Cada vez hay más gente que quiere escribir un libro y cada vez hay menos lectores. Si a eso se añade la irrupción del libro digital, la piratería y el avance progresivo del comercio electrónico, no me extraña que el sector editorial ande un poco revuelto. En ámbito tan confuso, el gran perdedor es el escritor honesto, con talento, que no encuentra el camino para que su obra sea leída y poder así obtener un salario digno que le permita seguir escribiendo.
Antes el escritor era un personaje singular que gozaba de crédito, un erudito por quien el pueblo sentía admiración y respeto. Hoy la democratización de la sociedad ha devaluado su figura, hasta el punto de que ya el vulgo supone que la corona de laurel está al alcance de cualquiera. El contenido importa poco, la técnica se aprende. ¿Cuántos talleres de escritura se imparten hoy en España? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero el número se ha disparado en los últimos años.
¿Cuál ha sido la semilla que ha hecho brotar tantas vocaciones? Serán muchas, pero una —quizá la más importante— es la facilidad que existe hoy para publicar un libro. No creo yo que ganar dinero sea la motivación primera de un escritor sensato, en un mercado en que la oferta supera ampliamente a la demanda. Escribir libros es un oficio suicida, sólo se entiende como “hobby”… y para satisfacer el ego.
Hoy en día existen múltiples formas de publicar un libro, unas mediante un desembolso económico previo, otras totalmente gratuitas. A poco que uno disponga de un ordenador y domine el tratamiento de textos, está capacitado para escribir una novela, maquetarla y darle forma, para imprimirla o convertirla en un ebook. Éstos son los viales más concurridos:
1.- Buscar un editor tradicional, preferible uno pequeño que uno mediano. El escritor ya sabe que el grande no le va a hacer caso, así que mejor probar fortuna con uno de menor alcance. Su modesta economía no le permite equivocarse muchas veces, lo que le hará ser riguroso en la selección del manuscrito. Si se lanza a la aventura, por la cuenta que le trae, va a destinar buena parte de su energía a promocionar el libro y, aunque el éxito no sea masivo, dará al autor alguna satisfacción.
Cada vez son más numerosos estos editores independientes, que se atreven a publicar obras de calidad escritas por autores desconocidos. El problema es cómo conocerlos. Afortunadamente, están apareciendo empresas de servicios literarios —Tregolam es una de ellas— que, mediante un canon al alcance de cualquier bolsillo, ayudan al escritor a ponerse en contacto con ellos, previa elaboración de un informe literario favorable de la obra. Como conocen bien el medio, saben elegir el “partenaire” adecuado, con lo cual sube la posibilidad de que sea publicada.
2.- La coedición es una fórmula que últimamente se ha puesto de moda. El autor contrata el servicio de alguna de esas editoriales de nueva generación mediante un acuerdo, en el que aquél —el autor— se compromete a financiar parte de la inversión —si no el cien por cien—, a cambio de promesas que, cuando no se cumplen—lo que ocurre con cierta frecuencia—, la experiencia termina de mala manera. Y es que, con muy poco dinero, cualquiera es capaz de montar una pequeña editorial —incluso en su propia casa—, de carácter unipersonal y atraer a escritores de buena fe cuya sola ilusión es que alguien le publique
3.- La autoedición pura y dura. El autor lo hace todo: escribir, corregir, maquetar, diseñar la portada, redactar la sinopsis, solicitar el ISBN y hacer el pedido a la imprenta. Luego hay que almacenar, distribuir y vender. Para ello, tendrá que crear su propia tienda online —no es tan complicado como parece, si tienes una página web— o anunciarlo en los portales de venta de libros que hay en Internet (del estilo de Amazon). Es un procedimiento algo complicado que exige tiempo y dinero, pero que trae recompensa… si se hace bien.
4.- La impresión bajo demanda consiste en imprimir un ejemplar —o un número reducido— cada vez que se recibe un pedido. El libro se incorpora a la librería digital del editor-impresor y el autor no tiene que hacer desembolso alguno. Como contrapartida, recibirá un porcentaje variable entre el 70 y 80% del margen bruto resultante, tras descontar del precio de venta los costes de impresión, manipulación y transporte.
Esta modalidad, que en principio parece un regalo del cielo para los escritores primerizos, tiene su cara oculta. El coste de imprimir un libro —o una tirada corta— en papel es alto y el precio de venta que resulta, excesivo. Aun así es una fórmula que terminará por imponerse, ya que la tecnología productiva seguirá avanzando hasta conseguir que el coste de fabricar 50 o 100 ejemplares disminuya a valores razonables, con lo cual el autor podrá asumir la inversión, sin quebranto grave de su economía.
De hecho, Penguin Random House, el mayor grupo editorial del mundo, acaba de lanzar una nueva plataforma de autopublicación de libros en español megustaescribirlibros.com que ha tenido un cierto éxito entre los escritores no profesionales. Ofrece un servicio de publicación bajo esta fórmula de “impresión bajo demanda”, tanto en formato papel como en digital, así como el marketing para vender el libro a través de Internet —al parecer, no con su sello editorial ni en su cadena de librerías—. El programa incluye un servicio “obligatorio” de reconocimiento del manuscrito para su evaluación por un editor, con lo cual, para tener alguna posibilidad de éxito, hay que desembolsar “una pequeña cantidad”, no inferior a 3.000 euros. No está demás saber lo que opina Mariana Eguaras sobre este proyecto.
Muy bien. De una u otra manera, el libro ya se ha publicado y se puede comprar a través de Internet —llegar a las librerías es más complicado— a un precio razonable. El autor se las promete muy felices, los primeros días venderá unos cuantos ejemplares —los que compren sus familiares y amigos—, pero pronto llegará la decepción. Una sequía de resultados que le causará tristeza, dolor e impotencia, tras haber consumido dos o tres años de trabajo intensivo para crear “su obra”, la ilusión de su vida.
Algo ha fallado… porque la novela es de diez. No basta con que el producto sea maravilloso y dé respuesta a las exigencias del cliente. Hay que cumplir los requisitos que el marketing recomienda. El libro no deja de ser un producto más de consumo y, por lo tanto, sujeto a las leyes de la mercadotecnia. Los principios de esta ciencia dicen que, para maximizar las ventas de un producto, en cada segmento de mercado, hay que combinar con acierto los cuatro elementos que incitan al consumidor a comprarlo:
No basta con estar bien situado en una o en varias de esas parcelas, hay que estarlo en todas y en cada una de ellas, de manera armonizada. Los escritores, en general, saben construir el producto, pueden dar un precio razonable si prescinden de los intermediarios y tienen remedios para distribuirlo a través de la web, las nuevas tecnologías se lo permiten. Tres de las condiciones se han observado, pero no la última —la difusión del libro, la promoción del autor—, sin la cual no hay venta posible.
