El prescriptor literario

Categoría (General, Marketing para vender libros) por Manu de Ordoñana el 29-08-2013

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Illo tempore era frecuente encontrar en las librerías gente ocupada en hojear libros de las estanterías, sin prisa, con detenimiento, a la búsqueda de alguna novedad, de una obra rara o en vía de agotarse, como si el tiempo ya hubiera pasado, disfrutando del placer de tener un tesoro en las manos, sin sentir agobio alguno por pasar allí dentro toda una mañana, sobre todo, si fuera hacía frío o estaba lloviendo. Nadie te molestaba, te dejaban estar. Pero en último caso, siempre aparecía el librero, o algún dependiente ilustrado, para echarte una mano. Era el prescriptor competente al que casi siempre hacías caso. Read the rest of this entry »

El auge de la autoedición

Categoría (General, Marketing para vender libros, Publicar un libro) por Manu de Ordoñana el 22-08-2013

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El último informe de la Agencia española del ISBN hizo saber que los títulos presentados por los autores-editores en el año 2012 fue de 6.590, lo que representa un 6,94% sobre el total registrado ─frente al 8’3% del año anterior─, un porcentaje importante que demuestra el auge que la autoedición empieza a tener en España. La crisis que atenaza a la industria editorial ha empujado a los escritores a buscarse la vida, con el sostén de las nuevas tecnologías que les permiten hacer visible su obra a través de las numerosas plataformas que han surgido en Internet para la venta de libros online. Read the rest of this entry »

¿Libros a precio fijo?

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 15-08-2013

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En muchos países, existe una ley que establece un precio fijo de venta al público para el libro impreso, permitiendo a las librerías hacer un descuento que, en España, no puede superar el 5%. El decreto 10/2007 fue publicado en el BOE el 22 de junio bajo el título: “De la lectura, del libro y de las bibliotecas” ─inspirado en la ley Lang que rige en Francia desde 1981─ y obliga al editor a establecer un precio que el consumidor ha de pagar, cualquiera que sea el lugar en que lo compre, así como a indicarlo en el impreso de solicitud del ISBN y en la contraportada del libro o incorporado al código de barras. Read the rest of this entry »

El futuro de la novela

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 08-08-2013

En el epílogo de su libro “Naturaleza de la novela”, premio Anagrama de Ensayo 2013, Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) cavila sobre el futuro del libro. Cree que, poco a poco, el libro impreso desaparecerá y será sustituido por el libro digital, a medida que se vayan descubriendo artilugios más eficientes que permitan una lectura más cómoda. La tecnología no tiene más de diez años y hay que esperar mejoras importantes que van a facilitar todavía más el manejo de los dispositivos de lectura electrónica. Y el libro en papel se convertirá en objeto de coleccionismo, algo así como un vino de reserva para sibaritas. Read the rest of this entry »

La nueva ley de mecenazgo y las microdonaciones

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 01-08-2013

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La crisis económica ha creado enormes problemas a muchos ámbitos de la sociedad. Uno de los más perjudicados ha sido el mundo de la cultura, con los recortes que ha introducido la Administración para reducir el déficit, lo que le ha obligado a buscar nuevas fuentes de financiación… y a reducir su catálogo de actividades. El problema es que también los fondos privados andan escasos de recursos, con lo cual dos de las vías que contribuyen a su sostén hacen agua. La tercera es la autofinanciación, pero la subida del IVA y el descenso de los ingresos de las familias tiran también en la misma dirección. El panorama es preocupante.

No olvidemos que el Gobierno tiene la obligación de conservar el patrimonio artístico nacional, lo dice el artículo 46 de la Constitución, pero nadie le impide clausurar teatros y auditorios o retirar las subvenciones a las industrias del cine o a las empresas editoriales. Y parece claro que las directrices que se han marcado van por aplicar recortes a todas las partidas del presupuesto, sin hacer distinciones, así que no sería extraño ver a corto plazo cómo se cierran los museos, como se clausuran los teatros y cómo emigran los cineastas.

Al parecer, los dirigentes de este “paisito” confían en el mecenazgo, como una alternativa real a la financiación pública de la cultura, sin darse cuenta de que eso no es posible, sin modificar el estatuto jurídico de muchas entidades, que tendrían que convertirse en fundaciones para percibir donaciones con derecho a deducción fiscal para el sponsor, porque sin ella el sector privado no va a mostrar interés en ese tipo de inversiones cuyo retorno no provoca un gran entusiasmo, salvo el valor intrínseco que produce la filantropía.

Aun así el gobierno ha renunciado a aprobar a corto plazo una nueva ley de mecenazgo ─y es muy posible que no lo haga en esta legislatura─, a la espera de un equilibrio presupuestario, que no se alcanzará en unos cuantos años. Es preocupante constatar que el debate sobre la nueva ley se haya iniciado a raíz de este retraso y que sólo se invoquen razones económicas. Da la impresión de que la Administración pretende desatender su responsabilidad de financiar la cultura y trasladarla a la iniciativa privada, lo que provocará la creación de obras “dirigidas”, al gusto de quien las patrocina, en detrimento de las producciones “incómodas” que reprueban los abusos del poderoso.

