La calidad de la información en Internet

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 25-02-2012

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El uso masivo de Internet nos ha traído un incremento desorbitado de las noticias que recibimos en nuestro ordenador. ¿Quién no tiene un amigo que, cada cierto tiempo, te envía una colección de fotografías, un texto elaborado por algún iniciado con finalidad moralista, una historia impresionante que describe el sufrimiento de un pueblo y los excesos que cometen quienes poseen riqueza o detentan el poder?

La web no deja de ser una biblioteca en la que está almacenado el conocimiento humano, sea éste positivo, neutro o negativo. Hoy cualquiera tiene la posibilidad de incorporar a ella sus ideas, sus juicios, sus principios, algunas veces con añadido de conocimiento, pero las más con el simple recurso de “copiar y pegar”. Al final parece que a todos nos gusta dejar nuestra impronta, influir en el parecer del vecino, lo que no deja de ser parte del oficio de un escritor. ¿Quién no ha sentido alguna vez la tentación de escribir un libro?

El problema que se nos plantea es la veracidad de las noticias que circulan. Vivimos una época en la que nos llega una enorme cantidad de información y cada vez tenemos menos tiempo para procesarla, hemos perdido nuestras defensas, somos incapaces de reflexionar con nuestros propios recursos. Un caso que me ha dejado más perplejo que a Maimónides es el del movimiento global antivacunación, una comunidad más extendida en el ámbito anglosajón, cuya postura está causando un grave perjuicio en la población infantil.

Sus partidarios afirman que la vacuna triple vírica (contra el sarampión, las paperas y la rubeola) provoca autismo, una vacuna que se viene aplicando a los niños a partir de 1970 y cuya eficacia ha sido reconocida por instituciones de probada solvencia como la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF. La tesis está basada en un estudio realizado por un médico británico a finales del siglo pasado y, a pesar de que el trabajo se realizó sobre una muestra de tan sólo doce niños autistas, son numerosos los padres que se niegan a administrar la dicha vacuna a sus hijos, con el consiguiente incremento de brotes.

Alrededor de movimientos de este tipo se encuentra siempre una extraña coalición de, por una parte, médicos y científicos de medio pelo sospechosos de estar vinculados a ocultos intereses políticos o económicos, y por la otra, de ciudadanos ingenuos y padres de familia apocados, con la complicidad de periodistas de moralidad restringida preocupados tan sólo en aupar su imagen y engordar su cartera. Alguno hasta se atreve a dudar del alunizaje de la misión norteamericana en 1969…

Afortunadamente, estos reporteros sensacionalistas son los menos y se les reconoce con prontitud. La mayoría son observadores imparciales que transmiten la información de manera objetiva; en algunos casos llegan a actuar como detectives privados para desvelarnos intrigas ocultas o tratos deshonestos. Ése es el periodismo comprometido en el que debemos confiar, el que no se deja sobornar por las apariencias e investiga la fiabilidad de sus fuentes, en un mundo en el que la custodia de lo fidedigno se ha desvanecido, todos pretendemos poseer la verdad y a muchos nos complace imponerla.

Pero al mismo tiempo, tenemos que luchar contra la ignorancia, adquirir sabiduría, preparar nuestra mente para discernir lo verdadero y lo falso. Para eso están los libros… libros de contenidos multidisciplinares que nos permitan aprehender vastas regiones de la madre natura, que nos ayuden a interpretar el comportamiento humano. Mediante una lectura sosegada, sin prisa, en un ambiente relajado que propicie la concentración. No se trata de leer textos superficiales que no acarrean esfuerzo intelectual alguno, sino obras serias que nos obliguen a frecuentes pausas para reflexionar sobre lo que el autor quiere transmitir. ¿Será posible hacer esto en un soporte electrónico o quedará sólo el libro impreso como único recurso para consumar la tarea? Ahí quería yo llegar…

Vender libros físicos con Amazon

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 19-02-2012

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Amazon desembarcó a finales del año pasado en España y ofrece ahora un servicio que puede ser interesante para el escritor que se ha arriesgado a la autoedición de su libro. Te da la posibilidad de venderlo a través de su plataforma digital a través del procedimiento siguiente: lo anuncia en su librería, alguien lo compra por Internet, lo cobra y luego te proporciona la dirección del cliente para que tú se lo envíes directamente por correo. Hecho esto, tú recibes el importe que te corresponde por la venta. Es bastante fácil, pero…

Amazon te ofrece dos planes diferentes:

  • Vendedor individual, para el que hace ventas esporádicas. No hay que pagar ningún coste fijo, sólo variable, es decir, cuando vendes un libro: 0,99 € por cada venta realizada + 0,45 € por cada artículo vendido + 15% del precio que paga el comprador, incluido el IVA y excluido el coste del envío.
  • Vendedor pro, para vendedores profesionales que venden más de 40 artículos al mes. Tienes que pagar un cose fijo de 39 €/mes, pero los porcentajes variables son más bajos.

