El mundo a los pies de Google

Categora (El libro digital, General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 21-03-2012

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En junio de 2011, Google presentó Google+, una red social (y algo más…) que está destinada a convertirse en la primera plataforma para consumir, crear o compartir contenidos, ya que permite la vinculación en su núcleo de todos los productos estrella que tiene la compañía norteamericana.

En sólo tres meses alcanzó los 40 millones de usuarios y hoy puede haber superado ampliamente el centenar. Claro que todavía está lejos de los 1.000 millones de Facebook y los 500 de Twitter, pero es sólo cuestión de tiempo. Porque Google+ tiene un potencial enorme de crecimiento al integrar proyectos ya consolidados con millones de usuarios. Veamos cuáles son:

Buscador. Google es el buscador más utilizado en el mundo, con un 67% de cuota de mercado, aunque en España, supera el 90%.

Sistema operativo. Android es un nuevo sistema operativo enfocado para ser utilizado a teléfonos inteligentes, tabletas y Google TV. Se estima que Android está instalado en 250 millones de dispositivos móviles.

Navegador. Google Chrome es un navegador web gratuito que, con más de 200 millones de usuarios, es el segundo más utilizado en el mundo por delante de Mozilla Firefox y detrás de Internet Explorer.

Comunicaciones. Gmail es un servicio de correo electrónico que se sitúa muy cerca de Hotmail y Yahoo en número de usuarios, aunque no hay estadísticas fiables. Dispone de Chat, Google Talk y Voice.

Ofimática. Google Docs permite la creación de documentos igual que Microsoft Office, con la ventaja de su almacenamiento en la nube.

Imágenes. Dentro de poco tiempo, Picasa Web Albums desaparecerá para integrarse en una herramienta más potente “Fotos de Google+”.

Música. Google Music, lanzada a finales de 2011, cuenta ya con 13 millones de canciones que los usuarios podrán compartir a través de Google+. Por el momento, comprar música sólo es posible en EE UU.

Video. ¿es necesario presentar a Youtube?

Mapas. Google Maps y Google Earth están ya en la élite de la información geográfica online. Ofrece la ubicación de tu negocio.

Contenidos. Blogger, junto a WordPress, es una de las mayores plataformas para la creación y publicación de blogs.

Idiomas. Google Translate traduce automáticamente cualquier publicación a más de 50 idiomas.

Comercio electrónico. El pasado 3 de marzo, Google ha integrado Google Music, Android Market (juegos y aplicaciones), Google Movie y Google Books (con un catálogo de 4 millones de libros digitalizados)  en una sola red que se llama Google Play, con lo cual pronto se convertirá en la primera tienda online del mundo.

Pago electrónico. Google Wallet es la plataforma de pago electrónico que Google está desarrollando para convertir los dispositivos móviles en monederos virtuales, con el objetivo de desplazar a las tarjetas de crédito. No tardará mucho en hacerse visible. Es la guinda que le faltaba al pastel

Y ahora preguntarás: ¿Y que relación tiene todo esto con el escritor diletante que acaba de escribir su primer libro? Pues simple y llanamente, que hay que estar dentro. Google Play te ofrece la posibilidad de venderlo tanto en formato digital como en papel (si eliminas intermediarios y lo editas por tus propios medios), de anunciarlo en páginas estratégicas mediante pago o con puntos, de promocionarlo a través Google+ y de que el cliente lo pueda pagar con su teléfono móvil.

Olvídate de buscar un distribuidor, descubrir un editor o contratar un agente literario. Hazlo todo tú mismo, sumérgete en el universo de Google. Sólo tienes que aprender a manejarte allá dentro… no es tan difícil. Lo tienes casi todo en castellano y el diálogo es bastante simple, aunque exige un pequeño esfuerzo. Y si no te sientes con fuerza para iniciarte, quizá valdría la pena ahora pagar un dinero a un profesional para que te enseñe. Google dispone de tentáculos tan poderosos que nadie le podrá superar, al menos durante el próximo decenio.

Si los ángeles fueran epicenos…

Categora (Cultura y democracia, General) por Manu de Ordoñana el 16-03-2012

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Durante los últimos años, algunas instituciones españolas como universidades, comunidades autónomas, sindicatos y ayuntamientos han elaborado recomendaciones para eliminar el lenguaje sexista en sus publicaciones y evitar frases como éstas: “El trabajador debe exigir sus derechos” o “el alumno deberá asistir puntualmente a clase” en las que se admite que el masculino es extensivo a las mujeres. Aquí, En Euskalherría, no olvidamos cómo el lendakari Ibarretxe utilizaba siempre los dos géneros en sus intervenciones públicas para referirse a los “vascos…”, añadiendo siempre a continuación “…y las vascas”.

