están preparados para el ejercicio intelectual, entienden que ése no es su rol. Su único objetivo es proporcionar placer literario, escribir historias emocionantes en prosa elegante sobre asuntos abstractos carentes de ideología, con el sólo propósito de entretener a un público cada vez más reacio a adentrarse en el complejo mundo de la reflexión profunda.

Otros, en cambio, piensan que el escritor tiene la obligación de verter sus ideas sobre las cuestiones en las que es competente, interpretar su fondo y apuntar soluciones, o al menos, provocar la duda para que cada uno de nosotros adopte la que considere oportuna o más idónea a su manera de ser. Su tarea consistiría en pintar la vida, contar sucesos que aporten alguna enseñanza, exponer formas diferentes de pensar, sentimientos escondidos que nos ayuden a interpretar la condición humana.

Entre ambos extremos, hay un campo inmenso de posiciones intermedias. El propósito de entretener tiene que seguir siendo un recurso, el recurso necesario para conseguir la atención del cliente; sin él, no hay mensaje. Pero eso debería de ser el medio, no el fin. El objetivo último de un libro sería crear interrogantes y señalar las rutas que existen para hallar satisfacción. Es el soporte ideal para ayudar a la gente a pensar, para hacerle entender que hay muchas formas de interpretar la vida, sobre todo, si el autor tiene la habilidad de escribir bien y ser ameno. Para difundir una idea, el discurso enrevesado no es el camino.

El escritor tiene que dar testimonio de los conflictos de la época, denunciar los abusos y desvelar las causas que los han producido; olvidar las tragedias acaecidas, por muy dolorosas que hayan sido, es correr el riesgo de que se repitan. Y también sugerir remedios, aun a sabiendas de que pueden ser erróneos, porque, al final, es el criterio de un simple mortal que quizá ha tenido la oportunidad de dedicar algún tiempo a profundizar en el tema. Se trata de evitar la opinión uniforme, de crear una sociedad heterogénea, abierta a todas las creencias.

La misión es enseñar, la dificultad está en hacerlo de forma entretenida, para que el mensaje sea fácil de captar. Como decía Mariasun Landa, al comentar la película “En la casa” en el diario Noticias de Gipuzkoa: “Al ser humano no le basta con sobrevivir, quiere más. Y para aplacar esa insatisfacción, ese deseo de abrirse a otras realidades, de vivir otras vidas, de sentir con otros corazones, nacieron las ficciones. En la ficción queremos encontrar algo que nos divierta, nos entretenga, pero, también, a menudo, a la ficción le pedimos algo más: que nos forme, o nos deforme o nos transforme. Nos emocione, al menos”.

Vender tu ebook en Internet

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 30-11-2012

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A consecuencia del último artículo “Formatos de lectura digital”, un par de escritores diletantes que han optado por la autoedición han dejado ver su confusión ante la profusión de formatos de lectura ─y eso que sólo se han descrito los más populares─ que existen para los dispositivos de lectura que se venden en el mercado y preguntan qué tiene que hacer si quieren subir su libro a la red.

Si decides utilizar alguna de las plataformas que ofrecen su servicio para la venta en formato digital ─en España, las más populares son Amazon, Bubok y Lulu─, no tienes porque preocuparte. Sigue las instrucciones de su guía que te pedirá el formato que le conviene, probablemente Word o Pdf. El sistema se encargará de hacer la conversión de tu libro al formato propio que mejor se adapta al software desarrollado por la plataforma en cuestión. Si, por ejemplo, quieres colgar tu libro en la biblioteca de Amazon, tú envías el texto de tu novela con extensión .doc, .txt o .html y Amazon lo reconvierte a .mobi o .azw antes de subirlo a la nube.

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El problema viene si quieres colgar tu libro en un portal no especializado que no dispone de ese servicio de conversión, por ejemplo, creando una tienda en tu propia página web. A ese respecto, cada vez es más frecuente observar cómo los propios escritores se atreven a ofrecer la venta de su obra en su blog, mediante un botón situado en lugar preferente que da entrada a un formulario a rellenar para comprar el libro impreso o descargarlo a su ordenador.

En este último caso, es cuando hay que decidir en qué formato se presenta el texto, para que el lector que lo ha bajado no tenga problemas de incompatibilidad con su e-reader. El cuadro que adjuntamos en el artículo anterior nos indica que .txt, .html, pdf y pub son formatos soportados por todos los constructores. Sin embargo, los dos primeros no son adecuados para la lectura electrónica. Pdf  sí lo es, pero tiene el inconveniente de ser fijo y no permitir la repaginación, lo que muchas veces no es impedimento, razón por la cual muchos lo recomiendan por lo cómodo que resulta su lectura.

