El Mataburros. Decalaje

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 31-03-2012

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Decalaje no existe en el diccionario de la Real Academia Española. Y sin embargo, el término se utiliza con mucha frecuencia en muchas disciplinas científicas:

  • En motores térmicos: ángulo que forma el árbol de levas con el cigüeñal y sirve para aumentar el rendimiento del motor y reducir el consumo de combustible y la emisión de gases.
  • En aerodinámica: diferencia de ángulos de incidencia que presentan las alas de un avión y el estabilizador de cola, lo que permite estabilizar su posición en vuelo.
  • En electricidad: el ángulo que existe entre la tensión y la intensidad de una corriente, cuyo coseno (de phi) tan importante es para mejorar la potencia del motor.
  • En electromagnetismo: distanciamiento o falta de concordancia entre los campos magnéticos de un generador.
  • En traumatología: falta de correspondencia entre los fragmentos de una fractura cuando alguno o varios ángulos se han desplazado respecto a los otros, al desplazamiento anormal de una estructura ósea sobre su vecina en su relación anatómica.
  • En Oftalmología: falta de alineación o de correspondencia entre los tejidos que quedan a un lado y otro de la incisión (“escalón” en la cirugía de cataratas).

Decalaje proviene del francés décalage y significa “distanciamiento o falta de concordancia entre dos personas o cosas”. Décaler es un verbo transitivo francés que significa “desplazar ligeramente de la posición normal en el tiempo o en el espacio”, es decir, avanzar o retrasar. Se utiliza continuamente para designar la diferencia horaria que existe entre dos lugares que están en meridianos diferentes.

Dada la amplia difusión de la palabra, quizá la RAE debería de incorporarla al diccionario, al menos para la terminología profesional con las siguientes acepciones: “desajuste”, “desfase”, “desproporción”, “descompensación”, “desarreglo”, “descuadre”, “discordancia”. No en cambio fuera de ella, como en las expresiones “hay un decalaje entre sus pretensiones y su talento” o “el decalaje horario de los vuelos intercontinentales produce insomnio durante varios días”, en las que sería más propio utilizar “desfase”.

Si buscas la palabra “decalaje”, en la hemeroteca de ABC obtendrás 76 resultados. La última vez apareció en la edición del sábado 11 de febrero de 2012 en un artículo titulado “Transformar España”, en el cual José María Fernández Sousa, presidente de Zeltia y de la Asociación Española de Empresas biotecnológicas,  analiza el contenido del libro “Las claves para transformar España” dirigido por el ex ministro de Defensa, Eduardo Serra, con la opinión de 100 expertos y empresarios sobre la situación económica del país. En el párrafo antepenúltimo, escribe lo siguiente: “Deberíamos ser ambiciosos en España en esta materia y no tener únicamente como referente la media de lo que hace Europa, sino ir más allá, puesto que llevamos muchos años de decalaje negativo sobre los países desarrollados”.

Igualmente, el periodista Antonio Roldán Monés, en un artículo aparecido en “El País” el 10 de febrero de 2012 bajo el título “El trilema de Europa”, defiende el federalismo europeo como fórmula para continuar nuestra integración en la economía global sin renunciar a la democracia. En el primer párrafo de dicho artículo dice lo siguiente: “En uno de sus ensayos más conocidos, El poder de los sin poder, publicado en 1979, el recién fallecido Václav Havel acuñaba el término posdemocracia. El término inunda hoy los periódicos europeos para calificar un fenómeno que en 2011 emergió como una de las más alarmantes consecuencias de la crisis: el decalage democrático entre las instancias políticas y financieras internacionales que deciden (los “mercados”, “Bruselas”, etcétera) y los votantes nacionales”.

Internet y la concentración en la lectura

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 01-03-2012

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Terminamos el artículo anterior con una pregunta: ¿Es posible leer un libro serio, de una cierta dimensión, en un soporte electrónico o quedará sólo el libro impreso como único recurso para consumar tan ardua tarea?

