El reglamento de la ley Sinde aguarda el retorno de Ulises

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 06-12-2011

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El Gobierno del PSOE ha renunciado a desarrollar la llamada “Ley Sinde” que pretende regular en España la propiedad intelectual mediante el cierre de páginas web que vulneren los derechos de autor en los sectores de música, películas, videojuegos y libros, en los cuales la piratería ha alcanzado tasas tan exorbitantes que han encendido todas las alarmas.

Tras varios intentos fallidos a lo largo de 2010, la ley fue finalmente aprobada por el Gobierno en enero de 2011, con el acuerdo del PP y de CiU ─tras incluir una enmienda al texto original que reforzaba el papel de los jueces─ y ratificada en el mes de febrero del mismo año, primero por el Senado y finalmente por el Congreso, entrando en vigor el 6 de marzo con su publicación en el BOE, a falta tan sólo de la redacción de un reglamento para definir la composición de la Comisión encargada de recibir las quejas y solicitar al Juzgado el cierre de las páginas web bajo sospecha.

Pero el tal reglamento se ha hecho esperar. Tras recibir en noviembre el dictamen favorable del Consejo de Estado, el 2 de diciembre se celebró el penúltimo Consejo de Ministros del presente Gobierno y, aunque se anunció que la aprobación del reglamento estaba incluida en el orden del día, no hubo acuerdo. Varios ministros alegaron la inconveniencia de desarrollar una norma tan impopular en los estertores de su mandato, tras el varapalo recibido por el PSOE en las últimas elecciones del 20-N, además de plantear objeciones técnicas y filosóficas a su contenido.

El nuevo Gobierno del PP hereda esta patata caliente, cuyo proyecto encierra enormes dificultades legislativas, provoca un fuerte rechazo social y es esperado como agua de mayo por los empresarios del sector que, al borde del colapso, han visto caer sus ventas de forma continuada durante los últimos años. Así las cosas, es poco probable que el reglamento se apruebe antes de la primavera que viene. Asuntos bastante más importantes aguardan la llegada del nuevo ejecutivo. Que el oráculo ilumine sus mentes…

Por otro lado, me sorprende que no haya trascendido el texto del reglamento. Algunos aspectos de la norma ya fueron cuestionados por el Consejo general del Poder Judicial (CGPJ), como el procedimiento establecido para cerrar páginas de enlaces a material sujeto a derechos de autor. La doctrina que defiende el alto tribunal es que se puede perseguir judicialmente a quienes causan daño patrimonial a terceros, sólo cuando actúan con ánimo de lucro. Advierte además que los enlazadores no estarían vulnerando derechos de propiedad intelectual cuando reproducen, comunican o dan acceso a un sitio que permite la descarga gratuita de contenidos. Con esto, el CGPJ está diciendo claramente que no se puede perseguir a los propietarios de páginas web que sólo ofrecen enlaces, aunque es cierto que su informe es preceptivo pero no vinculante. Veremos lo que pasa.

 

La verdad es que el asunto es bastante grave. En el post del 27.11.11, veíamos que la tasa de piratería en el mercado del libro está casi en el 50% y con tendencia creciente. La irrupción de nuevos dispositivos de lectura a precios asequibles (en torno a los cien euros), no va a mejorar la situación, sino todo lo contrario. Si el precio de los e-books no se reduce por debajo de los 3 €, la mayoría de los usuarios dispondrán de un dispositivo de lectura y seguirán buscando la descarga gratuita en Internet. No sólo caerán las editoriales, las librerías, las empresas de distribución, sino que desaparecerán los buenos escritores, aquellos autores comprometidos con la verdadera democracia, capaces de enfrentarse con su palabra al Estado megalómano para, con sus relatos mágicos (como por ejemplo), mantener vivos los valores de justicia y libertad, hoy tan desprestigiados entre la clase dirigente. Quizá sea la literatura la única que nos pueda salvar de esa ola totalitaria que se otea en el horizonte, porque de pensadores e intelectuales poco cabe esperar.