Finalmente, ePub es el formato universal que se adapta perfectamente a todos los dispositivos ─salvo el Kindle de Amazon─, incluso tablets y teléfonos inteligentes. Es un formato libre de código abierto que ha tenido un gran éxito y parece destinado a ser el estándar por todos admitido. El único disidente es Amazon y lo hace porque la mayoría de los ebooks de su librería están protegidos por DRM ─que ePub no tolera─, es decir, los libros que un usuario de Kindle compra en Internet tienen extensión .mobi o .azw y no es posible cambiarla para ser leídos en otros dispositivos.

La experiencia nos dice que la mayoría de los usuarios de lectores digitales prefieren no hacer conversiones y descargar el ebook que han comprado en el formato adecuado al dispositivo que poseen. Por esa razón, es conveniente ofrecer el producto en varios formatos, como mínimo en Pdf, ePub y Mobi, para lo cual disponemos en la red de numerosas herramientas, entre las cuales, destacamos:

  • PDF Creator. Software libre de Adobe System que permite transformar .doc en .pdf.
  • Biblioteca Calibre. Software libre de código abierto que permite transformar entre sí la mayoría de los formatos utilizados para la lectura digital. No admite convertir directamente de Word a ePub, para lo cual se recomienda hacerlo en dos pasos: de .doc a .odt y luego de .odt a .epub.
  • QualityEpub. Software gratuito para Windows que permite crear un fichero .mobi o .azw a partir de cualquier documento de Microsoft Word
  • Amazon Kindlegen. Software gratuito de Amazon para Windows, Linux y Mac que permite crear un .mobi a partir de un .epub o un .opf.
  • Mobipocket Creator. Software gratuito Amazon para Windows que permite crear un .mobi a partir de un .doc.

Y si quieres completar la faena, puedes incluir también los formatos ibooks para el Ipad, fb2 para el Papyre y BBeB para el Sony Reader. Encontrarás varios enlaces en la web para hacer la conversión.

 

El escritor y las redes sociales

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 16-11-2012

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Has terminado de escribir tu novela, la has presentado a un concurso literario, la has enviado a varias editoriales, te has puesto en contacto con dos o tres agentes literarios… y no has conseguido nada, estás igual que al principio, aunque con el animo más apagado. No te  preocupes, es lo normal. El mundo editorial ha cambiado mucho en los últimos años, pero los autores siguen pensando como antaño y eso no vale.

Lo primero que tiene que hacer el escritor actual es entender que este cambio se ha producido y que, para vender su libro, los viejos procedimientos no sirven, tiene que dedicar parte de su tiempo a ser empresario, a promocionar su obra, a hacerse conocido. Y eso, cualquiera que sea la forma que haya elegido para publicar, ya sea en papel, ya sea como e-book.

Para conseguirlo, no siempre es necesario gastar dinero ni hacer publicidad en los medios tradicionales, sólo hace falta tener voluntad y adentrarse en el mundo de Internet. El mensaje es muy claro: crear una página web, un blog, escribir artículos con frecuencia semanal ─por ejemplo─ en los que el autor dé su opinión sobre diferentes materias relacionadas con la creación literaria, no precisamente sobre el libro que ha escrito, que al final cansa. El objetivo es mantener contacto con los lectores y darse a conocer.

En EE.UU. ha surgido la figura de lo que podríamos llamar el editor digital o editor 2.0, algo que aquí podríamos denominar asesor literario ─nada que ver con el agente literario actual─, que pone a disposición del autor una guía online para explicar a sus asociados el uso básico de la web, cómo crear un blog y cómo tener presencia en las redes sociales 2.0, además de recomendar la forma de hacer buen uso de las herramientas digitales y ofrecer recursos para la promoción y venta de libros en Internet.

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Cuando hablamos de redes sociales, la gente interpreta que nos estamos refiriendo a Facebook, Twitter o Linkedin. No necesariamente. Es cierto que ese tipo de portales permite a cualquiera que tenga “gancho” conseguir una comunidad de fans que siguen al gurú en todas sus manifestaciones, pero eso ocurre sobre todo con las grandes figuras mediáticas, que tienen medios humanos y económicos para mantener el flujo de información. ¿Se imaginan ustedes lo que supone tener treinta millones de seguidores en Twitter, como Lady Gaga, y responder a todas sus peticiones?

