Si los ángeles fueran epicenos…

Categoría (Cultura y democracia, General) por Manu de Ordoñana el 16-03-2012

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Durante los últimos años, algunas instituciones españolas como universidades, comunidades autónomas, sindicatos y ayuntamientos han elaborado recomendaciones para eliminar el lenguaje sexista en sus publicaciones y evitar frases como éstas: “El trabajador debe exigir sus derechos” o “el alumno deberá asistir puntualmente a clase” en las que se admite que el masculino es extensivo a las mujeres. Aquí, En Euskalherría, no olvidamos cómo el lendakari Ibarretxe utilizaba siempre los dos géneros en sus intervenciones públicas para referirse a los “vascos…”, añadiendo siempre a continuación “…y las vascas”.

Pues bien, al parecer, la Real Academia Española ha decidido llamar la atención a dichas instituciones por editar guías para el uso de lenguaje no sexista, por contravenir normas dictadas al respecto por la propia RAE, infringir reglas gramaticales y hollar léxicos firmemente asentados en el lenguaje popular. En su opinión, no hay discriminación en las expresiones construidas con el masculino para abarcar los dos sexos y sólo admiten el desdoblamiento en casos muy específicos como “No tiene hermanos ni hermanas” sin explicar en qué consiste esa especificidad. Está claro que la RAE admite que lo masculino está por encima de lo femenino y no hay necesidad de cambiar nada. A lo largo de sus tres siglos de historia, la Academia ha acogido en su seno a tan sólo siete mujeres.

El informe, redactado por Ignacio Bosque y suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el jueves, 1 de marzo de 2012, ha levantado una enorme polvareda entre los lingüistas por un lado ─que ven cercenadas sus competencias─ y los ciudadanos por el otro, partidarios de que su intervención no procede para determinar si los usos verbales son sexistas o no.

El autor afirma que existen numerosos recursos lingüísticos que permiten deshacer los casos de ambigüedad o de posible falta de precisión en la referencia a grupos de personas y propugna utilizar ciertas expresiones que obvien el problema:

  • “Quien lo vea” en lugar de “el que lo vea”.
  • “Acceder a las plazas de Profesorado no Asociado” en lugar de “acceder a plazas de Profesores no Asociados”.
  • “La población española irá a las urnas el próximo domingo” en lugar de “Los españoles irán a las urnas el próximo domingo”.
  • “Consulta médica” en lugar de “consulta del médico”.
  • Juan y María viven en compañía” en lugar de “Juan y María viven juntos”.

La mayoría de la gente admite la necesidad de promover cambios sociales para evitar la subordinación de la mujer, pero no creo yo que un cambio en las prácticas lingüísticas sirva para implantar una sociedad más igualitaria. Da la impresión de que todo este debate sólo va a servir para marear la perdiz (por cierto, un epiceno con formato femenino), un defecto muy propio del carácter hispano. Si los ángeles fueran epicenos, dejaríamos de discutir acerca de su sexo. Quizá entonces encontraríamos tiempo para abordar cuestiones de más enjundia.

Y si de verdad hubiera que hacer algo, yo me pregunto si no sería más prudente abordar la cuestión en su origen. ¿Es en realidad necesaria la distinción de los dos géneros? ¿No sería mejor instituir el epiceno? ¿No sería más fácil utilizar la misma palabra y la misma terminación para designar tanto al macho como a la hembra? Esta fórmula ya existe en algunas lenguas, como en la nuestra, el euskera, y todavía la sangre no ha llegado al río.

Para terminar, algunas reflexiones dentro del género eutrapélico:

  • Dios creó a la mujer. Si Dios es todo Él masculino: ¿cómo se le ocurrió hacer algo diferente a su propia esencia?
  • Los árboles son masculinos y las frutas femeninas. Y sin embargo, ¿por qué la higuera es femenino y el higo, masculino?
  • El monte es masculino y tiene un sentido, solemne, majestuoso. Montaña es femenino y tiene otro, escabroso, misterioso.

A saber…

El escritor y la autogestión

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 14-02-2012

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Siempre se ha dicho que, en tiempo de crisis, surge la oportunidad para un emprendedor espabilado. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo hoy en el mundo de la cultura, en el que están apareciendo artistas que alcanzan la fama a través de la autogestión, al asumir todo el proceso productivo de su obra, con objeto de reducir costes y llegar directamente al consumidor final sin necesidad de intermediarios, para ofrecerle así un producto hecho enteramente a su gusto y a un precio razonable.

