El e-book no termina de arrancar

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 15-04-2012

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Durante el año 2011, el registro de libros digitales en el ISBN se incrementó un 55% con respecto al año precedente, al subir de 12.948 a 20.119 títulos, mientras que el libro impreso sufrió un retroceso del 14,2% al pasar de 96.238 a 82.495 títulos. A pesar de que el número de títulos registrados representa el 17,9% sobre el total, la cuota de mercado de los e-books es todavía pequeña, ya que apenas supone el 4% de los ingresos totales del sector. Claro que a eso contribuye y mucho el pirateo: tan sólo el 27% de los españoles que leen libros digitales declara hacer la descarga legal mediante pago electrónico.

Una de las razones que alegan para justificar este procedimiento es el precio elevado que hay que pagar por cada descarga, precio ─en muchos casos próximo al del libro impreso─ que no tiene ninguna justificación a tenor de los costes de producción y de distribución. Es verdad que el libro digital soporta un IVA del 18%, frente a un 4% del libro impreso. El Congreso aprobó a principios de marzo equiparar ambos IVAs al 4%, pero se desconoce cuándo entrará en vigor el decreto.

Un informe reciente de la firma Bowker “Global eBook Monitor” señala que un 13% de los internautas españoles ha pagado en el año 2011 por la compra de libros electrónicos, un 8% declara que no conoce esa opción y un 79% que la conoce pero que no la utiliza. La investigación se realizó simultáneamente en diez países y los resultados se han obtenido mediante encuestas a más de mil usuarios en cada uno de ellos. Los países más activos en este mercado son India, Australia y Brasil. España ocupa una posición intermedia según se aprecia en la tabla siguiente:

En España, el porcentaje de compradores de e-books es el mismo para hombres y mujeres (13%), mientras que en el resto de países predominan los hombres, salvo EE.UU. y Reino Unido, en los que ganan las mujeres. En cualquier caso, las diferencias son escasas, salvo en Alemania, país en el que se produce la mayor divergencia (hombres el 18% y mujeres el 8%) y Francia (hombres el 15% y mujeres el 8%).

En cuanto a edades, un 27% de los jóvenes españoles de 18-24 años dice haber comprado al menos un e-book en los últimos seis meses. Ese porcentaje va descendiendo con la edad para situarse en el 7% en la franja de personas mayores de 55 años. El cuadro siguiente recoge esa evolución comparando los datos obtenidos en España y en Francia:

A pesar de las predicciones tan optimistas que lanzaron algunos gurús sobre el futuro del libro digital, su irrupción no ha sido tan espectacular. Sin embargo, aunque el crecimiento es lento, se produce de forma continuada y hay que suponer que esa tendencia se mantendrá en los próximos años, ya que la oferta sigue creciendo: cada vez hay más plataformas y librerías que venden e-books.

En cualquier caso, la situación está muy lejos de ser lo que predecía Idboox.com en aquella crónica tan catastrófica que publicó en el mes de septiembre de 2011:

  • 2013: Las ventas de libros electrónicos superan las ventas de libros impresos, incluso los usados. Las ventas de revistas digitales comienzan a igualarse a las de las revistas impresas. 
  • 2015: Muerte de las librerías locales. Las más pequeñas se convierten en cibercafés. Sobreviven marginalmente las especializadas en libros raros o de coleccionista.
  • 2019: Hecatombe entre los editores: sólo sobrevive un pequeño número de ellos. Los gigantes como Random House y Penguin transforman sus filiales más pequeñas en editores exclusivamente digitales.
  • 2025: Termina la transición de los libros impresos a los electrónicos, incluso en los países en vías de desarrollo. En el mejor de los casos, el libro se considera una curiosidad y en el peor una molestia. Los libros de colección aún no han desaparecido. Un pequeño número de lectores sigue leyendo libros impresos, pero en general todos los libros están disponibles en versión digital.

Editores de bolsillo

Categoría (El mundo del libro, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 10-04-2012

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En estos últimos años, han proliferado las editoriales que se  anuncian para ayudar al escritor diletante a publicar el libro que acaba de escribir. Y como siempre ocurre cuando se crea un mercado nuevo, hay empresas responsables que quieren perdurar y hacen bien su trabajo, junto a otras que sólo persiguen el dinero fácil y rápido, sin ningún afán de permanecer (ver en este enlace la opinión de un autor que se siente engañado).

Yo no soy partidario de utilizar este tipo de servicio, ya que no hace falta mucha ciencia para hacerlo todo tú solo, pero comprendo que hay autores que prefieren dedicar su esfuerzo a la noble tarea de escribir y contratar la publicación a un especialista. Y, claro, aquí no me estoy refiriendo al escritor consagrado que ya tiene su editor, sino a ti, escritor debutante, que acabas de ingresar en el gremio.