Pues bien, al parecer, la Real Academia Española ha decidido llamar la atención a dichas instituciones por editar guías para el uso de lenguaje no sexista, por contravenir normas dictadas al respecto por la propia RAE, infringir reglas gramaticales y hollar léxicos firmemente asentados en el lenguaje popular. En su opinión, no hay discriminación en las expresiones construidas con el masculino para abarcar los dos sexos y sólo admiten el desdoblamiento en casos muy específicos como “No tiene hermanos ni hermanas” sin explicar en qué consiste esa especificidad. Está claro que la RAE admite que lo masculino está por encima de lo femenino y no hay necesidad de cambiar nada. A lo largo de sus tres siglos de historia, la Academia ha acogido en su seno a tan sólo siete mujeres.

El informe, redactado por Ignacio Bosque y suscrito por todos los académicos numerarios y correspondientes que asistieron al pleno de la Real Academia Española celebrado en Madrid el jueves, 1 de marzo de 2012, ha levantado una enorme polvareda entre los lingüistas por un lado ─que ven cercenadas sus competencias─ y los ciudadanos por el otro, partidarios de que su intervención no procede para determinar si los usos verbales son sexistas o no.

El autor afirma que existen numerosos recursos lingüísticos que permiten deshacer los casos de ambigüedad o de posible falta de precisión en la referencia a grupos de personas y propugna utilizar ciertas expresiones que obvien el problema:

  • “Quien lo vea” en lugar de “el que lo vea”.
  • “Acceder a las plazas de Profesorado no Asociado” en lugar de “acceder a plazas de Profesores no Asociados”.
  • “La población española irá a las urnas el próximo domingo” en lugar de “Los españoles irán a las urnas el próximo domingo”.
  • “Consulta médica” en lugar de “consulta del médico”.
  • Juan y María viven en compañía” en lugar de “Juan y María viven juntos”.

La mayoría de la gente admite la necesidad de promover cambios sociales para evitar la subordinación de la mujer, pero no creo yo que un cambio en las prácticas lingüísticas sirva para implantar una sociedad más igualitaria. Da la impresión de que todo este debate sólo va a servir para marear la perdiz (por cierto, un epiceno con formato femenino), un defecto muy propio del carácter hispano. Si los ángeles fueran epicenos, dejaríamos de discutir acerca de su sexo. Quizá entonces encontraríamos tiempo para abordar cuestiones de más enjundia.

Y si de verdad hubiera que hacer algo, yo me pregunto si no sería más prudente abordar la cuestión en su origen. ¿Es en realidad necesaria la distinción de los dos géneros? ¿No sería mejor instituir el epiceno? ¿No sería más fácil utilizar la misma palabra y la misma terminación para designar tanto al macho como a la hembra? Esta fórmula ya existe en algunas lenguas, como en la nuestra, el euskera, y todavía la sangre no ha llegado al río.

Para terminar, algunas reflexiones dentro del género eutrapélico:

  • Dios creó a la mujer. Si Dios es todo Él masculino: ¿cómo se le ocurrió hacer algo diferente a su propia esencia?
  • Los árboles son masculinos y las frutas femeninas. Y sin embargo, ¿por qué la higuera es femenino y el higo, masculino?
  • El monte es masculino y tiene un sentido, solemne, majestuoso. Montaña es femenino y tiene otro, escabroso, misterioso.

A saber…

Editores sin conciencia

Categora (General, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 11-03-2012

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En un artículo aparecido en este blog el 15 de mayo de 2011 bajo el título de “El Mataburros. Te hecho de menos”, escribía lo siguiente acerca de la editorial Belgeuse, con sede en Madrid: “El Grupo Editorial Belgeuse es una plataforma que te puede interesar, si eres escritor y no encuentras editor. En su página web dice textualmente: Belgeuse nace con el fin de dar cabida a todos los escritores, profesionales o noveles, que desean publicar su obra y no encuentran el cauce adecuado para hacerlo. Una presentación muy sugestiva…

Hace quince días, un lector escribió un comentario en el cual advertía a los navegantes sobre las artimañas que utiliza esa editorial para engañar a los autores con promesas de beneficios que luego nunca se cumplen e incumplir las cláusulas de los contratos que establece con ellos. Si quieres conocer su contenido, visita esta página.