Si eres capaz de componer una canción e interpretarla con una guitarra, hay empresas que, por un precio asequible, transforman tu música en una grabación profesional acompañada de batería, bajo, teclado e instrumentos de viento, para que luego tú la puedas promocionar a través de Internet. Un artículo de Benjamín Prado aparecido en “El País” el 21/01/2012 presenta varios ejemplos del artista hecho a sí mismo, como el del cantautor Pablo Alborán, que en solo diez meses, pasó de tocar en bares de poca monta a llenar polideportivos, gracias a los videos que colgó en YouTube con audiencias millonarias.

Esta fórmula es cada vez más utilizada por los escritores para vender sus nuevos títulos, incluso algunos de los ya consagrados. ¿Por qué un autor ha de ceder a su editor todos los derechos de su obra a cambio de recibir tan sólo un diez por ciento de los ingresos obtenidos, tanto por la venta del libro en papel como en formato digital? Hoy no es difícil hacértelo todo tú: escribir la novela, publicarla y venderla a través de los canales de distribución que te proporcionan las nuevas tecnologías.

Para eso está Internet, el territorio en el que triunfa el talento sin necesidad de invertir mucho dinero. La web te permite prescindir de los intermediarios o, al menos, reducir los eslabones de la cadena que te conducen al usuario final. Es aquí donde tú lo puedes hacer todo, escribir la novela, publicarla y asumir la mercadotecnia. Se acabó la época de la especialización, sé libre y hazlo todo tú solo. El hombre hecho a sí mismo vuelve a estar de moda, la prensa jalea a los artistas que se hacen famosos por su cuenta. Atrévete a adquirir unos mínimos conocimientos informáticos y sumérgete en la red, hay cosas que verdaderamente merecen la pena de ser descubiertas… disfruta de la vida.

Existen un buen número de editores digitales que están dispuestos a colgar tu libro en la red o a publicarlo sobre pedido; otros te ofrecen el servicio de dónde y cómo hacerlo para que no cometas errores ─hay que tener cuidado con las cláusulas del contrato que te obligan a aceptar, ya que pueden incluir algún tipo de exclusividad que, más tarde, limitaría tu independencia si algún día alcanzas la gloria─; otros te ayudan a presentar tu trabajo en el concurso literario más adecuado a su valor. Estos profesionales saben cómo eliminar las barreras tradicionales y acercar tu obra al público, incluso asesorarte a bien utilizar las redes sociales para adquirir notoriedad.

Incluso podrías acceder al mercado internacional a través de portales virtuales con presencia en el ámbito de habla hispánica, como Amazon y Barnes & Noble. El primero acaba de desembarcar en España y te ofrece la posibilidad de incorporar tu libro en formato digital o venderlo en papel ─si te has atrevido a publicarlo por tus propios medios─, para lo cual te ofrece la posibilidad de anunciarlo en su biblioteca, cobrar si recibe un pedido y darte las coordenadas del cliente para que tú se lo envíes directamente.

Y ahora, parece que Google lanza una nueva plataforma de Google eBooks en España, un servicio que ya funciona en EE UU desde 2010 y que permite habilitar tu libro de forma individual y promocionarlo gratuitamente, eligiendo los territorios en los que quieres venderlo. Para ello tienes que abrir una cuenta de afiliación y hacer clic en la pestaña “Google eBoks”. Si abres este enlace, puedes registrarte pinchando en la pestaña en rojo de la parte superior derecha y operar a continuación.

El Mataburros. Exhuberante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 09-02-2012

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Exuberante es otra de las palabras que induce a cometer el error de escribirla con “h” intercalada, lo mismo que “exorbitante” y “exultante”, en expresiones como “una vegetación exuberante”. Según el DRAE, su significado es “muy abundante y copioso”. El María Moliner ofrece otro muy parecido: extraordinario, abundante o rico en sí mismo o en la cosa que le es propia.

Exuberante procede del verbo latino “exuberare” (abundar mucho), formado por el prefijo ex- (que añade a la palabra o raíz a que se antepone la idea de sacar o poner fuera) y uberare (ser fértil en frutos) que, a su vez, proviene de uber, uberis (ubre, teta, mama), del que se ha formado el adjetivo uberrimus (ubérrimo) para expresar lo que es fecundo, fértil y abundante. De ahí que Manuel Seco, en su “Diccionario su dudas y dificultades de la lengua española” sea más atrevido al atribuir una interpretación más laxa: Extraordinariamente abundante, de formas muy acusadas o llamativas (generalmente aludiendo al pecho femenino), como Beyoncé, exhuberante y voluptuosa en rojo pasión en sus primeras fotos tras dar a luz.