Hasta no hace mucho tiempo, el responsable de esa labor era el editor, a través de sus relaciones con los medios de comunicación, cuyas secciones de cultura acaparaban las novedades que iban apareciendo en el mercado. Hoy la influencia de los medios sobre el gran público se ha reducido y han surgido otras fuentes de información que nutren a los cada vez más numerosos lectores de la era digital.
Pues bien, el autor de talento que ha escrito una novela, un libro de cuentos, un ensayo, una biografía —los poetas lo tienen más difícil— ha de tener muy claro que la propaganda ha sido siempre el factor fundamental que ha definido el éxito de cualquier producto de consumo nuevo —como es el libro— que sale al mercado, incluso por encima de su valor literario. No hay más que echar un vistazo a lo que publican las editoriales de siempre para comprobarlo.
Y en este nuevo contexto, como esa labor ya no lo hace el editor, el único que le puede sustituir es el propio autor. En el modelo nuevo, si un escritor quiere triunfar, ha de ser “un poco empresario” y dedicar su tiempo y su dinero a quehaceres más prosaicos que el mero ejercicio narrativo. Y como esos dos oficios son contrapuestos —tanto por actitud como por aptitud—, el desenlace no se ha hecho esperar: autores competentes, que saben contar historias, nunca serán conocidos, sus libros se pudrirán en el sótano de cualquier librería. Y lo que es peor todavía, el espacio que ellos han dejado ha sido ocupado por escritores ingeniosos que, con un discurso populista, han sabido descubrir la receta. La sociedad ha salido perdiendo.
Y sin embargo, la solución no es tan compleja, las nuevas tecnologías acuden de nuevo en nuestro auxilio. En Internet, hay numerosos artículos que aconsejan sobre lo que hay que hacer antes de lanzar un libro al mercado. Con poco dinero, se puede organizar una campaña de publicidad, utilizando las herramientas que te proporciona la web, para llegar a ese público perspicaz que anhela respirar de nuevo aire fresco.
Por suerte, empiezan a surgir en el panorama literario consultores externos que ofrecen ese servicio. Ya sólo falta que el escritor se percate de su importancia, para que él se desvincule de esa tarea y dedique todo su tiempo a lo que es su máxima aspiración: escribir.

Hola, Manu:
Muchas gracias por la referencia a mi blog y a mi opinión sobre la nueva plataforma de autopublicación.
El proceso más complicado y a largo plazo para el escritor es el de la promoción y el marketing porque son tareas que hay que dedicarle tiempo y esfuerzo, y durante un tiempo, para lograr continuidad y mantenerse visible.
Un abrazo,
Mariana
Muy interesante, deseo que me sigan informando…Tengo una hija que reside hace trece años en Torremolinos, Málaga…
MUY , MUY BUENO EL ARTÍCULO – SOY ESCRITORA Y EL
CAMINO ES MUY DURO….
MUCHAS GRACIAS, estela
Mi opinión es que escribir es una afición, al igual que antes, con la sustancial diferencia de que disponemos de mejores recursos y con algo muy importante: la satisfacción con tu obra es constante y proviene de la página, las redes, tu manejo directo del público (ahora fans, aunque tu obra sea menor), así que el cerebro de la pluma nada en un neurotransmisor, la dopamina, que le llevará a pagar lo que sea por ver su trabajo publicado. Más dopamina. Somos la caricatura de un escritor de carrera. Y el mercado genera todos los servicios que demandemos. Y está bien. Saludos y mis felicitaciones por el artículo, que motiva a pensar sobre dónde estamos.
Me ha parecido interesante y cierto, en general, el artículo. Pero, no soy tan optimista como el autor del mismo con respecto al resultado del recurso de la publicidad para la colocación del libro de autor en el mercado. Al menos, en mi país, mi experiencia en tal sentido, ha sido negativa y el costo, elevado.
Muy cordialmente
Un buen artículo Manu. Para mí es una referencia valiosa. He escrito mi primer libro y su venta es poca. Espero terminar mi segundo pronto y seguir sus indicaciones con los dos libros. No dijo que el dinero no pesa pasa escribir. pero sí, en una base por pagar los gastos que todos hacemos.
Como se expresa en este artículo (y es el punto con el que más coincido) el real y principal problema es la «bajante» alarmante de lectores. Resulta que hoy casi se podría decir que somos más los «escritores» que los «lectores». En cuanto a la publicación, los medios digitales y la Internet nos permiten la fabulosa posibilidad de llegar al mundo entero, estar disponibles siempre, publicar gratuitamente y sin intermediarios. Eso nos favorece a quienes escribimos; pero, reitero, ¿escribir para quién? para cada vez menos interesados en la «literatura escrita». Hoy, masivamente, se consume el audiovisual y los géneros y temáticas «light»; la letra escrita da la sensación de estar en camino de la obsolescencia. Ojalá que no sea así. Ojalá en un futuro próximo se revierta esta realidad y aumenten geométricamente los lectores (de y en todos los formatos) Pero actualmente no es así. Y pongo como ejemplo mi propio blog literario que en casi cuatro años ¡apenas ha pasado las mil visitas! Por lo tanto (y aclaro que es opinión muy personal) tengo un lema propio: «si no ganamos un centavo escribiendo tampoco es cuestión de gastar centavos por escribir».
Muy bueno este artículo como todos los que se publican en este espacio. Muchas gracias y saludos a todos.
Tengo unos veinte años de estar escribiendo y he experimentado todos los obstáculos para ver publicada mi obra, y aunque he ganado algunos concursos de poca importancia, casi todo mi trabajo sigue inédito. Creo que tengo el producto, el precio y la distribución en amazon-kimdle, pero no estoy dispuesto a perder mi tiempo en la promoción sacrificando el escribir..
Desde luego Manu, no queda otra opcion que la de pasar por el aro de plegarse al sistema editorial. Ya te conté mi experiencia y desde aqui animo a otros, pues a mi me dió buen resultado, como ya sabes. Los responsables de los certamenes literarios, se sirven de editores para la lectura de las obras presentadas, asi como de correctores literarios. Se de muchos que por este medio han conseguido ser captados por editoriales. Eso si no sucede como a mi, que ganas el certamen. No quiero abundar en tu depresivo articulo, con mi esperiencia de ganador de un certamen, para no desanimar completamente a tus seguidores. solo quiero añadir, que solo con constancia y teson, se logran los objetivos, aunque el camino sea largo esteril y fatigoso. Animo a todos.