El e-reader a precio accesible

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 02-12-2011

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Casa del Libro acaba de lanzar al mercado un ereader que promete. Se llama Tagus, tiene unas dimensiones de 154 x 125 x 10,9 mm, pesa 244 gramos y su precio es de 119 euros en un pack de lanzamiento que incluye el diccionario de la RAE integrado y un ebook, «El imperio eres tú«, de Javier Moro, ganador del premio Planeta 2011. El artefacto tiene una capacidad de memoria de 6 Gb y permite almacenar más de 1000 títulos.

Con esta iniciativa, Casa del Libro sigue los pasos que ya dieron la Fnac y El Corte Inglés. Lo realmente interesante es el precio: ya estamos llegando a poder adquirir un ereader por un precio cercano a los 100 €. Éste era un objetivo que muchos ya pronosticaron hace un par de años y que está cerca de ser alcanzado. Claro que Amazon anuncia ya su nuevo Kindle, cuyo modelo básico sólo para leer ebooks viene a costar un importe parecido (el precio base sin ningún accesorio es de 99 €), también de 6 pulgadas, pero más ligero, pesa sólo 170 gramos.

Casa del Libro es una cadena de librerías que pertenece al Grupo Planeta. Terminó el año 2010, con 27 librerías: 9 en Madrid, 5 en Barcelona, 2 en Bilbao y 1 en Vigo, La Coruña, Gijón, Vitoria, Valladolid, Zaragoza, Valencia, Castellón, Alicante, Málaga y Sevilla. Se vale dos modelos de establecimientos (tiendas de más de 600 metros cuadrados en el centro de las ciudades y librerías más reducidas en centros comerciales) y dispone de un portal para la venta de libros por Internet, tanto en formato papel como digital.

Casa del Libro pertenece al grupo Planeta, un conglomerado de empresas multimedia con sede en Barcelona (España) que opera en los sectores editorial, audiovisual y de comunicación de España, Portugal y América. Es la primera editorial en España e Hispanoamérica, la segunda en Francia y la séptima a nivel mundial, con más de cien sellos editoriales que abarcan todos los géneros literarios y un catálogo de más de 15.000 autores. Además. es accionista de referencia de los diarios La Razón y ADN, y del Grupo Antena 3, que incluye los canales de televisión Antena 3, Neox, Nova y Nitro, así como las emisoras de radio Onda Cero, Europa FM y Onda Melodía, amén de otros negocios en Latinoamérica.

Desde el Tagus, tendrás acceso a la librería virtual de Casa del Libro,  la mayor biblioteca de libros en castellano del mundo con más de 60.000 títulos, que te ofrece la posibilidad de almacenarlos en la nube por tiempo indefinido. Podrás también resaltar textos, incorporar notas personales, compartir tu lectura con otros lectores, consultar el DRAE y leer tu ebook en otros dispositivos compatibles.

Una de las críticas que más ha recibido Casa del Libro ha sido por el alto precio de sus libros digitales. Parece que ha corregido en parte su estrategia y ahora se pueden encontrar títulos notables en torno a los cinco euros, aunque los grandes éxitos siguen siendo caros. Veamos 3 ejemplos:

  • La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón: 9,99 €.
  • Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson: 8,99 €.
  • El puente de los asesinos de Arturo Pérez Reverte: 11,90 €.

Por el contrario, Casa del Libro te ofrece la descarga gratuita de un montón de obras desprotegidas, es decir, escritas por autores que han fallecido hace más de 70 años, entre ellas, todos los clásicos españoles y la mayoría de los europeos. Por ejemplo, si inicias la búsqueda con la palabra clave “Leon Tolstoi”, te podrás descargar toda la obra escrita por el autor de “Anna Karenina” en castellano, mientras que si lo haces con la de “Dostoyevsky”, sólo encontrarás un título en castellano, “El jugador”, el resto de su obra sólo en versión inglesa.