Los sinónimos de exuberante son: “abundante”, “abundoso”, “copioso”, “frondoso”, “generoso”, “lujuriante”, “opulento”, “pletórico” y  “profuso”. Los antónimos: “corto”, “deficiente”, “escaso”, “exiguo”, “precario”, “pobre”, “ralo”, “raquítico” e incluso “ridículo”.

Escribir exuberante con la “h” intercalada es una falta de ortografía que aparece a menudo en la prensa. Si entras en la hemeroteca del “Diario Vasco” de Donostia-San Sebastián y haces una búsqueda con “exhuberante”, encontrarás 58 resultados en la colección que aloja sus publicaciones desde el año 2006, mientras que si lo haces con “exuberante”, encontrarás 205 resultados, con lo cual el diario decano de la ciudad escribe mal esa palabra una de cada cinco veces.

En su edición correspondiente al 02/05/2009 y bajo el título “Scarlett Johansson es la actriz de Hollywood con el mejor escote”, el cronista escribe lo siguiente: “A pesar de las dietas y las larguísimas sesiones de entrenamiento, su escote no parece haber perdido ni un ápice de atractivo. Ni la exhuberante Salma Hayek ni Halle Berry han conseguido desbancar a Johansson, que siempre se ha mostrado encantada con sus pechos. «Nunca me operaría. Recibo cumplidos gracias a ellos y se lo tengo que agradecer a mis padres», ha señalado la joven”.

También “El País” se apunta al carro y, en su edición del 3 de febrero del 2012 (hace tan sólo seis días), con el título de “Pasen y vean el show de Arroyo”,la periodista Elsa Fernández-Santos nos informa sobre una particular exposición que se celebra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, basada en la dispar colección de objetos que a lo largo de su vida ha creado y coleccionado el artista Eduardo Arroyo:

“La exposición se completa con un singular proyecto audiovisual: una película titulada Arroyo. Exposición individual, en la cual se recoge la conversación de 24 horas de duración entre el pintor y el editor Alberto Anaut, que hace las veces de director de una pieza que pone en bandeja la personalidad ágil y exhuberante del artista. El filme se proyectará íntegramente mañana, día de la inauguración, desde las 22:00 hasta las 22:00 del día siguiente y fragmentado durante el resto de la semana.

El ACTA. Jaque a la libertad en Internet

Categoría (Derechos de autor, General) por Manu de Ordoñana el 04-02-2012

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Es significativo el revuelo que se ha producido en la comunidad de internautas a consecuencia del cierre del portal de Megaupload. No se trata de defender aquí la piratería salvaje que ha practicado la empresa secuestrada por el FBI. En verdad, lo que hacía era lucrarse de forma exorbitante a costa de la propiedad intelectual de terceros, sin aportar absolutamente nada a la cultura, ni siquiera la gratuidad de sus servicios, ya que la descarga de sus contenidos estaba condicionada al pago de una cuota, sin la cual penalizaban al usuario con la velocidad y con la imposibilidad de bajar dos archivos  al mismo tiempo.

Lo que preocupa al ciudadano es lo que se esconde detrás de esta actuación. El cierre se ha producido días después de las protestas que surgieron en EE UU contra la ley SOPA, una norma que contempla el cierre de una página web sin orden judicial y obliga a los proveedores de internet a vigilar los archivos que almacenan. El Departamento de Justicia ha asegurado que esta operación nadie tiene que ver con las protestas, negando la existencia de un plan orquestado para clausurar páginas web de alojamiento y descarga de archivos. Cuando el río suena…

Y preocupa también la forma en que se ha hecho. La investigación comenzó hace dos años, por iniciativa del Centro de Coordinación Nacional para la Protección de la Propiedad Intelectual del FBI y ha sido un jurado de Virginia el que ha aceptado los cargos y ordenado las detenciones que se efectuaron tanto en EE UU como en Nueva Zelanda. Al parecer, la legislación americana arroga su jurisdicción al ámbito internacional en todo lo que se refiere a Internet.

Dicho esto para abrir boca, viene ahora el plato fuerte… veamos de qué se trata: El ACTA (Acuerdo Comercial Anti-Falsificación, por sus siglas en inglés) es un acuerdo comercial de carácter voluntario para proteger la propiedad intelectual y las reproducciones fraudulentas, una iniciativa que, de llevarse a cabo, amenaza seriamente la libertad en Internet, ya que:

  • Introduce la censura de las páginas webs que molestan al poderoso.
  • Restringe el acceso a los contenidos que estén protegidos por derechos de autor.