Para vender libros físicos en el portal de Amazon, el título tiene que estar incorporado a su catálogo y el tuyo seguro que no lo está, si es que perteneces a esta pequeña gran familia de escritores diletantes. El problema es que sólo el vendedor pro tiene autorización para subir títulos nuevos. La única solución que te queda es negociar con algún pequeño editor que lo sea, para que lo haga en tu nombre. Incluso le puedes dejar diez o veinte ejemplares de tu libro, a ver qué pasa…

Por el contrario, tiene la ventaja de que, a través de este portal, puedes vender libros de cualquier autor que poseas en tu biblioteca, si es que quieres desprenderte de alguno. Por ejemplo, si en su día compraste “La sombra del viento”, lo leíste y ahora lo quieres vender, verás que lo podrás hacer, seleccionándolo por el ISBN e introduciendo el precio que quieres recibir por él (te sugiero que antes te fijes en el que ofrece la competencia, para estar bien posicionado).

Veamos cómo se hace, pero antes de nada regístrate y créate una cuenta de vendedor (eso lo puedes hacer desde la página principal de Amazon) para que te abonen allí los ingresos conseguidos:

1.- Entrar en Amazon Services.

2.- Si quieres información de cómo funciona Amazon, pincha la pestaña “Más información” de la derecha.

3.- Si no, entra directamente pinchando en “Vender en Amazon

4.- Te encuentras con dos opciones. Como se supone que no eres vendedor profesional, selecciona “Vendedor individual” y luego “Empieza a vender”. Ya hemos dicho que esta opción no supone ningún coste fijo, sólo variable, es decir, cuando vendes un libro.

5.- Te aparece una nueva página con el título: “Vende tus productos”. Aquí tienes que dar tres pasos:

5.1.- Localiza el producto que quieres vender y haz clic en “Empezar a vender”:

– Seleccionar la categoría del producto: Libros.

– Busca por título, palabras clave, ISBN, etc. Te recomiendo que busques con el ISBN para así no tener dudas en la identificación del libro.

5.2.- Te aparece la página “Vende tus productos” y el libro que quieres vender (puede incluso haber una lista de la que tendrás que seleccionar la opción que corresponde). Haz clic en “Vender el tuyo

5.3.- Quizá te aparezca una página “Problema con tu cuenta de comerciante”. No hagas caso y haz clic en “Continuar”.

5.4.- Te aparece “Introduce los detalles del listing”. Tras comprobar que el producto que tú tienes coincide con el que ves en la pantalla, tendrás que rellenar las casillas: Estado de producto, precio sin gastos de envío (recuerda que Amazon se queda con 0,99 + 0,45 + 15% de este precio que ha de incluir el IVA, para saber lo que te queda de beneficio) y el stock de libros que tienes disponibles para vender. Olvídate de los métodos de entrega ofrecidos, porque no está muy claro lo que hay que hacer. Haz clic en “Continuar

6.- Ahora pide que te identifiques (correo electrónico y contraseña). Haz clic en “Continuar”. Te pueden llevar a “Seller Central”. Conéctate y ya has terminado.

7.- Todavía tendrás que esperar un tiempo para ver que tu libro está a la venta en la librería de Amazon, junto a otros similares de procedencias varias. Por eso es importante lo que decíamos acerca del precio.

Convertir una página web en un e-book con dotePUB

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 25-01-2012

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Muchas veces te encontrarás con una página web que te interesa guardar para leer detenidamente en la cama, tranquilo, con tu e-reader, sin necesidad de estar online. Otras veces, porque te encuentras un texto PDF excesivamente largo, al que le han extirpado las opciones de guardar e imprimir y no encuentras la forma de descargarlo.

En todos esos casos, puedes utilizar dotEPUB, un software en la nube que te permite convertir cualquier página web en un e-book. El problema que te vas a encontrar es que sólo permite la descarga sobre dispositivos compatibles con epub: e-readers, tablets, teléfonos inteligentes, netbooks y ordenadores cuyo navegador soporte bookmarklets como Google Chrome, Mozilla Firefox, Safari u Opera entre otros, pero no el Internet Explorer de Microsoft.

Yo sólo disponía del Explorer en mi ordenador, así que me atreví a instalar Google Chrome. Es muy sencillo: recuerda sólo que la lista de favoritos del Explorer se llama ahora barra de marcadores y se sitúa arriba en posición horizontal. Vamos pues a convertir una página web sencilla en un archivo ePub. Y digo sencilla porque dotePUB está diseñado para procesar páginas de artículos, entradas de blogs y relatos, pero no páginas principales o complejas.