Muchos pensarán que planteamos un problema trivial. ¿Qué más da el soporte utilizado si lo que importa es el contenido? Esto que, en un principio, parece obvio, no es tan evidente. El tipo de soporte está produciendo un cambio importante en la forma de leer (y seguramente lo producirá también en la manera de escribir). El lector que se engancha a un dispositivo electrónico está más orientado a lo fácil, a lo superficial; rara vez se le va a ocurrir bajarse el Ulises o sumergirse en los poemas de Borges. Su afición literaria está sometida a las prestaciones de la máquina, cada vez más sofisticada, que le conduce a una actitud pasiva, frente a la aplicación a que obliga una obra compleja.

Claro que también podríamos plantear la cuestión de otra forma. ¿No será que la sociedad ha creado en los últimos años un colectivo de lectores sólo interesados en lo frívolo, en lo que exige un esfuerzo intelectual reducido? Son precisamente los jóvenes los que adoptan esa postura cómoda y eluden esa otra forma de leer propia de los mayores, reflexiva, tenaz, laboriosa. Son ellos los que dominan los dispositivos electrónicos, son ellos los que los que se resisten a la lectura intensa y se abandonan a lo ligero. Al final, ¿importa algo saber cuál es la causa y cuál es el efecto?

¿Será cierto eso de que el soporte condiciona el tipo de lectura? ¿Será cierto eso de que el libro electrónico reduce la capacidad de concentración y sólo sirve para contenidos someros? Internet facilita el acceso a la información, pero esa información ¿contribuye a ampliar el conocimiento? Da la impresión de que lo liviano es propio de un dispositivo electrónico y sólo lo profundo existe en el libro impreso, aunque es verdad que leer con atención es algo que se puede hacer en cualquiera de los dos soportes.

Y si no, fijaos lo que ocurre con la escritura. No hay duda de que los jóvenes de hoy escriben mucho más que los de antes, pero lo hacen de manera superficial, no les importa la forma, desprecian la gramática. En ese sentido, la tecnología les ha transformado la conciencia. ¿No está ocurriendo lo mismo en los hábitos de lectura? Los jóvenes se resisten a leer las honduras, se resisten a estudiar, se resisten a sacar conclusiones propias.

Quizá mi opinión esté motivada por la experiencia que he tenido con lo digital. Me resulta arduo leer una novela larga en la pantalla de mi e-reader, me pierdo, no me encuentro a gusto. Y lo mismo me ocurre cuando me topo con un estudio que me obliga a pensar: prefiero imprimirlo y leerlo sobre papel. Hace unos días, me recomendaron la lectura de un informe “De la Dictadura a la Democracia”, escrito por Gene Sharp y publicado por la institución “Albert Einstein”. Pues bien, lo abrí en la pantalla de mi ordenador, lo empecé a leer y pronto desistí. Lo imprimí, lo mandé encuadernar y sólo entonces lo pude leer con el deleite que se merece.

Las nuevas generaciones piensan que el saber no se encuentra en los libros, sino en la red, a la que tienen acceso de forma rápida y eficaz con sólo introducir las palabras clave en su ordenador. No se puede negar que algo de razón ya tienen, al menos para ese conocimiento general alrededor de la ciencia que les sirve para encontrar un espacio en el mundo laboral.

Pero si nos referimos a ese conjunto de conceptos abstractos que conforman el carácter de cada individuo, lo que quizá se llama cultura y que no es otra cosa más que el sedimento que queda en el infraconsciente cuando uno olvida todo lo que ha leído, eso ya es otro cantar. El ser humano necesita leer, la lectura es la piedra fundamental de su educación, es la que le ayuda a reforzar su autoestima, la que conforma el ideario del cual deriva su comportamiento social. ¿Sería razonable atribuir a Internet el aislamiento que padecen los jóvenes de hoy en día, su pérdida de empatía e incluso sus carencias para la convivencia ciudadana?