Es cierto que últimamente están apareciendo un buen número de pequeñas editoriales que prometen el oro y el moro y que luego se quedan en la mitad. Ofrecen servicios muy variados, desde la asesoría literaria, la corrección y el diseño del libro hasta su edición, tanto en formato papel como digital y posterior distribución. Sus honorarios son fijos, es decir, te cobran una cantidad previamente determinada por cada servicio que contratas, con lo cual el que asume los riesgos es el autor. Lo más probable es que vendan una docena de ejemplares ─seguramente la mitad comprados por ti para regalar a los parientes y la otra mitad, por tus amigos─ y, al cabo de algún tiempo, recibas en tu casa varias cajas con los libros no vendidos que no sabrás dónde almacenar. Y eso después de haber gastado un montón de dinero.

También es cierto que no todas estas nuevas editoriales actúan de la misma forma. Las hay que son serias y que aplican tarifas ajustadas. Algunas incluso admiten una fórmula mixta de un pago fijo más un porcentaje sobre el importe de la venta, con lo cual el riesgo se reparte entre las dos partes. Eso ya está mejor, porque así el editor se implicará en la promoción del libro, se preocupará de que aparezca en los sitios más visibles y hará campaña para darlo a conocer. Eso es lo más importante: adquirir notoriedad. Por muy brillante que sea la novela que has escrito, nadie te la va a comprar sin no eres conocido.

En cualquier caso, no hay que despreciar el trabajo que realiza el editor. Un buen profesional que se compromete con un autor novel ha de realizar un trabajo importante, ha de dedicar muchas horas para cumplir su misión. El escritor diletante no debe renunciar de entrada a una cooperación honesta con su editor. Tendrá que sopesar los pros y los contras para decidir lo que más le conviene. Si se siente capaz de hacérselo todo él, adelante; es lo mejor y lo más barato. Hay herramientas para conseguirlo. Internet le abre sus puertas.

Pero si no tienes interés en aprender las nuevas tecnologías o no quieres perder el tiempo en “tareas mezquinas” para concentrar tu esfuerzo en el “noble ejercicio de la creación literaria”, te queda la opción de conectar con algún editor de esta nueva hornada, mejor si es pequeño ─las editoriales pequeñas se adaptan mejor al libro digital─, conocedor de lo que son las redes sociales y que sea honrado. Habla con él, establece los objetivos y define las responsabilidades. Deja las cosas claras desde el principio y déjale ganar dinero contigo, en la medida que tú también lo ganes.

Eso lo puedes conseguir a través de un contrato. No creo que para firmarlo tengas que acudir a un abogado. Basta con que leas detenidamente las estipulaciones y actúes en consecuencia. Ya eres mayorcito. Sólo me atrevo a darte un consejo: Cuidado con las exclusivas. Muchas de estas editoriales de nuevo cuño que ofrecen sus servicios en una página web, te piden que aceptes sus condiciones marcando una casilla que aparece al final del formulario. En muchos casos, incluye una cláusula de exclusiva universal para la venta de tu libro, con lo cual, si un día quieres subirlo por tu cuenta a la librería de Amazon ─por ejemplo─, estás incumpliendo el contrato y te pueden pedir daños y perjuicios. Tú mismo.

 

El Mataburros. Disgresión

Categora (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 06-03-2012

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Según el diccionario de la Lengua Española, digresión es el efecto de romper el hilo del discurso y de hablar en él de cosas que no tengan conexión o íntimo enlace con aquello de que se está tratando: “Hablaba de las leyes, pero se fue por las ramas e hizo una larguísima digresión sobre la política actual”. Son sinónimos: Excurso, inciso, paréntesis, divagación, disquisición, elucubración, escarceo, evagación, desvío.

Es un término poco utilizado en castellano, casi reservado a la élite intelectual que, aun así, lo escribe algunas veces de forma errónea. Así no es raro encontrar en su lugar la palabra “disgresión” que no existe en la lengua castellana. Si haces una búsqueda en Google, encontrarás 94.200 resultados para el primero y 475.000 para el segundo.

Digresión procede del latín digressio, -onis, de digredi, apartarse. Es posible que el error provenga del cruce con el prefijo “dis” que introduce la idea de separación y se emplea para formar el verbo “disgregar”, del cual el vulgo cree que deriva el sustantivo “disgresión”, lo que explicaría la inclusión de esa “s” innecesaria.

En un sugestivo artículo aparecido en “El País” el 11 de julio de 1976, J. E. Zúñiga bajo el título “La novela como disgresión”, el periodista equivoca la ortografía, pero tan sólo en la cabecera, ya que en el texto escribe correctamente digresión:

“La escritura es el arte de la digresión, afirma Severo Sarduy en ese decálogo del orientalismo y el erotismo consumístico que es Cobra. Aun dando por bueno este axioma, no por ello dejaremos de pensar que una literatura basada en la acumulación digresiva forzosamente parará en barroquismo, por inteligente que sea, y perderá la austeridad que exige la consecución de la línea argumenta”.

