Hoy hace 50 años murió Hemingway

Categoría (Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 02-07-2011

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Fue un testigo excepcional de las dos guerras mundiales y también de la Guerra Civil en España que cubrió como corresponsal en Madrid. Autor de cinco novelas y multitud de relatos cortos, fue un hombre preocupado por reflejar la influencia nefasta que la guerra produce en la condición humana.

Su estilo de párrafos cortos y diálogo rápido, fácil de ser leído, le hicieron popular entre sus lectores, que muchos escritores intentaron imitar y que muy pocos lo consiguieron. Recibió el premio Nobel en 1954.

Si yo tuviera que opinar sobre cuál ha sido la mejor de sus obras, me quedo con “El Viejo y el Mar” (1952), una novela corta que yo leí de joven y que me llegó a subyugar. Hace apenas ocho años que tuve la oportunidad de visitar “Finca Vigia”, el lugar en que escribió este relato que recibió el premio Pulizter 1953, en un viaje de regreso que hice de Santa Clara a La Habana, para conocer Varadero.

Otro de las grandes novelas de Hemingway es “Por quién doblan las campanas”, escrita en 1940, cuenta una historia preciosa de la Guerra Civil Española, en la que intervienen personajes heroicos junto a algún otro cobarde, para al final lanzar un canto al amor y a la importancia de guardar la dignidad por encima de cualquier otra cuestión. Por el contrario, me parece que “Fiesta” (1926) no es lo mejor que él ha escrito. En “Adiós a las Armas” (1929) tan sólo apunta.

Hemingway se suicidó en 1961. Un año antes, abandonó definitivamente Cuba para recluirse en su residencia de Ketchum (Idaho). Al poco tiempo, se publicó su última novela “Paris era una fiesta”, una jovial representación de sus años de juventud en la capital francesa, en la que convivió con un grupo de escritores estadounidenses como Gertrude Stein, Ezra Pound, Hohn Dos Passos y F. Scott Fitzgerald.

 

El periodismo se reinventa

Categoría (El mundo del libro, Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 20-06-2011

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El pasado viernes 3 de junio, dentro de la Feria de Madrid, se celebró una rueda de prensa para presentar el nuevo sello editorial Clave Intelectual, sucursal de la prestigiosa editorial argentina Capital Intelectual, que tiene previsto lanzar a lo largo del año veinte títulos de nueva creación, el primero de los cuales es “La explosión del periodismo”, escrito por el periodista, profesor y semiólogo Ignacio Ramonet, un profundo ensayo sobre la situación actual de la prensa.

El periodismo se reinventa

En la presentación, intervinieron tres personajes de excepción: Además del propio Ramonet,  el intelectual y columnista Sami Naïr y la periodista Ana Pastor. Los tres analizaron la crisis que afecta hoy al periodismo como consecuencia de la irrupción de Internet y sus derivados.

¿Van a desaparecer los diarios? Se pregunta Ramonet. Es muy poco probable. Internet no sustituirá a la prensa escrita, igual que la televisión no ha sustituido a la radio ni al cine, ni éste al teatro ni a la ópera. Pero es casi seguro que, a corto plazo, en Europa desaparecerán muchos periódicos, como ya ha ocurrido en EE.UUU., y otros tendrán que reajustar sus plantillas, con lo cual se producirá una pérdida de calidad que el ciudadano percibirá. La inseguridad informativa creará un estado de opinión reclamando rigor y la prensa tendrá que reinventarse, aun a instancias de perder instantaneidad. Los periódicos que sepan conservar su credibilidad y mantener su exigencia de calidad no desaparecerán.

Por su parte, Sami Nair reflexionó sobre la enorme cantidad de información que los ciudadanos reciben hoy en día y la dificultad que encuentran para seleccionar lo que les interesa de verdad para concluir con la siguiente afirmación: “Nunca hemos estado en un momento tan apropiado para el desarrollo de un periodismo inteligente”. Toda crisis ofrece una oportunidad para el que la sepa aprovechar… y eso ocurre en todos los ámbitos de la sociedad.