Lo primero que tienes que asumir es que ninguna editorial te va a publicar el libro sin una contraprestación económica. Tienes que pensar en la autoedición y eso hay que pagarlo. Y aquí es donde aparece esa retahíla de pequeños editores que conocen bien tu mentalidad, saben que estás dispuesto a soltar un dinero por tocar con tus manos el fruto de tu esfuerzo. Es ahí donde tienes que tener cuidado, porque muchos prometen demasiado y te puedes llevar un chasco.

Si introduces la palabra “autoedición de libros” en cualquier buscador de prestigio, encontrarás miles de resultados. ¿Qué criterio has de seguir para seleccionar uno fiable? No hay respuesta a esa pregunta. Lo recomendable es analizar lo que te ofrece cada uno y juntar los dedos. Quizá si te apoyas en alguna palabra clave suplementaria, consigas reducir la lista del buscador, pero siempre aparecerá un buen puñado de páginas.

Más o menos, todos te ofrecen lo mismo, sólo varían las cantidades y el precio, así que tú eres el que tienes que decidir en base a los objetivos que te has planteado. Sólo una recomendación: desconfía de los editores que te garantizan la venta de un cierto número de ejemplares, porque eso es imposible. Opta por aquél que te proponga unas condiciones claras y fáciles de entender y, desde luego, léete el contrato, incluso la letra pequeña y no gastes mucho dinero. ¡Mucho cuidado con las exclusivas ad aeternum!

El otro día, salseando en la red, me topé con una pequeña editorial que reúne esas características. Se llama nuevosescritores, pertenece al grupo Éride y tiene su sede en Madrid. Si entras en su página web, verás que la edición básica (tiene otra avanzada que igual te viene mejor) de un libro de 200 páginas cuesta tan sólo 160 € e incluye los siguientes cometidos:

1.- Corrección básica. Sólo la ortografía con un programa de software. Debes enviar el texto corregido.

2.- Maquetación básica. Sólo la supervisión. El original debe ser definitivo. Mejor en Pdf para evitar sorpresas.

3.- Tramitación del ISBN.

4.- Depósito legal. Envío de 4-5 ejemplares a la Biblioteca Nacional por cuenta del editor.

5.- Portada. La composición es por cuenta del editor. Tú sólo has de elegir una plantilla del catálogo que ofrece el editor y enviar una imagen para la portada y tu fotografía para la contraportada.

6.- La redacción de la sinopsis de la obra es por tu cuenta, lo mismo que la biografía.

7.- Formato. En torno a 14×21 cms, en función del número de páginas. Si quieres el libro con solapas, hay que pedir presupuesto.

Con ese material, la editorial se encarga de publicar el libro y tú recibes tres ejemplares, pero tienes la posibilidad de comprar más a un precio preferencial. Si, por ejemplo, pides 50 libros, te cobran 200 €, con lo cual te sale cada uno a 6,79 euros. Sé modesto y empieza por colocar tú solo esos 53 ejemplares de la primera tirada. Luego, si quieres avanzar, la propia editorial te asesora sobre posibles canales de distribución e incluso pone a tu disposición una tienda online en la que hay registrados casi 300 títulos.

Ya ves que nuevosescritores no realiza gestión alguna para promocionar o distribuir el libro, sólo mejorarlo y publicarlo. Las ventas serán fruto de tu trabajo del autor y de tu capacidad de movimiento. Eso es lo que me gusta de su propuesta, no te engañan ni te prometen nada, para que no te hagas ilusiones. El único punto que plantea alguna duda es la exclusiva. En el contrato que tienes que firmar, otorgas al editor una licencia en exclusiva por un año de duración, con lo cual te comprometes, durante ese tiempo, a no publicar tu novela en otra editorial, ni subirla a ningún portal digital tipo Amazon o Google Books. Mientras tanto, el editor pude hacer lo que quiera con ella. Es sólo un año, tú verás si te conviene.

La industria del libro en el año 2011

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 05-04-2012

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Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la producción editorial en España alcanzó los 100 millones de libros editados en 2011 frente a los 132 millones del año anterior, con un descenso del 24,2%, mientras que el número de títulos editados disminuyó tan sólo un 2,6%, con lo cual la tirada media volvió a decrecer un 22,2%. La evolución de las cifras de producción de los últimos diez años se recoge en el cuadro siguiente:

Estas cifras difieren ligeramente de las que ofreció el mes pasado la Federación de Gremios de Editores de España, ya que el INE utiliza como fuente los libros entregados en el Depósito Legal del Departamento de Adquisiciones de la Biblioteca Nacional, mientras que el Gremio de Editores utiliza los datos procedentes de la Agencia del ISBN.