Lo mismo ocurre en el mundo de la  ciencia. Red Científica es una organización dedicada a la comunicación y divulgación en lengua castellana de trabajos de investigación, proyectos de innovación, reflexiones y ensayos en clave de ciencia, tecnología y pensamiento. Edita una revista digital en la que publica artículos sobre numerosas áreas del conocimiento científico. En uno de ellos, su autor, Lamberto García del Cid, yerra al titularlo “El Universo. Versiones y disgresiones”, a pesar de que luego su contenido demuestra la sabiduría de quien lo ha escrito.

“Cuando conozcamos qué es el universo, de qué se compone, cómo se originó, sabremos por qué estamos aquí. Si es que todavía nos sigue interesando conocerlo. Pero el enigma se las trae porque, aunque resulte asombroso, todo apunta a que no hay universo, sino multiverso”.

Aliquando dormitat Homerus…

Internet y la concentración en la lectura

Categora (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 01-03-2012

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Terminamos el artículo anterior con una pregunta: ¿Es posible leer un libro serio, de una cierta dimensión, en un soporte electrónico o quedará sólo el libro impreso como único recurso para consumar tan ardua tarea?

Muchos pensarán que planteamos un problema trivial. ¿Qué más da el soporte utilizado si lo que importa es el contenido? Esto que, en un principio, parece obvio, no es tan evidente. El tipo de soporte está produciendo un cambio importante en la forma de leer (y seguramente lo producirá también en la manera de escribir). El lector que se engancha a un dispositivo electrónico está más orientado a lo fácil, a lo superficial; rara vez se le va a ocurrir bajarse el Ulises o sumergirse en los poemas de Borges. Su afición literaria está sometida a las prestaciones de la máquina, cada vez más sofisticada, que le conduce a una actitud pasiva, frente a la aplicación a que obliga una obra compleja.

Claro que también podríamos plantear la cuestión de otra forma. ¿No será que la sociedad ha creado en los últimos años un colectivo de lectores sólo interesados en lo frívolo, en lo que exige un esfuerzo intelectual reducido? Son precisamente los jóvenes los que adoptan esa postura cómoda y eluden esa otra forma de leer propia de los mayores, reflexiva, tenaz, laboriosa. Son ellos los que dominan los dispositivos electrónicos, son ellos los que los que se resisten a la lectura intensa y se abandonan a lo ligero. Al final, ¿importa algo saber cuál es la causa y cuál es el efecto?

¿Será cierto eso de que el soporte condiciona el tipo de lectura? ¿Será cierto eso de que el libro electrónico reduce la capacidad de concentración y sólo sirve para contenidos someros? Internet facilita el acceso a la información, pero esa información ¿contribuye a ampliar el conocimiento? Da la impresión de que lo liviano es propio de un dispositivo electrónico y sólo lo profundo existe en el libro impreso, aunque es verdad que leer con atención es algo que se puede hacer en cualquiera de los dos soportes.

Y si no, fijaos lo que ocurre con la escritura. No hay duda de que los jóvenes de hoy escriben mucho más que los de antes, pero lo hacen de manera superficial, no les importa la forma, desprecian la gramática. En ese sentido, la tecnología les ha transformado la conciencia. ¿No está ocurriendo lo mismo en los hábitos de lectura? Los jóvenes se resisten a leer las honduras, se resisten a estudiar, se resisten a sacar conclusiones propias.

Quizá mi opinión esté motivada por la experiencia que he tenido con lo digital. Me resulta arduo leer una novela larga en la pantalla de mi e-reader, me pierdo, no me encuentro a gusto. Y lo mismo me ocurre cuando me topo con un estudio que me obliga a pensar: prefiero imprimirlo y leerlo sobre papel. Hace unos días, me recomendaron la lectura de un informe “De la Dictadura a la Democracia”, escrito por Gene Sharp y publicado por la institución “Albert Einstein”. Pues bien, lo abrí en la pantalla de mi ordenador, lo empecé a leer y pronto desistí. Lo imprimí, lo mandé encuadernar y sólo entonces lo pude leer con el deleite que se merece.

Las nuevas generaciones piensan que el saber no se encuentra en los libros, sino en la red, a la que tienen acceso de forma rápida y eficaz con sólo introducir las palabras clave en su ordenador. No se puede negar que algo de razón ya tienen, al menos para ese conocimiento general alrededor de la ciencia que les sirve para encontrar un espacio en el mundo laboral.

