¿Qué es la cultura?

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 14-08-2012

Tags : , , , , , , , , , , ,

En el uso cotidiano, la palabra “cultura” se emplea para dos conceptos diferentes, dice Wikipedia en un artículo bien organizado:

  • Excelencia en el gusto por las bellas artes y las humanidades, también conocida como alta cultura.
  • Los conjuntos de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social, incluyendo los medios materiales (tecnologías) que usan sus miembros para comunicarse entre sí y resolver sus necesidades de todo tipo.

Por abuso de la lengua, la primera interpretación está más arraigada en el sentir popular. Y sin embargo, la segunda es más propia: un conjunto de formas de pensar, de actuar y de comunicarse que son comunes a la mayoría de las personas que forman parte de un colectivo, y que se manifiestan a través de los valores, las tradiciones y las creencias.

Así entendida la cultura, nadie pone en duda la responsabilidad que recae sobre el sector público de velar por su desarrollo, por su papel dinamizador en la creación de bienestar y, al mismo tiempo, por el potencial que posee para acelerar el crecimiento económico. En España, la industria cultural representa el 3,2% del PIB y da empleo a cerca de 500.000 trabajadores, amén de impulsar otras materias como la educación, el turismo, la industria manufacturera o la investigación.

En ese sentido, el Estado tendría la obligación de invertir en actividades con capacidad para generar riqueza, no para subvencionar la producción artística, sino para dotar la infraestructura cultural. Estoy tratando de defender el rol del Estado como responsable de proveer a la sociedad el fundamento que active la producción, no que sea él el creador ─léase promotor mediante ayuda directa─, ya que esa función debe corresponder a la iniciativa privada. O dicho de otro modo, que la Administración no se meta nunca a empresario.

Si se trata del acervo artístico, debe ser el gobierno quien financie su conservación y dejar a la industria que disfrute de los beneficios. España es el segundo país ─después de Italia─ que cuenta con más lugares y monumentos declarado Patrimonio dela Humanidad. Con ese bagaje, el presupuesto que haría falta para mejorar el rendimiento económico sería muy bajo en comparación con los resultados que cabría esperar.

Lo mismo ocurre con la lengua. La riqueza idiomática del castellano y el número de usuarios le otorgan una posición privilegiada que el Estado debe proteger y extender a través de actuaciones culturales que propaguen sus virtudes, con un coste poco elevado. Muchas empresas pueden beneficiarse de esta ventaja competitiva para mejorar su posición vía internacionalización.

Al final, sólo hace falta un poco de capacidad intelectual para discernir cuáles son las inversiones que, con menos dinero, producen rendimientos más altos. La cultura es una de ellas, otra es la educación y otra es la investigación y el desarrollo. Sobre estas tres disciplinas, nunca hay que meter la tijera, todo lo contrario. Claro que el resultado no es inmediato y si algo caracteriza a nuestros políticos es su poca visión a largo plazo.

Con los principios que hemos manejado en este artículo, no es difícil colegir cuál va a ser el criterio que vamos a defender sobre el modelo de financiación que el Estado debería de aplicar a la promoción de la cultura, en su concepción restringida al mundo de las Artes y las Letras. Será en el próximo.

Preocupación en el mundillo de la cultura

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 08-08-2012

Tags : , , , , , , , , , , ,

El mundillo de la cultura anda un tanto revuelto, razones no le faltan. El plan de recortes que ha aprobado el Gobierno y la subida del IVA se han sumado a otros factores que ya venían inquietando desde el crash de 2008: la crisis económica que afecta al bolsillo del consumidor, la piratería, las dificultades de las empresas para asimilar las nuevas tecnologías y la competencia creciente de las multinacionales que han desembarcado en el país.

A partir del uno de septiembre, España dispondrá del IVA cultural más alto de la zona euro, con un incremento del 8 al 21% que gravará las entradas a los cines y espectáculos teatrales y culturales, el mismo que se aplicará al libro digital. Esta subida afecta también al material escolar, salvo los libros de texto, los álbumes, las partituras, los mapas y los cuadernos de dibujo, según la resolución del 2 de agosto que desarrolla el decreto-ley 20/2012 de 13 de julio sobre el nuevo IVA a determinados bienes y servicios.