Para hacerlo, antes tienes que instalar el bookmarklet de dotePUB en tu navegador. No te asustes, un bookmarklet no es más que un botón que se sitúa en la barra de herramientas y que te permite ejecutar la aplicación con sólo pinchar en él. Éstos son los pasos:

  • Abrir Google Chrome.
  • Pinchar +, justo a la derecha del icono de Google.
  • Aparece Chrome Web Store. Pincha en el icono.
  • Aparece una serie de programas que Google ofrece gratis al usuario.Selecciona dotePUB. Como hay muchos, te sugiero que utilices el buscador, arriba a la izquierda, escribiendo dotePub + Intro.
  • Te aparece el icono de dotePUB. Pincha en “Añadir a Chrome” y luego “Instalar”. Por defecto dotEPUB crea los ebooks con sólo texto. Si te interesa incluir las imágenes del contenido tienes que activar la opción «Modo inmersivo«, pero no te lo recomiendo.
  • Verás que el icono de dotePUB, un círculo verde aparece el menú de herramientas, arriba a la derecha. Ya está instalado.
  • Ahora abres la página web que quieres convertir a ePub. Prueba algo sencillo, por ejemplo, texto de la novela “Doña Perfecta” que encontrarás en la página web de dotePUB.
  • Pincha en el icono de dotePUB recién abierto para convertirlo.
  • Aparece una pestaña abajo a la izquierda con el título “Muestra de la traducción de…”.
  • Pinchas y se abre con Sigil. El título aparece en la pantalla.
  • Te vas a la izquierda y pinchas dos veces en “content.xhtml”.
  • Aparece el texto traducido. Lo puedes corregir.
  • Y para terminar, lo guardas con File / Save as. En la ventana que aparece te propone el título original pero tú lo puedes cambiar y guardarlo donde te dé la gana, pero acuérdate dónde, porque si no te costará encontrarlo.

Además de convertir páginas web, dotEPUB te permite también crear un e-book a partir de documentos en los formatos Microsoft Word (.doc y .docx), OpenDocument (.odt), StarOffice (.sxw), texto enriquecido (.rtf), texto sin formato (.txt) o PDFs. Quizá esta herramienta sea más útil para convertir textos a ePUB que la que ofrecimos antes a través de Calibre. Siempre es bueno tener dos alternativas.

El procomún

Categoría (Derechos de autor, General) por Manu de Ordoñana el 19-01-2012

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El término “procomún” ha vuelto a adquirir notoriedad con la controversia que se ha montado sobre los derechos de autor que defienden unos y la gratuidad de contenidos en Internet que reclaman otros. El concepto está íntimamente ligado al de dominio público, que es la forma jurídica que pueden adquirir algunos de los elementos pertenecientes al procomún.

El diccionario de la Real Academia Española dice que procomún proviene de pro, provecho, y común y le da el significado de “utilidad pública”, con lo cual estamos suponiendo que se refiere a cualquier bien que pertenece a la comunidad para disfrute de todos, como el aire, el agua, el monte… Más o menos, es lo mismo que dice Wikipedia: “Se denomina bien comunal o procomún a un determinado ordenamiento institucional en el cual la propiedad está atribuida a un conjunto de personas en razón del lugar donde habitan y que tienen un régimen colectivo de enajenación y explotación, de forma que ninguna persona individual tenga el control exclusivo para su uso”.

La palabra procomún existe en castellano desde hace siglos: ya figuraba en la gramática de Nebrija de 1492. En el País Vasco, existen numerosos ejemplos de recursos compartidos cuyo beneficio, posesión o derechos de explotación pertenecían a la comunidad:

  • Las tierras comunales eran muy numerosas y servían a muchos pobres para no pasar hambre, siendo la castaña el principal elemento de subsistencia durante siglos.
  • El “auzolan”, el “trabajo vecinal”, por el cual los vecinos se ayudaban a la hora de labrar la tierra, para arreglar un caserío o creaban caleros comunales en los barrios, ha estado fuertemente arraigado en la idiosincrasia vasca hasta fechas muy recientes.
  • Los pastizales comunes han abundado en toda la geografía vascongada. Eran territorios en los que podían pastar los ganados de las zonas vecinas a cambio de un impuesto simbólico, como el “tributo de las tres vacas” que todavía hoy se mantiene entre los valles del Roncal y Baretous.

