¿Hacia dónde va la industria editorial?

Categoría (Derechos de autor, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 16-07-2012

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Abundan “los optimistas” que no apuestan un céntimo en favor del libro impreso. Las nuevas tecnologías, dicen, la piratería, la educación cultural, la falta de ayuda estatal y ─esto lo digo yo─ la televisión basura que se lleva en este país ─me temo que su contenido aporta poco a despertar el hábito de lectura en el espectador─. La verdad es que los datos que se conocen no son para “echar cohetes”, aunque las causas tendrían que ser objeto de una reflexión más seria.

La Federación de Gremios de Editores de España acaba de publicar un avance del Comercio Interior de libros en España 2011. Es un informe muy bien elaborado, sencillo y fácil de entender, te recomiendo su lectura. En él se ofrecen algunos datos dignos de analizar:

El primero, lo que ya sabíamos, el sector ha facturado 2.772 millones de euros, un 4,1% menos que en 2010. Tampoco es para echarse las manos a la cabeza, ¿cuántas empresas en España no se conformarían con una cuota de descenso similar?

El segundo, que se han vendido cerca de 200 millones de libros, lo que supone un precio medio de 13,87 euros por ejemplar vendido. Lo siento, me parece un precio muy alto. Este dato me confirma que algo no funciona bien en el negocio editorial. La semana pasada estuve en la Feria del Libro que se celebra en Donostia-San Sebastián y comprobé a mi pesar que el precio de la mayoría de los libros allí expuestos era superior a los 15 euros; y no eran nada del otro mundo. Eso sí, te hacía un descuento del 10%.

El tercero, la distribución de las ventas por canal de distribución y su evolución desde el año 2007: 

Venta de libros por canal comercial

Canal comercial 2.007 2.011 %
Librerías 992 1.056 6,5
Cadenas de librerías (1) 483 481 -0,4
Hipermercados (2) 292 274 -6,2
Quioscos 272 129 -52,6
Empresas e Instituciones (3) 304 386 27,0
Bibliotecas 23 19 -17,4
Venta a crédito 259 90 -65,3
Venta telefónica 77 46 -40,3
Correo 89 21 -76,4
Clubs 117 82 -29,9
Internet 21 21 0,0
Suscripciones 77 79 2,6
Otros canales 117 88 -24,8
Total 3.123 2.772 -11,2

El cuarto, la facturación de libros en formato digital fue de 73 millones de euros, lo que apenas supone el 3% de la facturación total, lo que rebate el argumento de que el ebook sea el gran enemigo del libro impreso, al menos, por el momento.

El quinto, las editoriales han pagado en 2011 un total 193,1 millones de euros por derechos de autor y han recibido 76,5 por el mismo concepto. Si esto es verdad, el porcentaje que se lleva el autor apenas llega al 7% sobre el precio del libro, sin contar el IVA. Si esto es así, y parece que lo es, algo no funciona bien en el negocio, algo chirría, no sabría decir qué, pero lo dice el sentido estético.

Mientras tanto, La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE),  y la Asociación de Revistas de Información (ARI) han solicitado al Gobierno la aplicación de IVA cero a libros, periódicos y revistas tanto impresos como digitales. En este país, cuando una cosa no funciona, siempre se acude al Gobierno para que nos eche una mano.

Perfil ideal para autopublicar un libro

Categoría (El mundo del libro, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 10-07-2012

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La industria editorial española empieza a estar seriamente preocupada. Las ventas han venido disminuyendo durante los últimos seis años; desde el 2008 al 2011, la facturación se ha reducido un 18% y parece que las perspectivas son peores para el presente ejercicio 2012, si se confirman las previsiones que ha realizado la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE).

Y eso que los libros de texto han mantenido et tipo, aunque debido a una coyuntura especial que no se va a repetir: el texto de varios libros se ha modificado en cuatro cursos, lo cual ha exigido editarlos de nuevo, evitando así una caída más estruendosa. El descenso se produjo en todos los campos, excepto en el escolar y en los libros prácticos (de cocina, de bricolaje…), el cómic y la literatura infantil y juvenil. Las estadísticas no dan cifras referidas a la literatura para adultos, pero no es difícil imaginar la catástrofe.