Por ahora, se salva el libro en papel que conserva el tipo reducido del 4%, veremos si para siempre. La subida tampoco afecta a los servicios profesionales prestados por escritores, colaboradores literarios, autores de obras teatrales y artistas en general, incluidos aquellos cuya remuneración sea en forma de derechos de autor.

Tanto la prensa como los profesionales del sector han mostrado su preocupación ante una medida que les produce indignación. El mes pasado, el diario “El País” convocó a una treintena de representantes del cine, el teatro, la música y el arte para analizar la crisis, entre ellos, Pedro Almodóvar, Nuria Espert, Mario Gas, Juan Diego Botto, Alberto San Juan, Soledad Lorenzo, Anni B Sweet, Paco León y Miguel Abellán.

El grito a favor de una cultura que agoniza fue unánime, todos mostraron su temor ante lo que está ocurriendo y, aún peor, lo que asoma por la esquina ─en ese momento, no conocían el detalle de la subida del IVA que anunció el gobierno la semana pasada─. “La cultura no es lujo, es un bien de acceso público. Cortar en cultura produce ciudadanos poco pensantes. Para ser un ciudadano libre tienes derecho al pan y también a leer un buen libro, a ver una buena peli, a ir al teatro”, dijo el actor Juan Diego Botto,

Alguno ha llegado a decir que la cultura no debería tributar porque trabaja con material sensible, subir los impuestos a la cultura es promover la piratería y el mercado negro. Jorge Herralde, editor de Anagrama, se lamenta de que apenas se venden libros. La gente no entra en las librerías y las instituciones han congelado las compras de las bibliotecas públicas, que era lo que ayudaba a muchos negocios a pagar el alquiler. Muchas librerías están en peligro.

Muchas librerías… y otras muchas cosas más. ¿Cuántos comercios han tenido que cerrar en España a consecuencia de la  crisis? Aquí parece que cada uno sólo quiere defender su parcela, le preocupa muy poco la miseria que padecen los estratos más débiles de la sociedad, que apenas tiene recursos para comprar el pan. Entre pan y cultura, primero, el pan, luego ya veremos. En este país, estamos muy acostumbrados a que, cuando algo va mal, venga Papá-Estado a solucionarlo, sin preguntar antes cuál es la responsabilidad de cada cual.

Otra cuestión es si la medida adoptada por el Gobierno va a ser positiva para las arcas del Estado. Es posible que la recaudación adicional que consiga con el IVA sea inferior al coste total que le va a suponer el descenso de las contribuciones a la Seguridad Social, el impuesto de sociedades y el IRPF, añadido al incremento de las prestaciones por desempleo, con una destrucción de más de cuatro mil empleos sólo en el sector de Música en vivo, Artes Escénicas y Cine. Claro que este mismo argumento sirve para rechazar los recortes en el resto de actividades económicas.

A la vista de tales declaraciones, a mí me surge una pregunta: ¿Cuando toda esta gente se queja ─la mayoría, bien acomodada ─, se está mirando al ombligo o lo hace por convicción? Yo tengo mis dudas; no creo que protesten por solidaridad, ni que les preocupe demasiado qué van a hacer los artistas noveles, lo que les preocupa es su futuro ─al menos, a la mayoría─, que el Estado siga llenando sus hermosas barrigas.

Al final de todo, uno se empieza a cuestionar dos cosas: primero, qué es la cultura y segundo, qué aspectos de esa cultura tendrían que ser subvencionados, tanto en la fiscalidad, como en su financiación. Aunque la pregunta no es sencilla, me atreveré a dar una opinión en el próximo artículo, en plena Semana Grande.

El Mataburros. Remake

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 02-08-2012

Tags : , , , , , , , , , , ,

La palabra remake no está registrada en el Diccionario de la Lengua Española. Es un término inglés que está ampliamente extendido entre los hispanohablantes, sobre todo en el mundo del cine y la televisión, para designar a aquellas creaciones audiovisuales que reproducen fidedignamente la trama, los personajes y la ambientación de una obra anterior. Su equivalente en castellano sería adaptación o nueva versión, incluso reedición, en el caso de una obra literaria. También serviría refrito, que el DRAE define como “cosa rehecha o recompuesta, especialmente refundición de una obra dramática o de otro escrito”.

