Microrrelato. Dolores zeugmáticos

El título nos da el tono con el que está escrita la historia: pura ironía, lingüística y semántica, muy del gusto de Cabrera Infante.

Salió por la puerta y de mi vida, llevándose con ella mi amor y su larga cabellera negra (Guillermo Cabrera Infante).

Este microcuento pertenece a Exorcismos de esti(l)o (1956) donde tiene cabida la parodia, los juegos verbales y el estilo en sí. Se trata de un libro de “ensayos” que no solo discute sino también ensaya un método creativo sobre su tema, el lenguaje y la escritura. Cabrera Infante es un autor reconocido por su afán de experimentación lingüística con una prosa de gran agudeza, llena de ironía, donde el hipérbaton, el uso de coloquialismos cubanos, las referencias musicales, el humor y los intertextos son sus señas de identidad.

En cuanto al micro que tenemos entre manos, pongamos el foco en la belleza de la imagen que nos transmite: esa mujer con la melena al viento saliendo con gran decisión de una casa. ¿Cómo lo consigue? Pues asociando conceptos con imágenes para producir un efecto sorpresa. La escritura y la imagen siempre han hecho un tándem perfecto. Y aquí lo vemos claramente: una historia de una despedida en forma de microrrelato que nos lleva a la congelación de la imagen en nuestra retina.

Cabrera Infante ha utilizado la técnica narrativa de la descripción y el zeugma que, como su etimología griega indica, actúa de yugo o lazo uniendo dos elementos bajo una misma palabra. En realidad, es una figura literaria emparentada con la elipsis; se omite una palabra que previamente se ha enunciado en la primera parte de la oración, consiguiendo, en la segunda, efectos o juegos de palabras interesantes.

Ampliamos la explicación aludiendo, como no podía ser de otra manera en un texto de este escritor, al ritmo. Viene dado por la utilización de los dos verbos de movimiento que encabezan cada parte de la oración, que en sí misma es un zeugma cada una (salió por la puerta y salió de mi vida; llevándose mi amor y llevándose su cabellera). Si ajustamos el zum, comprobamos que los elementos que une cada verbo mediante la conjunción copulativa “y” pertenecen a dos categorías: a la de lo abstracto y a la de lo concreto. Estos paralelismos consiguen el objetivo de marcar un ritmo claro y crear esa sonoridad que se alarga hasta después de finalizar el microcuento.

Por último, hablemos del maravilloso título, de ese juego de palabras que consigue que el dolor permanezca y perdure tanto como esa imagen a la que nos hemos referido, Si en una minificción el título siempre es importante, en esta mucho más, porque nos da el tono con el que está escrita la historia: pura ironía, lingüística y semántica, muy del gusto de Cabrera Infante.

 

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