El ACTA se ha negociado en secreto por un puñado de países ricos (Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur y Corea del Sur) y las grandes corporaciones multinacionales. Varias agencias gubernamentales han reconocido haber participado en las negociaciones, pero se han negado a hacer público el borrador del tratado, con lo cual se ignora su contenido. Lo que sí se sabe es que aspira a crear su propio cuerpo de gobierno, fuera de las actuales instituciones internacionales, un organismo opaco autorizado a vigilar todo lo que se hace en la red y a imponer sanciones a los infractores por actos tan simples como compartir un artículo de periódico o subir el video de una fiesta con música protegida por derechos de autor.

En estos momentos, la Unión Europea está decidiendo si ratifica o no el ACTA. La UE ya se opuso anteriormente a este tratado, pero ahora algunos miembros del Parlamento Europeo están titubeando. Sería conveniente sacarles de dudas. Es muy posible que si la UE no se adhiere al proyecto, este ataque global contra la libertad de Internet podría fracasar. Si quieres colaborar a frenar esta iniciativa, te recomiendo que visites la web de Avaaz, una organización civil internacional que promueve el activismo en asuntos como el cambio climático, los derechos humanos y los conflictos religiosos, con más de once millones de miembros en todo el mundo. El objetivo es recoger dos millones de firmas para presentar su rechazo a este tratado en el Parlamento Europeo… ya están llegando a 1,6 millones.

El cierre de Megaupload: ¿Una actuación populista?

Categoría (Derechos de autor, General) por Manu de Ordoñana el 30-01-2012

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El pasado 19 de enero, El FBI suspendió el portal de Megaupload, un sitio en la red que ofrecía un servicio de alojamiento y descarga de archivos, a través del cual el internauta podía bajar a su ordenador o visualizar en línea cualquier tipo de archivo: películas, discos, fotografías, libros, etc., utilizando webs de enlace que incluían  índices ordenados de sus contenidos. La plataforma permitía el acceso a través de dos tipos de cuentas. Una era gratuita con ciertas limitaciones para su uso, como el número de archivos, su tamaño y la velocidad de descarga. La otra era Premium, sin restricción alguna, a cambio de una suscripción anual.

La web, creada el 21 de marzo de 2005 en Hong Kong, era el décimo tercer sitio más visitado del mundo, tenía 180 millones de usuarios registrados y era visible en 18 idiomas diferentes. Por su culpa ─según las autoridades norteamericanas─, la industria del ocio ha dejado de percibir 500 millones de dólares, aunque otras fuentes tan solventes como Harvard Business School y los gobiernos de Canadá, Suiza y Holanda aseguran que esa cifra es “irreal y tendenciosa”.

La demanda que han presentado los fiscales aporta cifras en consonancia con las de los daños que estima la industria. «Las personas acusadas eran miembros de una organización criminal internacional cuyos miembros se hallaban inmersos en infracciones criminales de los derechos de autor y lavado de dinero a escala masiva, ocasionando un daño a los dueños de esos derechos por valor de 500 millones de dólares y con un lucro propio de 175 millones de dólares». En una operación conjunta realizada en ocho países, la policía arrestó a los administradores de la compañía: siete en los Estados Unidos y cuatro en Nueva Zelanda. Los acusados se enfrentan a penas de prisión de hasta 50 años.

El creador de Megaupload, el alemán Kim Schmitz (Kiel, Alemania, 1974) es un personaje curioso. Conocido bajo el apodo de Dotcom, pesa más de cien kilos y tiene aficiones caras: coches deportivos, rubias despampanantes, jacuzzis, champán… Desde muy joven, supo aprovechar el boom de Internet para ganar dinero, no siempre de forma legal. A los 19 años, saltó los filtros del Pentágono, pirateó su red y pudo ver imágenes del palacio de Sadam Hussein. A los 20, le arrestaron por “espionaje electrónico”. A los 27, después de que dos de sus amigos murieran en el 11-S, amenazó públicamente a Osama Bin Laden y ofreció diez millones de dólares por información para cazar al saudí. Y ahora, con 37 años, acaba de ser detenido en Nueva Zelanda por dirigir “una organización criminal de dimensiones mundiales”.