Pues ahora, la norteamericana Elinor Ostrom, premio Nobel de Economía 2009, ha recuperado el término procomún para otro tipo de bienes: el conocimiento científico, el software y las obras culturales. Su doctrina cuestiona la propiedad intelectual y predica que películas, festivales, elepés, discos, CD’s, obras de arte, libros, bibliotecas y un sinfín de cosas más son de todos y no son de nadie.

Si un ciudadano es capaz de dar existencia a una obra nueva es porque antes ha recibido una educación esmerada que la sociedad le ha proporcionado de forma gratuita, ha tenido que leer un montón de libros, participar en seminarios, visitar exposiciones y compartir conocimiento. Su invento no es todo suyo, tan sólo una parte. El artista se ha beneficiado de una infraestructura cultural que le ha permitido alumbrar su parto. Por eso ─dice Ostrom─, es absurdo que la sociedad le reconozca la propiedad de la obra que ha creado (propiedad que se va a preservar para sus herederos hasta setenta años después de su muerte). Su obligación es revertirla a la sociedad, devolverla para uso gratuito del público. Es lo que sus defensores denominan “retorno social”.

El mundo del libro no escapa a esta polémica. Leía el otro día que Lucia Echeverria anunciaba oficialmente que no iba a volver a publicar libros en una temporada muy larga. Al parecer, estaba indignada porque se habían descargado más copias ilegales de su novela “El contenido del silencio” que las que se habían comprado legalmente. También se quejaba de lo poco que gana con cada libro vendido en papel por el canal tradicional.

Y eso es porque la propiedad intelectual protege a la industria editorial por encima de los intereses del autor. ¿No habrá llegado el momento de cambiar el paradigma y replantear el modelo empresarial? Si te paseas por la web, descubrirás que los cibernautas están en contra del viejo modelo de industria cultural que ha funcionado hasta la fecha. No todos defienden la gratuidad total de contenidos, pero sí que están a favor de crear espacios abiertos donde compartir ideas y generar proyectos nuevos. ¿No hay aquí una oportunidad para el escritor diletante?

El Mataburros. Exhultante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 14-01-2012

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También es error bastante frecuente encontrar la palabra “exultante” escrita con una “h” intercalada en expresiones como “estaba exultante el día de su boda”.

La confusión proviene porque existen palabras en castellano que llevan la “h” intercalada después del prefijo “ex”, como “exhalar”, “exhausto”, “exhibir”, “exhortar”, “exhumar”, mientras que otras no lo llevan como los adjetivos “exorbitante”, “exultante” o “exuberante”. No hay ninguna norma para saber si los términos que empiezan por “ex” llevan la “h” a continuación. Casi todos ellos provienen del latín y el castellano conserva la ortografía de su origen.

El verbo exultar viene del latín “Exsultare” que significa saltar, brincar, mostrar alegría. Exultante es un adjetivo cuyo significado es: “Que muestra gran alegría o satisfacción”, según el DRAE. Como sinónimos hemos encontrado los siguientes: “Alborozado”, “alegre”, “entusiasmado”, “eufórico”, “jubiloso”, “optimista”, “regocijado”, “triunfante”. Y como antónimos: “Abatido”, “descorazonado”, “mohíno”, “pesimista”, “triste”.

Si entras en el buscador de Google y tecleas “exhultante”, obtienes 18.900 resultados… no está nada mal. Esta falta de ortografía es también asidua de la prensa escrita. Si accedes a la hemeroteca de ABC y tecleas la palabreja, encontrarás 8 resultados, es decir, a lo largo de su historia, el diario ABC ha cometido 8 veces el error de escribir “exultante” con “h” intercalada. La última vez, el 23 de agosto de 2010, al dar la noticia de la victoria de Loeb en el Rally de Alemania, con el español Dani Sordo en segundo lugar: “El piloto francés Sebastián Loeb se ha mostrado exhultante tras conseguir su octavo título consecutivo en el Rally de Alemania…”.

También la Cope comete el mismo error en su página web, al dar la noticia el 18 de julio de 2008 de la presentación de Ronaldinho como jugador del AC Milán, bajo el siguiente titular: “Ronaldinho exhultante en su presentación en el Milan”.

 

Mejorar un texto ePub con Sigil

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 09-01-2012

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Si has sido capaz de convertir el texto .doc de tu novela al formato .ePub y lo lees en tu libro electrónico, comprobarás que se han producido algunos erros en la traducción. Los más frecuentes son los siguientes:

  • El guión largo de diálogo se convierte en un símbolo irreconocible que hace difícil la lectura.
  • De vez en cuando, el sangrado se corre hacia la izquierda
  • Se produce un salto innecesario de línea en cada párrafo y al pasar de capítulo.
  • En algún caso, se produce un salto de línea dentro del párrafo.
  • Otras veces, un salto de página dejando en blanco la mitad de la precedente.
  • Las llamadas al pie de página se trasladan al final del libro, con lo cual pierden su valor.