Redes sociales son también todas aquellas plataformas que permiten el intercambio de ideas sobre temas variopintos entre ciudadanos aficionados a ellos. En nuestro caso, estamos hablando de las que tienen como motivo el ámbito literario, las hay a montones. Disponen de un foro en el que se discute sobre la materia, se comentan libros nuevos ─no precisamente los best-sellers─ y cada uno cuenta su experiencia. Trata de participar en ellos, intenta que tu opinión sea valorada y, si puedes, influye en el líder para que hable bien de ti y difunda tu obra. La opinión del prescriptor va creciendo en importancia dentro del mundo editorial 2.0. Al final, se trata de que alguien con prestigio hable sobre tu novela. A partir de ahí, el efecto multiplicador de Internet hará el resto.

Otra forma de darte a conocer es el e-mailing, es decir, hacerte con una buena base de datos de correos electrónicos ─una forma es que el propietario del blog ofrezca su dirección de email, para que el lector se ponga en contacto con él─ de personas que  tengan algún tipo de afición literaria y enviarles un e-mail cada vez que publicas un artículo en tu blog. Simplemente se lo anuncias con dos líneas explicando el contenido y le das la opción de entrar a él en tu página web si el asunto le interesa, así como la de darse de baja, para no crear spams.

El problema es que pocos escritores son capaces de crear una página web, eso exige conocimientos que no están al alcance de cualquiera. Pero no así su mantenimiento, es decir, el incorporar cada semana el artículo que has escrito, eso está al alcance de cualquiera. Por eso, lo recomendable es tener un asesor que te la construya de una sola vez y te enseñe a alimentarla para no depender más de él, verás que no es tan difícil.

Esa figura del asesor literario o editor digital es lo que falta en el mercado, al menos en el mercado español. Quizá existan buenos informáticos de la web, quizá existan asesores y/o prescriptores que conozcan el mundillo literario, pero no profesionales que ofrezcan el servicio de las dos cosas al mismo tiempo. La demanda existe, mas no la oferta… por ahora.

Antes de subir un e-book a la red

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 10-11-2012

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Si te has decidido por la autoedición y quieres subir tu e-book a los diferentes portales digitales más visitados, no está de más conocer cómo funciona la red y qué cosas hay que hacer para que tu libro sea visible en las debidas condiciones. A mi juicio, cinco son los requisitos previos que hay cumplir con meticulosidad:

  • Diseño. Recurre a los profesionales del sector para corregir tu libro, maquetarlo y diseñar la portada. Al parecer, los criterios a seguir para construir una portada sugestiva en Internet no son los mismos que para un libro en papel destinado a exponerse en el anaquel de una librería.
  • Formatos. Cada e-reader admite determinados formatos, no todos, así que tendrás que ofrecer tu e-book en varias versiones, mínimamente en MOBI para el Kindle de Amazon, en FB2 para el Papirus y en ePub y PDF para los dispositivos más universales. Asegúrate de que la visibilidad del texto es correcta en esos formatos, para que el comprador no sufra una decepción al encontrar errores en los signos o en los tipos de letra.
  • Categorías. Las tiendas virtuales no tienen limitaciones físicas e incluyen millones de títulos. Mira cómo están organizados y selecciona el género y el subgénero literario que define tu obra. En Internet, las categorías ayudan muchísimo a encontrar lo que uno quiere.
  • Metadatos. Piensa ahora en las palabras clave, dedica un tiempo a elegir las más adecuados, es muy importante, con ellos el lector inicia la búsqueda. Para ello, haz una prueba tú mismo. Si, por ejemplo, has escrito un libro de cocina, selecciona la categoría e introduce las palabras claves que tú utilizarías para la búsqueda… a ver qué sale. Haz que algún familiar o amigo repita el proceso y analiza cómo actúa, igual te da alguna pista.
  • Sinopsis. Si has logrado que un visitante se fije en tu libro, pinchará para saber más del contenido. Esmérate en la sinopsis, es el último eslabón, quizá el decisivo.

¿Acaba aquí tu trabajo? Pues no. En varios espacios de este blog, hemos defendido que el escritor debe también preocuparse del marketing para que su libro tenga visibilidad y aparezca en las primeras páginas de los buscadores, además de promocionar su imagen para ser conocido por el gran público.

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Hoy tenemos una herramienta muy útil para realizar esta tarea con poco dinero: las redes sociales. Es cierto que todavía el primer medio de difusión es el boca a boca, las recomendaciones de los amigos, pero se aprecia un importante crecimiento de la web como fuente de información, incluso entre los fans de lo impreso, que además son los más dispuestos a comprar un e-book.