Otros diccionarios de la lengua española la incluyen en su glosario con significados más o menos parecidos:

  • El diccionario panhispánico de dudas: Anglicismo evitable que puede sustituirse por los equivalentes españoles “nueva versión” o “adaptación”, según los casos.
  • El Seco: Palabra inglesa con que se designa la nueva versión de una obra de éxito, especialmente cinematográfica. Se usa como nombre masculino, un remake, y se suele pronunciar “rimeik”. La denominación alterna a menudo con nueva versión, forma quizá  preferida y también preferible.
  • El María Moliner (inglés, plural remakes): Nueva versión de una película antigua 

A pesar de que cualquiera de los dos vocablos, adaptación o nueva versión, traducen a la perfección su significado, el españolito culto prefiere utilizar el término inglés para demostrar su erudición. Y la prensa también. Si buscas en las hemerotecas de los periódicos españoles, artículos en los que aparece la palabra remake, encontrarás 1539 en la de El País, 948 en la de ABC y 418 en la de El Correo.

El 6 de julio de 2012, La Vanguardia anuncia la celebración en Barcelona de la exposición  “Remakes: Cuando el cine encontró a la moda”, en la que se muestran más de cuarenta fotografías captadas por la cámara de Manuel Outumuro y publicadas en la revista de moda Marie Claire, con escenas de películas imposibles de olvidar: “Los pájaros”, recreada por la actriz Cayetana Guillén Cuervo, “Deseando amar”, con una Ariadna Gil en el papel estelar, “Bonnie & Clyde”, a los que dan vida Pilar López de Ayala y Eduardo Noriega o “Instinto básico”, con la modelo Judit Mascó como álter ego de Sharon Stone, entre otras.

Pero los remakes no son actuaciones exclusivas de la industria audiovisual, también se dan en el campo de la literatura. El 21 de febrero de 2011, el diario El Mundo analiza el éxito obtenido por la editorial Umbriel con la publicación de dos remakes “Androide Karenina” y “Orgullo, prejuicio y zombis”. En el artículo, Lucía González nos explica cómo se cocina un remake literario: “Por encargo, por experimentar, por sacar partido a una moda… Siguen llegando a las librerías remakes literarios, versiones (perversiones, según algunos) de clásicos de todas las épocas. Lo mismo pasa en el cine o en el teatro y la receta cambia según la irreverencia y la osadía que aporten los autores”.

J. Rodríguez Marcos, en un artículo que publicó “El País” el uno octubre de 2011, nos explica los peligros de “rehacer” la obra literaria de escritores contemporáneos protegida por “derechos de autor”. En el año 2004, Alfaguara publicó una adaptación de la obra de Borges “El hacedor”, realizada por el escritor Agustín Fernández Mallo, con la intención de rendir homenaje al autor argentino. Sin embargo, su viuda, María Kodama, no lo entendió así y presentó una reclamación a la editorial que, finalmente, retiró la obra de las librerías, no sin antes expresar su disgusto: “Jamás sospechamos que el libro pudiera ser leído de una manera negativa contra la persona o la obra de Jorge Luis Borges”.

El declive de la novela

Categoría (El libro digital, Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 28-07-2012

Tags : , , , , , , , , , , , ,

No hay duda de que la industria editorial está pasando por un mal momento, la caída de las ventas, la irrupción de las multinacionales, la transformación de lo analógico a lo digital y, encima, la crisis económica que duele al bolsillo del lector. Sí, eso hay que comprenderlo, aunque todo esto no le exime de su culpa, los editores no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, los más débiles están ya condenados, los más fuertes aguantan como pueden.

Pero no sólo hay que culpar al sector empresarial, también la tienen los escritores. El talento no ha mejorado, el estilo narrativo es el mismo, la inventiva está por los suelos, el artista está desmotivado, no siente el aliento de la innovación. Los autores tendrían que recuperar la ilusión, la novela tendría que renovarse, adentrarse en caminos nuevos. Hay muchas formas de hacerlo, sólo falta la ilusión… y el apoyo de editores audaces capaces de comprometerse, de liderar ese cambio.

