Cómo convertirse en escritor de novela negra
Petros Márkaris (Estambul, 1937), uno de los escritores más relevantes de la novela negra contemporánea, nos explica lo que hay que hacer para escribir novela negra.
Petros Márkaris (Estambul, 1937), uno de los escritores más relevantes de la novela negra contemporánea, nos explica lo que hay que hacer para escribir novela negra.
El narrador observador utiliza la tercera persona, pero se limita a narrar lo que hacen los personajes, como si una cámara desinteresada captara la acción.
Los momentos de libertad creativa son para mí los más gozosos de la escritura de un libro porque me permito algo que no me espero de mí, que no se espera de la lengua (Javier Carrasco).
El narrador omnisciente puede decirlo todo, puede comentar, permite añadir datos en cualquier momento… Por todo esto resulta muy cómodo a la hora de contar una historia, pero tiene el peligro de manipularla y de coartar la imaginación del lector.
Según la RAE, metaliteratura es la “literatura cuyo objeto es la propia literatura”. Por lo tanto, usamos este término para aludir a los textos literarios que hablan acerca de la literatura.
Estos son los diez consejos que Carlos Fuentes (1928-2012) compartió en una conferencia impartida en la Cátedra Alfonso Reyes del Tecnológico de Monterrey en 2001.
Oulipo es un movimiento surgido a mediados del siglo pasado que plantea la literatura como un juego, mediante restricciones: limitar la escritura, ponerle trabas, constreñirla de una forma semántica, estructural, formal, vocálica, sintáctica, con objeto de expandir la creatividad.
Teoría de la novela es un producto típico de la doctrina que defendían Dilthey, Simmel y Max Weber, en su intento de sobrepasar los límites del positivismo, mediante el retorno a la filosofía crítica de Kant y al idealismo de Hegel.
Lo que Jorge Luis Borges dijo sobre el arte de escribir ofrece una ventana extraordinaria a la relación entre el escritor y su oficio
Es sorprendente la cantidad de versiones que se han escrito sobre el cuento de la bella durmiente. Y sorprende más todavía que solo sea de ese cuento y no de otros de hadas, también muy conocidos.