 

Javier Otaola presenta “La logia y la ley del deseo”

Categoría (Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 18-06-2011

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El día 20 de junio a las 19:00 horas, el profesor Joseba Arregi presentará en la FNAC de Bilbao el libro “La logia y la ley del deseo” de Javier Otaola

Sinopsis. En este libro se trata una doble visión de la masonería: por un lado como método de crecimiento personal y búsqueda interior alrededor de la metáfora de la construcción; y por otro, la de llegar a producir un pensamiento mediador en la sociedad, capaz de establecer puentes, abrir puertas y ventanas entre hombres y mujeres de diferentes horizontes espirituales o políticos. Cuando Javier Otaola habla de “La ley del deseo”, se refiere a que “establece que nuestro ser llega a tener la hechura de aquello que deseamos”.

El autor. Javier Otaola nació el 20 de febrero 1956 en Bilbao. En 1967 se licenció por la Universidad de Deusto, de cuya relación con los jesuitas ha heredado una espiritualidad barroca y herética que ha ido madurando con la lectura de novela negra y teología luterana.

Ejerció como Abogado de los Colegios de Bilbao, Vitoria y Madrid en el periodo 1978-1982. Su afición a la novela policíaca y la búsqueda de emociones fuertes le llevó a ser Profesor de Derecho en la Academia de la Ertzaintza o Policía Vasca. Ha sido Letrado de los Servicios Jurídicos del Gobierno Vasco desde 1982.

Sus inquietudes filosóficas y asociativas le animaron a iniciarse en 1981 en la Logia “La Tolerancia” de Bilbao. Llegó a ser Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica Española y es también Miembro del Supremo Consejo Masónico de España 33º.

Javier Otaola es miembro de AEE-EIE (Asociación de Escritores de Euskadi) y participa además en otras asociaciones como Gesto Por la Paz, Ayuda en Acción España, Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. Es colaborador habitual de “El Correo”, “El País” y de la revista “Claves de Razón Práctica”.

Hoy se cumple el 25º aniversario de la muerte de Borges

Categoría (Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 14-06-2011

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Tal día como, hace veinticinco años, murió en Ginebra Jorge Luis Borges, uno de los escritores más celebrados de la literatura universal. Su obra es una fuente inagotable de inspiración para muchos escritores que han sido capaces de leerla. Su forma de escribir tan erudita es, a la mismo tiempo, creativa y de una gran calidad literaria.

No es menos cierto que leer a Borges no resulta fácil. No conviene penetrar en su inmensa obra con la misma intensidad que podrías emplear para acceder a un autor convencional, a un autor de ficción que acaba de escribir el último éxito de ventas que inunda las librerías. No, Borges es otra cosa. Yo intenté hacerlo así y pronto desistí… hasta que alguien me lo advirtió. Borges es como la Biblia… para tenerlo en la mesilla y leerlo de a poquitos; todos los días, un cuarto de hora, media hora a lo sumo. Si le entras así, ya no sales… te harás adicto,

Se presta a ello porque su estilo es fraccionado y las historias en prosa que cuenta son cortas, a mitad de camino entre el ensayo y el relato breve. Yo me hice con sus Obras Completas, una edición de 2005 de RBA Coleccionables. Son dos tomos de más de mil páginas y acabo de terminar el primero… he tardado más de un año en leerlo, a una media de tres páginas por día después de comer, antes de que me entrara la modorra.

Quizá Borges no es un escritor para el gran público; es más un escritor que necesita un lector minucioso y atento capaz de realizar un esfuerzo intelectual notable para disfrutar del placer de su lectura.

Borges es ante todo un fabulador, un falseador de historias ya escritas, capaz de interpretar a su antojo los personajes y hacerlos al gusto de su fantasía. En ese sentido, me ha llamado la atención la enorme cantidad de libros y documentos que ha tenido que leer este hombre a lo largo de su vida: su cultura era amplísima y se extendía a numerosos dominios del saber. Y eso que se quedó ciego a los 55 años.