El Mataburros. Exhuberante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 09-02-2012

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Exuberante es otra de las palabras que induce a cometer el error de escribirla con “h” intercalada, lo mismo que “exorbitante” y “exultante”, en expresiones como “una vegetación exuberante”. Según el DRAE, su significado es “muy abundante y copioso”. El María Moliner ofrece otro muy parecido: extraordinario, abundante o rico en sí mismo o en la cosa que le es propia.

Exuberante procede del verbo latino “exuberare” (abundar mucho), formado por el prefijo ex- (que añade a la palabra o raíz a que se antepone la idea de sacar o poner fuera) y uberare (ser fértil en frutos) que, a su vez, proviene de uber, uberis (ubre, teta, mama), del que se ha formado el adjetivo uberrimus (ubérrimo) para expresar lo que es fecundo, fértil y abundante. De ahí que Manuel Seco, en su “Diccionario su dudas y dificultades de la lengua española” sea más atrevido al atribuir una interpretación más laxa: Extraordinariamente abundante, de formas muy acusadas o llamativas (generalmente aludiendo al pecho femenino), como Beyoncé, exhuberante y voluptuosa en rojo pasión en sus primeras fotos tras dar a luz.

Los sinónimos de exuberante son: “abundante”, “abundoso”, “copioso”, “frondoso”, “generoso”, “lujuriante”, “opulento”, “pletórico” y  “profuso”. Los antónimos: “corto”, “deficiente”, “escaso”, “exiguo”, “precario”, “pobre”, “ralo”, “raquítico” e incluso “ridículo”.

Escribir exuberante con la “h” intercalada es una falta de ortografía que aparece a menudo en la prensa. Si entras en la hemeroteca del “Diario Vasco” de Donostia-San Sebastián y haces una búsqueda con “exhuberante”, encontrarás 58 resultados en la colección que aloja sus publicaciones desde el año 2006, mientras que si lo haces con “exuberante”, encontrarás 205 resultados, con lo cual el diario decano de la ciudad escribe mal esa palabra una de cada cinco veces.

En su edición correspondiente al 02/05/2009 y bajo el título “Scarlett Johansson es la actriz de Hollywood con el mejor escote”, el cronista escribe lo siguiente: “A pesar de las dietas y las larguísimas sesiones de entrenamiento, su escote no parece haber perdido ni un ápice de atractivo. Ni la exhuberante Salma Hayek ni Halle Berry han conseguido desbancar a Johansson, que siempre se ha mostrado encantada con sus pechos. «Nunca me operaría. Recibo cumplidos gracias a ellos y se lo tengo que agradecer a mis padres», ha señalado la joven”.

También “El País” se apunta al carro y, en su edición del 3 de febrero del 2012 (hace tan sólo seis días), con el título de “Pasen y vean el show de Arroyo”,la periodista Elsa Fernández-Santos nos informa sobre una particular exposición que se celebra en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, basada en la dispar colección de objetos que a lo largo de su vida ha creado y coleccionado el artista Eduardo Arroyo:

“La exposición se completa con un singular proyecto audiovisual: una película titulada Arroyo. Exposición individual, en la cual se recoge la conversación de 24 horas de duración entre el pintor y el editor Alberto Anaut, que hace las veces de director de una pieza que pone en bandeja la personalidad ágil y exhuberante del artista. El filme se proyectará íntegramente mañana, día de la inauguración, desde las 22:00 hasta las 22:00 del día siguiente y fragmentado durante el resto de la semana.

El Mataburros. Exhultante

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 14-01-2012

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También es error bastante frecuente encontrar la palabra “exultante” escrita con una “h” intercalada en expresiones como “estaba exultante el día de su boda”.

La confusión proviene porque existen palabras en castellano que llevan la “h” intercalada después del prefijo “ex”, como “exhalar”, “exhausto”, “exhibir”, “exhortar”, “exhumar”, mientras que otras no lo llevan como los adjetivos “exorbitante”, “exultante” o “exuberante”. No hay ninguna norma para saber si los términos que empiezan por “ex” llevan la “h” a continuación. Casi todos ellos provienen del latín y el castellano conserva la ortografía de su origen.