Si comparamos el mercado español con el francés, veremos que nuestras cifras son similares ─incluso algo por encima─ en cuanto a número de títulos editados (67,3 en 2010 y 70,1 en 2011), pero sensiblemente inferiores en cuanto a tirada (7.937 en 2010), ya que allí la producción alcanzó el respetable volumen de 534 millones de ejemplares editados, de los cuales se vendieron 452. Claro que, en el país vecino, la exportación supuso el 25% de la facturación total y aquí ese dato se desconoce.

Volviendo a los números del mercado español, sorprende el importante descenso que se ha producido en la producción editorial en este último decenio. De 229 millones de libros publicados en 2002 hemos pasado a 100 en 2011, menos de la mitad, mientras que el número de títulos se incrementó un 11%, lo que confirma esa intuición de que, en España, cada vez se escribe más y se lee menos.

Como consecuencia de ello, la tirada media se redujo hasta situarse en 1.345 ejemplares por título, un  60,7 % menos que hace diez años. De hecho, el 37,4% de los títulos tuvieron una tirada de entre 1.000 y 1.999 ejemplares y tan sólo el 1,9% superó los 5.000 ejemplares.

Y eso que la edición de libros de texto aumentó un 42,9% y las publicaciones para niños un 10,2%, ya que la producción literaria sufrió una caída mayor al bajar de 58 a 38 millones de ejemplares, a pesar de que el número de títulos aumentó un 2,8%. La conclusión es clara. Cada año aumenta el número de escritores diletantes que no encuentran editor y se deciden a publicar el libro por su cuenta, haciendo una tirada modesta que casi nunca sobrepasa los 500 ejemplares.

Por idioma de publicación, el cuadro siguiente recoge las cifras de los títulos y los ejemplares publicados, así como los porcentajes que corresponden a cada idioma:

Los títulos en idiomas extranjeros representaron el 3,9%, de los cuales el 47,3% lo fue en ingles y el 17,4% en portugués. Los títulos traducidos supusieron el 13,7% de la producción, de los cuales el 57,7% lo fue del inglés.

 

El Mataburros. Decalaje

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 31-03-2012

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Decalaje no existe en el diccionario de la Real Academia Española. Y sin embargo, el término se utiliza con mucha frecuencia en muchas disciplinas científicas:

  • En motores térmicos: ángulo que forma el árbol de levas con el cigüeñal y sirve para aumentar el rendimiento del motor y reducir el consumo de combustible y la emisión de gases.
  • En aerodinámica: diferencia de ángulos de incidencia que presentan las alas de un avión y el estabilizador de cola, lo que permite estabilizar su posición en vuelo.
  • En electricidad: el ángulo que existe entre la tensión y la intensidad de una corriente, cuyo coseno (de phi) tan importante es para mejorar la potencia del motor.
  • En electromagnetismo: distanciamiento o falta de concordancia entre los campos magnéticos de un generador.
  • En traumatología: falta de correspondencia entre los fragmentos de una fractura cuando alguno o varios ángulos se han desplazado respecto a los otros, al desplazamiento anormal de una estructura ósea sobre su vecina en su relación anatómica.
  • En Oftalmología: falta de alineación o de correspondencia entre los tejidos que quedan a un lado y otro de la incisión (“escalón” en la cirugía de cataratas).

Decalaje proviene del francés décalage y significa “distanciamiento o falta de concordancia entre dos personas o cosas”. Décaler es un verbo transitivo francés que significa “desplazar ligeramente de la posición normal en el tiempo o en el espacio”, es decir, avanzar o retrasar. Se utiliza continuamente para designar la diferencia horaria que existe entre dos lugares que están en meridianos diferentes.

Dada la amplia difusión de la palabra, quizá la RAE debería de incorporarla al diccionario, al menos para la terminología profesional con las siguientes acepciones: “desajuste”, “desfase”, “desproporción”, “descompensación”, “desarreglo”, “descuadre”, “discordancia”. No en cambio fuera de ella, como en las expresiones “hay un decalaje entre sus pretensiones y su talento” o “el decalaje horario de los vuelos intercontinentales produce insomnio durante varios días”, en las que sería más propio utilizar “desfase”.

Si buscas la palabra “decalaje”, en la hemeroteca de ABC obtendrás 76 resultados. La última vez apareció en la edición del sábado 11 de febrero de 2012 en un artículo titulado “Transformar España”, en el cual José María Fernández Sousa, presidente de Zeltia y de la Asociación Española de Empresas biotecnológicas,  analiza el contenido del libro “Las claves para transformar España” dirigido por el ex ministro de Defensa, Eduardo Serra, con la opinión de 100 expertos y empresarios sobre la situación económica del país. En el párrafo antepenúltimo, escribe lo siguiente: “Deberíamos ser ambiciosos en España en esta materia y no tener únicamente como referente la media de lo que hace Europa, sino ir más allá, puesto que llevamos muchos años de decalaje negativo sobre los países desarrollados”.