La clausura de la web y el arresto de sus directivos se ha producido en un momento crucial en EE UU, después de las protestas que ha ocasionado la discusión de la ley antidescargas, conocida como la ley SOPA, pendiente de aprobación en el Congreso y en el Senado, cuyo objetivo persigue el robo de material protegido por derechos de autor, autorizando el cierre sin orden judicial de páginas web sospechosas de no respetar la propiedad intelectual.

Esta doctrina legislativa que permite a las autoridades el cierre de cualquier página web puede que sirva para frenar la piratería salvaje que la mayoría de los ciudadanos condenamos, pero no olvidemos que se presta a que se cometan abusos, a que los gobiernos impidan la circulación de noticias que no sea de su agrado, a que la industria cultural presione para suspender actividades que considere lesivas a sus intereses económicos, sin tener en cuenta los del usuario. La legislación tendría que limitarse a atender las denuncias que demuestren la ilegalidad de los contenidos y sólo cerrar aquellos enlaces que conducen a espacios protegidos, pero no permitir que se criminalice de entrada a los proveedores de archivos hasta que éstos demuestren su inocencia.

Porque, al final, esta conducta no sirve para nada. El cierre de una página web no restablece el equilibrio que ha de existir entre el derecho a la propiedad intelectual y la libertad de expresión que ofrece Internet. Por cada web que se cierra hoy surge mañana otra con tecnología más avanzada o en países donde la actuación judicial es más complicada ─si existen paraísos fiscales, pronto aflorarán los digitales─. Ya entiendo que el problema es difícil de solucionar, habría que afrontarlo de forma global y eso, por ahora, parece imposible. Hace mucho tiempo que la tecnología menosprecia la legalidad y burla la acción de la justicia.

El formato de tu eBook

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 25-12-2011

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Ya que estamos metidos en esta rebosante revolución digital, el escritor diletante tiene ahora una oportunidad para hacerse un hueco en el mercado. El número de dispositivos de lectura va a aumentar vertiginosamente en los próximos años y, por otra parte, están apareciendo numerosas editoriales digitales que te permiten colgar la última novela que has escrito a coste cero ─o casi─ para que el lector la descargue a un precio que tú previamente has decidido, precio del cual te corresponde un porcentaje que la editorial se encargará de liquidarte cada cierto tiempo, en función de las condiciones del contrato. Hasta aquí, todo perfecto.

El problema se plantea cuando tú eliges una plataforma cualquiera y quieres subir tu libro. Normalmente, el proceso de incorporación no es complicado, cada editorial tiene su procedimiento, pero suelen ser parecidos y, a poco que poseas algún conocimiento informático llegas casi siempre a puerto y consigues el esperado mensaje de “instalación concluida felizmente” o algo parecido.

Ya sabes que tienes que tener disponible la información que te van a pedir a lo largo del proceso: título de la obra, sinopsis, texto completo de la novela, datos del autor y seudónimo si lo tienes, foto del autor, imagen de la portada ─las dos en 72 ppp para que no ocupen mucho espacio─, diez o doce palabras descriptivas (palabras clave para que tu título aparezca en las primeras posiciones cuando el visitante teclea una o varias de esas palabras para buscar el libro que le interesa) y el nº de tu cuenta para que te transfieran las ganancias.

Te recuerdo que la sinopsis es una poderosa herramienta para tener éxito: si el comprador ha descubierto tu libro, querrá saber de qué va el asunto, así que tienes seis u ocho líneas para convencerle de que eso es lo que él está buscando. Tampoco hay que despreciar el diseño de la portada: muchas compras se deciden por cosas nimias o triviales.

Y ahora llegamos a lo importante: convertir el texto de tu novela a un formato compatible con el e-reader. Pero antes, quisiera darte un consejo: elimina las páginas iniciales que se incluyen en un libro impreso, con el título, la editorial, el ISBN y demás información que nada aportan, incluidas las páginas en blanco que aquí no sirven para nada. Se trata de que el lector, en cuanto abre el e-book, se encuentra de inmediato con el título de la novela en la primera línea, el nombre del autor en la segunda ─ambos con algún tipo de letra resaltada─ y el inicio del relato en la cuarta. Ni siquiera creo que hace falta incorporar la portada, aunque claro esto es una opinión muy particular…

Vamos con el formato del texto. Hasta ahora, se ha utilizado con éxito el formato PDF, fácil de convertir partiendo de un texto .doc escrito en Word. Pero eso ya no vale. Ahora, el texto tiene que ser visible en cualquiera de los dispositivos de lectura que hay en el mercado ─con anchos de pantalla diferentes─ y ha de permitir la lectura horizontal y vertical. El PDF tiene fija la anchura del texto y no se adapta a los diferentes estándares.  