Para corregir el texto, lo mejor es utilizar Sigil, el supereditor que (casi) nunca te fallará. Para hacerlo, tienes que descargar el ejecutable siguiendo las instrucciones que te dicta el asistente de Softonic, pinchando en “Descargas gratis”. Cuando termines, te preguntará si deseas ejecutar o guardar este archivo: Pinchar en “Ejecutar”. Luego pregunta: ¿Desea ejecutar este archivo: “Ejecutar”. Aparece un cuadro de descarga: Aceptar. Finalmente, te preguntará si quieres instalar la barra de herramientas Babylon, la última versión de Norton o algún otro programa. Mi consejo es desestimar todas las opciones  y pinchar “Siguiente”. Empieza la descarga. Al terminar, aparecerá “Welcome to the Sigil setup Wizard”. Pinchar botón “Next”. Surge una nueva ventana: Marcar “I accept the agreement” y pinchar botón “Next”. Y luego otra que te propone instalar de Sigil en la carpeta de Programas. Es lo recomendable, así que pinchas Next. Siguiente paso. Select components. No toques nada y pincha Next. Otra ventana: Select start Menu folder. No tocar y pinchar Next. Última ventana: “Ready to Install”, pinchar “Install”. Verás el avance de la instalación y cuando termina, pincha “Finish”. ¡Por fin! Ya tienes Sigil instalado en tu escritorio.

Ahora vas a arreglar el texto de tu novela. Pincha en el icono de Sigil para entrar en su interfaz: te encontrarás una configuración muy similar a la de un editor de textos tradicional. El único problema es que los mandos están en inglés. Por lo demás, la corrección del documento se hace sin gran dificultad, al menos los defectos habituales que solemos hacer en la redacción inicial. Si pretendes con­fec­cio­nar tex­tos de forma pro­fe­sio­nal, te será impres­cin­di­ble cono­cer CSS y HTML. Vamos allá:

Pincha en “File” y luego en “Open” para traer tu libro de la biblioteca Calibre en formato ePub. Verás que aparece la portada en la pantalla de tu ordenador. Ahora tienes que pinchar en “View” de la barra de herramientas y activar “Book Browser” para que te aparezca a la izquierda un desplegable de contenidos. Si no lo haces, sólo tendrás acceso a ver la portada o la primera página. Te sugiero que no utilices más que las tres primeras carpetas (Text, Sty­les e Ima­ges) y casi mejor, sólo la primera. Pincha para acceder a la portada (titlepage) o al texto (index). Y ahora, habilidad libre. Yo he llegado hasta ahí y me basta. Si quieres saber más o hacer virguerías, el asistente de Fran Ontanoya te ayudará: es sencillo de entender y, al final, hay una serie de respuestas del autor a los problemas más frecuentas que han planteado los usuarios. También te puede servir este enlace de Libro de Notas. En última instancia, el botón de ayuda “Help” a la derecha de la barra de instrucciones de Sigil te ilustrará, aunque está en inglés.

¡Ah! Al final, no te olvides de guardar los cambios realizados en el documento, para lo cual pincha de nuevo en “File” y luego en “Save”.

Convertir un texto Pdf a ePub

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 04-01-2012

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El formato PDF es el estándar más común para la creación de documentos digitales, por ser el más adecuado para el tratamiento de contenidos online que incluyan imágenes u otros elementos (gráficos, diagramas…) que requieran un diseño preciso. Es el formato ideal para leerlo en pantalla de ordenador, ya que el texto no se puede modificar, pero tiene el inconveniente de que su anchura no se adapta a la pantalla del e-reader, con lo cual plantea dificultades para su lectura en tal dispositivo.

Por el contrario, el formato ePub es el estándar recomendado para textos digitales que no incorporen muchas imágenes. El ePub está orientado a la publicación de textos ─no está pensado para soportar contenidos gráficos─ y es el formato idóneo para la lectura de libros electrónicos en un ebook. Vamos a ver pues cómo se convierte una novela en formato .pdf a formato .ePub para que pueda ser leída sin ninguna dificultad en cualquiera de los dispositivos de lectura que existen en el mercado.

Como decíamos en el artículo anterior, uno de los mejores convertidores de textos a formato .ePub es Calibre, un software libre que admite el formato de entrada .pdf y ofrece por defecto la salida en ePub ─.Lit y .Mobi, entre otros muchos─. Lo primero que tienes que hacer es descargarlo de forma gratuita. El proceso es un poco largo, pero sencillo: sólo tienes que aceptar la opción por defecto que ofrece la ventana de diálogo y al final guardar el ejecutable en el escritorio. Ya tienes el icono de Calibre visible en tu escritorio. Éstos son los pasos que tienes que dar:

1.- Abrir Calibre pinchando en el icono correspondiente.