Saludos Manu, hacia mucho tiempo que no sabía de ti.
Fernando
Estoy muy agradecido por la claridad y honestidad con la que ustedes desean hacer conocer el mundo del comercio literario pero siento tristeza de saber lo dificil que puede ser dar a conocer
Lo que hay en nuestro espiritu de bueno util y verdadero para una
Sociedad que se quiere oponer a la rutina al absurdo de la velocidad con la que se hace y vive toda la actividad humana que se desborona con despersonalizacion por generaciones….todos
Vivimos un mundo caotico sin disfrutar la existencia un poco aislados,por eso ayudemonos mutuamente por favor.Mil gracias
Gracias por considerarme en sus envíos.
Escribo desde los 10 años, he publicado varios textos siempre por mi cuenta, desde que uso la red, se que mis articulos son más leídos, pero me gusta el papel, le olor de la tinta, el formato.
Asi es el desarrollo.
Lilia
Hola.
Es triste eso de que «cada vez hay menos lectores». Antes el escritor ponia su esfuerzo y talento en producir un buen producto, algo atrayente para el lector. Ahora son tantos los aspectos que se deben tener en cuenta para lograr siquiera ser publicado, que muchos talentosos aficionados a la escritura se sienten abrumados y, a veces, frustrados antes de empezar a escribir. Gracias por las favorables alternativas que se presentan aqui para conseguir publicar un escrito con relativa facilidad.
ESTOY BUSCANDO AGENTE . HE RECIBIDO NUMEROSOS PREMIOS Y TENGO UN LIBRO PUBLICADO , SOY CONDUCTORA DE RADIO . SI ALGUIEN ME PUEDE RECOMENDAR UN AGENTE , GRACIAS . NELIDA
Gracias por la información, es muy interesante saber a quien te tienes dirigir para dar el salto a la publicación si al final cedes a la presión del «publica, publica». Sea electrónico o en papel, al final algo se acaba haciendo.
Creo que cada vez hay más lectores, pero una cosa es que te lean y otra es que paguen por leerte.
Yo estoy leyendo este artículo y nunca compraría un libro sobre este tema, pues lo mismo me pasa a mí con lo que escribo. Tengo miles de entradas en mis temas. ¿Tengo que querer cobrar por ello? 🙂 Eso quisiera yo.
Si ofreces gratis tu obra y está bien, te leerán tarde o temprano. Si después de ser conocido quieres escribir un libro y venderlo, entonces es posible que alguien que ya te haya leído gratis te busque pagando.
No creo que haya nadie que escriba poesía clásica y esté en foros o grupos de internet que no me conozca. Si no me conoce es que está cegato, desmemoriado o no entra en Google a buscar cosas de poesía.
Todo el mundo puede leerme y yo puedo leer a todos los que se mueven en esos círculos, ¿Escribe mejor que yo alguien porque le publica Planeta un libro? No, quien escribe mejor que yo es porque escribe mejor, no porque lo diga una editorial.
El lector debe acudir a todos los cauces de publicación, no solo al que haga más propaganda y leer lo que de verdad le guste. Es al revés, los de Planeta deben perseguir a los escritores que escriban bien y tengan posibilidades, cada vez más autores que empiezan con la autoedición después aparecen publicados por editoriales «normales».
Todo esto está en proceso de cambio, yo prefiero ver mi libro en una edición electrónica que dé la posibilidad de edición en papel a quien lo pida para que esté en una biblioteca pública o en manos de mi tía la que no entiende internet y le hace mucho ilusión…
¿Para qué lo quiero yo en papel? Ya no leo así. ¿Si alguno de vosotros quiere saber si entre el sujeto y el verbo se puede poner una coma, va a mirarlo en un libro de papel?
No creo. Lo pone en Google y se lo digo yo o alguien como yo.
Conste que me costó, me costó mucho, tengo 60 años, soy lectora empedernida desde que aprendí y el libro era algo mágico para mí. Nunca pensé que esto me sucediera, pero sucede, cuando se entra en el ordenador, ya no se sale.
Antes iba poniendo mi web por todas partes y sí, estaba en primera línea de los buscadores; ahora ya he dejado esa presunción, quien quiera encontrarme que me busque. Escribo y me doy ese placer porque escribo para mí. Después el gusto de leerme lo tiene el lector, no yo; yo estoy honrada y agradecida, pero el placer es suyo si le gusta lo que lee. Tenemos que dejar ese estrés de buscar lectores y escribir relajados por el gusto de escribir.
Saludos a todos.
Creo sinceramente que esta acertado el articulo, actualmente se han perdido los puentes autor, editor, distribuidor, librero y lector, conozco casos que el autor hace todo el proceso, autor lector e incluso la impresión en domicilio propio, que esta bien porque no, pero donde se queda la creatividad literaria, hoy en día el autor lo tiene mucho mas fácil de ver realizado su sueño, perfecto todo el mundo es libre y que nadie le ponga puertas, a la cultura. En este mismo momento he recibido un original que me ha sorprendido, he leído de un tirón, como no vamos a publicarlo…. lo bueno es bueno
Coincido con lo expuesto por Manu. Soy argentino y en nuestro país vivimos de crisis en crisis (moral y económica) por culpa de una cada vez más deficiente educación popular. Muchos autores profesionales luchamos contra la ignorancia que promueve el populismo, en beneficio de aumentar el mercado de mano de obra barata al que nos condenamos; sin embargo, sin ser militante asumo que ese es el desafío a vencer. Aunque suene cruel, sé que para los editores un buen libro no es el que está mejor escrito, sino el que mejor se vende y si además está bien escrito mejor. Yo trabajo freelance o negro a pedido editorial y ese no es mi negocio, acepto que sea el del editor y el del librero. Mi consuelo es ganar un buen premio algún día y contar con una buena campaña de marketing que me posicione en un mejor nivel económico. Mientras tanto, seguiré trabajando hasta que aflore en mí, la magia que se encierra en el alma de todo buen creativo. Esta lucha es mi desafío de vida, no mi negocio. Con 67 años aún busco ser un buen agente de cambio para beneficio de mi sociedad y, aunque parezca tonto, estoy convencido de que eso me llena de vida para seguir escribiendo.