Piratería digital

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 27-11-2011

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IDC acaba de hacer público su informe sobre el fenómeno de la piratería online de contenidos digitales (música, videojuegos, películas y libros) generada en España por consumidores de edades comprendidas entre 16 y 55 años, referido a la piratería de pago en el primer semestre de 2011, sin incluir en el cálculo aquellos contenidos que, por ser gratuitos para el consumidor, no son susceptibles de ser pirateados.

Piratería de contenidos digitales (millones de euros) 

Concepto

Música

Videojuego

Películas

Libros

Total

Negocio legal

49

179

495

815

1.538

Valor de lo pirateado

2.746

288

1.401

793

5.229

Consumo total

2.796

467

1.897

1.608

6.768

Tasa de piratería %

98,2

61,7

73,9

49,3

77,3

 Nota.- El negocio legal base del análisis se refiere a la piratería realizada por consumidores de edades comprendidas entre 16 y 55 años. En el caso de películas, se excluyen del cálculo la TV en abierto y el streaming online gratuito. Y en el caso de los libros, no se han tenido en cuenta las descargas de libros de texto, ni las realizadas por instituciones y bibliotecas.

Éstas son las principales conclusiones: 

  • La industria de contenidos digitales en España generó un volumen de negocio legal de 1.538,1 millones de euros en el primer semestre de 2011, con un descenso del 0,5% respecto al primer semestre de 2010.
  • La tasa de piratería fue, en media ponderada, del 77,3% en el primer semestre de 2011, con un crecimiento del 0,4% a la obtenida en el mismo periodo del año anterior.
  • El valor total de los contenidos pirateados asciende a 5.229,4 millones de euros; es decir, casi cuatro veces el valor del consumo legal.
  • Por segmentos, el valor de lo pirateado en música fue de 2.746,4 millones de euros; en películas 1.401,6 millones; videojuegos 288,2 millones de euros, y en el sector del libro fue de 793,2 millones.

No nos debe sorprender la tasa de piratería que existe en la música, por encima del 98%. La mayoría de los establecimientos discográficos que florecieron en las últimas décadas del pasado siglo han desaparecido y la industria musical española está en vías de extinción: su facturación cayó un 20% en 2010 y acumula un descenso del 80% desde el año 2001.

Lo que sí llama la atención es el alto porcentaje de piratería que existe en los libros, con una tasa del 49,3 % y tendencia creciente, ya que, en el mismo periodo del año 2010, fue del 43’5%. Esta tasa se ha disparado desde que aparecieron los e-readers y, sobre todo, las tabletas como el iPad de Apple. Y pronto estará en el mercado la nueva tableta de Amazon al asequible precio de 180 €. El otro día, un conocido me aseguró que él se baja gratis a su kindle cualquier ebook que encuentra en la red. Esto sí que ha sido una sorpresa para mí…

Editorial Amarante. Una oportunidad para el escritor diletante

Categoría (El mundo del libro, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 22-11-2011

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Muchas editoriales en lengua castellana se han dado cuenta de las ventajas que ofrece publicar libros digitales. Otras se han creado nuevas con el mismo objeto ─hasta el diario “La Vanguardia” acaba de lanzar una─, con la particularidad de que la inversión que han tenido que realizar ha sido modesta, simplemente el desarrollo de un software bien organizado y de fácil manejo.

Este tipo de editoriales digitales representa una excelente oportunidad para que tú, escritor diletante, puedas publicar tu libro, ya que subirlo a su librería es totalmente gratuito. Ya hay varias que ofrecen este servicio en la actualidad y supongo que otras muchas van a aparecer en el próximo futuro.

Una de ellas, de reciente creación, es editorial Amarante, tan reciente que sólo ha incorporado a su librería ocho títulos de siete autores diferentes. Creo que es una buena ocasión para aprovechar esta etapa inicial, en la que no hay mucha competencia, para que tu libro aparezca en posiciones preferentes durante algún tiempo. El precio de la descarga es de 2,94 euros, salvo uno que cuesta 3,54 y otro 4,35. Desconozco el importe que reservan para el autor: quise enviar el original de mi novela “Árbol de sinople”, pero advertí que el género de novela histórica no coincide con su línea editorial.