Igualmente, el periodista Antonio Roldán Monés, en un artículo aparecido en “El País” el 10 de febrero de 2012 bajo el título “El trilema de Europa”, defiende el federalismo europeo como fórmula para continuar nuestra integración en la economía global sin renunciar a la democracia. En el primer párrafo de dicho artículo dice lo siguiente: “En uno de sus ensayos más conocidos, El poder de los sin poder, publicado en 1979, el recién fallecido Václav Havel acuñaba el término posdemocracia. El término inunda hoy los periódicos europeos para calificar un fenómeno que en 2011 emergió como una de las más alarmantes consecuencias de la crisis: el decalage democrático entre las instancias políticas y financieras internacionales que deciden (los “mercados”, “Bruselas”, etcétera) y los votantes nacionales”.

Habitos de lectura 2011

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 26-03-2012

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Según los datos de la Agencia del ISBN, en 2011, se publicaron en España 103.000 nuevos títulos, un 79% en castellano, un 11% en catalán, un 4% en el resto de las lenguas de España y un 6% en lenguas extranjeras. De esos 103.000 nuevos títulos, un 83% fueron escritos en las lenguas de España y un 17%, traducidos de las extranjeras, sobre todo del inglés (61%), aunque también del griego (156 títulos) y del latín (151 títulos).

De ese total de 103.000 títulos, cabe destacar que el 17,3% de las obras fueron registradas en formato digital, con un incremento del 38% sobre el año precedente, si bien la fuentes difieren ya que el dato correspondientes a 2010 ha sido obtenido del informe “Panorámica de la Edición Española de Libros del 2010”, elaborado por el Ministerio de Cultura, lo que probablemente introduce alguna distorsión.

Aunque el Instituto Nacional de Estadística (INE) no ha hecho saber todavía las cifras de la producción editorial del año 2011, no sería de extrañar que el número de libros publicados hubiera descendido por tercer año consecutivo, con lo cual se acentúa la paradoja de que cada vez se escriben más libros y cada vez se venden menos, al menos en formato papel.

Por el contrario, la Federación de Gremios de Editores de España acaba de ofrecer los resultados de la encuesta que realiza todos los años sobre los hábitos de lectura y la compra de libros de la población española, de cuyo análisis se desprende lo siguiente:

  • El 58% de la población mayor de 14 años lee libros (al margen de revistas, periódicos y cómics) en su tiempo libre y hasta el 28,6% lo hace todos o casi todos los días.
  • La media de libros leídos en 2011 (se refiere a ese 58% de lectores que afirma leer libros) supera ligeramente los 10 libros al año.
  • Comparación con Francia: el 70% de los franceses de más de 15 años leyeron al menos un libro en el año 2008, un 39% leyeron de 1 a 9 libros, un 14% de 10 a 24 y un 17%, más de 24. Aunque el porcentaje de no lectores es muy superior en España, en lo demás, el panorama es bastante parejo.
  • El perfil del lector en España sigue siendo el de una mujer, con estudios universitarios, joven y urbana que prefiere la novela, lee en castellano y lo hace por entretenimiento. En todos los casos, las mujeres presentan también un porcentaje superior de población lectora que los hombres.
  • Madrid es la comunidad con mayor índice de lectores, seguida de País Vasco y Cantabria. Entre las menos lectoras se sitúan Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura.
  • El hábitat también influye en el hábito de lectura. Las poblaciones con más de un millón de habitantes alcanzan hasta un 70% de ciudadanos lectores, mientras que las de menos de 10.000 habitantes apenas llegan al 49%.
  • El nivel de estudios sigue siendo un factor determinante en el hábito lector. El índice más alto se registra entre quienes tienen estudios universitarios, con un 82,1%, desciende al 60,7% entre los que tienen estudios secundarios y cae al 35% entre los que sólo tienen estudios primarios.
  • La edad influye también en el hábito de leer. Los viejos leen menos que los jóvenes, aunque se observa un cierto incremento de lectores con más de 65 años, con un 37% de ellos que se declaran lectores.
  • El porcentaje de españoles que leen libros en soporte digital es del 6,8%, un 1,5% más que el año anterior.
  • Tan sólo, un 3,9% de los entrevistados aseguraron tener un e-reader, más del doble que el año precedente. Sin embargo, sólo 2,7% lo utiliza para leer e-books.
  • Los lectores que utilizan e-readers leen una media de 14 libros al año, 6 en formato papel y 8 en formato digital con su dispositivo electrónico.
  • Con respecto a la procedencia, un 73,1% de los entrevistados señalaron que habían consiguen los e-books a través de descargas gratuitas en Internet, un 37,3% a través de familiares o amigos y tan sólo un 36,9% lo hizo en pago.