Siempre que tu documento sea de texto y no esté basado en imágenes, la solución al problema se llama ePub. En los tres próximos artículos, intentaré aportar unas instrucciones sencillas sobre estos tres aspectos:

  • Convertir un texto Word en ePub.
  • Convertir un texto PDF en ePUB.
  • Mejorar un texto ePUB con Sigil.

Pero antes quisiera recordarte que yo no soy un experto informático, simplemente un aficionado. Sólo pretendo aportarte mi experiencia, (al parecer ya soy capaz de hacer las conversiones con una cierta facilidad), aunque para ello tendrás que tener unos mínimos conocimientos de cómo se descargan programas y cómo se manejan archivos y carpetas. Ya verás lo fácil que es.

Libros en red. Otra oportunidad para el escritor diletante

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 20-12-2011

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Libros en Red es una empresa editorial radicada en Estados Unidos (LibrosEnRed Corp), cuya sede operativa está en Buenos Aires (Argentina). Lleva once años en el mercado y se ocupa de publicar libros tanto en versión digital como en papel, previo pago de una cantidad no irrelevante. La corrección del texto, el editing y el informe de obra son servicios complementarios que se facturan aparte.

La editorial te ofrece cinco opciones (existe una sexta llamada “locación de obra” dirigida a profesionales) para publicar tu libro, cada una tiene su coste y su regalía. La regalía es el importe que cobra el autor por la venta de cada ejemplar, calculado en porcentaje sobre el precio de venta, una vez descontados todos los costos.

  • Edición electrónica. Permite editar tu libro sólo en versión digital, en cualquiera de los formatos susceptibles de ser leídos en los dispositivos de lectura existentes en el mercado. Regalías del 40%. Distribución en todo el mundo a través de Internet. Costo: 295 US$.
  • Edición Profesional. Permite editar tu libro en versión digital y en versión papel (impresión bajo demanda). Regalías del 40%. Distribución en todo el mundo a través de Internet y catálogos de libros. Dos ejemplares en papel gratuitos. Costo: 495 US$. Incluye la tramitación del ISBN.
  • Edición Absoluta. Permite editar tu libro en versión digital y en versión papel (impresión bajo demanda). Regalías del 50%. Distribución en todo el mundo a través de Internet y catálogos de libros. Veinte ejemplares en papel gratuitos. Campaña de lanzamiento del libro que incluye diseño y exposición de banner, y publicación de reseña en nuestro boletín mensual. Costo: 995 US$. Incluye la tramitación del ISBN.
  • Edición Premium. Permite editar tu libro en versión digital y en versión papel (impresión bajo demanda). Regalías del 50%. Distribución en todo el mundo a través de Internet y catálogos de libros. 40 ejemplares en papel gratuitos. Campaña de lanzamiento del libro que incluye diseño y exposición de banner, publicación de reseña en nuestro boletín mensual y la edición de un fragmento de tu obra como material promocional. Promoción más activa que en la opción anterior. Costo: 1395 US$. Incluye la tramitación del ISBN.
  • Audiolibro. Permite editar tu libro en versión audio, a partir de un texto o de una grabación, hecha por locutores profesionales. Precio a convenir en función de la extensión de la obra.

Las opciones con versión impresa incluyen la maquetación y el diseño de la portada, con lo cual el libro pasa a formar parte de su librería y se incorpora al catálogo de portales tan relevantes como Amazon.com y Barnesandnoble.com. Cada vez que Libros en Red recibe un pedido, imprime un ejemplar del libro, lo encuaderna y lo envía al domicilio del comprador, con lo cual no hay existencias en almacén: el libro se fabrica bajo pedido. Este procedimiento evita la inversión inicial en la imprenta, pero tiene un gran inconveniente: producir un libro unitario tiene un coste muy alto de fabricación, con lo cual hay que venderlo a un precio elevado. El resultado es que, si no eres un genio, no vas a vender muchos.

 

El nuevo Kindle de Amazon

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 15-12-2011

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Si Amazon aterrizó en España el pasado 15 de septiembre con su tienda de objetos físicos, a finales de noviembre lo ha hecho con la de los virtuales. Al mismo tiempo, ha puesto en el mercado el nuevo Kindle, un moderno dispositivo de lectura inalámbrico, con wifi integrado y pantalla de tinta electrónica de 6 pulgadas, a un precio realmente competitivo: 99 € + 2,99 € de gastos de transporte, al que hay que añadir el de algún que otro accesorio. ¡Un bonito regalo de Navidad!