Las señales de alerta ya aparecieron el mes pasado en la Feria del Libro de Madrid: las ventas se desplomaron un 19% y un 29% con respecto a 2011 y 2010. Los especialistas creen que ya es hora de que las editoriales revisen su actual estrategia de publicar muchos títulos, con una tirada media en franco retroceso de 3.441 ejemplares, aunque esto puede ser debido a la aparición de numerosas pequeñas editoriales que tientan al escritor diletante para que financie parte de los gastos de impresión, sin ofrecer apenas garantías, ni promocionales, ni de distribución.

Es cierto que la decisión de autopublicar es muy personal, cada escritor tiene su criterio, sin olvidar que también es cuestión de patrimonio. Sin embargo, algunos escritores presentan un silueta que se adapta mejor al éxito, son los ya tienen algún renombre, los que por alguna razón ─que no tiene que ser necesariamente el mérito literario─ han conseguido un grupo de seguidores en alguna actividad, bien sea científica, deportiva, política o social. Si estás en ese grupo de élite, te recomiendo que leas este artículo aparecido el 5 de julio en La ebookería: “Cinco buenas razones para tomar el camino de autopublicar su obra”.

Una página web, un espacio en Facebook o un cuenta en Twitter representa una buena base para ingresar en el equipo de los “self men made”. Tienes ya un mercado cautivo que te sirve para empezar que se puede incrementar si el libro que has escrito es original, trata sobre un tema profesional u ofreces un decálogo de reglas para obtener éxito en lo que sea ─los manuales están de moda, se venden bien─. A poco que te empeñes, puedes dar conferencias, hacer presentaciones y obtener notoriedad para llamar la atención de los que hacen publicidad, de los que marcan las tendencias, de los prescriptores y “gurús” que te llevan a la fama.

Llegado este momento, tendrás que seleccionar cuál es la editorial que más se adapta a tu perfil, lo más importante es garantizar que tu libro va a estar visible en las estanterías de los principales puntos de venta, lo demás ya lo pones tú. Un contrato bien negociado ─cuidado con las exclusivas─ te permitirá conservar un buen pellizco sobre los ingresos, quizá hasta un 40%, si te animas a correr con el coste de la imprenta y sólo subcontratas la distribución.

Claro que todo esto se refiere al libro impreso en papel. Si te metes con el ebook, Internet es otro mundo que te puede abrir más puertas. Aquí también conviene no dejarse deslumbrar por las multinacionales y explorar vías alternativas, algunas son ideales para el autor que quiere buscar un sitio y no, precisamente, hacerse millonario.

Escritores que pagan impuestos

Categoría (Derechos de autor, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 27-06-2012

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En dos artículo anteriores publicados en este blog el 20 y el 30 de agosto de 2010 con el título de “Obligaciones fiscales de un editor”, hacíamos referencia a los escritores diletantes que, además de escribir un libro, se habían animado a autoeditarlo y convertirse en editores, pero nada decíamos de las obligaciones fiscales de los autores que han encontrado una editorial y reciben una remuneración en concepto de derechos de autor. Hablemos de ellos.

Hasta febrero de 1999, el escritor tributaba como un contribuyente normal. En aquella época, el tipo de gravamen que se aplicaba a los ingresos obtenidos por encima de una determinada cuantía no andaría lejos del 58%. Esto quiere decir que, si hubieras tenido la fortuna de ganar el Premio Planeta dotado con los 600.000 euros de hoy, Hacienda se habría quedado con 348.000 y tú sólo habrías percibido 252.000, lo que posiblemente no te habría hecho excesiva gracia.

A partir de esa fecha, prosperó el argumento de que un autor puede tardar una un lustro en escribir en una novela y que, por tanto, el rendimiento no debe computarse en un solo ejercicio, sino considerarse como renta irregular y admitir la opción de imputar los devengos en un plazo más largo, pongamos cinco años, o conforme se vayan produciendo. Vamos, más o menos, como hacen los futbolistas, a los que Hacienda les permite distribuir los ingresos obtenidos en los diez años que puede durar su carrera profesional, a lo largo de toda su vida laboral.