Muchas gracias por enviarme el artículo,Manu.El panorama que descibes es real y desolador.No nos queda otro camino que el de intentar sortearlo. Los dos lo estamos haciendo… y desde luego, juntos tenemos más posibilidades.
No soy un escritor profesional, por lo tanto vivo como lo que, en realidad soy, un Profesor universitario. He publicado cuatro libros de cuentos, de los cuales solo uno ha tenido éxito, debido a que fue editado por el Ministerio de Cultura de Venezuela. Lapublicación bajo demanda tiene sus problemas. Uno es el que ustedes han señalado que es el precio asignado por parte del editor. Editorial Académica Española (en Alemania) me editó mi tesis doctoral, siguiendo esta modalidad. El precio tuvo como resultado que en Venezuela, que es mi mercado, no puede ser adquirido. Yo no puedo comprarlos y convertirme en vendedor. Menos mal que el hecho de ser publicado constituyó para mí una ayuda curricular; pero para ellos, pienso que tal cosa no haya sido de su gusto. En conclusión, pienso que la mejor manera, a mi entender, sea la coedición.
Gracias por presentárnoslo, amigo.
Abrazos
Eso de «democratización social» me suena un poco raro relacionado con la devaluación de la literatura. ¿no sería más adecuado relacionarlo con la falta de criterio de los lectores ofuscados por la manipulación publicitaria?
Por otra parte no es lo mismo comprar que leer. Existen las bibliotecas y algunos las utilizamos.
Es bueno encontrar a personas que se preocupan por señalar el camino, dar orientación al que empieza, se agradece, por mi parte de momento solo deseo ver impreso mi manuscrito: «El Quinto Sol y sus profecías. Saludos.
Hola Manu,
Yo creo que ahora más que nunca es fácil publicar.. pero lo que escucho de otros escritores es que reciben una miseria por sus libros vendidos. Sólo los escritores que venden en grandes cantidades son los que están contentos. Las compañías editoras son las que se llevan la mejor parte de la torta. Cuando publique creo que mejor lo intentaré hacer todo yo sola, es decir tener el control de lo que publico y vendo.
Por muy bien que me lo expliquen, como sucede en este instructivo artículo, n acabo de entender que es lo que ha sucedido con mi nvela titulada El Diálogo de la Vagina que hace 20 dias he publicado en Amazon-Kindle y de la cual solo se han vendido dos ejemplaresadquiridos por una hija y un hermano.Publicidad a tenido más que suficiente pues tengo un blog que semanalmente es visitado por miles de lectores y por si fuera poco he publicado sobre la misma, casi que a diario, en distintos periódicos bien conocidos nacional e internacionalmente. ¿ Alguien me puede decir que estoy haciendo mal ? Llevo más de cuarenta años escribiendo para casi todo lo que se pueda escribir y siempre cobrando por mi trabajo. ¿ Qué está sucediendo con la novela, que por cierto se puede comprar a precio de casi mercado de pulgas ?. Por favor, quien me pueda orientar que me lo deje saber por esta via o escribiendome directamente a Reyescanto@aol.com Gracias. Saludos: Escritor Modesto Reyes Canto.
hola mis amigo si la verdad no se venden los libros .porque ya hay , rato de que la ispiracion. abandono. todo sistema creativo de hacer una istoria que inpacte. y que gane los primeros lugares… ejemplo el señor de loas anilos aqui hay muchos lugares donde se pueden escribir tan solo falta motivacion,, para ecribir y cantar en una obra literiaria…..
hola. gracias por su aporte……mil gracias
En el dia de ayer envié un comentario y no lo he visto publicado. Si es que en esta página existe censura, le recuerdo al censor que el que censura, termina siendo censurado. Saludos: Escritor Modesto Reyes Canto.
Un magnífico análisis, que guardaré para leerlo de vez en cuando. Yo ya pubiqué, un libro de poemas, muy malo por cierto. Resultado: un nregocio ruinoso.
Ahora, estoy escribiendo otro. Algunos poemas ya me fueron
publicados. Pero el resto no verá la luz.
Les animo a continuar……..Muy atentamente,
No es cierto que cada vez haya menos lectores ni que antes el escritor tuviera un lugar masiva y serenamente reconocido, lo que es cierto es que se lee de manera diferente y que hoy la literatura tiene mucha competencia como modo de expresión y de solaz. Yo diría incluso que la literatura y los libros nunca han tenido tanta visibilidad (salvo una «época de oro» que sería, en algunos países occidentales, los años 70-90). Hoy hay lectores que leen más que antes, pero son lectores fieles a ciertos autores, temáticas o géneros y estilos, que se mueven poco fuera de lo que ya conocen. Y como ahora los escritores escriben más que antes (en los 70-90 un libro duraba mucho en las librerías, ahora dura tan poco que el escritor que vive de ello, se ve obligado a multiplicar su producción, con lo que ocurre que a menudo buenos escritores hacen libros mediocres). Las editoriales concentran su fuerza de promoción en unos pocos libros y autores de su catálogo; son prácticas comerciales ya experimentadas en el resto del mercado cultural, en particular el cine y la música, pero que vienen de la «gran distribución» (yogures, detergentes, etc) que tienen poco en cuenta lo específico del libro (y dentro de él la literatura). El problema de la autopublicación y de la falta de verdadera labor editorial es que nadie puede ser «juez y parte», ningún escritor puede tener una visión objetiva de su propia obra, nuestro ego, el sonido de «nuestra musiquita» que tan bien conocemos nos engañan y damos por buena una obra que quizás sea simplemente mediocre o similar a otras que inundan el mercado. Dicen que el de escritor es el oficio más solitario. Al escribir -incluso una obra realista- nos salimos del mundo, creamos un mundo nuevo con reglas, paisajes, personajes y problemas que dependen del autor como el Hombre depende de Dios para los religiosos. Por eso es tan agradable escribir, porque tenemos todos los hilos en la mano, somos el Gran Marionetista y nada nos escapa (o casi porque el subconsciente trabaja y porque la capacidad creadora es superior a la capacidad consciente, y siempre hay sorpresas: personajes y situaciones que jamás hubiésemos previsto… y que son otros tantos placeres de la escritura). El caso es que la soledad del escritor tiene un alto precio: nos enamoramos de ella y perdemos la capacidad de verla «desde fuera». Yo soy un escritor profesional, no solo vivo de mis libros, sino que vivo para ellos desde hace por lo menos 31 años, cuando publiqué mi primera novela… tras 10 años de dura labor como escritor aficionado y 7 como niño-adolescente que escribía cotidianamente. He publicado 25 títulos en una decena de países y varios de ellos han sido traducidos a una, dos, tres… siete lenguas. Pero sigo teniendo dudas, sigo dando por terminados libros que -cuando tengo un verdadero y buen editor a mano, o buenos amigos críticos, me descubren llenos de errores, omisiones, posibilidades de mejoría descuidadas… Un escritor que se publica a sí mismo tiene muchas menos posibilidades de llegar a producir una obra realmente madura, innovadora, profunda y durable (aunque lo mismo ocurre con escritores que son publicados -sin crítica alguna- por editores comerciales que han hecho de él una marca). Mi mensaje, como se ve, no pretende demostrar nada, puesto que he saltado de un tema a otro y que, a diferencia de lo que hago cuando escribo literatura, lo he redactado de un tirón, sin releer, sin reflexionar, sin consultar diccionarios, sin dejar pasar días, semanas, años antes de publicarlo. Nada, espero al menos aportar algo a los lectores de esta página. Seguramente ganarán más echando una ojeada a mi página «Elpajarolibro.blogspot.com» pues en ella hay numerosos artículos, algunos textos de creación y información más pensada y repensada, a veces publicada antes en libros y revistas -impresas o electrónicas- sobre este mismo asunto y sobre otros relacionados.