2.- Arriba a la izquierda, pinchas en un icono rojo “Añadir libros”. Aparece una ventana que te permite buscar en tu ordenador el texto .pdf que quieres convertir. Lo seleccionas y así queda incorporado ala biblioteca Calibre con el dicho formato .pdf

3.- Ahora te vas al tercer icono de arriba en marrón “Convertir libros”. Te aparece una ventana en la que aparece el texto de tu libro. La primera página esla portada. La puedes cambiar, para lo cual pinchas en el icono de la derecha de la pestaña “Cambiar la imagen de portada”, buscas en tu ordenador la imagen que te conviene, pinchas y verás cómo te aparece en el recuadro de la derecha.

4.- A continuación, te vas a la derecha para introducir los metadatos: Título, editor, autor, orden del autor y editor.

5.- El formato de salida por defecto es ePub que aparece escrito en la pestaña de arriba (si lo prefieres, puedes seleccionar cualquiera de los que te ofrece el programa). Aceptar.

6.- Ya tienes tu libro instalado en la librería de Calibre con formato .ePub. Puedes abrirlo con “Pulse para leer”, en la columna de la derecha abajo o seleccionarlo en la librería.

7.- Seguramente verás que hay defectos y tendrás que corregirlos. Los más habituales son que el texto no está justificado, que el la conversión no ha respetado los tipos de letra, que hay descuadres o que el guión largo del diálogo se ha transformado en otro símbolo. Para arreglarlo, tendrás que apoyarte en el supereditor de ePUB que se llama Sigil. Pero esto lo veremos en el artículo siguiente.

8.- En cualquier momento, puedes modificar los datos previamente introducidos (por ejemplo la imagen de la portada), para los cual te vas al segundo icono de arriba “Editar metadatos” y haces los cambios que creas conveniente en la ventana que te ofrece.

9.- Ahora ya sólo te queda llevar el archivo recién creado en ePub al dispositivo de lectura que te convenga en cada caso, para lo cual seleccionas el libro en la biblioteca a Calibre, pinchas el botón derecho del ratón y eliges la opción deseada.

Para terminar, una recomendación: Procura no convertir a ePub desde PDF, casi nunca quedan bien. Si tu libro está en .doc, utiliza el procedimiento descrito en el artículo anterior. Y si está en .txt, lo puedes hacer directamente con Calibre. Te quedará mucho mejor.

Convertir un texto Word a ePub

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 30-12-2011

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Uno de los principales problemas a que se enfrenta el escritor diletante para subir su libro a los portales digitales que hay en Internet, con la garantía de que su texto se pueda leer correctamente en cualquiera de los dispositivos de lectura que existen en el mercado. Ya sé que existen numerosos caminos: en la web encontrarás varios asistentes que te ayudarán a realizar la conversión. Éste es uno más, expuesto desde el punto de vista de un aficionado que tiene conocimientos reducidos de informática pero que ha resuelto el problema, quizá por un camino algo enrevesado. Aquí van las instrucciones:

Uno de los mejores convertidores de textos a formato .ePub es Calibre, un software libre y gratuito, excelente, pero que tiene el inconveniente de que no aceptar formatos de entrada .doc. La solución es entonces hacer una doble conversión:

1)   Transformar tu texto en Word a .odt con el auxilio de Openoffice.

2)   Pasar de .odt a e.Pub con el auxilio de Calibre.

 

Lo primero que tienes que hacer es descargarte de forma gratuita los dos programas: Calibre y Openoffice. El proceso es un poco largo, pero sencillo. Siempre tienes que aceptar la opción que te ofrecen en la ventana de diálogo con “descargar gratis”, “ejecutar”, “aceptar, “instalar” o “siguiente (next)” y al final guardar el ejecutable en el escritorio.

Ya tienes los dos iconos de Openoffice.org 3.3 y Calibre visibles en tu escritorio. Estos son los pasos:

1.- Abrir Openoffice pinchando en el icono correspondiente.

2.- Pinchas abrir y aparece una ventana para seleccionar arriba el texto .doc que quieres convertir, buscando en la carpeta correspondiente de tu ordenador. Inmediatamente, aparece el texto elegido enmarcado en un recuadro. Puedes modificarlo a tu gusto, pero es mejor que ya bajes la versión definitiva y no toques nada.