Algunos editores españoles atribuyen a sus colegas neoyorquinos la opinión de que, en un próximo futuro, ningún escritor publicará un libro si no tiene 5.000 seguidores en Facebook. Lo cuentan a título de broma, pero a lo mejor resulta que se convierte en realidad. Todavía no nos damos cuenta de la influencia que tiene la web a la hora de descubrir, compartir y adquirir información… también para comprar libros. Pero no sólo de Facebook o de Twitter vive el escritor diletante…

El problema es que la mayoría de nosotros hemos llegado tarde ala era Internet (o nacido demasiado pronto) y tenemos pánico a todo lo que sea virtual (bastante hemos hecho con comprar un ordenador y aprender a escribir con el Word), mucho más a eso tan misterioso que se llama red 2.0 (la 3.0… ni nombrar). El Marketing Social es tan reciente que convendría aclarar en qué consiste y para qué nos puede servir. Quizá habría que dedicar un artículo entero a desmitificar ese mundo, igual no es tan complicado.

Primero en la web, luego en papel

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 28-10-2012

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El pasado 23 de octubre, el diario “El País” nos informaba del éxito que ha tenido una escritora debutante, Antonia J. Corrales, con En un rincón del alma, una novela intimista y romántica escrita hace diez años, que colgó en el portal de Amazon el pasado mes de febrero y que, en tan sólo quince días, se convirtió en líder de ventas de esa plataforma, tras el relativo fracaso de su primera publicación en papel con una pequeña editorial (Aladena, 2010, 192 páginas, tapa blanda). A los dos meses, el e-book había superado las 25.000 descargas.

Tal fue el éxito alcanzado que Ediciones B se decidió a editar el libro en papel (Ediciones B, 2102, 208 páginas, tapa blanda). Hoy lo puedes adquirir en Casa del Libro y en Amazon a un precio de 14 euros, con descuentos que varían desde el 5 al 13%. Un camino a seguir: primero triunfar en la web y luego publicar en papel.

Pero ¿cuál ha sido el motivo de este éxito inesperado ─supongo─ en un plazo de tiempo tan breve? En primer lugar, su valor narrativo. Todas las opiniones coinciden en que es fácil de leer, que “engancha” ─otra palabra que se ha puesto de moda─. He aquí las opiniones que han enviado dos lectoras:

Lola Marine: “La autora cuenta una historia sencilla y cotidiana: la de tantas mujeres desengañadas e insatisfechas con su vida que un buen día deciden romper con todo y empezar de nuevo. Destaca la calidad de la prosa, la poesía de sus palabras, con un final que deja un agradable recuerdo”

Elena: “Muy fácil de leer, al comienzo engancha y parece que va a dar más de lo que verdaderamente ofrece. Una historia narrada en primera persona, una vida dura y triste pero que me ha parecido un poco floja. Había leído la sinopsis y los comentarios y esperaba más de lo que finalmente he encontrado, a pesar de que la trama prometía.

Pero la calidad literaria no es suficiente para justificar esa respuesta tan contundente. Algo más habrá tenido que hacer la autora, algo que no cuenta en la entrevista que le hace Rocío García. Dice que es un libro para trayectos breves, ya sea de metro o autobús, de capítulos cortos, justos y precisos, todo para que no canse al lector. Ésa puede ser una pista, se aprecia una cierta tendencia a la brevedad, ideas concentradas, mensajes escuetos, sin adornos.

Otra pista la da Elena, cuando dice que leyó la sinopsis: al parecer le convenció, la trama prometía… pero luego no le gustó tanto, esperaba más de lo que finalmente encontró. Es cierto: tiene gancho. Puedes leerla aquí y sacar conclusiones. No menosprecies este apartado, es lo primero que examina el comprador.

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Otro aspecto que atrae es la portada. Y es curioso, porque la cambia en la edición digital. Aunque el motivo es parecido, el diseño es mucho más seductor, más moderno.

El título también tiene su encanto: “En un rincón del alma”. Probablemente está pensado para predisponer al sexo femenino, lo que indica que ha sabido identificar su público objetivo. La protagonista es el prototipo de mujer que busca su sitio después de la maternidad, en la madurez.

Y, finalmente, el precio. De las dos fórmulas que ofrece Amazon, la autora eligió la de un royalty del 35% para autores independientes y una remuneración muy baja para permitir un precio de descarga de 1,89 €, asequible para cualquier bolsillo. “Quería que se divulgara la historia, necesitaba que llegara a las mujeres para las que está escrita, muy por encima del dinero”, dice la autora con buen criterio. La verdad es que, sin entrar a enjuiciar el contenido, ha madurado muy bien su estrategia de marketing.