Gracias por el envío, ordena algunos conceptos y datos que vamos recogiendo.
Escribo porque sí.
Cordialmente,
Beatriz Corbella
Tengo interés en lo que puedo aprender para solucionar mi problema de escritor sin éxito.
«Escribir libros es un oficio suicida» son palabras muy deprimentes pero a la vez ciertas. Busqué varias alternativas y encontré a una editorial, que hasta el momento no me ha defraudado y tengo allí varias obras, se llama Bubok. De verdad que el personal que trabaja allí, ha cumplido uno de mis sueños: que la gente conozca mi forma de pensar en mis escritos.
El artículo me ha parecido excelente.
Vivo en Francia, país de sólida reputación cultural (aunque está muy lejos de ser el paraíso de los libros y los escritores) y noto como el excelente grupo de radios públicas RadioFrance (France Inter, France Culture y otras emisoras nacionales y regionales) y otras como Radio France Internationale, reciben a los mismos escritores el mismo día o en los días sucesivos. El tiempo dedicado a los comentarios literarios se concentra en un restringido grupo de autores, libros… y editoriales que acaparan el espacio, no dejando nada para otros libros y escritores (en Francia se publican más de 70 000 títulos cada año, por lo que –de hecho- son muchísimos los títulos que jamás conocerán la más mínima reseña). Se nota que hay campañas de promoción organizadas por los editores grandes y medianos (los otros no tienen servicio de promoción o no disponen de los recursos necesarios para abordar los medios nacionales) que solo empujan uno o dos de sus títulos, mientras el resto del catálogo queda en la sombra. El volumen de ventas general de la edición puede mantenerse e incluso aumentar (es el caso en los últimos casos en Francia), pero esos millones de euros se distribuyen entre un pequeño grupo de títulos (y de editores). La mayoría de las editoriales destinan una parte de sus ganancias locales a arriesgarse a publicar autores nuevos, libros que se sabe solo gustarán a una minoría y títulos de los que no se sabe si funcionarán o no. Es una forma indirecta de «subvención» que, sin embargo, no alcanza a compensar el desbalance que genera la propia política de promoción concentrada que los editores deciden sin que los diversos autores tengan en ello la menor influencia y sin que la calidad literaria (noción bastante poco consensual) sea determinante. Muchos son los escritores que se quejan de no encontrar editor, pero lo cierto es que nunca se ha publicado tanto. Las editoriales explican sus abultados catálogos como una política de defensa de la diversidad, pero lo cierto es que hacen como los cazadores de patos: disparan con perdigones sobre la bandada, con la certeza de que uno que otro perdigón dará en el blanco (un libro sin la menor promoción logrará por sí solo encantar a lectores que le darán una notoriedad inesperada). Las editoriales que no presentan a las librerías una cantidad nutrida y frecuente de títulos nuevos, acaban por ser descuidadas por la mayoría de los libreros. La inflación de títulos no es la verdadera garantía de una justa palestra para todos los títulos. Lo justo es que los editores abandonaran la política –copiada de las multinacionales cinematográfica- de apostar por un puñado de blockbusters y ofrecieran mejores posibilidades a una parte mayor de su catálogo. Si fueran coherentes, repartirían más equitativamente sus ganancias entre la masa de escritores «medios y pequeños» que son quienes les permiten publicar muchos títulos y alardear de defensa de la diversidad.
Estimado Manu:
Como siempre, tus comentarios son muy interesantes.
Hoy los libros que se venden son aquellos escritos por gente conocida(marqueteados), por sus virtudes, defectos o por sus escándalos. Así, un personaje público entra en la cárcel y, luego, escribe sus memorias o lo que sea y, probablemente, es un éxito de venta. En cuanto a las reglas de la escritura, por ejemplo: «El otoño del patriarca», no cuida la puntuación para nada. Pero, en el primer tiempo se tiraron 60,000 ejemplares. El Ulises, novela que el lector o conoce Dublín, o se lee el mapa de la ciudad o se rebusca el resumen clave para entender la obra, y que incluso el mismo Joyce reveló que no le convenía hacer esa revelación y no la hizo. Claro está que Joyce está al margen de todo. Y aparte, ahora se pone de moda que se aplique la ortitipografía en la forma de presentación de una novela a concurso, cuando antes este trabajo estaba a cargo del editor, pero, hoy con el advenimiento del PC – Ordenador, se entiende que se debe enviar el ejemplar o manuscrito editado.
Gracias por su atención,
Alberto Tocunaga Ortiz
Excelente tu artículo, y eso que se dice es cierto; pero teniendo el libro escrito y no publicarlos, también es una cobardía.
Ahora, existen varias estrategias en la web y en la edición física, para el mercadeo. Lo que pasa es que ya el escritor no es simplemente escritor, sino también debe convertirse en Mercaderista y estudiar las estrategias que puede poner en práctica para que se venda su libro.