 

El mundo a los pies de Google

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 21-03-2012

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En junio de 2011, Google presentó Google+, una red social (y algo más…) que está destinada a convertirse en la primera plataforma para consumir, crear o compartir contenidos, ya que permite la vinculación en su núcleo de todos los productos estrella que tiene la compañía norteamericana.

En sólo tres meses alcanzó los 40 millones de usuarios y hoy puede haber superado ampliamente el centenar. Claro que todavía está lejos de los 1.000 millones de Facebook y los 500 de Twitter, pero es sólo cuestión de tiempo. Porque Google+ tiene un potencial enorme de crecimiento al integrar proyectos ya consolidados con millones de usuarios. Veamos cuáles son:

Buscador. Google es el buscador más utilizado en el mundo, con un 67% de cuota de mercado, aunque en España, supera el 90%.

Sistema operativo. Android es un nuevo sistema operativo enfocado para ser utilizado a teléfonos inteligentes, tabletas y Google TV. Se estima que Android está instalado en 250 millones de dispositivos móviles.

Navegador. Google Chrome es un navegador web gratuito que, con más de 200 millones de usuarios, es el segundo más utilizado en el mundo por delante de Mozilla Firefox y detrás de Internet Explorer.

Comunicaciones. Gmail es un servicio de correo electrónico que se sitúa muy cerca de Hotmail y Yahoo en número de usuarios, aunque no hay estadísticas fiables. Dispone de Chat, Google Talk y Voice.

Ofimática. Google Docs permite la creación de documentos igual que Microsoft Office, con la ventaja de su almacenamiento en la nube.

Imágenes. Dentro de poco tiempo, Picasa Web Albums desaparecerá para integrarse en una herramienta más potente “Fotos de Google+”.

Música. Google Music, lanzada a finales de 2011, cuenta ya con 13 millones de canciones que los usuarios podrán compartir a través de Google+. Por el momento, comprar música sólo es posible en EE UU.

Video. ¿es necesario presentar a Youtube?

Mapas. Google Maps y Google Earth están ya en la élite de la información geográfica online. Ofrece la ubicación de tu negocio.

Contenidos. Blogger, junto a WordPress, es una de las mayores plataformas para la creación y publicación de blogs.

Idiomas. Google Translate traduce automáticamente cualquier publicación a más de 50 idiomas.

Comercio electrónico. El pasado 3 de marzo, Google ha integrado Google Music, Android Market (juegos y aplicaciones), Google Movie y Google Books (con un catálogo de 4 millones de libros digitalizados)  en una sola red que se llama Google Play, con lo cual pronto se convertirá en la primera tienda online del mundo.

Pago electrónico. Google Wallet es la plataforma de pago electrónico que Google está desarrollando para convertir los dispositivos móviles en monederos virtuales, con el objetivo de desplazar a las tarjetas de crédito. No tardará mucho en hacerse visible. Es la guinda que le faltaba al pastel

Y ahora preguntarás: ¿Y que relación tiene todo esto con el escritor diletante que acaba de escribir su primer libro? Pues simple y llanamente, que hay que estar dentro. Google Play te ofrece la posibilidad de venderlo tanto en formato digital como en papel (si eliminas intermediarios y lo editas por tus propios medios), de anunciarlo en páginas estratégicas mediante pago o con puntos, de promocionarlo a través Google+ y de que el cliente lo pueda pagar con su teléfono móvil.

Olvídate de buscar un distribuidor, descubrir un editor o contratar un agente literario. Hazlo todo tú mismo, sumérgete en el universo de Google. Sólo tienes que aprender a manejarte allá dentro… no es tan difícil. Lo tienes casi todo en castellano y el diálogo es bastante simple, aunque exige un pequeño esfuerzo. Y si no te sientes con fuerza para iniciarte, quizá valdría la pena ahora pagar un dinero a un profesional para que te enseñe. Google dispone de tentáculos tan poderosos que nadie le podrá superar, al menos durante el próximo decenio.

Si los ángeles fueran epicenos…

Categoría (Cultura y democracia, General) por Manu de Ordoñana el 16-03-2012

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Durante los últimos años, algunas instituciones españolas como universidades, comunidades autónomas, sindicatos y ayuntamientos han elaborado recomendaciones para eliminar el lenguaje sexista en sus publicaciones y evitar frases como éstas: “El trabajador debe exigir sus derechos” o “el alumno deberá asistir puntualmente a clase” en las que se admite que el masculino es extensivo a las mujeres. Aquí, En Euskalherría, no olvidamos cómo el lendakari Ibarretxe utilizaba siempre los dos géneros en sus intervenciones públicas para referirse a los “vascos…”, añadiendo siempre a continuación “…y las vascas”.

