Adquirir notoriedad. Dar charlas sobre temas literarios

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 28-06-2011

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En esto de adquirir notoriedad, presentar el libro en público tiene alguna limitación. No creo que sea posible organizar más de media docena de eventos, a no ser que vivas en una gran urbe y lo hagas por barrios. O si no, que seas lo suficientemente conocido como para que tu nombre tenga capacidad de convocatoria en poblaciones fuera de tu entorno geográfico.

A ese respecto, hace un par de meses leía las declaraciones de Michael Krüger director de Hanser, una de las grandes editoriales literarias de Europa, con sede en Múnich. Decía que, en Alemania, los autores hacen giras por el país para presentar su obra. Algunos llegan a dar más de doce presentaciones al año, con lo cual consiguen llegar directamente al público y vender lo suficiente como para vivir de eso, aparte de lo que obtienen por las ventas.

Agotado el procedimiento de presentar tu propia obra, todavía existe otra fórmula para mantener el contacto con el público y vender tu libro de forma personal e íntima. Si te ha gustado el oficio de orador y tienes dones, puedes dar charlas sobre temas literarios, sin tener que hablar precisamente de tu libro. Tendrías que escoger temas de interés y especializarte en dos o tres que tengan gancho. De esta manera, puedes repetir la misma lección en diferentes ciudades y ampliar tu ámbito geográfico a nivel nacional.

Para empezar, podrías empezar con Borges (como la conferencia que dio José Ramón Zabala en San Sebastián con el título “Los laberintos de Jorge Luis Borges”). Necesitarás quizá un año para leerlo, estudiarlo a fondo y organizar una conferencia de una hora de duración y dejar otra media para el turno de preguntas y respuestas. Si eres capaz de hacerlo, estate seguro de que tendrás éxito. Al acto acudirá un numeroso público que se declarará admirador de la obra del escritor argentino, sin haber leído nada de él, con lo cual es poco probable que te hagan una pregunta comprometida. Como alguien habrá hecho al principio la presentación del orador, tu obra ya será conocida y también las librerías de la ciudad que venden tus libros. Incluso, si te lo permiten, al término del acto, una azafata podría ofrecer alguno en la puerta de salida a un precio reducido y con la firma del autor.

A Borges lo puedes agotar, por ejemplo, en un año. Durante ese tiempo, tendrás la posibilidad de preparar otro autor, por ejemplo, Sábato. Y al siguiente, Cortázar… Ya eres un trovador reconocido y te llamarán de muchos sitios.

Ahora te atreverás con el Ulises de Joyce y, más tarde, con Proust y su tiempo perdido. Quizá la historia no te recuerde como un escritor de talento, pero ganarás dinero y te lo pasarás “bomba”.

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