El verbo exultar viene del latín “Exsultare” que significa saltar, brincar, mostrar alegría. Exultante es un adjetivo cuyo significado es: “Que muestra gran alegría o satisfacción”, según el DRAE. Como sinónimos hemos encontrado los siguientes: “Alborozado”, “alegre”, “entusiasmado”, “eufórico”, “jubiloso”, “optimista”, “regocijado”, “triunfante”. Y como antónimos: “Abatido”, “descorazonado”, “mohíno”, “pesimista”, “triste”.

Si entras en el buscador de Google y tecleas “exhultante”, obtienes 18.900 resultados… no está nada mal. Esta falta de ortografía es también asidua de la prensa escrita. Si accedes a la hemeroteca de ABC y tecleas la palabreja, encontrarás 8 resultados, es decir, a lo largo de su historia, el diario ABC ha cometido 8 veces el error de escribir “exultante” con “h” intercalada. La última vez, el 23 de agosto de 2010, al dar la noticia de la victoria de Loeb en el Rally de Alemania, con el español Dani Sordo en segundo lugar: “El piloto francés Sebastián Loeb se ha mostrado exhultante tras conseguir su octavo título consecutivo en el Rally de Alemania…”.

También la Cope comete el mismo error en su página web, al dar la noticia el 18 de julio de 2008 de la presentación de Ronaldinho como jugador del AC Milán, bajo el siguiente titular: “Ronaldinho exhultante en su presentación en el Milan”.

 

Libros en red. Otra oportunidad para el escritor diletante

Categoría (El libro digital, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 20-12-2011

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Libros en Red es una empresa editorial radicada en Estados Unidos (LibrosEnRed Corp), cuya sede operativa está en Buenos Aires (Argentina). Lleva once años en el mercado y se ocupa de publicar libros tanto en versión digital como en papel, previo pago de una cantidad no irrelevante. La corrección del texto, el editing y el informe de obra son servicios complementarios que se facturan aparte.

La editorial te ofrece cinco opciones (existe una sexta llamada “locación de obra” dirigida a profesionales) para publicar tu libro, cada una tiene su coste y su regalía. La regalía es el importe que cobra el autor por la venta de cada ejemplar, calculado en porcentaje sobre el precio de venta, una vez descontados todos los costos.

  • Edición electrónica. Permite editar tu libro sólo en versión digital, en cualquiera de los formatos susceptibles de ser leídos en los dispositivos de lectura existentes en el mercado. Regalías del 40%. Distribución en todo el mundo a través de Internet. Costo: 295 US$.
  • Edición Profesional. Permite editar tu libro en versión digital y en versión papel (impresión bajo demanda). Regalías del 40%. Distribución en todo el mundo a través de Internet y catálogos de libros. Dos ejemplares en papel gratuitos. Costo: 495 US$. Incluye la tramitación del ISBN.
  • Edición Absoluta. Permite editar tu libro en versión digital y en versión papel (impresión bajo demanda). Regalías del 50%. Distribución en todo el mundo a través de Internet y catálogos de libros. Veinte ejemplares en papel gratuitos. Campaña de lanzamiento del libro que incluye diseño y exposición de banner, y publicación de reseña en nuestro boletín mensual. Costo: 995 US$. Incluye la tramitación del ISBN.
  • Edición Premium. Permite editar tu libro en versión digital y en versión papel (impresión bajo demanda). Regalías del 50%. Distribución en todo el mundo a través de Internet y catálogos de libros. 40 ejemplares en papel gratuitos. Campaña de lanzamiento del libro que incluye diseño y exposición de banner, publicación de reseña en nuestro boletín mensual y la edición de un fragmento de tu obra como material promocional. Promoción más activa que en la opción anterior. Costo: 1395 US$. Incluye la tramitación del ISBN.
  • Audiolibro. Permite editar tu libro en versión audio, a partir de un texto o de una grabación, hecha por locutores profesionales. Precio a convenir en función de la extensión de la obra.