3.- En la barra de herramientas, “Guardar como”, te aparece el nombre del fichero (si quieres puedes cambiarlo) y te ofrece el tipo .doc, que no te interesa. Pinchas en la flecha de la derecha y eliges la primera opción: Documento de texto ODF (.odt). Y luego “Guardar”. El mismo archivo en que estaba el texto .doc se ha creado el mismo documento con extensión .odt. Ya puedes cerrar Openoffice.

4.- Abrir Calibre pinchando en el icono correspondiente.

5.- Arriba a la izquierda, pinchas en un icono rojo “Añadir libros”. Vuelves a buscar el texto .odt en el archivo en que los has dejado antes y te lo bajas pinchando sobre el título. Inmediatamente queda incorporado a la biblioteca de Calibre con extensión .odt y te queda seleccionado para la operación siguiente (si no, lo selecciona tú manualmente).

6.- Ahora te vas al tercer icono de arriba en marrón “Convertir libros”. Te aparece una ventana en la que tienes que introducir algunos datos: Título, editor, autor, orden del autor y editor.

7.- También conviene incorporar la portada de tu libro, para lo cual pinchas en el icono de la derecha de la pestaña “Cambiar la imagen de portada”, buscando la imagen de la portada en la carpeta de tu ordenador. Verás que aparece en el cuadro.

8.- Aceptar. Ya tienes tu libro instalado en la librería de Calibre. Si quieres lo puedes abrir para ver cómo ha quedado, con “Pulse para leer”, en la columna de la derecha.

El reglamento de la ley Sinde aguarda el retorno de Ulises

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 06-12-2011

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El Gobierno del PSOE ha renunciado a desarrollar la llamada “Ley Sinde” que pretende regular en España la propiedad intelectual mediante el cierre de páginas web que vulneren los derechos de autor en los sectores de música, películas, videojuegos y libros, en los cuales la piratería ha alcanzado tasas tan exorbitantes que han encendido todas las alarmas.

Tras varios intentos fallidos a lo largo de 2010, la ley fue finalmente aprobada por el Gobierno en enero de 2011, con el acuerdo del PP y de CiU ─tras incluir una enmienda al texto original que reforzaba el papel de los jueces─ y ratificada en el mes de febrero del mismo año, primero por el Senado y finalmente por el Congreso, entrando en vigor el 6 de marzo con su publicación en el BOE, a falta tan sólo de la redacción de un reglamento para definir la composición de la Comisión encargada de recibir las quejas y solicitar al Juzgado el cierre de las páginas web bajo sospecha.

Pero el tal reglamento se ha hecho esperar. Tras recibir en noviembre el dictamen favorable del Consejo de Estado, el 2 de diciembre se celebró el penúltimo Consejo de Ministros del presente Gobierno y, aunque se anunció que la aprobación del reglamento estaba incluida en el orden del día, no hubo acuerdo. Varios ministros alegaron la inconveniencia de desarrollar una norma tan impopular en los estertores de su mandato, tras el varapalo recibido por el PSOE en las últimas elecciones del 20-N, además de plantear objeciones técnicas y filosóficas a su contenido.

El nuevo Gobierno del PP hereda esta patata caliente, cuyo proyecto encierra enormes dificultades legislativas, provoca un fuerte rechazo social y es esperado como agua de mayo por los empresarios del sector que, al borde del colapso, han visto caer sus ventas de forma continuada durante los últimos años. Así las cosas, es poco probable que el reglamento se apruebe antes de la primavera que viene. Asuntos bastante más importantes aguardan la llegada del nuevo ejecutivo. Que el oráculo ilumine sus mentes…

Por otro lado, me sorprende que no haya trascendido el texto del reglamento. Algunos aspectos de la norma ya fueron cuestionados por el Consejo general del Poder Judicial (CGPJ), como el procedimiento establecido para cerrar páginas de enlaces a material sujeto a derechos de autor. La doctrina que defiende el alto tribunal es que se puede perseguir judicialmente a quienes causan daño patrimonial a terceros, sólo cuando actúan con ánimo de lucro. Advierte además que los enlazadores no estarían vulnerando derechos de propiedad intelectual cuando reproducen, comunican o dan acceso a un sitio que permite la descarga gratuita de contenidos. Con esto, el CGPJ está diciendo claramente que no se puede perseguir a los propietarios de páginas web que sólo ofrecen enlaces, aunque es cierto que su informe es preceptivo pero no vinculante. Veremos lo que pasa.

