Artistas sin glamour

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 18-02-2011

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Con motivo de celebrarse en Madrid la Feria Arco 2011, El País del sábado 12 de febrero dedicó buena parte del suplemento Babelia a analizar la situación del Arte en España. Un artículo titulado “Artistas contras las cuerdas”, escrito por Daniel G. Andújar, artista visual, merece un comentario.

Según un estudio realizado en 2006, los ingresos anuales obtenidos por el 53,7% de los profesionales de las Artes Visuales no llegaba a los 6.000 € y el 42,4% apenas superaba los 3.000 €, cuando el umbral de la pobreza en España está en 6.287,7 € al año. Con la nueva coyuntura económica, la situación ha empeorado y el colectivo de artistas es cada vez más pobre.

Durante los años de bonanza, se crearon infraestructuras espectaculares, se celebraron grandes eventos culturales, se abrieron decenas de museos, muchas veces sin un objetivo muy claro, como no fuere la mera propaganda política. Ahora, en tiempos de crisis, la cultura se ha convertido en un bien prescindible, bajo el lema de que hay que sanear las cuentas públicas.

Cuando una institución cultural sufre una contracción de su presupuesto, son los artistas los que más padecen, atrapados en un engranaje que los arrastra a un estado tan precario que muchos de ellos se ven obligados a abandonar su profesión y dedicarse a otras actividades para sobrevivir, mermando así la creación artística y el nacimiento de nuevas figuras destinadas a heredar el conocimiento existente y preservar la tradición del territorio.

Así el vivero cultural se está quedando sin cosecha y los frutos retroceden. Si esto continúa durante mucho tiempo, el futuro nos deparará instituciones culturales estériles y una sociedad desnutrida con poca sensibilidad hacia el arte que terminará por producir individuos estultos, orientados hacia la obtención de bienes materiales, fáciles de conducir.

Mientras tanto, gobiernos, entidades financieras, corporaciones y particulares gastan enormes cantidades de dinero en comprar obras de arte ─durante los últimos quince años, el número de coleccionistas adinerados se ha multiplicado por veinte─. El valor de las creaciones de los artistas consagrados no para de crecer, mientras que los pequeños se mueren de hambre. ¿Para cuándo el primer Museo de los Pobres?

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