Las opciones con versión impresa incluyen la maquetación y el diseño de la portada, con lo cual el libro pasa a formar parte de su librería y se incorpora al catálogo de portales tan relevantes como Amazon.com y Barnesandnoble.com. Cada vez que Libros en Red recibe un pedido, imprime un ejemplar del libro, lo encuaderna y lo envía al domicilio del comprador, con lo cual no hay existencias en almacén: el libro se fabrica bajo pedido. Este procedimiento evita la inversión inicial en la imprenta, pero tiene un gran inconveniente: producir un libro unitario tiene un coste muy alto de fabricación, con lo cual hay que venderlo a un precio elevado. El resultado es que, si no eres un genio, no vas a vender muchos.

 

Piratería digital

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 27-11-2011

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IDC acaba de hacer público su informe sobre el fenómeno de la piratería online de contenidos digitales (música, videojuegos, películas y libros) generada en España por consumidores de edades comprendidas entre 16 y 55 años, referido a la piratería de pago en el primer semestre de 2011, sin incluir en el cálculo aquellos contenidos que, por ser gratuitos para el consumidor, no son susceptibles de ser pirateados.

Piratería de contenidos digitales (millones de euros) 

Concepto

Música

Videojuego

Películas

Libros

Total

Negocio legal

49

179

495

815

1.538

Valor de lo pirateado

2.746

288

1.401

793

5.229

Consumo total

2.796

467

1.897

1.608

6.768

Tasa de piratería %

98,2

61,7

73,9

49,3

77,3

 Nota.- El negocio legal base del análisis se refiere a la piratería realizada por consumidores de edades comprendidas entre 16 y 55 años. En el caso de películas, se excluyen del cálculo la TV en abierto y el streaming online gratuito. Y en el caso de los libros, no se han tenido en cuenta las descargas de libros de texto, ni las realizadas por instituciones y bibliotecas.

Éstas son las principales conclusiones: 

  • La industria de contenidos digitales en España generó un volumen de negocio legal de 1.538,1 millones de euros en el primer semestre de 2011, con un descenso del 0,5% respecto al primer semestre de 2010.
  • La tasa de piratería fue, en media ponderada, del 77,3% en el primer semestre de 2011, con un crecimiento del 0,4% a la obtenida en el mismo periodo del año anterior.
  • El valor total de los contenidos pirateados asciende a 5.229,4 millones de euros; es decir, casi cuatro veces el valor del consumo legal.
  • Por segmentos, el valor de lo pirateado en música fue de 2.746,4 millones de euros; en películas 1.401,6 millones; videojuegos 288,2 millones de euros, y en el sector del libro fue de 793,2 millones.

No nos debe sorprender la tasa de piratería que existe en la música, por encima del 98%. La mayoría de los establecimientos discográficos que florecieron en las últimas décadas del pasado siglo han desaparecido y la industria musical española está en vías de extinción: su facturación cayó un 20% en 2010 y acumula un descenso del 80% desde el año 2001.

Lo que sí llama la atención es el alto porcentaje de piratería que existe en los libros, con una tasa del 49,3 % y tendencia creciente, ya que, en el mismo periodo del año 2010, fue del 43’5%. Esta tasa se ha disparado desde que aparecieron los e-readers y, sobre todo, las tabletas como el iPad de Apple. Y pronto estará en el mercado la nueva tableta de Amazon al asequible precio de 180 €. El otro día, un conocido me aseguró que él se baja gratis a su kindle cualquier ebook que encuentra en la red. Esto sí que ha sido una sorpresa para mí…

El futuro de las librerías (1)

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 03-11-2011

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Predecir el futuro es un ejercicio arriesgado. ¿Podrá el libro digital imponerse al libro impreso, como auguran los entendidos y avala la evolución de ventas en cada uno de los sectores? La respuesta es ambigua ─al menos a corto plazo─, los dos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Lo que sí parece evidente es que, durante mucho tiempo, los dos formatos tendrán que convivir, repartirse el mercado y adaptarse a las peticiones del cliente. El resultado final dependerá de cómo cada uno se adecúe a las exigencias de la demanda.