 

La verdad es que el asunto es bastante grave. En el post del 27.11.11, veíamos que la tasa de piratería en el mercado del libro está casi en el 50% y con tendencia creciente. La irrupción de nuevos dispositivos de lectura a precios asequibles (en torno a los cien euros), no va a mejorar la situación, sino todo lo contrario. Si el precio de los e-books no se reduce por debajo de los 3 €, la mayoría de los usuarios dispondrán de un dispositivo de lectura y seguirán buscando la descarga gratuita en Internet. No sólo caerán las editoriales, las librerías, las empresas de distribución, sino que desaparecerán los buenos escritores, aquellos autores comprometidos con la verdadera democracia, capaces de enfrentarse con su palabra al Estado megalómano para, con sus relatos mágicos (como por ejemplo), mantener vivos los valores de justicia y libertad, hoy tan desprestigiados entre la clase dirigente. Quizá sea la literatura la única que nos pueda salvar de esa ola totalitaria que se otea en el horizonte, porque de pensadores e intelectuales poco cabe esperar.

El e-reader a precio accesible

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 02-12-2011

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Casa del Libro acaba de lanzar al mercado un ereader que promete. Se llama Tagus, tiene unas dimensiones de 154 x 125 x 10,9 mm, pesa 244 gramos y su precio es de 119 euros en un pack de lanzamiento que incluye el diccionario de la RAE integrado y un ebook, «El imperio eres tú«, de Javier Moro, ganador del premio Planeta 2011. El artefacto tiene una capacidad de memoria de 6 Gb y permite almacenar más de 1000 títulos.

Con esta iniciativa, Casa del Libro sigue los pasos que ya dieron la Fnac y El Corte Inglés. Lo realmente interesante es el precio: ya estamos llegando a poder adquirir un ereader por un precio cercano a los 100 €. Éste era un objetivo que muchos ya pronosticaron hace un par de años y que está cerca de ser alcanzado. Claro que Amazon anuncia ya su nuevo Kindle, cuyo modelo básico sólo para leer ebooks viene a costar un importe parecido (el precio base sin ningún accesorio es de 99 €), también de 6 pulgadas, pero más ligero, pesa sólo 170 gramos.

Casa del Libro es una cadena de librerías que pertenece al Grupo Planeta. Terminó el año 2010, con 27 librerías: 9 en Madrid, 5 en Barcelona, 2 en Bilbao y 1 en Vigo, La Coruña, Gijón, Vitoria, Valladolid, Zaragoza, Valencia, Castellón, Alicante, Málaga y Sevilla. Se vale dos modelos de establecimientos (tiendas de más de 600 metros cuadrados en el centro de las ciudades y librerías más reducidas en centros comerciales) y dispone de un portal para la venta de libros por Internet, tanto en formato papel como digital.

Casa del Libro pertenece al grupo Planeta, un conglomerado de empresas multimedia con sede en Barcelona (España) que opera en los sectores editorial, audiovisual y de comunicación de España, Portugal y América. Es la primera editorial en España e Hispanoamérica, la segunda en Francia y la séptima a nivel mundial, con más de cien sellos editoriales que abarcan todos los géneros literarios y un catálogo de más de 15.000 autores. Además. es accionista de referencia de los diarios La Razón y ADN, y del Grupo Antena 3, que incluye los canales de televisión Antena 3, Neox, Nova y Nitro, así como las emisoras de radio Onda Cero, Europa FM y Onda Melodía, amén de otros negocios en Latinoamérica.

Desde el Tagus, tendrás acceso a la librería virtual de Casa del Libro,  la mayor biblioteca de libros en castellano del mundo con más de 60.000 títulos, que te ofrece la posibilidad de almacenarlos en la nube por tiempo indefinido. Podrás también resaltar textos, incorporar notas personales, compartir tu lectura con otros lectores, consultar el DRAE y leer tu ebook en otros dispositivos compatibles.

Una de las críticas que más ha recibido Casa del Libro ha sido por el alto precio de sus libros digitales. Parece que ha corregido en parte su estrategia y ahora se pueden encontrar títulos notables en torno a los cinco euros, aunque los grandes éxitos siguen siendo caros. Veamos 3 ejemplos:

  • La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón: 9,99 €.
  • Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson: 8,99 €.
  • El puente de los asesinos de Arturo Pérez Reverte: 11,90 €.

Por el contrario, Casa del Libro te ofrece la descarga gratuita de un montón de obras desprotegidas, es decir, escritas por autores que han fallecido hace más de 70 años, entre ellas, todos los clásicos españoles y la mayoría de los europeos. Por ejemplo, si inicias la búsqueda con la palabra clave “Leon Tolstoi”, te podrás descargar toda la obra escrita por el autor de “Anna Karenina” en castellano, mientras que si lo haces con la de “Dostoyevsky”, sólo encontrarás un título en castellano, “El jugador”, el resto de su obra sólo en versión inglesa.

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