Al parecer, la “culpa” de este beneficio fiscal la tiene Carmen Balcells, allá por el final del siglo anterior. Junto a un puñado de escritores de élite, la combativa agente se reunió con Ana Botella primero, y con la Agencia Tributaria más tarde, para expresar el principio de tener en cuenta el tiempo empleado en crear el objeto del impuesto. Así surgió 214/1999.el decreto.

Bueno es decir, para que la gente no se lleve a engaño, que al final todo el mundo termina por cotizar, la única diferencia está en que el pago es diferido, salvo el caso de algún cobro puntual de poca cuantía, si no tiene continuación. Ahí, sí que el escritor tiene una ventaja, ya que le aplicarán una cuota del 20-25% ─según los ingresos ordinarios que perciba─ en lugar del 45% que es la que corresponde al tipo impositivo superior.

Pido perdón, pero a mí este procedimiento me parece justo, todos tenemos la obligación de contribuir a sostener los servicios que el Estado de Bienestar nos ofrece. Es que, en lugar de protestar, deberíamos de estar agradecidos, contentos de que todos los años Hacienda se lleve un buen pellizco. Eso indica que nosotros estamos vivos y de que ellos lo siguen siendo.

Así que ya lo sabes, si tienes éxito y ganas mucho dinero, no te quejes. Paga y agradece a las musas para que te conserven la inspiración.

Pensión y derechos de autor son compatibles

Categoría (El mundo del libro, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 21-06-2012

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En relación con el post “El escritor y la Seguridad Social” aparecido en este blog el 9 de septiembre de 2010, el pasado 6 de junio una lectora escribió un comentario para informar que el decreto 3262/1970 de 29 de octubre que regulaba el Régimen Especial de los Escritores no está en vigor, ya que fue derogado por el Real Decreto 2621/1986 de 24 de diciembre, pasando en ese momento a integrarse en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos).

Por lo tanto, lo que dijimos en el citado artículo no tiene valor. Ahora, para determinar si un escritor debe darse de alta en la Seguridad Social, hay que tener en cuenta los criterios recogidos en la normativa que se aplica a los trabajadores autónomos. A los efectos de este Régimen Especial, se entenderá como trabajador por cuenta propia o autónomo, aquel que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción por ella a contrato de trabajo y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas, sea o no titular de empresa individual o familiar.

¿Quiénes están incluidos en el Régimen Especial de trabajadores Autónomos? La Ley 18/2007, de 4 de julio, en su tercer apartado, establece que los escritores de libros están incluidos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Está claro pues que el escritor que no realiza ninguna otra actividad económica o laboral está obligado a darse de alta en este Régimen de Autónomos, al tipo de 29,8% (26,50%, si renuncia a la cobertura por incapacidad temporal), pudiendo elegir la base entre un mínimo y un máximo que se actualiza cada año.

Otro problema es el de los escritores jubilados. En principio, la percepción de una pensión de jubilación es incompatible con la realización de cualquier trabajo del pensionista, sea por cuenta ajena o por cuenta propia, con algunas salvedades. Una de ellas es la que nos conviene:

A partir de 02-08-2011, el percibo de la pensión de jubilación es compatible con la realización de trabajos por cuenta propia, cuyos ingresos anuales totales no superen el SMI (Salario mínimo interprofesional), en cómputo anual. A fecha de hoy, el salario mínimo interprofesional es de 641,40 euros al mes. Eso quiere decir que el escritor que perciba una cantidad inferior a 8.979,60 euros anuales por derechos de autor, está exento de cotizar a la Seguridad Social.

¿Y qué pasa si percibe una cantidad superior? Aquí hay una laguna legal, ya que determinados colectivos (profesiones liberales, consejeros de empresas) pueden seguir trabajando después de jubilarse, sin darse de alta en el RETA, cualquiera que sea el rendimiento obtenido. Éste sería el caso de los escritores, cuyos ingresos por derechos de autor serían considerados como renta. Al parecer, está pendiente la elaboración de un proyecto de ley que regule la compatibilidad entre pensión y trabajo. Mientras tanto, pienso que los escritores jubilados no tienen por qué preocuparse, seguirán cobrando su pensión cualquiera que sea la cuantía de sus ingresos.