Claro que muchas veces las estadísticas son engañosas: las ventas de libros en papel empezaron a decrecer bastante antes de que irrumpiera el libro electrónico:

  • Primero, porque la educación que recibe la juventud no está orientada a las humanidades, se limita a fomentar el conocimiento teórico y producir profesionales bien preparados para atender las necesidades del mercado de trabajo (lo cual es loable, es el papel que la sociedad moderna asigna a la universidad).
  • Segundo, porque la plebe es incapaz de librarse de esos programas basura que, de manera casi generalizada, nos depara la televisión, reduciendo el tiempo de lectura de los ciudadan@s y recortando sus facultades para disfrutar de un relato con cierto contenido intelectual.
  • Tercero, porque el precio que había que pagar por un libro ha sido, hasta hace poco, tan elevado que, en numerosas ocasiones, retraía al público de tan noble propósito, como es comprar un libro.

Fijaos que estoy hablando en pretérito y no en presente: me da la impresión de que las librerías han bajado los precios. No sé si esto es una apreciación objetiva o más bien una dilección. Si es verdad, vamos por el buen camino, los libreros se han dado cuenta del peligro que les acecha y han optado por escuchar la voz del comprador.

Esta actitud debería de ir acompañada de un nuevo ordenamiento en toda la industria editorial ─editores, promotores, distribuidores y puntos de venta─, para achatar la pirámide y hacer que el libro llegue directamente desde el escritor al lector ─desde el productor al consumidor, ¿os suena?─, eliminando la cadena intermedia que no aporta valor, de manera que el precio final sea proporcionado. En esta transformación, se me ocurre que la figura del “agente literario” debe jugar un rol determinante y convertirse en el protagonista único interpuesto entre el autor y la librería.

Los escritores ─no me refiero aquí a los consagrados, sino a los diletantes, los de “a granel”, con mérito suficiente para crear una obra digna capaz de despertar el interés de un público exigente que huye del “best seller”─ tendrán que acostumbrarse a cofinanciar la publicación de su obra ─esto le obligará a limitar su extensión a no más de 300 páginas, mejor 200─ y dejar el resto en mano del agente, que será el que contacte con las librerías, el que administre la parte comercial, sin renunciar por supuesto al formato digital con el que, como hemos dicho al principio, tendrá que convivir durante unos cuantos años.

Aun así, el futuro de las librerías es incierto. La metamorfosis tendría que ser más profunda, la concepción actual del negocio no parece razonable, habría que plantear otro modelo de organización más apropiado, abierto a las nuevas tecnologías, más en consonancia con el tiempo en que vivimos.                

Literatura y marketing

Categoría (General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 16-10-2011

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Hay tres clases diferentes de escritores: los consagrados, cuyos libros se venden con facilidad en cuanto aparecen en las librerías; los diletantes, que nunca consiguen interesar a una editorial para que publique lo que han escrito; y, entre medio, los oscuros, escritores de mérito que no han sabido conquistar al público, a pesar de ser reconocidos por la crítica e incluso de haber obtenido algún galardón de prestigio internacional.

¿Cuál es la motivación que provoca el interés del público hacia un autor, que le haga surgir de la penumbra para pasar a la luz cegadora del éxito? Recuerda Javier Cercas que, durante sus primeros veinte años en la profesión, apenas tenía 400 lectores, hasta que de repente, cuando casi tenía 40 años publica un libro más, en nada esencial distinto de los anteriores, y empieza a leerse, a venderse. ¿Por qué? No lo sabe, responde Cercas.