Reflexiones antes de autoeditar

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 22-10-2012

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Leía el otro día en una página web en francés que algunos autores ya consagrados prefieren editar su libro ellos mismos que hacerlo a través de una editorial. ¿Cuáles pueden ser las razones que les impulsan a adoptar esta decisión? A mí se me ocurren dos:

La primera es de tipo económico. En España, el porcentaje que un autor recibe de su editor no pasa del diez por ciento. En Francia es más o menos igual. Según un artículo de France-Soir, publicado en su edición digital el 2 de abril de 2012, el importe que el cliente paga  por comprar un libro se distribuye de la forma siguiente:

  • Autor: 10%
  • Editor: 15%
  • Imprenta: 15%
  • Difusión y distribución: 18%
  • Librería: 35%
  • IVA: 7% (en España sería EL 4%)

Al parecer, algunos autores son capaces de saltarse la cadena mediante al autoedición y llegar al cliente sin tener que retribuir a todos los eslabones, con objeto de incrementar su margen de beneficio hasta rebasar incluso el 50%.

La segunda es de tipo comercial o de marketing. Se dan cuenta que las editoriales no tienen capacidad o no dedican recursos suficientes a la divulgación del libro. Las librerías han perdido esa función de aconsejar al comprador indeciso, el dependiente no conoce el producto y no tiene tiempo, como en un supermercado. Al final, el libro permanecerá una semana en la mesa de novedades y, si no vende mucho, al cabo de ese tiempo desaparece de allí para ir a morir al sótano, en el que descansará para siempre en un anaquel, hasta que el negocio cierre.

La pregunta que se hace un escritor diletante es la siguiente: Si el editor no es capaz de promocionar mi libro, de darle visibilidad, ¿para qué necesito su intermediación? Si soy yo el que tiene que cumplir esa  misión ─la más difícil, la única importante─, pues lo hago todo yo. Asumo un riesgo, es cierto, pero también subo el margen que obtengo por cada libro vendido.

La autoedición puede realizarse de dos formas no excluyentes: la tradicional en papel y la electrónica. Tú puedes lanzar una versión digital y situarla en los diferentes portales virtuales que existen en el mercado sin gastar apenas dinero, ya sea el kindle de Amazon, el Nook Book de Noble &Barnes o a través de Google Books, además de Bubok para el mercado en castellano. Algunos autores han llegado a obtener más de un millón de descargas por esta vía y se han hecho millonarios. Y más tarde, en función del resultado, tienes tiempo para autoeditar en papel, siempre es agradable acariciar tu pequeña obra de arte.

Piensa que el margen que te queda es siempre superior al 50%, con lo cual, si el precio es de tres euros, a tí te corresponde 1,50 euros, más o menos lo mismo que te pagaría la editorial por la versión impresa. La ventaja es que el público está mejor dispuesto a pagar 3 euros para su e-reader que 15 para un libro en papel, al menos ésa es la tendencia, aunque es verdad que el éxito inicial del e-book se ha estabilizado y su crecimiento no ha mantenido esa línea ascendente que los gurús vaticinaban. Eso es lo que se ha visto en la última Feria de Francfurt.

Si te decides por la autoedición, tienes que asumir la tarea de promocionar tu obra y tu imagen como escritor, esto es lo que más asusta a la mayoría. La web enviedecrire.com en francés publicó un artículo que te puede interesar, titulado “cómo promocionar tu libro autoeditado”, en el que propone siete consejos, cuyos titulares expongo a continuación traducidos al castellano:

  1. Habla de tu libro a la prensa tan pronto como puedas.
  2. Solicita críticas literarias de tu libro.
  3. Pide ayuda a tus familiares y a tus amigos.
  4. Distribuye folletos y tarjetas de visita.
  5. Participa en ferias de libros.
  6. Constituye una red de seguidores en cascada.
  7. Mantén relación con librerías independientes y bibliotecas.

Son recetas conocidas no siempre al alcance de un escritor diletante. En mi opinión, la más efectiva es la sexta. Tienes a tu servicio las redes sociales y el marketing digital, buceas en ellos, ahí está la solución.

Concursos literarios menos reputados

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 11-10-2012

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A muchos autores diletantes, cuando han terminado de escribir su primera novela,  lo primero que se les ocurre es presentarla a un concurso literario. A menudo recibo en esta página consultas sobre cuáles son los mejores o cuáles los que más se adecuan a la obra que han escrito. Mi respuesta es darles la dirección de cuatro o cinco páginas webs que tratan sobre el tema o consultar el libro de Dolores Jiménez Morato que edita Fuentetaja Literaria cada dos años: “Guía de Premios y Concursos literarios en España 2011-2012”, probablemente lo encontrarán en la biblioteca pública de su barrio.