Bien entendido que nos estamos refiriendo únicamente a la Seguridad Social, porque las obligaciones fiscales están bastante claras. Aquí no se libra nadie: los derechos de autor que has cobrado durante el ejercicio se incrementan a la base imponible como un ingreso complementario en la declaración anual del Impuesto sobre la renta. Es lo que corresponde, lo que procede, lo que deberíamos hacer todos los ciudadanos. Amén.

La Feria del Libro 2012

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 15-06-2012

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El pasado diez de junio se clausuró en Madrid la Feria del Libro que ha tenido lugar desde el 25 de mayo, con unos resultados que dan pábulo a cierta reflexión: las ventas se desplomaron un 19% y un 29% con respecto a 2011 y 2010 respectivamente, una tendencia que no tiene pinta de corregirse a lo largo del año, ya que se prevé un descenso de la facturación en torno al 20% para el ejercicio.

Después de 71 ediciones, la feria ha perdido vigor, el modelo no sirve, hay que reinventarlo, buscar una fórmula que contribuya al diálogo, al debate literario, organizar eventos más atractivos, más en consonancia con los tiempos. Se habla de un cambio de patrón, conservando los puntos fuertes del certamen. En ese aspecto, nadie pone en duda su poder de convocatoria, la presencia de un público que se afana por comprar un libro firmado por su autor, en un escenario tan maravillosos como es el Paseo de Coches del Parque del Retiro.

La baja calidad de las actividades culturales programadas provocó la controversia. Es el acontecimiento literario más prestigiado del panorama cultural español, cuyas señas de identidad nadie pretende expulsar, sólo mejorar, que el encuentro entre escritores y lectores sirva para algo más que para vender un libro, potenciar la actividad cultural, provocar la reflexión, favorecer la divulgación, sin excluir la organización de otro tipo de eventos como recitales, conciertos o  festivales, capaces de activar la expectación del ciudadano y atraer al recinto al máximo número de visitantes.

Profesionales del sector, incluidos libreros, editores, distribuidores y agentes literarios se reunieron para discutir la cuestión. La tormenta de ideas se quedó en simple chaparrón, pocas propuestas novedosas surgieron para un sector amenazado por la era digital. Al parecer, nadie está preocupado por el e-book. El pensamiento es caro en este país:

  • ·         Mayor interacción con los tiempos actuales y digitales.
  • ·         Agrupación de expositores por temas y sectores.
  • ·         Diseño de casetas a cargo de los expositores.
  • ·         Horario con jornada continua y por la noche.
  • ·         Actividades culturales mejor organizadas y con más nivel.
  • ·         Integración de edificios del Retiro y alrededores para eventos culturales.

No le ha ido mejor a la feria de Bilbao. Los buenos resultados del año anterior no se han mantenido en la presente edición, las ventas han retrocedido en torno al 15%, aunque la asistencia de espectadores  ha sido algo mayor. Los libreros han asistido a un fenómeno curioso que empieza a inquietarles: muchos visitantes toman nota de los títulos más vendidos pero no compran, sin duda, porque esperan bajárselos de Internet para leerlos en su e-reader, sin pagar un centavo.

Experiencias positivas han sido las exposiciones temáticas sobre autores vascos, tanto si escriben en euskera como en castellano, el encuentro de escritores de novela negra, el recorrido literario que organizó por Bilbao Félix G. Madroño para visitar los lugares en que transcurre su novela “La ciudad de los ojos grises” y la afluencia de público infantil que, en la próxima edición, podrá visitar un espacio exclusivo para los más jóvenes.

Y para terminar, una mención especial a la Feria de Nueva York. La semana pasada, la Gran Manzana fue protagonista por tercer año consecutivo de la Book Expo América, la cita más importante de EE.UU. y la segunda a nivel internacional. Durante tres días, 20.000 editores, publicistas, autores, agentes y, por primera vez, público en general llenaron el centro de convenciones Jacob Javits para descubrir las últimas novedades y aplaudir a Natalia Solzhenitsyn, viuda del Nobel de Literatura 1970, dentro del programa homenaje a la literatura rusa. Uno de los cambios más relevantes de la reunión fue la posibilidad de seguirlo en directo a través de Internet. Tomen nota.