Unos son optimistas, piensan que la novela pervivirá, resurgirá con nuevos bríos, aunque no saben cuándo. Javier Rodríguez Marcos se pregunta hoy en el suplemento Babelia de “El País”: ¿Tiene futuro la novela? José Carlos Mainar le contesta: “Ha funcionado durante más de doscientos años, no tenemos por qué dudar de que lo siga haciendo”. Lo mismo responde Goytisolo: “No es un cataclismo, sino una evolución, no hay causas internas, es un cambio de hábitos sociales”.

La novela es un género que se ha ido transformando desde su nacimiento, allá por los inicios del siglo XIX, para solaz de una burguesía naciente al principio, hasta llegar más tarde a todos los niveles de la sociedad. El problema es que el ser mutante ha sido el lector, y no siempre el autor ha seguido sus pasos. Ésa es cuestión: ¿Debe el escritor olvidarse de su público y alumbrar su pensamiento o tiene que halagarlo y servirle  lo que él quiere recibir?

Ahora están de moda las tramas fluidas, personajes exóticos al borde del precipicio, pasiones al límite, mucho diálogo, descripciones breves y finales angustiosos. El lector perezoso se inclina por comprar ese tipo de novelas, de las que se dice que “enganchan”, pero de dudoso valor literario; son además las que gozan de un mayor empuje publicitario; son la esperanza de la industria editorial, la aparición de dos o tres best-seller al año les ayuda a salvar el ejercicio. ¿Es eso lo que tiene que hacer un escritor comprometido? Que cada uno escoja su camino.

Es cierto que, si el futuro es lo digital, la lectura de un libro dejará de ser una actividad solitaria para convertirse en un  acto social, será interactiva. Compartir la experiencia nos ayudará a descubrir libros afines, los que gustan a la mayoría. El papel del prescriptor, del editor tradicional, del crítico literario tenderá a desaparecer, lo que privará será el boca a boca, la mediocridad, el implante del no esfuerzo. Si esto es así, no cabe duda de que muchos escritores se van a quedar fuera del pastel.

La novela ha perdido influencia como vehículo para transmitir la cultura, las series de televisión han mejorado su técnica narrativa y llegan más fácilmente al gran público, que no quiere libros muy trabajados, sino historias entretenidas. La novela ha descuidado su contenido intelectual, la literatura ha dejado de ser el motor que proporciona movimiento al cambio social, se ha retirado al cubil de las élites: “A diferencia de lo que suele pensarse, la novela es un género de minorías, las mayorías prefieren el mundo de la realidad tangible, el del espacio privativo de la imagen” (Vargas Llosa).

Y mientras tanto, la gente ha dejado de pensar: las teorías neoliberales avanzan, las libertades democráticas retroceden y los políticos se frotan las manos, nadie los quiere pero ellos siguen disponiendo.

El IVA del libro en la Unión Europea

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 21-07-2012

Tags : , , , , , , , , , , , , ,

Mientras las asociaciones de editores españoles han solicitado al Gobierno la aplicación de un impuesto sobre el valor añadido nulo a libros, periódicos y revistas tanto en papel como digitales, no estaría de más que echáramos un vistazo a cómo está la situación en Europa y sacar alguna conclusión:

Tabla de IVA en los países de la Unión Europea (%)

  • Todos los países aplican un IVA reducido al libro, salvo Dinamarca y Bulgaria.
  • Sólo Francia y Luxemburgo aplican el mismo IVA reducido al libro impreso y al libro digital, medida adoptada en 2012.
  • Los únicos países que aplican el tipo 0 al libro impreso ─pero no al digital─ son Irlanda y Reino Unido.

La legislación europea permite a los estados miembros aplicar el IVA reducido a una serie de artículos de primera necesidad, pero no al libro digital, ya que su descarga se considera un servicio suministrado por vía electrónica ─argumento muy poco convincente─, a pesar de que la directiva del 5 de mayo de 2009 aprobó impulsar el IVA reducido para los libros digitales a partir de 2011. Al parecer, una legislación con carácter vinculante podría aparecer en 2013.

El caso es que, siguiendo las recomendaciones de esa directiva, Francia y Luxemburgo decidieron reducir el IVA del libro digital al nivel del impreso, pero inmediatamente países como Reino Unido, Polonia y Holanda, que han sufrido el efecto negativo de esa decisión en su mercado interior, se han quejado a la Comisión, sobre todo por el IVA hiperreducido del 3% que aplica Luxemburgo al libro digital, lo que ha transferido a ese país más del 90% de las ventas de esos mercados, encabezado por el gigante Amazon que allí ha instalado su sede fiscal.