Mi nombre es Maria del Pilar Flores Sorroche, y yo mande a la editorial Dunken y sale bastante poder publicar un libro ya que no tenemos ninguna facilidad para nada, mi libro de poesias POESIAS DE PILU( seria mi 1er.libro),ya que habla de la vida en general.Ya esta para publicar directamente ya que yo misma lo compagine.Si saben de alguna editorial que este interesada en mi humilde libro,le mando por e-mail, y que me cuenten que les parece.
Publique mi 1er. poesia LA JUVENTUD( en el DIARIO DE LOS POETAS 2012).Ya que cuenta lo que pensaba en la decada de los 90 en la Argentina la misma juventud.
diariodelospoetas3mas1@blogspot.com
Todo el artículo es claro, pero llegamos a la misma conclusión, para muchos de nosotros es casi imposible publicar. Yo escribo poesía, y conozco muchos poetas y muy buenos, que no han tenido chance de que los tomen en serio, pese a que han invertido en generar sus propias publicaciones en pequeñas imprentas. No solo el mercado es duro, hay mucha insensibilidad en editores, y por supuesto el público no compra aquello que no puede ver y conocer..
Estimado Manu:
¡Interesantísimo artículo!
Desde luego, los que somos aficionados a la escritura, porque yo solamente he escrito una novela,y por supuesto no me considero un escritor, simplemente una persona que tiene esa afición, pero que desde luego, lo hace poniendo todo su empeño, trabajo, esfuerzo y sobre todo honestidad hacia los lectores que los trato con el máximo respeto, no ve recompensado su trabajo con el éxito. Desgraciadamente he pasado por todo ese calvario después de haber escrito el libro: la dichosa mercadotecnia, que nos trae a muchos por la calle de la «Amargura». A veces se siente uno fatal, cuando ve que han conseguido el éxito personajes de la farándula, que por ser conocidos por los medios de comunicación venden libros aunque se los hayan tenido que escribir otros. Desde luego, que también tienen derecho a aprovecharse de esa situación o de esa circunstancia, pero para los que no tenemos fama y nos encontramos en el anonimato, la cosa se nos pone muy cuesta arriba. Sin embargo animo a todos los que amen la profesión, a que lo sigan intentando, pues no se puede tirar la toalla así por las buenas. Así que a pesar de todos los problemas que nos encontramos a la hora de publicar, animo con todas mis fuerzas a todos, para que lo sigan contestando.
Un cordial saludo a todos los que compartimos este entrañable foro.
Desde Sevilla:
Salvador
Escribir libros es un oficio suicida, sólo se entiende como “hobby”… y para satisfacer el ego.
Bueno, no es nada nuevo. ¿Estaremos abocando hacia la no propiedad intelectual, como derecho universal?
Lo cierto es que los enamorados en escribir, les resulta muy cuesta arriba, incluso depresivo el hecho de trabajar tanto y después no ver nada de ese vil metal, como es el dinero.
Mi experiencia, ya os comenté, fue crear una Asociación Cultural UNIVERSAL GLOBAL DE EDICIONES; siguiente paso encontrar una imprenta que cobre muy económico (1,75 a 1,80 € en pedido de 100 ejemplares con 165 a 170 páginas por libro); crear mi propia tarjeta de visita con la firma editora y hoja de precios y portadas. Distribuirlos en zonas cercanas dando incluso un 50% de beneficios por venta, mientras la distribución la realice yo personalmente. Un comercio me recomienda otro y otro, para ir visitándolo; en esa ocupación estoy. Paralelamente, que es la aparente contraposición, las obras tiene acceso gratuito desde mis webs.
Muy bien Manu, por ir poniéndonos las pilas, ante una realidad que, bueno, ahí está y ya veremos como va desembocando. Gracias.
Juan Galán
Querido amigo Manu (if I may):
Leo tu artículo, interesantísimo, con el humilde convencimiento de que seguimos todos —autores, lectores y editores— empeñados en tirar por elevación, como el que sale a cazar patos, con la secreta esperanza de que algún perdigón dé en el blanco, como si no hubiese otra forma de cazarlos.
Y así es. No la hay. Ni para hablar de cómo y qué se escribe, de cómo y qué se lee ni de cómo y qué se publica. Es, como bien dices —y con toda la razón del mundo— algo confuso y revuelto. Yo diría incluso misterioso. Para mí sigue siendo un misterio que alguien escriba un libro, que otro lo publique y que encima haya quien lo lea.
No estoy muy seguro de que cada vez haya más escritores, si por tales entendemos tanto a la persona que escribe como al autor de una obra escrita o impresa (DRAE), sin distinción de rangos ni entrar en disquisiciones metafísicas. Tal vez sí los haya o seguramente sean tantos como hace veinte años y lo que pasa es que ahora se ven más y su voz se oye, aunque de manera muy dispersa, con más energía y convicción que nunca gracias a las nuevas tecnologías o como diablos se llamen.
Son muchas, desde luego, las puertas que se han abierto en este sentido y lo mismo sucede en otros ámbitos de la actividad cultural. Hoy cuelgas tu canción en Youtube, tu novela en Amazon y tu análisis sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente en un blog, y ya está. Otra cosa es si eso te convierte en un cantante, en un novelista o en un filósofo. Técnicamente sí. ¿Quién lo decide? ¿Quién va a decir que no? Yo no, desde luego.
Pero, volviendo al libro, hablas del escritor honesto, de lo cual deduzco que damos por sentada la existencia de su opuesto, del escritor que no es honesto. ¿Por honesto quieres decir decente o decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto, honrado? (DRAE). No sé que honestidad pueda haber en el acto mismo de ponerse a escribir un libro. Y de no haberla, ¿cómo llamaríamos al que así escribe? ¿Mercenario? ¿Impostor? ¿Farsante? ¿Charlatán? ¿Simplemente aficionado? ¿Y por qué habríamos de llamarlo así? ¿Quizá porque antepone un interés económico —léase éxito— a cualquier otra cosa? ¿No podría ser también esa una aspiración del autor llamémosle honesto? ¿Quién va a decidir las secretas o manifiestas bondades y malicias de uno y otro? Yo no, desde luego.
Por seguir el hilo de tu argumentario (sin asperezas, créeme, sólo por entenderme a mí mismo), dices que ese escritor honesto es el gran perdedor porque tiene un talento que no encuentra un camino, una salida, y que eso le priva de que se le pueda publicar y así ganarse dignamente el pan para seguir escribiendo. Entiendo lo que dices y hasta comparto las notas más altas de un lamento que puede resumirse brevemente: es una pena que haya buenos escritores que malvivan sin el merecido reconocimiento público y la justa recompensa de su trabajo. Y sí; llegados a esta afirmación creo que podemos asegurar con bastante certeza que la vida no es justa para muchos. Pero si estiramos la cosa un poco más, no será difícil llegar a la conclusión de que no lo es para casi nadie. Es más: me temo que esto viene sucediendo desde hace bastante tiempo, mucho antes que internet y que la imprenta.