Pues bien, al parecer, la Real Academia Española ha decidido llamar la atención a dichas instituciones por editar guías para el uso de lenguaje no sexista, por contravenir normas dictadas al respecto por la propia RAE, infringir reglas gramaticales y hollar léxicos firmemente asentados en el lenguaje popular. En su opinión, no hay discriminación en las expresiones construidas con el masculino para abarcar los dos sexos y sólo admiten el desdoblamiento en casos muy específicos como “No tiene hermanos ni hermanas” sin explicar en qué consiste esa especificidad. Está claro que la RAE admite que lo masculino está por encima de lo femenino y no hay necesidad de cambiar nada. A lo largo de sus tres siglos de historia, la Academia ha acogido en su seno a tan sólo siete mujeres.

El informe, redactado por Ignacio Bosque y suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el jueves, 1 de marzo de 2012, ha levantado una enorme polvareda entre los lingüistas por un lado ─que ven cercenadas sus competencias─ y los ciudadanos por el otro, partidarios de que su intervención no procede para determinar si los usos verbales son sexistas o no.

El autor afirma que existen numerosos recursos lingüísticos que permiten deshacer los casos de ambigüedad o de posible falta de precisión en la referencia a grupos de personas y propugna utilizar ciertas expresiones que obvien el problema:

  • “Quien lo vea” en lugar de “el que lo vea”.
  • “Acceder a las plazas de Profesorado no Asociado” en lugar de “acceder a plazas de Profesores no Asociados”.
  • “La población española irá a las urnas el próximo domingo” en lugar de “Los españoles irán a las urnas el próximo domingo”.
  • “Consulta médica” en lugar de “consulta del médico”.
  • Juan y María viven en compañía” en lugar de “Juan y María viven juntos”.

La mayoría de la gente admite la necesidad de promover cambios sociales para evitar la subordinación de la mujer, pero no creo yo que un cambio en las prácticas lingüísticas sirva para implantar una sociedad más igualitaria. Da la impresión de que todo este debate sólo va a servir para marear la perdiz (por cierto, un epiceno con formato femenino), un defecto muy propio del carácter hispano. Si los ángeles fueran epicenos, dejaríamos de discutir acerca de su sexo. Quizá entonces encontraríamos tiempo para abordar cuestiones de más enjundia.

Y si de verdad hubiera que hacer algo, yo me pregunto si no sería más prudente abordar la cuestión en su origen. ¿Es en realidad necesaria la distinción de los dos géneros? ¿No sería mejor instituir el epiceno? ¿No sería más fácil utilizar la misma palabra y la misma terminación para designar tanto al macho como a la hembra? Esta fórmula ya existe en algunas lenguas, como en la nuestra, el euskera, y todavía la sangre no ha llegado al río.

Para terminar, algunas reflexiones dentro del género eutrapélico:

  • Dios creó a la mujer. Si Dios es todo Él masculino: ¿cómo se le ocurrió hacer algo diferente a su propia esencia?
  • Los árboles son masculinos y las frutas femeninas. Y sin embargo, ¿por qué la higuera es femenino y el higo, masculino?
  • El monte es masculino y tiene un sentido, solemne, majestuoso. Montaña es femenino y tiene otro, escabroso, misterioso.

A saber…

Editores sin conciencia

Categoría (General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 11-03-2012

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En un artículo aparecido en este blog el 15 de mayo de 2011 bajo el título de “El Mataburros. Te hecho de menos”, escribía lo siguiente acerca de la editorial Belgeuse, con sede en Madrid: “El Grupo Editorial Belgeuse es una plataforma que te puede interesar, si eres escritor y no encuentras editor. En su página web dice textualmente: Belgeuse nace con el fin de dar cabida a todos los escritores, profesionales o noveles, que desean publicar su obra y no encuentran el cauce adecuado para hacerlo. Una presentación muy sugestiva…

Hace quince días, un lector escribió un comentario en el cual advertía a los navegantes sobre las artimañas que utiliza esa editorial para engañar a los autores con promesas de beneficios que luego nunca se cumplen e incumplir las cláusulas de los contratos que establece con ellos. Si quieres conocer su contenido, visita esta página.

Es cierto que últimamente están apareciendo un buen número de pequeñas editoriales que prometen el oro y el moro y que luego se quedan en la mitad. Ofrecen servicios muy variados, desde la asesoría literaria, la corrección y el diseño del libro hasta su edición, tanto en formato papel como digital y posterior distribución. Sus honorarios son fijos, es decir, te cobran una cantidad previamente determinada por cada servicio que contratas, con lo cual el que asume los riesgos es el autor. Lo más probable es que vendan una docena de ejemplares ─seguramente la mitad comprados por ti para regalar a los parientes y la otra mitad, por tus amigos─ y, al cabo de algún tiempo, recibas en tu casa varias cajas con los libros no vendidos que no sabrás dónde almacenar. Y eso después de haber gastado un montón de dinero.