Amarante apuesta definitiva y únicamente por el libro electrónico (ebook) de calidad, a buen precio y con el suficiente atractivo para hacer de su sello editorial un punto de referencia, ofreciendo todos los formatos de lectura y sin barreras. Su eslogan es “el libro es el contenido, no el continente

La editorial Amarante está presente en las principales librerías virtuales y distribuye sus ebooks a través de ibookstore, amabook, Barnes Noble, Kobo y otros más, así como a través de Smashwords para el Kindle y muy pronto, con Amazon. Comprar en la tienda de Amarante es muy rápido y bastante fácil. No necesitas registrarte. Te envían el ebook a tu email para que te lo descargues desde allí.

Si quieres publicar ti libro en Amarante, puedes enviar el texto a su dirección de correo electrónico editorialamarante@gmail.com, adjuntando tu curriculum literario y una breve sinopsis del libro. En función del género y del argumento, la editorial analiza si la obra coincide con su línea editorial y te contesta si lo acepta o lo rechaza. Les gusta la novela de misterio, el thriller, la novela negra, la novela oscura, la ciencia ficción y la literatura fantástica, es decir, todo lo que sea dejarse llevar por la imaginación y la fantasía en estado puro. No les gusta la novela histórica, ni la novela rosa.

El futuro de las librerías (2)

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 08-11-2011

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Decíamos ayer que el futuro de las librerías es incierto, al menos tal y como hoy está estructurado el negocio. Si entras en una librería de tipo medio, te encontrarás siempre con miles de libros expuestos en estanterías monumentales a la espera de que un lector incauto se digne fijarse en alguno, lo extraiga de la hilera y lo hojee. Pero este acto no es definitivo, no se traduce en una compra: la mayoría de las veces lo devuelve a su lugar primigenio con un gesto reprobatorio para justificar su albedrío, si presume que un empleado lo está observando con el rabillo del ojo.

Probablemente, la rotación de existencias en una librería tradicional sea de las más bajas que existen en el ámbito empresarial y eso tiene un coste financiero que no siempre se valora. No digo que todo ese gasto sea por cuenta del librero, quizá se reparta entre toda la cadena: editor, distribuidor y punto de venta. Pero eso no evita que a uno eso le parezca un procedimiento irracional. La única forma que existe para financiar ese sobrecoste es subir el precio para incrementar el margen. Eso es lo que se ha hecho, ése ha sido el error. Al final, el libro no deja de ser un producto de consumo y no un artículo de lujo.

En un escenario de superproducción ─cada vez se editan más títulos y se venden menos libros─, junto a una contracción de la demanda, el librero ha de incidir en su función de valorar, filtrar y aconsejar a sus clientes, algo que muy pocos hacen. Y no sólo eso. Debería de asumir también la labor de enseñarles a descargar un e-book, a comprarlo en Internet y a verlo en cualquiera de los dispositivos de lectura, es decir, incorporar el libro digital a su tienda como un complemento al libro impreso, en un afán de cambiar los hábitos de lectura ─y de aprendizaje: quizá eso sea lo más importante─, lo que probablemente para algunos será una herejía. Por eso, hablamos de una nueva definición.

Una librería que se limite a mantener el modelo actual tiene ese futuro incierto del que hablábamos al principio. Tendría que especializarse, reducir el número de volúmenes expuestos, limitarse a mantener existencias de los más vendidos y, al mismo tiempo, garantizar la disponibilidad de cualquier título en un plazo máximo de 24 horas, para lo cual tendría que contar con el soporte de un distribuidor local con reparto expreso, a la manera en que funcionan las centrales farmacéuticas.

Se trataría de que el librero creara una red social en la que él expusiera sus opiniones sobre las últimas novedades, recomendara los títulos más sugestivos en cada género y tuviera una comunicación interactiva con sus abonados ─lo cual le permitiría conocer sus aficiones─, un núcleo de clientes cautivos que convendrían en utilizar ese canal para adquirir el libro cuyo contenido les ha atraído y de hacer el pedido, cualquiera que fuere el formato, para recogerlo en la tienda si es físico ─con ese plazo de 24 horas, si no lo tiene en stock─, o para descargarlo de la red si es digital, en ambos casos, a través de su sitio en Internet.