Todo depende quizá de eso que llamamos expectativas. Legítimas, humanas, comprensibles, lícitas y razonables, pero expectativas nada más, por muy comunes y generalizadas que además sean. Otra cosa es el talento, esa medida absolutamente injusta y arbitraria, repartida, encima, con asombrosa desigualdad. No conozco a ningún escritor que no esté convencido de su propio talento, otra cosa es qué rendimiento espera de él, tanto en lo material como en lo intangible. ¿Sólo venden los más talentosos, sean honestos o no? ¿La prosperidad es algo destinado únicamente a los deshonestos? ¿Sólo son honestos los que no venden? ¿Y si quitamos el adjetivo? ¿Es más deshonesto Dumas por cobrar por líneas y escribir en folletines, que por ejemplo Baudelaire, que murió pobre como una rata? ¿No habrá un poco de todo?
Echémosle un vistazo a los libros más vendidos del primer cuarto del siglo XX, por poner un ejemplo. ¿Quién se acuerda del cuatretondetés Pérez y Pérez o de Felipe Trigo? ¿Cuántos ejemplares vendían Baroja y Unamuno de cada uno de sus libros? Pasado todo este tiempo, ¿a quién vale la pena seguir leyendo y por qué? ¿Y qué hacemos si te sigue cautivando la obra de Manuel Fernández y González? Pues bendito sea Dios, ¡qué quieres que te diga! No creo que antes el escritor «fuese un personaje singular que gozaba de crédito, un erudito por quien el pueblo sentía admiración y respeto». Para nada. En cualquier caso, de todo habría entonces como hay ahora. ¿Y qué había entonces como hay ahora? Pues eso: Confusión y tururú, como tiene que ser.
Pero déjame añadir que para que un autor pueda vivir dignamente de lo que escribe primero deberíamos decidir a qué llamamos dignidad económica. Venga, tasemos, pongámosle un sueldo. ¿1.500 euros netos al mes nos parecen suficientes? Supongamos que sí. Para eso, nuestro autor (quitándole autónomos y los impuestos de rigor) debería vender 20.000 ejemplares al año de su libro. Teniendo en cuenta que publicamos cerca de 70.000 novedades al año, multipliquemos. Son 1.400 millones de ejemplares. Ahora supongamos que lee, y mucho, la cuarta parte de la población española (lo cual es un delirio, pero bueno): 12 millones de lectores. Entonces, para que todos los escritores pudieran vivir dignamente de su trabajo, cada español debería leer al año más de 100 libros, a razón de un libro cada cuatro días. Sería maravilloso, sí. O no. O yo qué sé.
Otra solución pasaría por un estado sovietizado o nazificado que decidiera quién publica y quién no, condicionado por el cumplimiento riguroso de ciertas premisas, eso sí, de modo que recibieran un estipendio estatal para poder vivir dignamente y por fin se cumpliera aquello que Isaak Babel anunciaba con cierta rechifla disimulada: «El Partido y el Gobierno nos lo han dado todo sin quitarnos más que un privilegio: el de escribir mal». Y asunto resuelto.
Que hoy sea más fácil publicar un libro no me parece que sea algo necesariamente malo. Sería peor que no se pudiese publicar ninguno, o sólo aquellos que fuesen aduladores de un poder o una ideología determinada. Tampoco me parece que escribir sea un oficio suicida. En realidad, ni siquiera estoy muy seguro de que sea un oficio, ni siquiera en su primera acepción, la de «ocupación habitual». Si se entiende como hobby, esto es, como «entretenimiento que se practica habitualmente en los ratos de ocio», parecerá que lo estemos rebajando a la categoría de simple minucia, y con ella abaratando el valor doloroso e inmortal del creador. Entonces, que escribir sirva por lo menos para «satisfacer el ego», dirá alguien. Hombre, depende. No seré yo quien persuada a un escritor de un propósito tan idiota. En realidad, se trata de que todo el mundo haga lo que buenamente pueda y como le dé la gana. Me conformaría con eso. En esta cuestión, como en todas las demás, no concibo otro espacio que el de la más absoluta libertad.
Ya, pero ¿y la tiranía del mercado? ¿Y los dictámenes de la mercadotecnia? ¿Y el furor pasajero de las modas? ¿Qué hacemos con todo eso? Pues convivir, igual que convivimos con el yogur bífidus, la final de la Champions y la Coca-cola. Decía don Ramón de sus novelistas contemporáneos que todos estaban llenos de su época y que pasarían con su época. ¿Se puede decir mejor?
No se escribe porque se tenga tiempo, ni porque se tenga dinero, ni siquiera se escribe porque se tenga necesariamente talento. Se escribe por necesidad. ¿Que hoy la gente se autopublica mucho? Bueno, ¿y qué? Valle-Inclán y Juan Ramón también lo hacían. Ah, oh, ay, es que no a todo el mundo se le concede el privilegio de publicar, se dirá también. Afortunadamente, añadiría yo. A mí, por ejemplo, me gustaría construir puentes y ser director de orquesta, pero será difícil que nadie me contrate si no acredito que sé hacerlo. Escribir es diferente. En eso también soy especialmente inútil, y eso que es algo que está al alcance de cualquiera, pero reconozcamos que es lo más difícil que cualquiera puede hacer. Por eso entiendo que mis puentes se caigan y que mi orquesta prefiera irse se cañas antes que dejarse dirigir por mí. ¿Por qué, entonces, habré de enfadarme con ellos? ¿Por vanidad? Sí, nada más que por vanidad, por amor propio.
Para acabar, te quejas con razón de que el libro se trate como un producto de consumo, incluso por encima de su valor literario (sic), algo que se puede comprobar echando un vistazo a lo que publican las editoriales (también más o menos sic). Pero dejemos que los editores —que Dios confunda— hagan también lo que buenamente puedan. A lo mejor ni todo es tan malo ni todo es tan bueno, hombre. No nos pongamos así. Un escritor que sea excepcional, créeme, no va a pasar inadvertido si persevera. Pero para eso tiene que ser excepcional y no vale con que alguien decida que lo sea. Tiene que serlo per se, sin trampas antojadizas ni emplastos ni componendas. Y ya dirá el tiempo si realmente lo es. Sólo tenemos una vida para verlo.