También es cierto que no todas estas nuevas editoriales actúan de la misma forma. Las hay que son serias y que aplican tarifas ajustadas. Algunas incluso admiten una fórmula mixta de un pago fijo más un porcentaje sobre el importe de la venta, con lo cual el riesgo se reparte entre las dos partes. Eso ya está mejor, porque así el editor se implicará en la promoción del libro, se preocupará de que aparezca en los sitios más visibles y hará campaña para darlo a conocer. Eso es lo más importante: adquirir notoriedad. Por muy brillante que sea la novela que has escrito, nadie te la va a comprar sin no eres conocido.

En cualquier caso, no hay que despreciar el trabajo que realiza el editor. Un buen profesional que se compromete con un autor novel ha de realizar un trabajo importante, ha de dedicar muchas horas para cumplir su misión. El escritor diletante no debe renunciar de entrada a una cooperación honesta con su editor. Tendrá que sopesar los pros y los contras para decidir lo que más le conviene. Si se siente capaz de hacérselo todo él, adelante; es lo mejor y lo más barato. Hay herramientas para conseguirlo. Internet le abre sus puertas.

Pero si no tienes interés en aprender las nuevas tecnologías o no quieres perder el tiempo en “tareas mezquinas” para concentrar tu esfuerzo en el “noble ejercicio de la creación literaria”, te queda la opción de conectar con algún editor de esta nueva hornada, mejor si es pequeño ─las editoriales pequeñas se adaptan mejor al libro digital─, conocedor de lo que son las redes sociales y que sea honrado. Habla con él, establece los objetivos y define las responsabilidades. Deja las cosas claras desde el principio y déjale ganar dinero contigo, en la medida que tú también lo ganes.

Eso lo puedes conseguir a través de un contrato. No creo que para firmarlo tengas que acudir a un abogado. Basta con que leas detenidamente las estipulaciones y actúes en consecuencia. Ya eres mayorcito. Sólo me atrevo a darte un consejo: Cuidado con las exclusivas. Muchas de estas editoriales de nuevo cuño que ofrecen sus servicios en una página web, te piden que aceptes sus condiciones marcando una casilla que aparece al final del formulario. En muchos casos, incluye una cláusula de exclusiva universal para la venta de tu libro, con lo cual, si un día quieres subirlo por tu cuenta a la librería de Amazon ─por ejemplo─, estás incumpliendo el contrato y te pueden pedir daños y perjuicios. Tú mismo.

 

El Mataburros. Disgresión

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 06-03-2012

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Según el diccionario de la Lengua Española, digresión es el efecto de romper el hilo del discurso y de hablar en él de cosas que no tengan conexión o íntimo enlace con aquello de que se está tratando: “Hablaba de las leyes, pero se fue por las ramas e hizo una larguísima digresión sobre la política actual”. Son sinónimos: Excurso, inciso, paréntesis, divagación, disquisición, elucubración, escarceo, evagación, desvío.

Es un término poco utilizado en castellano, casi reservado a la élite intelectual que, aun así, lo escribe algunas veces de forma errónea. Así no es raro encontrar en su lugar la palabra “disgresión” que no existe en la lengua castellana. Si haces una búsqueda en Google, encontrarás 94.200 resultados para el primero y 475.000 para el segundo.

Digresión procede del latín digressio, -onis, de digredi, apartarse. Es posible que el error provenga del cruce con el prefijo “dis” que introduce la idea de separación y se emplea para formar el verbo “disgregar”, del cual el vulgo cree que deriva el sustantivo “disgresión”, lo que explicaría la inclusión de esa “s” innecesaria.

En un sugestivo artículo aparecido en “El País” el 11 de julio de 1976, J. E. Zúñiga bajo el título “La novela como disgresión”, el periodista equivoca la ortografía, pero tan sólo en la cabecera, ya que en el texto escribe correctamente digresión:

“La escritura es el arte de la digresión, afirma Severo Sarduy en ese decálogo del orientalismo y el erotismo consumístico que es Cobra. Aun dando por bueno este axioma, no por ello dejaremos de pensar que una literatura basada en la acumulación digresiva forzosamente parará en barroquismo, por inteligente que sea, y perderá la austeridad que exige la consecución de la línea argumenta”.

Lo mismo ocurre en el mundo de la  ciencia. Red Científica es una organización dedicada a la comunicación y divulgación en lengua castellana de trabajos de investigación, proyectos de innovación, reflexiones y ensayos en clave de ciencia, tecnología y pensamiento. Edita una revista digital en la que publica artículos sobre numerosas áreas del conocimiento científico. En uno de ellos, su autor, Lamberto García del Cid, yerra al titularlo “El Universo. Versiones y disgresiones”, a pesar de que luego su contenido demuestra la sabiduría de quien lo ha escrito.