Producción editorial española. Avance 2011

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 03-06-2012

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El Observatorio de la Lectura y el Libro, un organismo adscrito al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte que nace con el propósito de analizar permanentemente la situación del libro, la lectura y las bibliotecas en España, acaba de publicar un avance del Panorámica de la Edición Española de Libros, en 2011

El total de la producción editorial aumentó un 2,1% con respecto al año anterior, debido al incremento de un 34,7% del libro digital, en perjuicio del libro en papel que ha descendido un 4,2%:

Evolución de la producción editorial española (según el ISBN)

España se mantiene como la cuarta potencia editorial del mundo, por detrás de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania. El sector constituye un importante motor económico del panorama cultural español, con una aportación al PIB que, en los últimos diez años,  ha representado un 40,3% del valor económico aportado por el conjunto de las actividades culturales.

Venta de libros en España por canal de distribución (millones €)

 La facturación total del sector fue de 3.144 millones de euros y la exportación sólo representa el 8%:

Facturación del sector editorial español en 2010 (millones €)

El principal destino de las exportaciones fue Latinoamérica 61% del total), como era de esperar. Aun así, el volumen de negocio en aquella zona se nos antoja bajo, a tenor de las últimas cifras arrojadas por el Instituto Cervantes. En el momento actual, existen más de 450 millones de hispanohablantes en el mundo. El español es una de las cinco lenguas más habladas y el segundo idioma de  comunicación internacional y en número de hablantes nativos.

Exportación de libros desde España 2010 (millones €)

 Finalmente, los tres cuadros siguientes recogen la producción de libros en el año 2010 en España, clasificada por otros conceptos, que pueden ayudar al escritor diletante a interpretar cómo es el mundo editorial español y dónde puede encontrar un nicho:

Escritores comprometidos

Categoría (El mundo del libro, Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 28-05-2012

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Tres autores ─Iban Zaldua (Donostia, 1966), Txani Rodríguez (Llodio, 1977) y Carlos Yushimito (Lima, 1977)─ se reunieron la semana pasada para opinar sobre el papel del escritor en el mundo actual, dentro de los actos programados dentro de Literaktum 2012: ciudad de las palabras, un festival literario que se está celebrando estos días en Donostia-San Sebastián. Éstas son algunas de sus conclusiones:

  • En el siglo XIX, la literatura cumplía un papel crucial a la hora de debatir los grandes temas que preocupaban a la sociedad occidental, en un momento en el cual primero la industrialización había producido una importante transformación en la forma de vivir, y luego la irrupción del capitalismo, una explotación del hombre que, si bien no era inferior a la que había existido hasta la fecha, se ponía en evidencia con la aparición de los medios de comunicación. En ese sentido, el escritor había pasado a ser un personaje público capaz de intervenir en esa discusión, el libro era la pieza fundamental para destapar la opresión y denunciar la injusticia.
  • Ese rol desaparece a partir de 1960, con la implantación de la enseñanza obligatoria y la alfabetización de las masas. La llegada de unas generaciones ya alfabetizadas, educadas en una nueva cultura audio-visual ─la radio, el cine, la televisión y ahora Internet─ ha restado centralidad al libro escrito. Hoy el papel de la literatura ha perdido peso, ya no goza del influjo que tenía hace unas décadas.
  • Quizá, como herencia de esa antigua centralidad, ciertos grupos sociales reclaman a los escritores ─o más genéricamente, a los intelectuales─ que intervengan más decididamente en el debate social que se está produciendo en la actualidad, que acusen el incremento de la desigualdad, la codicia, el afán de riqueza, el dinero como valor supremo.

¿Deben los escritores ser social y políticamente comprometidos? Sobre este aspecto, los tres participantes compartían el mismo criterio: «El hecho de saber crear ficciones no nos convierte necesariamente en buenos opinólogos». La tentación de emplear la ficción como vehículo para transmitir un mensaje político es legítima, pero también peligrosa. “Yo prefiero pensarme a la sombra de personajes silenciosos o completamente ajenos al debate público, como Juan Rulfo o Felisberto Hernández», apostilla el escritor peruano.

escritores-comprometidos

Nadie cuestiona que la opinión de un escritor vale tanto como la de cualquier otro ciudadano. Pero si alguien que, en principio, posee un cierto nivel cultural, se ha documentado sobre un hecho en particular y emite una opinión a través de uno de sus personajes, es lógico concederle cierta credibilidad, lo mismo que se la damos a los profesionales de la información, que han demostrado imparcialidad a lo largo de su carrera periodística. Y si no, el propio lector será el que lo sancione.