Fuera de Europa, los tres países en los que el libro digital está más desarrollado ─Estados Unidos, Japón y Corea─, el IVA que se aplica es muy parecido para los dos formatos ─papel y digital─, fórmula que consideran la más acertada para combatir la descarga gratuita y la piratería.

En Estados Unidos, ese IVA sobre los libros es cero en algunos estados ─lo mismo que en Méjico y en Brasil─, pero el sistema fiscal norteamericano no es equiparable al europeo. Allí se aplica un sistema de impuestos en cascada sobre las ventas que realizan las compañías, muy parecido al antiguo IGTE de la época franquista, además de otros de carácter federal, estatal o municipal que varían en cada lugar.

¿Hacia dónde va la industria editorial?

Categoría (Derechos de autor, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 16-07-2012

Tags : , , , , , , , , , , ,

Abundan “los optimistas” que no apuestan un céntimo en favor del libro impreso. Las nuevas tecnologías, dicen, la piratería, la educación cultural, la falta de ayuda estatal y ─esto lo digo yo─ la televisión basura que se lleva en este país ─me temo que su contenido aporta poco a despertar el hábito de lectura en el espectador─. La verdad es que los datos que se conocen no son para “echar cohetes”, aunque las causas tendrían que ser objeto de una reflexión más seria.

La Federación de Gremios de Editores de España acaba de publicar un avance del Comercio Interior de libros en España 2011. Es un informe muy bien elaborado, sencillo y fácil de entender, te recomiendo su lectura. En él se ofrecen algunos datos dignos de analizar:

El primero, lo que ya sabíamos, el sector ha facturado 2.772 millones de euros, un 4,1% menos que en 2010. Tampoco es para echarse las manos a la cabeza, ¿cuántas empresas en España no se conformarían con una cuota de descenso similar?

El segundo, que se han vendido cerca de 200 millones de libros, lo que supone un precio medio de 13,87 euros por ejemplar vendido. Lo siento, me parece un precio muy alto. Este dato me confirma que algo no funciona bien en el negocio editorial. La semana pasada estuve en la Feria del Libro que se celebra en Donostia-San Sebastián y comprobé a mi pesar que el precio de la mayoría de los libros allí expuestos era superior a los 15 euros; y no eran nada del otro mundo. Eso sí, te hacía un descuento del 10%.

El tercero, la distribución de las ventas por canal de distribución y su evolución desde el año 2007: 

Venta de libros por canal comercial

Canal comercial 2.007 2.011 %
Librerías 992 1.056 6,5
Cadenas de librerías (1) 483 481 -0,4
Hipermercados (2) 292 274 -6,2
Quioscos 272 129 -52,6
Empresas e Instituciones (3) 304 386 27,0
Bibliotecas 23 19 -17,4
Venta a crédito 259 90 -65,3
Venta telefónica 77 46 -40,3
Correo 89 21 -76,4
Clubs 117 82 -29,9
Internet 21 21 0,0
Suscripciones 77 79 2,6
Otros canales 117 88 -24,8
Total 3.123 2.772 -11,2

El cuarto, la facturación de libros en formato digital fue de 73 millones de euros, lo que apenas supone el 3% de la facturación total, lo que rebate el argumento de que el ebook sea el gran enemigo del libro impreso, al menos, por el momento.

El quinto, las editoriales han pagado en 2011 un total 193,1 millones de euros por derechos de autor y han recibido 76,5 por el mismo concepto. Si esto es verdad, el porcentaje que se lleva el autor apenas llega al 7% sobre el precio del libro, sin contar el IVA. Si esto es así, y parece que lo es, algo no funciona bien en el negocio, algo chirría, no sabría decir qué, pero lo dice el sentido estético.

Mientras tanto, La Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE),  y la Asociación de Revistas de Información (ARI) han solicitado al Gobierno la aplicación de IVA cero a libros, periódicos y revistas tanto impresos como digitales. En este país, cuando una cosa no funciona, siempre se acude al Gobierno para que nos eche una mano.

Página 29 de 61« Primera...1020...2728293031...405060...Última »