¿Sabías que el 36,6% de las librerías tienen web propia (aunque supongo que muy pocas estarán concebidas como redes sociales)? ¿Sabías que el 20% de los que compraron un libro en 2010 consultaron en Internet antes de hacerlo? Pues este porcentaje es todavía pequeño, ya que el ROPO (Research Online Purchase Offline) supone un 60% de las ventas de productos de gran consumo, es decir, un 60% de la gente elige antes el producto en la red y lo compra luego en su establecimiento favorito, frente a un 20% que lo hace directamente online (tienda virtual) y otro 20%, exclusivamente offline (tienda física). ¿Se llegará con el libro a esos porcentajes?

El futuro de las librerías (1)

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 03-11-2011

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Predecir el futuro es un ejercicio arriesgado. ¿Podrá el libro digital imponerse al libro impreso, como auguran los entendidos y avala la evolución de ventas en cada uno de los sectores? La respuesta es ambigua ─al menos a corto plazo─, los dos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Lo que sí parece evidente es que, durante mucho tiempo, los dos formatos tendrán que convivir, repartirse el mercado y adaptarse a las peticiones del cliente. El resultado final dependerá de cómo cada uno se adecúe a las exigencias de la demanda.

Claro que muchas veces las estadísticas son engañosas: las ventas de libros en papel empezaron a decrecer bastante antes de que irrumpiera el libro electrónico:

  • Primero, porque la educación que recibe la juventud no está orientada a las humanidades, se limita a fomentar el conocimiento teórico y producir profesionales bien preparados para atender las necesidades del mercado de trabajo (lo cual es loable, es el papel que la sociedad moderna asigna a la universidad).
  • Segundo, porque la plebe es incapaz de librarse de esos programas basura que, de manera casi generalizada, nos depara la televisión, reduciendo el tiempo de lectura de los ciudadan@s y recortando sus facultades para disfrutar de un relato con cierto contenido intelectual.
  • Tercero, porque el precio que había que pagar por un libro ha sido, hasta hace poco, tan elevado que, en numerosas ocasiones, retraía al público de tan noble propósito, como es comprar un libro.

Fijaos que estoy hablando en pretérito y no en presente: me da la impresión de que las librerías han bajado los precios. No sé si esto es una apreciación objetiva o más bien una dilección. Si es verdad, vamos por el buen camino, los libreros se han dado cuenta del peligro que les acecha y han optado por escuchar la voz del comprador.

Esta actitud debería de ir acompañada de un nuevo ordenamiento en toda la industria editorial ─editores, promotores, distribuidores y puntos de venta─, para achatar la pirámide y hacer que el libro llegue directamente desde el escritor al lector ─desde el productor al consumidor, ¿os suena?─, eliminando la cadena intermedia que no aporta valor, de manera que el precio final sea proporcionado. En esta transformación, se me ocurre que la figura del “agente literario” debe jugar un rol determinante y convertirse en el protagonista único interpuesto entre el autor y la librería.

Los escritores ─no me refiero aquí a los consagrados, sino a los diletantes, los de “a granel”, con mérito suficiente para crear una obra digna capaz de despertar el interés de un público exigente que huye del “best seller”─ tendrán que acostumbrarse a cofinanciar la publicación de su obra ─esto le obligará a limitar su extensión a no más de 300 páginas, mejor 200─ y dejar el resto en mano del agente, que será el que contacte con las librerías, el que administre la parte comercial, sin renunciar por supuesto al formato digital con el que, como hemos dicho al principio, tendrá que convivir durante unos cuantos años.

Aun así, el futuro de las librerías es incierto. La metamorfosis tendría que ser más profunda, la concepción actual del negocio no parece razonable, habría que plantear otro modelo de organización más apropiado, abierto a las nuevas tecnologías, más en consonancia con el tiempo en que vivimos.                

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