Es un artefacto que ha sido diseñado específicamente para la lectura de texto. La pantalla emplea tinta de verdad, de manera que la imagen parece una página tradicional que se puede leer en cualquier parte, sin reflejos, incluso a plena luz del día. Es cómodo y fácil de transportar, fino como una revista y más ligero que un libro de tapa blanda: pesa 170 gramos y cabe en cualquier bolsillo. Puede albergar hasta 1.400 libros, la descarga se realiza directamente al dispositivo sin necesidad de pasar por tu PC y el tiempo de descarga de un libro no llega al minuto. Es fácil de usar desde el primer día, no tienes que instalar ningún software ni sincronizarlo. Además incluye un diccionario que te permite buscar la definición del término que no conoces sin interrumpir la lectura.

Dispone de puerto USB 2.0 (conector micro-B), lo que supone una ventaja adicional para descargar textos de otras fuentes, con lo cual deja de ser un bazar hermético para que cada uno se busque la vida. Por el contrario, parece que no reconoce el formato de lectura ePub, ya que sólo acepta los siguientes formatos compatibles: Kindle (AZW), TXT, PDF, MOBI sin protección y PRC en su formato original, además de  HTML, DOC, DOCX, JPEG, GIF, PNG, BMP por conversión. Admite ocho tamaños de letra y tres estilos de fuente diferentes. Permite añadir notas con el teclado virtual que lleva incorporado, subrayar, recortar pasajes clave y marcar las páginas que te han gustado.

Pero lo más importante de todo es que ofrece una librería de casi un millón de e-books, de los cuales 1600 son gratis, entre ellos muchos de los clásicos. Si quieres hojear el libro y leer algún fragmento antes de comprarlo, lo puedes descargar de forma gratuita y decidir a continuación. Los libros que compres se almacenan automáticamente en tu biblioteca Amazon y puedes recuperarlos de forma gratuita en cualquier momento.

Nada que oponer pues a este nuevo dispositivo que reúne todos los requisitos técnicos que estábamos esperando. La única pega que puede encontrar Amazon es el precio de las descargas. En España, el precio de un libro es fijo y lo establece la editorial, a diferencia de EE.UU. y Reino Unido en que el precio es libre. El descuento máximo que permite la ley es del 5% para los dos formatos (papel y digital) lo que, de momento, impedirá a Amazon realizar esas campañas de promoción agresiva que caracterizan al gigante norteamericano. A eso habría que añadirle el problema del IVA: el libro en papel paga el 4% y la descarga electrónica, el 18%. Eso es la teoría, porque, en la práctica, seguro que Amazon se las arreglará para saltarse la norma, como ya ocurrió en Francia, donde la compañía fue acusada de tirar los precios de los libros digitales, desafiando la ley del precio fijo que también rige en el país galo.

El Mataburros. Exhorbitante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 10-12-2011

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Es error bastante frecuente encontrar la palabra “exorbitante” escrita con una “h” intercalada en expresiones como “un precio exorbitante” (por ejemplo, cuando nos acercamos a la pescadería y preguntamos por el de las angulas).

Si entras en el buscador de Google y tecleas “exhorbitante”, obtienes 60.700 resultados, lo que sí parece exorbitante. Probablemente, la confusión proviene porque existen muchas palabras en castellano que sí llevan la “h” intercalada después del prefijo “ex”, como “exhalar”, “exhausto”, “exhibir”, “exhortar”, “exhumar”.

La palabra “exorbitante” procede del latín “exorbitans”, formada por el prefijo “ex” (fuera o más allá) y el sustantivo “orbita” (trayectoria que, en el espacio, recorre un cuerpo sometido a la acción gravitatoria). Exorbitar serviría pues para expresar que un astro se ha salido de su órbita, con lo cual alcanzaría una velocidad altísima, lo que justifica el significado del adjetivo : excesivo, exagerado.

Esta falta de ortografía es también asidua de la prensa escrita. Aparece alguna vez en la mayoría de los diarios españoles, incluso en titulares. Así ABC del 14 de octubre de 2011 titula “La exhorbitante protección de los Derechos Fundamentales” un artículo firmado por Benigno Varela Autrán.

Pero es que no sólo es una vez. Si entras en su hemeroteca y tecleas la palabra de búsqueda “exhorbitante”, te encontrarás con 39 resultados, es decir, a lo largo de su historia, el diario ABC ha cometido 39 veces el error de escribir “exorbitante” con una “h” intercalada. No está nada mal, teniendo en cuenta que el diario ya superó los cien años de existencia, ya que fue fundado en Madrid el 1 de enero de 1903 por Torcuato Luca de Tena y Álvarez-Ossorio.