Pero hay algo que es inevitable. Tú, si te pones a escribir, quieres que alguien te lea, quieres transmitirle tu verdad particular y te esfuerzas en aportar todos los argumentos posibles para influir en él llevarle tu mensaje, que, al final, siempre tiene un componente político o social. Todos los escritores lo hacen, de una forma o de otra, con mayor o menor intensidad. La labor pedagógica está dentro de la conciencia humana.

Lo que sí deberíamos pedir a todo escritor es que sea objetivo, al menos, dar opción a la polémica, que el lector discurra y adopte una postura, tras analizar las distintas alternativas y exponer las razones que las sostienen. Si tu intención es, por ejemplo, denunciar los abusos del franquismo, no te vendría mal incorporar en la trama un personaje que precisamente defienda esa ideología. Déjale hablar, dale una oportunidad, a lo mejor nos convence. La novela ganará en sinceridad.

Últimamente están llegando a mis manos relatos unidireccionales, cuya única intención es transmitir un juicio inmutable, fácil de entender, dentro de un relato simplón, asequible a ese público poco exigente que ve televisión, y con una clara intencionalidad política. Eso sí que me parece peligroso… incluso hasta reciben galardones.

Reconvertir las librerías

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 16-05-2012

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“Si no somos capaces de adaptarnos e innovar, sufriremos mucho; si no remontamos en diez o doce meses, veremos muchos cierres de librerías, tanto de pequeñas y medianas como de las grandes”. Estas palabras fueron pronunciadas por Antoni Daura con motivo de la Diada de Sant Jordi en Barcelona. Daura es presidente del gremio de libreros de Cataluña y lleva 26 años en el oficio con su librería Parcir en Manresa.

No cabe duda que el contexto económico no colabora, muchos establecimientos que otrora fueron emblemáticos en pleno centro de la ciudad han tenido que cerrar sus puertas, no sólo por la crisis, sino por la competencia que les hace Internet. Y eso que acabamos de empezar. La venta en la red de productos de consumo, como alimentos, ropa, artículos deportivos, electrónica de consumo y un sinfín de cosas más, presenta cifras de facturación crecientes año a año.

El mercado del libro no es ajeno a este fenómeno, con el agravante de la incipiente implantación del libro digital. El comercio se va desplazando progresivamente hacia las multinacionales del sector de la distribución, las grandes superficies y los grandes operadores como Amazon y Google. Si la industria tradicional no espabila, a corto plazo veremos desaparecer de nuestras calles las librerías que en otro tiempo fueron nuestro orgullo, lugar de encuentro, pábulo de nuestros sueños.

La librería no ha aspirado nunca a obtener grandes beneficios, ningún librero pretende hacerse rico, le basta con el prestigio que le otorga su profesión. Pero debe entender que el modelo de negocio ha cambiado, que no debe esperar a que el cliente entre en la tienda tan sólo a comprar un libro, si no se le ofrece algo más. Hay que reconvertir el espacio, dinamizarlo con otras iniciativas innovadoras dentro de la cultura… y del ocio

¿Qué es lo que tiene que hacer? Nadie tiene la varita mágica. Pero sí saber que no hacer nada es quizá morir, aunque sea con las botas puestas y el almacén a rebosar. Ponía Daura el ejemplo de La Central, una cadena de librerías que, tras vender un 43% de sus acciones a la editorial Feltrinelli, tiene el proyecto de inaugurar en Madrid una tienda de 1.200 metros cuadrados para, además de vender libros, ofrecer servicio de restaurante. La iniciativa no está mal, veremos el resultado. En cualquier caso, la salida del sector no tiene por qué ser unidireccional: “No creo que todas las librerías debamos tener una cafetería”.