Y sin embargo, tiene que existir una razón. Las leyes del marketing son implacables, funcionan en todos los ámbitos de la actividad humana, ya sea política, económica o social… también en la literatura. Sólo hace falta conocer sus reglas y los escritores somos poco dados a aplicar las técnicas de venta, a vender nuestra imagen; preferimos cuidar nuestra intimidad, encerrarnos en nuestro reducto y esperar el milagro. Craso error. Tú, como escritor oscuro o diletante tienes que salir a la calle, tienes que adquirir notoriedad, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para que el público se atreva a leer tu obra. Todos tenemos nuestro puntito ególatra, todos profesamos amor a nuestra persona. Por eso escribimos, para que se nos lea, para que se nos reconozca el talento. Pues venga, desarrolla tus habilidades y demuestra tu aptitud: busca las claves para alcanzar la fama.

Ya sé que esta arenga te va a dejar indiferente, quizá desorientado. Seguro que estarás más de acuerdo con lo que dijo Fernando Aramburu el pasado 8 de octubre en el suplemento Babelia de “El País”:

“Hoy día abundan los escritores que aprovechan cualquier oportunidad para cubrir de requiebros a los aficionados a los libros. Obviamente los adulan llevados de la certera intuición de que sin ellos no son nada. Por lo mismo podrían injuriarlos a fin de golpear su atención. Buscan público sin distinción de intereses y calidades, al modo de una flor que saliera volando en pos de cuantos insectos pululan por la zona, sean polinizadores o no. Abandonan entonces su lugar natural, el escritorio; emprenden campañas de promoción que con frecuencia los obligan a ir de ciudad en ciudad convertidos en viajantes de comercio de sus propios libros, procurando generar noticia y diseminar su retrato y su nombre en los medios de comunicación. Alguna escritora incluso ha salido despojada de ropa en las revistas. Otros justifican su participación en competiciones literarias, de dudosa honradez en ocasiones, con el socorrido argumento de que desean incrementar el número de sus lectores, si bien no termina de quedar claro, cuando así se expresan, si buscan personas que dediquen atención a sus libros o se conforman con que simplemente los adquieran. Parece inverosímil que alguien lea un libro llevado por un gesto de caridad hacia el escritor…».

Disiento.

Donostia-San Sebastián, capital europea de la cultura 2016

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 13-10-2011

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Como ya sabéis, Donosti-San Sebastián fue nombrada capital europea de la cultura 2016, en un acto celebrado en Madrid el pasado 28 de junio. Cuando el presidente del jurado, el austriaco Manfred Gaulhofer, pronunció el anuncio en el auditorio del Ministerio de Cultura, a continuación, destacó el “e! excelente proyecto presentado por San Sebastián y su inteligencia al poner la cultura como un elemento al servicio de la paz y en la convivencia en una ciudad y en un país tan castigados por la violencia”.  

La decisión del jurado (formado por trece componentes: siete elegidos por las instituciones europeas y seis por el Ministerio de Cultura) se dio a conocer en un ambiente de máxima tensión, con la sala abarrotada de periodistas. Tras escuchar el veredicto, los representantes de las otras cinco ciudades finalistas (Burgos, Segovia, Las Palmas, Córdoba y Zaragoza) mostraron su decepción de manera diferente: unos la aceptaron con deportividad, otros mostraron su desacuerdo y acusaron al tribunal de haber apostado por aspectos políticos en lugar de culturales.

Primero fue el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, exjuez y  exministro de Justicia con Felipe González, al declarar que la designación de Donostia había sido un disparate porque su alcalde es de Bildu, exigiendo al Gobierno  que obligue al jurado a repetir la votación, so pena de recurrir el fallo ante los tribunales.

En la misma línea, se manifestaron los representantes de Córdoba, la ciudad que partía como favorita para la elección. Al conocer la noticia, la ministra Aguilar, ex alcaldesa de Córdoba, habló de “carga política” en la decisión del jurado, afirmando que la elección había sido «manifiestamente injusta».