El primero resultado corresponde a la edición de Sevilla del 28 de octubre de 2003. En su página 75, el diario informa que el fiscal reitera su petición de sobreseimiento del caso de las indemnizaciones percibidas por José María  Amuchátegu y Ángel Corcóstegui al cesar en sus cargos como directivos del Santander Central Hispano, por entender que los hechos no son constitutivos de delito. En su valoración jurídico-penal de los hechos, el fiscal entiende que “lo exhorbitante que resultan las cantidades pagadas para quien como la inmensa mayoría de los ciudadanos gestiona una economía modesta, tampoco es argumento suficiente para derivar necesariamente la existencia de un perjuicio para la entidad”. Curioso argumento… ¿o quizá desorbitado?

El futuro de las librerías (2)

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 08-11-2011

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Decíamos ayer que el futuro de las librerías es incierto, al menos tal y como hoy está estructurado el negocio. Si entras en una librería de tipo medio, te encontrarás siempre con miles de libros expuestos en estanterías monumentales a la espera de que un lector incauto se digne fijarse en alguno, lo extraiga de la hilera y lo hojee. Pero este acto no es definitivo, no se traduce en una compra: la mayoría de las veces lo devuelve a su lugar primigenio con un gesto reprobatorio para justificar su albedrío, si presume que un empleado lo está observando con el rabillo del ojo.

Probablemente, la rotación de existencias en una librería tradicional sea de las más bajas que existen en el ámbito empresarial y eso tiene un coste financiero que no siempre se valora. No digo que todo ese gasto sea por cuenta del librero, quizá se reparta entre toda la cadena: editor, distribuidor y punto de venta. Pero eso no evita que a uno eso le parezca un procedimiento irracional. La única forma que existe para financiar ese sobrecoste es subir el precio para incrementar el margen. Eso es lo que se ha hecho, ése ha sido el error. Al final, el libro no deja de ser un producto de consumo y no un artículo de lujo.

En un escenario de superproducción ─cada vez se editan más títulos y se venden menos libros─, junto a una contracción de la demanda, el librero ha de incidir en su función de valorar, filtrar y aconsejar a sus clientes, algo que muy pocos hacen. Y no sólo eso. Debería de asumir también la labor de enseñarles a descargar un e-book, a comprarlo en Internet y a verlo en cualquiera de los dispositivos de lectura, es decir, incorporar el libro digital a su tienda como un complemento al libro impreso, en un afán de cambiar los hábitos de lectura ─y de aprendizaje: quizá eso sea lo más importante─, lo que probablemente para algunos será una herejía. Por eso, hablamos de una nueva definición.

Una librería que se limite a mantener el modelo actual tiene ese futuro incierto del que hablábamos al principio. Tendría que especializarse, reducir el número de volúmenes expuestos, limitarse a mantener existencias de los más vendidos y, al mismo tiempo, garantizar la disponibilidad de cualquier título en un plazo máximo de 24 horas, para lo cual tendría que contar con el soporte de un distribuidor local con reparto expreso, a la manera en que funcionan las centrales farmacéuticas.

Se trataría de que el librero creara una red social en la que él expusiera sus opiniones sobre las últimas novedades, recomendara los títulos más sugestivos en cada género y tuviera una comunicación interactiva con sus abonados ─lo cual le permitiría conocer sus aficiones─, un núcleo de clientes cautivos que convendrían en utilizar ese canal para adquirir el libro cuyo contenido les ha atraído y de hacer el pedido, cualquiera que fuere el formato, para recogerlo en la tienda si es físico ─con ese plazo de 24 horas, si no lo tiene en stock─, o para descargarlo de la red si es digital, en ambos casos, a través de su sitio en Internet.

¿Sabías que el 36,6% de las librerías tienen web propia (aunque supongo que muy pocas estarán concebidas como redes sociales)? ¿Sabías que el 20% de los que compraron un libro en 2010 consultaron en Internet antes de hacerlo? Pues este porcentaje es todavía pequeño, ya que el ROPO (Research Online Purchase Offline) supone un 60% de las ventas de productos de gran consumo, es decir, un 60% de la gente elige antes el producto en la red y lo compra luego en su establecimiento favorito, frente a un 20% que lo hace directamente online (tienda virtual) y otro 20%, exclusivamente offline (tienda física). ¿Se llegará con el libro a esos porcentajes?

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