Conseguir un patrocinador que financie tu novela

Categoría (General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 04-02-2010

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Será la primera ocurrencia que afluirá a tu mente cuando hayas concluido la primera novela. ¿Podré conseguir una subvención de la Administración para publicarla? ¿Encontraré una institución que financie la edición? Tarea inútil o casi… si se trata de una novela. Es verdad que existen entidades culturales que patrocinan la publicación de trabajos de carácter científico, histórico, sociológico, étnico, etc., (departamentos de cultura de ayuntamientos y diputaciones, cajas de ahorros, algunos bancos, universidades, museos, bibliotecas y demás). Pero obtener financiación pública para editar una novela es poco menos que imposible.. aunque lo puedes intentar. Pero ¿y en el sector privado? Veamos…

Analicemos el siguiente fenómeno: En todas las poblaciones, existen numerosos equipos de jóvenes que practican un determinado deporte de grupo y participan en una competición, cuyo presupuesto está cubierto en todo o en parte por algún establecimiento local (generalmente bares, tiendas y empresas pequeñas), sin ningún afán de lucro, ya que su efecto publicitario es muy reducido, casi nulo. Son ayudas a fondo perdido de entre mil y tres mil euros cada año. Si esto es así, ¿no puede un escritor ─incluso con mejores argumentos─ convencer a un sponsor para que le financie una novela? Estamos hablando de un importe en torno a los dos mil euros, que es lo que cuesta imprimir 500 ejemplares de un libro de 300 páginas en formato 21×15 cm.

El patrocinio privado ha sido un recurso poco utilizado en el mundo literario; pero eso no es razón para que un escritor sin recursos descarte esa posibilidad. Y no me refiero a topar con un mentor protector de artistas desvalidos, porque eso sería un milagro. Me refiero a otro tipo de mecenazgo. Enfoquemos la cuestión desde dos puntos de vista:

1.- Proponer a una entidad privada que financie la publicación del libro y cederle la propiedad de la edición, a cambio de recibir el autor una remuneración económica o la entrega de un determinado número de ejemplares. Hay algunos ejemplos:

  • Hace algún tiempo, una cadena de hoteles publicó una serie de relatos para ofrecer gratis a sus clientes. ¿Sería absurdo sugerir a un hotel de nuestra ciudad la creación de una pequeña biblioteca con libros de escritores locales para ofrecer gratis a sus clientes?
  • Una compañía de autobuses convocó el año pasado un certamen de cuentos y acaba de publicar un libro con el relato ganador y los doce finalistas. ¿Costaría mucho convencer a una empresa de transporte público o a una agencia de viajes para que financie tu libro y lo regale a los viajeros que compren un billete de cierto importe?
  • Algunos diarios ofrecen a los compradores del suplemento semanal la posibilidad de comprar un libro a un precio reducido. ¿Por qué no proponer tu libro a un periódico local para que lo ofrezca en su edición dominical a un precio de tres o cuatro euros? Hasta podría ser rentable… El excedente no vendido quedaría en propiedad del autor.

2.- Hacer publicidad dinámica en la novela, citando expresamente nombres de establecimientos existentes o marcas comerciales que quieran promocionarse. ¿Te resultaría difícil incluir párrafos como éstos en momentos importantes de tu novela?:

─Quedamos en vernos en La Marina, un bar de moda en la calle Mayor que prepara un café cortado excelente. Una vez el dueño me explicó que el secreto estaba en utilizar leche pasteurizada La Vaca Verde muy caliente…

─La llevé a cenar a Casa Paco, un restaurante que tiene un gran encanto y una excelente cocina casera; pedimos (lo que sea)… y, para beber, un Viña Arturo cosecha del 2001, mi vino preferido…

─Era mi primera entrevista de trabajo y no tenía ropa adecuada. Me fui al centro y entré en Peter’s, un establecimiento reputado como el mejor de la ciudad en moda hombre. Compré un traje Fortuny de color gris, una camisa blanca, una corbata verde con motivos granates y unos zapatos Cardol de diseño moderno…

¡Claro que sí! Eso es muy sencillo. Y ahora, ¿no serías capaz de obtener cien euros por cada una de las siete menciones comerciales que has metido en el texto de tu novela? Creo que no es complicado, si eliges firmas de tamaño adecuado, de carácter local y de contacto fácil con el propietario o persona responsable. Este tipo de publicidad ya lo hacen los productores de cine, cuando el protagonista de la película se mete en un coche lujoso y curiosamente la cámara se recrea en la parte delantera del vehículo en la que luce una estrella de tres puntas inscrita en una circunferencia de metal cromado. Lo mismo, pero a escala reducida…

¡Que dura es la vida del escritor!