El futuro de las pensiones

Categoría (Cultura y democracia, General, La fiscalidad del escritor) por Manu de Ordoñana, Ana Merino y Ane Mayoz el 29-02-2016

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El mundo de la cultura anda un tanto “revueltillo” desde que la Inspección de la Seguridad Social ha empezado a investigar las declaraciones fiscales de los artistas y creadores jubilados. Es sabido que algunos de ellos cobran una pensión de jubilación y, al mismo tiempo, reciben una remuneración en concepto de “derechos de autor”, lo cual sólo es posible si los ingresos obtenidos por tal concepto son inferiores al SMI (salario mínimo interprofesional), que actualmente es de 9.172,80 euros anuales, tal y como establece el decreto ley 5/2013.

La disposición entró en vigor el 17 de marzo de 2013, ya que, hasta esa fecha, las dos percepciones eran compatibles sin ninguna limitación. Ahora, si un ciudadano de más de 65 años quiere seguir ejerciendo su profesión ―no sólo la de escritor―, lo puede hacer, pero ha de renunciar previamente a la mitad de la pensión que le corresponde y darse de alta en la Seguridad Social  cotizando un 8% como “cuota de solidaridad” y un 1,35% para cubrir la contingencia de accidente laboral. Y si no la hace, perderá su pensión de todo un año, cada vez que perciba por cualquier concepto unos ingresos superiores al SMI.

La norma se aplica no sólo a los escritores profesionales que cobran regularmente sus “derechos de autor”. También perdería su pensión el jubilado que decide escribir un cuento―el sueño de su vida que no ha podido realizar hasta ese momento―, lo presenta a un concurso literario dotado con 10.000 euros y lo gana. ¿No es eso un castigo excesivo para quien ha cumplido la edad legal de jubilación y ha cotizado durante los 40 años de su vida laboral? Read the rest of this entry »

¡Qué país Miquelarena!

Categoría (Estafeta literaria, General, La fiscalidad del escritor) por Manu de Ordoñana el 28-04-2011

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Recuerdo que, en mis años mozos, muchas gentes que se preciaban de poseer una cierta cultura solían utilizar con frecuencia la expresión “qué país Miquelarena” para reflejar la resignación que padecían algunos por las desdichas que afectaban ─y afectan─ al país en que les tocó vivir.

La frase pertenece al escritor irunés Pedro Mourlane Michelena, que la pronunció delante de su amigo, el periodista bilbaino Jacinto Miquelarena, ambos vividos en la primera mitad del siglo XX. Nadie discute la autoría, pero sí el momento y la causa. Se cuentan distintas versiones sobre el porqué del comentario, aunque todas coinciden en el fondo, relacionado al parecer con una guindilla picante y la intención de uno de metérsela a otr@ por el culo.

Yo, sin embargo, soy un poco escéptico sobre esa historia. Me cuesta creer que un motivo tan zafio haya sido capaz de inspirar una sentencia tan elocuente. La enciclopedia Auñamendi afirma que la locución está contenida en una carta que Mourlane dirigió a su paisano Miquelarena. Sería cuestión de investigar esa carta para conocer la verdadera razón del lamento del escritor irunés.

El caso es que el proverbio ha salido de nuevo a la palestra a consecuencia de un par de artículos aparecidos en el mes de marzo en El País que hacen referencia a él, uno de Juan Cruz y otro de Juan A. Ríos. Como yo lo he utilizado un par de veces en este blog ─porque creo que tiene mucho valor para proclamar la incompetencia de nuestros dirigentes─, me ha parecido conveniente ofrecer al lector una explicación… aunque quizá sea innecesaria, ya que la expresión contiene el carácter suficiente como para que cada uno la interprete a su real gana. 

Miquelarena, a pesar de su calidad periodística, no ha dejado más recuerdo para la historia que esa famosa frase. Así él ─con el gran sentido del humor que poseía─  se lamentaba ante Sánchez Mazas diciéndole: «Ya ves, querido Rafael, al final voy a deberle la posteridad a Mourlane». Así ha sido.