Lo que sí parece necesario es que la reconversión de las librerías debería contar con el apoyo de las editoriales, por su mayor capacidad financiera. Sin embargo, el aire que corre es más bien frío, la industria editorial está mirando mucho más la cuenta de explotación, los resultados a corto, los mecenas del Renacimiento se fueron para no volver… ¿Seguro? Quizá alguno medita la resurrección.

¿Cómo afecta todo esto al escritor diletante? La directora de la Feria del Libro de Buenos Aires, Gabriela Adamo, lo tiene claro: “Creo que ni el escritor ni el lector van a perder, aunque tal vez cambien su forma de escribir y de leer”, aunque luego reconoce que las librerías son las que más van a perder, pero no todavía. En América Latina aún no perciben el riesgo porque el e-reader apenas ha entrado. “El Kindle está presente en la Feria, pero no se puede comprar físicamente en Argentina, hay que pedirlo al extranjero y que te lo envíen por correo”. Conforme avance el carro, piensa, se irán acomodando los melones.

En defensa del libro impreso. Los puntos de venta

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 09-05-2012

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Son numerosos los foros en los que se anuncia la desaparición del libro impreso y el incierto porvenir que le espera a la novela. Se asocian así dos hechos que, a mi juicio, no están relacionados de ninguna manera. Una cosa es el formato y otra diferente el contenido, si bien existe alguna influencia, como ya se ha dicho en artículos anteriores de este blog. Es éste un pequeño alegato en defensa del libro impreso, de la necesidad que tiene el sector de reconvertirse para sobrevivir al embate de las nuevas tecnologías. Empezaremos por los puntos de venta.

Es evidente que los canales de venta tradicionales del libro están tocados. Estamos viendo cómo se produce el cierre de algunas librerías ubicadas en los lugares más céntricos de la ciudad ─y si aguantan es porque el precio de los locales se ha desplomado─ las que sobreviven lo hacen de mala manera.

Las editoriales no lo están pasando mejor. Si el número de títulos aumenta cada año, las tiradas son cada vez más reducidas, con lo cual el coste se incrementa y el beneficio se reduce, más si los precios de venta tienden hacia abajo, como ocurre ahora con la feroz competencia que reciben de nuevos sellos editoriales surgidos al amparo de Internet. Y no me refiero sólo a las multinacionales, también a pequeñas industrias que han puesto en marcha emprendedores avispados que se apañan en la red.

El problema está en la estructura del negocio, la cadena es muy larga. Desde el autor que escribe la novela hasta el lector que la compra en una librería, el producto pasa por numerosas manos y cada mediador recibe su recompensa. Hay que achatar la pirámide y eliminar en lo posible los escalones intermedios.

De otra parte, la producción a escala como la que se ha hecho hasta ahora es insostenible, la oferta sigue creciendo pero la demanda se contrae. Todo contribuye a la reducción del margen, el modelo hace aguas por todos los lados.

Una solución es especializarse. Las librerías deberían apreciar la conveniencia de acercarse más al autor, de comprarle el libro directamente y, sobre todo, de reducir su catálogo. No puedo negar que, hoy en día, me pierdo cuando entro en una librería, me encuentro desorientado, no sé por donde empezar, salvo cuando voy a comprar algo concreto.

…A comprar algo concreto, he aquí un punto de reflexión. Cada vez más, el cliente decide la compra porque ha descubierto un libro de su interés en la prensa o en una página web. Yo he llegado a un acuerdo con un librero amigo. Cuando eso me ocurre, le escribo un correo y le pido que me lo consiga, si no lo tiene en stock. Cada cierto tiempo, le visito y me llevo lo que tiene guardado para mí. Me hace un pequeño descuento y todos contentos…

Por otra parte, el escritor debería acostumbrarse a sufragar el coste de impresión o a encontrar mecenas que lo financien. Quedaría entonces un solo eslabón entre el autor y el comprador, algo así como un almacenista-distribuidor, lo que permitiría ajustar el precio de venta y detener la dura competencia que le viene del e-book, o que le va a venir, porque, a mi entender, la tecnología de los actuales dispositivos de lectura no ha llegado ni mucho menos a su cénit.