No oculto que mi confianza en eso de los concursos literarios es limitada, al menos, en los que gozan de prestigio. No voy a decir que estén amañados, porque eso no es cierto, aunque es verdad que los grandes, los que dan renombre o tienen un premio sustancial, sí que parece estar, cuando menos, dirigidos. La prueba es que, en la mayoría de los casos, el ganador es un escritor célebre, rara vez un principiante.

El pasado 15 de septiembre, Manuel Rodríguez Rivero, editor, crítico y ensayista, publicaba un artículo en El País titulado “¿Pero hubo alguna vez un premio honrado?”, en el que manifestaba la opinión que le merecen ese tipo de concursos: “Con escasas (y notables) excepciones, el premio literario honrado es el que todavía no ha sido concedido”. Nadie se escandaliza cuando, en la ceremonia de entrega, el representante del jurado anuncia que “abierta la plica, el ganador resultó ser…”, para, acto seguido, pronunciar un nombre que, entre bambalinas, todo el mundo conocía unas semanas antes: un juego de cinismo imbécil que el público acepta y la prensa consiente.

El escritor madrileño se muestra partidario de premiar obras ya publicadas que se han enfrentado al veredicto de la crítica y de los lectores ─como el Goncourt y el Booker─ entre otros, en lugar de textos inéditos, requisito que exigen la mayoría de los concursos que se convocan en España. La razón es clara: las cláusulas que el concursante ha de aceptar para que le admitan su libro son leoninas, la cesión de todos los derechos, absolutamente todos, con carácter universal, tanto en papel como en digital y hasta el fin de los tiempos, a cambio de un porcentaje módico sobre el valor de las ventas que nunca sobrepasa el diez por ciento (como muestra, mira las condiciones que estipula el Premio Nadal, incluso con una dotación tan pobre como 18.000 euros).

Sin embargo, existen numerosos concursos de segundo nivel, cuyo desarrollo se presume más limpio. No otorgan fama, porque no tienen cartel en los medios de comunicación, ni tampoco dinero, porque están mal dotados. Pero tienen la virtud de reconocer el talento del escritor que lo ha obtenido. El simple hecho de enumerar en la solapa de tu libro la relación de premios que has conseguido es una buena carta de recomendación que el comprador valora cuando lo hojea en la estantería. Es un mérito añadido que no debes ignorar a la hora de establecer el Plan de Marketing para vender tu libro.

 

El escritor ha de saber gestionar su negocio

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 05-10-2012

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En un artículo anterior titulado “Autoeditar es la solución”, aludíamos al fenómeno que acaece en la actualidad: cada vez aparecen más escritores aficionados, no para ganar dinero, sino para divertirse y quizá para satisfacer su ego. Es cierto que todos ellos tienen como objetivo publicar su libro, aunque muy pocos lo logran, si siguen el camino tradicional que ha funcionado hasta ahora: buscar un editor que asuma el riesgo.

Hoy ya no vale eso de enviar el texto de tu novela a un puñado de editoriales: ninguno te va a contestar, tu libro irá probablemente al cesto de los papeles. Tampoco pretendas encontrar un agente literario, todos están ocupados con los que ya son célebres.

Si has llegado a este momento y quieres publicar de verdad, no tienes más remedio que pensar en la autoedición… y también en algo más: todo lo que viene a continuación. Tienes que hacerte empresario y gestionar tu propio negocio. Me refiero a eso del marketing: si tú no eres capaz de promocionarte, nadie lo va a hacer por ti, ni el editor, ni el agente literario, ni nadie. Y si no, mira el tiempo que han dedicado ─y dedican─ a eso escritores tan importantes como Vargas Llosa y Pérez Reverte, por citar los primeros que me vienen a la mente.

De todos modos, puedes hacer una prueba y proponer tu novela a alguna editorial que conozcas o que esté especializada en temas relacionados con el que tú expones… te puede sonar la flauta. Aun así, a continuación, surge la pregunta: ¿Acaso porque un editor se haya atrevido a publicar tu novela, vas a vender más ejemplares? Sabrás que estará a la venta en numerosos establecimientos, porque él tiene acceso a ellos por sus acuerdos de distribución, pero nada más. Si la portada es atractiva o te has esforzado en la sinopsis, quizá venderás unos cuantos ejemplares, pero rara vez se convertirá en un best-seller. El estar presente es condición necesaria pero no suficiente.

Esta fórmula tiene la ventaja de que no arriesgas un céntimo, pero no que vas a vender ciento. Estoy queriendo transmitir la idea de que, cualquiera que sea la fórmula que hayas elegido para publicar tu libro, el trabajo viene luego, darte a conocer, adquirir notoriedad para que la gente lo compre. Es tarea ardua y compleja, hay que dedicar mucho tiempo a algo que no comprendemos, eso del marketing no va con la mentalidad de los escritores que ─unos más y otros menos─ se creen pequeños intelectuales.