Como afirmaba Fernández Mallo, Borges es “el grado cero de la literatura”. Mallo ha compuesto un remake de “El hacedor” y dice que cuando leyó el original con 18 años se le abrió un mundo desconocido. Exacto, esa frase lo resume todo: “Borges te abre a un mundo desconocido” que si, al principio cuesta un poco entender, termina luego por ser familiar y hacerse entrañable. Hay que leerlo con lápiz y papel y apuntar lo que nos sorprenda, lo que más se aproxime a nuestro imaginario, para luego recordarlo y volverlo a leer… seguro que es mucho.

Quizá algunas veces, Borges se pasa en sus disquisiciones filosóficas  y peca de sofisticado, en el sentido de adulterar con sofismas los razonamientos de los grandes pensadores del siglo XIX y anteriores. Lo mismo hace en el campo de la teología para llegar a conclusiones que sólo pueden ser permitidas en el terreno de la lírica. Pero a un personaje como Borges, los dioses todo le permiten…

Fernando Aramburu publica “El vigilante del fiordo”

Categoría (Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 12-05-2011

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Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) está ya considerado como uno de los narradores españoles más importantes de su generación, por la variedad de sus creaciones, lenguaje exquisito y amplio imaginario, lo que le ha permitido obtener premios como el Ramón Gómez de la Serna 1997 y el Euskadi de literatura 2001. Ha escrito cinco novelas: Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000), El trompetista del Utopía (2003) —llevada al cine con el título de Bajo las estrellas—, Bami sin sombra (2005) y Viaje con Clara por Alemania (2010), además de varios cuentos que le han reportado diferentes galardones.

El “vigilante del fiordo” ofrece ocho relatos breves en los que Aramburu nos describe la situación de pesadilla que asedia a un funcionario de prisiones y la atmósfera claustrofóbica que sufre destinado a una inhóspita cabaña solitaria, en las orillas de un fiordo noruego, con la misión de alertar de la presencia de terroristas en la zona. Con este nuevo título, el escritor donostiarra sigue la estela del relato breve, tras “Los peces de la amargura” (junio 2009).

 

¡Qué país Miquelarena!

Categoría (Estafeta literaria, General, La fiscalidad del escritor) por Manu de Ordoñana el 28-04-2011

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Recuerdo que, en mis años mozos, muchas gentes que se preciaban de poseer una cierta cultura solían utilizar con frecuencia la expresión “qué país Miquelarena” para reflejar la resignación que padecían algunos por las desdichas que afectaban ─y afectan─ al país en que les tocó vivir.

La frase pertenece al escritor irunés Pedro Mourlane Michelena, que la pronunció delante de su amigo, el periodista bilbaino Jacinto Miquelarena, ambos vividos en la primera mitad del siglo XX. Nadie discute la autoría, pero sí el momento y la causa. Se cuentan distintas versiones sobre el porqué del comentario, aunque todas coinciden en el fondo, relacionado al parecer con una guindilla picante y la intención de uno de metérsela a otr@ por el culo.

Yo, sin embargo, soy un poco escéptico sobre esa historia. Me cuesta creer que un motivo tan zafio haya sido capaz de inspirar una sentencia tan elocuente. La enciclopedia Auñamendi afirma que la locución está contenida en una carta que Mourlane dirigió a su paisano Miquelarena. Sería cuestión de investigar esa carta para conocer la verdadera razón del lamento del escritor irunés.

El caso es que el proverbio ha salido de nuevo a la palestra a consecuencia de un par de artículos aparecidos en el mes de marzo en El País que hacen referencia a él, uno de Juan Cruz y otro de Juan A. Ríos. Como yo lo he utilizado un par de veces en este blog ─porque creo que tiene mucho valor para proclamar la incompetencia de nuestros dirigentes─, me ha parecido conveniente ofrecer al lector una explicación… aunque quizá sea innecesaria, ya que la expresión contiene el carácter suficiente como para que cada uno la interprete a su real gana. 

Miquelarena, a pesar de su calidad periodística, no ha dejado más recuerdo para la historia que esa famosa frase. Así él ─con el gran sentido del humor que poseía─  se lamentaba ante Sánchez Mazas diciéndole: «Ya ves, querido Rafael, al final voy a deberle la posteridad a Mourlane». Así ha sido.

 

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