La amplitud de las librerías es finita, no hay forma de almacenar la enorme cantidad de libros que todavía hoy se publican. Bastaría con mantener existencias de los más vendidos ─igual no pasan de la docena─ y pedir el resto en la medida en que lo solicitan. Así se aliviaría la limitada capacidad financiera del establecimiento y se liberaría un espacio para acometer nuevas iniciativas creadoras de valor… y de beneficio. Reinventar las librerías… sólo hace falta un poco de imaginación.

 

El e-book no termina de arrancar

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 15-04-2012

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Durante el año 2011, el registro de libros digitales en el ISBN se incrementó un 55% con respecto al año precedente, al subir de 12.948 a 20.119 títulos, mientras que el libro impreso sufrió un retroceso del 14,2% al pasar de 96.238 a 82.495 títulos. A pesar de que el número de títulos registrados representa el 17,9% sobre el total, la cuota de mercado de los e-books es todavía pequeña, ya que apenas supone el 4% de los ingresos totales del sector. Claro que a eso contribuye y mucho el pirateo: tan sólo el 27% de los españoles que leen libros digitales declara hacer la descarga legal mediante pago electrónico.

Una de las razones que alegan para justificar este procedimiento es el precio elevado que hay que pagar por cada descarga, precio ─en muchos casos próximo al del libro impreso─ que no tiene ninguna justificación a tenor de los costes de producción y de distribución. Es verdad que el libro digital soporta un IVA del 18%, frente a un 4% del libro impreso. El Congreso aprobó a principios de marzo equiparar ambos IVAs al 4%, pero se desconoce cuándo entrará en vigor el decreto.

Un informe reciente de la firma Bowker “Global eBook Monitor” señala que un 13% de los internautas españoles ha pagado en el año 2011 por la compra de libros electrónicos, un 8% declara que no conoce esa opción y un 79% que la conoce pero que no la utiliza. La investigación se realizó simultáneamente en diez países y los resultados se han obtenido mediante encuestas a más de mil usuarios en cada uno de ellos. Los países más activos en este mercado son India, Australia y Brasil. España ocupa una posición intermedia según se aprecia en la tabla siguiente:

En España, el porcentaje de compradores de e-books es el mismo para hombres y mujeres (13%), mientras que en el resto de países predominan los hombres, salvo EE.UU. y Reino Unido, en los que ganan las mujeres. En cualquier caso, las diferencias son escasas, salvo en Alemania, país en el que se produce la mayor divergencia (hombres el 18% y mujeres el 8%) y Francia (hombres el 15% y mujeres el 8%).

En cuanto a edades, un 27% de los jóvenes españoles de 18-24 años dice haber comprado al menos un e-book en los últimos seis meses. Ese porcentaje va descendiendo con la edad para situarse en el 7% en la franja de personas mayores de 55 años. El cuadro siguiente recoge esa evolución comparando los datos obtenidos en España y en Francia:

A pesar de las predicciones tan optimistas que lanzaron algunos gurús sobre el futuro del libro digital, su irrupción no ha sido tan espectacular. Sin embargo, aunque el crecimiento es lento, se produce de forma continuada y hay que suponer que esa tendencia se mantendrá en los próximos años, ya que la oferta sigue creciendo: cada vez hay más plataformas y librerías que venden e-books.

En cualquier caso, la situación está muy lejos de ser lo que predecía Idboox.com en aquella crónica tan catastrófica que publicó en el mes de septiembre de 2011:

  • 2013: Las ventas de libros electrónicos superan las ventas de libros impresos, incluso los usados. Las ventas de revistas digitales comienzan a igualarse a las de las revistas impresas. 
  • 2015: Muerte de las librerías locales. Las más pequeñas se convierten en cibercafés. Sobreviven marginalmente las especializadas en libros raros o de coleccionista.
  • 2019: Hecatombe entre los editores: sólo sobrevive un pequeño número de ellos. Los gigantes como Random House y Penguin transforman sus filiales más pequeñas en editores exclusivamente digitales.
  • 2025: Termina la transición de los libros impresos a los electrónicos, incluso en los países en vías de desarrollo. En el mejor de los casos, el libro se considera una curiosidad y en el peor una molestia. Los libros de colección aún no han desaparecido. Un pequeño número de lectores sigue leyendo libros impresos, pero en general todos los libros están disponibles en versión digital.

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