Acabo de terminar mi segunda novela. Pues bien, voy a hacer un intento con un par de editoriales de mi entorno. Estoy casi seguro de que no tendré respuesta, así que ya me estoy preparado para autoeditar.

He encargado el diseño de la portada y contraportada, aquí no me importa gastar un dinero, porque creo que es importante, uno de los factores del éxito. He trabajado a fondo en la sinopsis para presentar una reseña concisa, amena y sugerente. Pensemos en lo que hace un lector que entra a una librería sin tener idea de lo que quiere comprar:

Deambulará por el pasillo mirando… buscando no sabe qué. De pronto ve la portada de un libro que le ha llamado la atención. Lo tomará en sus manos y lo contemplará con entusiasmo. Luego examinará la contraportada y leerá la sinopsis. Si le place, lo abrirá y se fijará en el tipo de letra; si es muy compacta, lo cerrará y lo devolverá a la estantería (cuidado con ese detalle, ha de ser fácil de leer, no cuesta nada). Pasado ese trámite, quizá ose leer la primera página; intenta que el primer párrafo sorprenda, despierte curiosidad… ya lo tienes convencido. Será entonces cuando mire el precio: no te puedes pasar, una novela de trescientas páginas no debe de costar más de quince euros, mejor en torno a diez. Hay alguna probabilidad de que lo compre.

Sin entrar a juzgar el contenido, estas cuatro cosas (portada, sinopsis, maquetación y primera página) han de pasar el examen con nota. Luego vendrá el trabajo más duro, pero al menos, sabes que el camino que has tomado es el correcto, aunque la meta esté en un alto y tengas que hacer un esfuerzo para coronarlo.

El mundo a los pies de Google

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 21-03-2012

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En junio de 2011, Google presentó Google+, una red social (y algo más…) que está destinada a convertirse en la primera plataforma para consumir, crear o compartir contenidos, ya que permite la vinculación en su núcleo de todos los productos estrella que tiene la compañía norteamericana.

En sólo tres meses alcanzó los 40 millones de usuarios y hoy puede haber superado ampliamente el centenar. Claro que todavía está lejos de los 1.000 millones de Facebook y los 500 de Twitter, pero es sólo cuestión de tiempo. Porque Google+ tiene un potencial enorme de crecimiento al integrar proyectos ya consolidados con millones de usuarios. Veamos cuáles son:

Buscador. Google es el buscador más utilizado en el mundo, con un 67% de cuota de mercado, aunque en España, supera el 90%.

Sistema operativo. Android es un nuevo sistema operativo enfocado para ser utilizado a teléfonos inteligentes, tabletas y Google TV. Se estima que Android está instalado en 250 millones de dispositivos móviles.

Navegador. Google Chrome es un navegador web gratuito que, con más de 200 millones de usuarios, es el segundo más utilizado en el mundo por delante de Mozilla Firefox y detrás de Internet Explorer.

Comunicaciones. Gmail es un servicio de correo electrónico que se sitúa muy cerca de Hotmail y Yahoo en número de usuarios, aunque no hay estadísticas fiables. Dispone de Chat, Google Talk y Voice.

Ofimática. Google Docs permite la creación de documentos igual que Microsoft Office, con la ventaja de su almacenamiento en la nube.

Imágenes. Dentro de poco tiempo, Picasa Web Albums desaparecerá para integrarse en una herramienta más potente “Fotos de Google+”.

Música. Google Music, lanzada a finales de 2011, cuenta ya con 13 millones de canciones que los usuarios podrán compartir a través de Google+. Por el momento, comprar música sólo es posible en EE UU.

Video. ¿es necesario presentar a Youtube?

Mapas. Google Maps y Google Earth están ya en la élite de la información geográfica online. Ofrece la ubicación de tu negocio.

Contenidos. Blogger, junto a WordPress, es una de las mayores plataformas para la creación y publicación de blogs.

Idiomas. Google Translate traduce automáticamente cualquier publicación a más de 50 idiomas.

Comercio electrónico. El pasado 3 de marzo, Google ha integrado Google Music, Android Market (juegos y aplicaciones), Google Movie y Google Books (con un catálogo de 4 millones de libros digitalizados)  en una sola red que se llama Google Play, con lo cual pronto se convertirá en la primera tienda online del mundo.