Estas palabras hasta podían llegar a “entenderse” con el calor del momento y la enorme decepción que produjo en sus representantes. El problema es que la cosa no quedó ahí, ya que hace unos días, la ciudad andaluza ha presentado un recurso antela Audiencia Nacional contra el proceso de designación de San Sebastián como Capital Europea de la Cultura en 2016, iniciativa que la mayoría de los observadores han calificado como de acto electoralista, sin ninguna posibilidad de salir adelante. Hasta el portavoz popular en el Ayuntamiento de San Sebastián, Ramón Gómez Ugalde, se mostró tajante con su compañero de partido, al afirmar que “si el alcalde de Córdoba tiene mal perder, que se aguante, porque ya está bien”.

Es posible que otras ciudades tengan más méritos que Donosti-San Sebastián para recibir el galardón, si como parece, su objetivo es intentar legitimar la Unión Europeaa través de lo que nos une a todos los europeos: la cultura. Pero es verdad que los organizadores de la propuesta ganadora acertaron en el contenido y fueron originales al presentar un proyecto alternativo:

  • Donostia no quería ser capital cultural europea por su paisaje o por sus festivales. Su propuesta, en torno a la educación y la cultura como apuestas por la convivencia, entusiasmó al jurado. No ocultaron la violencia que padece la ciudad, sino que la pusieron al descubierto y plantearon los instrumentos para combatirla, como había hecho Marsella hace dos años con el conflicto de la inmigración.
  • El equipo director supo rodearse de verdaderos especialistas en el mundo de la cultura europea, apostaron por trabajar en los pasillos comunitarios e hicieron una defensa del proyecto cargada de poesía, que logró emocionar a los componentes del jurado, frente a los discursos magistrales de sus consumados rivales.

Si Donosti-San Sebastián mereció la distinción fue porque hizo un buen trabajo, frente a la medianía de sus opositores. Ni el alcalde de Zaragoza ni el de Córdoba tienen razón alguna para protestar, si no es para encubrir su ineptitud o para embaucar a sus electores. En este santo país, echar la culpa al de enfrente siempre da buen resultado.   

Reduce el precio de tu ebook

Categoría (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 31-08-2011

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Si tienes anunciado en Lulu algún libro en versión digital, te recomiendo que leas este artículo. El pasado 26 de agosto de 2011, recibí un correo de Lulu para comunicarme que, a partir del 30 de agosto de 2011, ya no podré aplicar un descuento a mi ebook usando el Gestor de descuento. Al parecer, han notado que ofrecer un descuento puede perjudicar tu negocio.

Según un estudio realizado hace poco, los autores que venden su ebook en un rango de precio entre $0,99 y $2,99 obtienen mejores resultados que los que lo venden por encima de $3,00. Más importante aún, los lectores compran eBooks de forma más impulsiva que libros impresos. Si reduces el precio da la impresión de que tu precio de venta en tienda está inflado y te creas una mala imagen.

Me he animado a seguir su consejo. El proceso es muy sencillo, pero por si acaso, aquí están los pasos que hay que dar:

  • Entra en Mi Lulu con tu dirección de correo electrónico y la contraseña.
  • Te aparece la relación de libros que tienes en venta en el portal de Lulu.
  • Selecciona cada uno de ellos, pinchando en Revisar a la derecha de la línea.
  • Encontrarás información sobre él. Desplázate hacia abajo hasta llegar al apartado Precios y ganancias del creador. Pincha en editar
  • Te aparecerá el precio de venta y el descuento actuales. Allí mismo puedes hacer las modificaciones. Verás que el sistema hace sus cálculos y te indica la nueva ganancia que te corresponde.
  • No te olvides de pinchar la tecla “Guardar cambios” antes de salir.

Yo tenía establecido un precio de venta de 4,00 € y un descuento del 30%, es decir, un precio neto de 2,80 €. He eliminado el descuento y rebajado el precio a 1,30 €, con lo que me queda un beneficio de 0,31 € por cada descarga. No es mucho, pero no me hago muchas ilusiones, es sólo por hacer una prueba, a ver qué pasa.

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