Pero si nos referimos a ese conjunto de conceptos abstractos que conforman el carácter de cada individuo, lo que quizá se llama cultura y que no es otra cosa más que el sedimento que queda en el infraconsciente cuando uno olvida todo lo que ha leído, eso ya es otro cantar. El ser humano necesita leer, la lectura es la piedra fundamental de su educación, es la que le ayuda a reforzar su autoestima, la que conforma el ideario del cual deriva su comportamiento social. ¿Sería razonable atribuir a Internet el aislamiento que padecen los jóvenes de hoy en día, su pérdida de empatía e incluso sus carencias para la convivencia ciudadana?

La calidad de la información en Internet

Categora (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 25-02-2012

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El uso masivo de Internet nos ha traído un incremento desorbitado de las noticias que recibimos en nuestro ordenador. ¿Quién no tiene un amigo que, cada cierto tiempo, te envía una colección de fotografías, un texto elaborado por algún iniciado con finalidad moralista, una historia impresionante que describe el sufrimiento de un pueblo y los excesos que cometen quienes poseen riqueza o detentan el poder?

La web no deja de ser una biblioteca en la que está almacenado el conocimiento humano, sea éste positivo, neutro o negativo. Hoy cualquiera tiene la posibilidad de incorporar a ella sus ideas, sus juicios, sus principios, algunas veces con añadido de conocimiento, pero las más con el simple recurso de “copiar y pegar”. Al final parece que a todos nos gusta dejar nuestra impronta, influir en el parecer del vecino, lo que no deja de ser parte del oficio de un escritor. ¿Quién no ha sentido alguna vez la tentación de escribir un libro?

El problema que se nos plantea es la veracidad de las noticias que circulan. Vivimos una época en la que nos llega una enorme cantidad de información y cada vez tenemos menos tiempo para procesarla, hemos perdido nuestras defensas, somos incapaces de reflexionar con nuestros propios recursos. Un caso que me ha dejado más perplejo que a Maimónides es el del movimiento global antivacunación, una comunidad más extendida en el ámbito anglosajón, cuya postura está causando un grave perjuicio en la población infantil.

Sus partidarios afirman que la vacuna triple vírica (contra el sarampión, las paperas y la rubeola) provoca autismo, una vacuna que se viene aplicando a los niños a partir de 1970 y cuya eficacia ha sido reconocida por instituciones de probada solvencia como la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF. La tesis está basada en un estudio realizado por un médico británico a finales del siglo pasado y, a pesar de que el trabajo se realizó sobre una muestra de tan sólo doce niños autistas, son numerosos los padres que se niegan a administrar la dicha vacuna a sus hijos, con el consiguiente incremento de brotes.

Alrededor de movimientos de este tipo se encuentra siempre una extraña coalición de, por una parte, médicos y científicos de medio pelo sospechosos de estar vinculados a ocultos intereses políticos o económicos, y por la otra, de ciudadanos ingenuos y padres de familia apocados, con la complicidad de periodistas de moralidad restringida preocupados tan sólo en aupar su imagen y engordar su cartera. Alguno hasta se atreve a dudar del alunizaje de la misión norteamericana en 1969…

Afortunadamente, estos reporteros sensacionalistas son los menos y se les reconoce con prontitud. La mayoría son observadores imparciales que transmiten la información de manera objetiva; en algunos casos llegan a actuar como detectives privados para desvelarnos intrigas ocultas o tratos deshonestos. Ése es el periodismo comprometido en el que debemos confiar, el que no se deja sobornar por las apariencias e investiga la fiabilidad de sus fuentes, en un mundo en el que la custodia de lo fidedigno se ha desvanecido, todos pretendemos poseer la verdad y a muchos nos complace imponerla.

Pero al mismo tiempo, tenemos que luchar contra la ignorancia, adquirir sabiduría, preparar nuestra mente para discernir lo verdadero y lo falso. Para eso están los libros… libros de contenidos multidisciplinares que nos permitan aprehender vastas regiones de la madre natura, que nos ayuden a interpretar el comportamiento humano. Mediante una lectura sosegada, sin prisa, en un ambiente relajado que propicie la concentración. No se trata de leer textos superficiales que no acarrean esfuerzo intelectual alguno, sino obras serias que nos obliguen a frecuentes pausas para reflexionar sobre lo que el autor quiere transmitir. ¿Será posible hacer esto en un soporte electrónico o quedará sólo el libro impreso como único recurso para consumar la tarea? Ahí quería yo llegar…

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