Pago electrónico. Google Wallet es la plataforma de pago electrónico que Google está desarrollando para convertir los dispositivos móviles en monederos virtuales, con el objetivo de desplazar a las tarjetas de crédito. No tardará mucho en hacerse visible. Es la guinda que le faltaba al pastel

Y ahora preguntarás: ¿Y que relación tiene todo esto con el escritor diletante que acaba de escribir su primer libro? Pues simple y llanamente, que hay que estar dentro. Google Play te ofrece la posibilidad de venderlo tanto en formato digital como en papel (si eliminas intermediarios y lo editas por tus propios medios), de anunciarlo en páginas estratégicas mediante pago o con puntos, de promocionarlo a través Google+ y de que el cliente lo pueda pagar con su teléfono móvil.

Olvídate de buscar un distribuidor, descubrir un editor o contratar un agente literario. Hazlo todo tú mismo, sumérgete en el universo de Google. Sólo tienes que aprender a manejarte allá dentro… no es tan difícil. Lo tienes casi todo en castellano y el diálogo es bastante simple, aunque exige un pequeño esfuerzo. Y si no te sientes con fuerza para iniciarte, quizá valdría la pena ahora pagar un dinero a un profesional para que te enseñe. Google dispone de tentáculos tan poderosos que nadie le podrá superar, al menos durante el próximo decenio.

Librerías especializadas

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 18-11-2011

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Una de las estrategias que las librerías tienen a su disposición para sobrevivir es la especialización, con el fin de acercarse más al lector, conocer sus aficiones, recomendarle aquellas obras que se acomodan a su gusto y ayudarle a tomar la decisión de compra, sea en la propia tienda (comprometiéndose a conseguir el libro elegido si lo quiere en papel), sea en la red (si lo quiere en formato digital), un rol que parece antagónico con el concepto clásico, pero que ya algunos libreros han asumido: enseñar al cliente a descargar un ebook.

Bajo este concepto de especialización, me llamó la atención una noticia que leí hace unos días en la web de Comunicación Cultural. Presentaba la iniciativa tomada por Andrew Kessler de abrir una librería en el centro de Nueva York para vender exclusivamente su último libro, con las estanterías ocupadas por la misma obra, 3.000 ejemplares iguales de la novela “Martian Summer”, sin ningún otro título que pudiera contaminar el criterio del visitante de tal superespecializada librería. El autor pensó que, al ser un escritor desconocido, le sería muy difícil darse a conocer y que la única forma de hacerlo sería la de montar su propia tienda.

Martian Summer Andrew Kessler

Ya sé que esta experiencia no deja de ser una anécdota curiosa y excéntrica, pero merece la pena su alusión a fin de reflexionar sobre ese concepto de especialización. No estoy diciendo que, si quieres vender la última novela que has escrito, tienes que montar una librería de autor en la Gran Vía. Lo que pretendo es despertar la conciencia de los libreros para que se adapten a los nuevos tiempos. Que piensen en otras formas de enfocar su negocio, en seleccionar un número determinado de autores consagrados, para llenar con sus obras las estanterías y, al mismo tiempo, ofrecer un servicio de asistencia al cliente para que aprenda a descargar en su dispositivo electrónico la obra seleccionada. Incluso podría poner a su disposición un portal propio ─en un dominio compartido con otros miembros del gremio─ para realizar allí mismo la descarga, previo pago de un modesto canon.

Se me ocurre que un modelo tal de librería ocuparía un espacio reducido, o al menos, no tan extenso como en la actualidad. Esto que, a primera vista, parece un despropósito, se podría convertir en una oportunidad, ya que la zona liberada serviría para desarrollar actividades complementarias, como la venta de dispositivos de lectura. En definitiva, ¿no es eso lo que ha hecho Fnac?

Y no sólo eso; habría incluso que avanzar más y constituir áreas con pantallas para acceder a la descarga de e-books, bajo la tutela de empleados adiestrados en el manejo de los diferentes formatos de lectura y su adaptación a los distintos tipos de e-readers que existen en el mercado. Las librerías que fomentan la lectura digital ─como la colombiana “librería de la U”─saben que el aprendizaje es uno de los mayores problemas que frena el ascenso de la demanda de libros electrónicos. El que sea capaz de enseñar el uso de las nuevas tecnologías, ése será el primero en conseguir el éxito. Al final, se trata de añadir valor al establecimiento, de atraer a otro tipo de clientela; en definitiva, de mejorar la rentabilidad del negocio.

Otra solución es transformar el e-book en un producto tangible que el público pueda ver, tocar y comprar en la librería. Se trata de una tarjeta que se expone en la estantería con la imagen de la cubierta del libro en una cara y, en la otra, un código de descarga. El cliente compra la tarjeta en la librería y luego descarga el libro en su casa introduciendo el código en la web de Enthrill, la empresa canadiense que ha desarrollado el invento.

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