Y si la vida es corta, pues habrá que fastidiarse, que el arte es largo y además no importa.
Cordialmente tuyo,
Carlos Pujol
Editor
Muy interesante el articulo. Yo he decidido perseguir también el sueño de ser escritor (https://quieroserescritor.net/acerca-de/) cualquier consejo sera bienvenido!
Es duro escucharlo pero así es Manu. Es la cruda realidad del escritor independiente. La popularización de los medios tecnológicos hace que haya una oferta gigantesca que es difícil de comprender.
Aunque hablas del mercado de libros de papel y las alternativas para que un escritor independiente pueda ver su libro en las librerías, el problema también es el mismo en el caso de los ebooks. Sin una estrategia de marketing, eres invisible.
Por mi experiencia, creo que resulta mucho más sencillo (y barato) llegar a los listados de superventas de iTunes o Amazon que destacar en una única librería de barrio. Si se hace bien, la exposición y publicidad es mucho mayor que en los medios físicos.
Hay una herramienta que a mí me has servido mucho y es la venta anticipada de un ebook. Estas librerías te permiten generar reservas durante un tiempo determinado que computan el día del lanzamiento y hacen escalar puestos en los rankings.
Junto con tener un blog con una audiencia en el que hablar de la novela, se tratan de dos «trucos» de promoción muy potentes que no están al alcance del libro de papel. Las fricciones en el medio digital son mínimas.
Un saludo y enhorabuena por el artículo 🙂
Me ha parecido un artículo muy bueno, Manu. Aclara muchas dudas sobre el complicado mundo de publicar un libro. En esta sociedad del consumo inmediato, la sobreinformación y el exceso de oferta en todos los sentidos, la mayor dificultad a la que se enfrenta el escritor no es tanto plasmar su obra en papel como interesar a su público.
Os deseo a todos muchos éxitos en vuestra carrera literaria. Y a ti, Manu, te agradezco sinceramente que escribas estos artículos tan útiles. Un saludo.
Excelente articulo. Abarcador y bien documentado. Gracias.
Carlos Pujol
Excelente artículo: la creatividad siempre ha sido y seguirá siendo, muy difícil. ¿Hay que renunciar por ese motivo, a la necesidad de crear y al amor que se siente al hacerlo?
Saludos cordiales para todos.
I actually got into this post. I located it to be fascinating and loaded with exclusive points of interest. I like to read material that makes me believe. Thank you for writing this fantastic content. cegdebedeagd
El problema esta en la masificación,
El problema esta en la masificación,
y la masificación esta en todos los terrenos
no solo en arte, sino también en el deporte
en el ocio, en lo que sea.
Una civilización basada en el ego
como lo es esta promueve que todo el mundo
tenga ‘derecho’ a ser cualquier cosa
y por lo tanto QUIERA ser cualquier cosa
Es la masificación en el surf
La masificación en el alpinismo
La masificación en la literatura
Yes, you can
Dice el slogan promocional
de cursos de surf
Hay una gigantesca tela de araña
y ahí estamos todos dentro
haciéndonos fotos
como estrellas de cine ridículas
Todo nuestro potencial
toda nuestra imaginación
reducidos al más grande ridículo
jamás representado en este viejo
mundo nuestro
soy poeta y escritora, realmente me entusiasmo mucho tu extenso y amplia explicación, voy a seguir leyendo y aprendiendo muchos cosas interesantes, YA LANZE AL MERCADO COMPETITIVO 1O obras y todas son muy acogidas por el publico de todas las edades, y estoy muy feliz por ella, todas mis obras tienen su publico, pronto le pondré en Internet a la venta. Dios les bendiga siempre.
Muy bien explicada y definida la suerte de los escritores. Ya vivi una decepcion con un sinverguenza. Se dice escritor y editor, exactamente como lo define, con una » oficina» en su casa, me robo mi dinero y no hizo nada. Yo misma revise mi libro y lo imprimio una imprenta. No ceo que sea perfecto, pero lo hice y ya tengo mi libro. Gracias por aclararnos el negocio.
Si escribes por placer y tu cerebro-corazón te dicta palabras, que ni siquiera sabes de donde provienen, no debes dejar de hacerlo.
La autopublicación no es buena. Lo he comprobado a pesar de que vendí más de 100 libros. Me gustaría que una Editorial lo respalde, lo corrija y lo perfeccione, sin perder de vista mi mensaje.
Me gusta escribir y publicar, para ello debo leer, enriquecer mi lenguaje escrito y aprender …¡mucho que aprender!. Creando y recreando.Pero no dejaré de escribir y mi próximo libro estará respaldado por mi Editorial favorita. Lo declaro en Fe.
Lau
Hola:hola perdonen de antemano,que saque chapa,pero tengo cuatro libros editados y dos cuentos ,todos publicados por el grupo editorial,planeta alvi,los escritores como los músicos,que sabrán,cobran un dolar por cada disco vendido,¡bueno!si la música gusta y venden un millón de capias,o todo lo contrario,con la escritura es lo mismo con la diferencia de que ,no te la pasan ni por radio ni televisión,personalmente escribía desde los 16 años ,pero nunca me intereso ,el andar persiguiendo editoriales,ni entrar en esos ambiente sesudos,donde se habla de este y aquel,lo mismo me paso con el arte,así que luego,saltarme 48 años me decidí hacer todo lo que amaba ahora,¿cual es la razón?,empezare diciendo ,que no tuve que poner ni un peso,para que mis libros,fueran publicados ,gane 8€,quiere decir que al menos una persona me leyó,sea conocido o no ,ya estoy en la inmortalidad,¡no seré borges ,pero soy un grano de arena en su cajón,y la verdad eso me basta!la segunda cuestión ,es que moriré ¡ha si ,todos morimos!pero tuve dos infartos hace varios años ,y calculando la edad de mi padre,mas el hecho de tener asperger ,lo cual hace que tenga algunos brotes de ira,mis cálculos ,rondan en uno a tres años,¡y es mas, soy quien mas deseoso de irme esta,porque la verdad ,ya he soportado mucho y estoy muy cansado de seguir peleando,por cada cosa insignificante del día a día!pero mas allá de todo este dramon,dejo una impronta en este planeta ,y no hay dinero,ni nada que pueda superar eso,obvio que también me gustaría ,terminar mis trabajos en arte,pero ,se vera,y por ahora con esto me basta,es todo, saludos y gracias por su atención