“Cuando conozcamos qué es el universo, de qué se compone, cómo se originó, sabremos por qué estamos aquí. Si es que todavía nos sigue interesando conocerlo. Pero el enigma se las trae porque, aunque resulte asombroso, todo apunta a que no hay universo, sino multiverso”.

Aliquando dormitat Homerus…

Internet y la concentración en la lectura

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 01-03-2012

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Terminamos el artículo anterior con una pregunta: ¿Es posible leer un libro serio, de una cierta dimensión, en un soporte electrónico o quedará sólo el libro impreso como único recurso para consumar tan ardua tarea?

Muchos pensarán que planteamos un problema trivial. ¿Qué más da el soporte utilizado si lo que importa es el contenido? Esto que, en un principio, parece obvio, no es tan evidente. El tipo de soporte está produciendo un cambio importante en la forma de leer (y seguramente lo producirá también en la manera de escribir). El lector que se engancha a un dispositivo electrónico está más orientado a lo fácil, a lo superficial; rara vez se le va a ocurrir bajarse el Ulises o sumergirse en los poemas de Borges. Su afición literaria está sometida a las prestaciones de la máquina, cada vez más sofisticada, que le conduce a una actitud pasiva, frente a la aplicación a que obliga una obra compleja.

Claro que también podríamos plantear la cuestión de otra forma. ¿No será que la sociedad ha creado en los últimos años un colectivo de lectores sólo interesados en lo frívolo, en lo que exige un esfuerzo intelectual reducido? Son precisamente los jóvenes los que adoptan esa postura cómoda y eluden esa otra forma de leer propia de los mayores, reflexiva, tenaz, laboriosa. Son ellos los que dominan los dispositivos electrónicos, son ellos los que los que se resisten a la lectura intensa y se abandonan a lo ligero. Al final, ¿importa algo saber cuál es la causa y cuál es el efecto?

¿Será cierto eso de que el soporte condiciona el tipo de lectura? ¿Será cierto eso de que el libro electrónico reduce la capacidad de concentración y sólo sirve para contenidos someros? Internet facilita el acceso a la información, pero esa información ¿contribuye a ampliar el conocimiento? Da la impresión de que lo liviano es propio de un dispositivo electrónico y sólo lo profundo existe en el libro impreso, aunque es verdad que leer con atención es algo que se puede hacer en cualquiera de los dos soportes.

Y si no, fijaos lo que ocurre con la escritura. No hay duda de que los jóvenes de hoy escriben mucho más que los de antes, pero lo hacen de manera superficial, no les importa la forma, desprecian la gramática. En ese sentido, la tecnología les ha transformado la conciencia. ¿No está ocurriendo lo mismo en los hábitos de lectura? Los jóvenes se resisten a leer las honduras, se resisten a estudiar, se resisten a sacar conclusiones propias.

Quizá mi opinión esté motivada por la experiencia que he tenido con lo digital. Me resulta arduo leer una novela larga en la pantalla de mi e-reader, me pierdo, no me encuentro a gusto. Y lo mismo me ocurre cuando me topo con un estudio que me obliga a pensar: prefiero imprimirlo y leerlo sobre papel. Hace unos días, me recomendaron la lectura de un informe “De la Dictadura a la Democracia”, escrito por Gene Sharp y publicado por la institución “Albert Einstein”. Pues bien, lo abrí en la pantalla de mi ordenador, lo empecé a leer y pronto desistí. Lo imprimí, lo mandé encuadernar y sólo entonces lo pude leer con el deleite que se merece.

Las nuevas generaciones piensan que el saber no se encuentra en los libros, sino en la red, a la que tienen acceso de forma rápida y eficaz con sólo introducir las palabras clave en su ordenador. No se puede negar que algo de razón ya tienen, al menos para ese conocimiento general alrededor de la ciencia que les sirve para encontrar un espacio en el mundo laboral.

Pero si nos referimos a ese conjunto de conceptos abstractos que conforman el carácter de cada individuo, lo que quizá se llama cultura y que no es otra cosa más que el sedimento que queda en el infraconsciente cuando uno olvida todo lo que ha leído, eso ya es otro cantar. El ser humano necesita leer, la lectura es la piedra fundamental de su educación, es la que le ayuda a reforzar su autoestima, la que conforma el ideario del cual deriva su comportamiento social. ¿Sería razonable atribuir a Internet el aislamiento que padecen los jóvenes de hoy en día, su pérdida de empatía e incluso sus carencias para la convivencia ciudadana?

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