Sólo Navarra se ha atrevido a avanzar por ese camino. A mediados de julio, su gobierno aprobó un anteproyecto de Ley Foral de mecenazgo cultural, que contempla desgravaciones que pueden llegar hasta el 50% de la cuantía subvencionada, con la particularidad de que se amplía el tipo de beneficiarios, ya que da cabida a cualquier empresa, institución, administración pública o particular, con la sola condición de que los proyectos sean declarados de “interés social”. El anteproyecto está abierto a un proceso de participación ciudadana hasta el próximo 15 de septiembre.

Volviendo a la ley nacional del mecenazgo, parece que el borrador está bastante avanzado, pero no cuenta con el favor del ministerio de Hacienda, ya que plantea un incremento importante de las deducciones del 25% (para empresas) y 35% (para personas físicas) hasta el 60-70% respectivamente, un porcentaje similar al que se aplica en Francia y Reino Unido. Además amplia la categoría de los receptores que ahora han de ser entidades sin ánimo de lucro y luego podrán serlo también las empresas y los autónomos, así como las temáticas de los proyectos, lo que supondría una merma importante en los ingresos del Estado.

La nueva ley de mecenazgo

Se comenta que la nueva ley podría incluir una modalidad de microdonaciones de hasta 150 euros con un 100% de deducción para el donante, una fórmula que podría ser de sumo interés para los escritores diletantes, sobre todo si el Estado alentase la sensibilidad ciudadana sobre la importancia que tiene la literatura en la formación de una sociedad culta e independiente.

Publicar una novela de 250 páginas puede costar unos 4.000 euros (2.500 por imprimir 1000 ejemplares, 300 por la portada, 1.200 por la corrección del texto y el maquetado por tu cuenta). Se trataría de encontrar 27 personas dispuestas a adelantar ese importe de 150 euros para cubrir el gasto inicial, a cambio de alguna compensación, quizá la sola inclusión del nombre del donante en una de las solapas del libro. ¿Sería tan difícil de convencer a la gente para tan noble menester, sabiendo que luego iba a desgravar la cantidad anticipada en su declaración de la renta? No me extraña que la nueva ley se retrase, quizá sine díe, sería demasiado avanzada.

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Derechos de autor. ¿Hasta cuándo y para quién?

Categoría (Derechos de autor, General) por Manu de Ordoñana el 25-07-2013

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En los últimos meses, apenas se escuchan comentarios sobre las consecuencias de la famosa “ley Sinde-Wert” que protege los derechos de autor contra la piratería en Internet, aprobada el uno de marzo de 2012, con la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual con autoridad para cerrar aquellas páginas web que permiten las descargas de archivos protegidos. Claro que noticias de más enjundia ocupan hoy la atención del ciudadano hispánico…

Desde su puesta en marcha un mes más tarde, la comisión ha recibido 361 solicitudes de inspección de contenidos ilícitos. Si descontamos las 200 denuncias que interpuso el músico y miembro de la SGAE, Eme Navarro, para denunciar la inutilidad de la ley y otras 46 que fueron archivadas por defectos de forma, quedan 115 restantes, de las cuales 90 siguen en fase de investigación y 25 terminaron en acuerdo, al ser retirados los contenidos, salvo dos casos en que se produjo la intervención judicial.

Al final, ¿ha merecido la pena organizar tanto lío para conseguir unos resultados tan apurados? ¿A qué se dedican de verdad los diez miembros que forman esta comisión, entre titulares y suplentes? A mí me sorprende la enorme capacidad que tiene el legislativo de este país para perder el tiempo. Aprobar normas de redacción farragosa, texto ambiguo y utilidad incierta es una de las tareas a que se aplica con esmero la clase política española. Porque no sólo es esta ley, otras muchas han visto la luz tras largas discusiones sin que luego hayan tenido repercusión alguna en la solución del problema que se pretendía resolver. Pero volvamos a nuestro caso y analicemos el procedimiento:

  • Si un titular de derechos considera que una página web utiliza sus obras sin permiso podrá denunciar a su propietario ante la Comisión, que tendrá un plazo mínimo de veinte días y máximo de tres meses para tomar su decisión.
  • Si el acusado la cierra, el procedimiento queda archivado.
  • Si no lo hace, la comisión podrá actuar al respecto 72 horas después de que el  Juzgado haya pronunciado su fallo en contra.

Lo notable del caso es que el juez que decide el cierre de una de esas páginas no tiene autoridad para analizar la vulneración del derecho ni el perjuicio causado y debe aceptar la decisión tomada por la dicha Comisión, cuyos miembros han sido nombrados por el gobierno. Y más notable todavía es que el Tribunal Supremo haya validado el procedimiento y se haya limitado a anular la posibilidad de abrir otras vías judiciales contra el intruso, en caso de retirar el contenido denunciado. Algo es algo…

Logo del manifiesto

No es de extrañar que esta curiosa ley haya sido recibida con frialdad por una buena parte de los autores y la protesta generalizada de los internautas, que llegaron a recurrir el reglamento ante el Tribunal Supremo, además de publicar el manifiesto: “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”. Y tampoco que haya estado en el punto de mira de EE.UU. que, a primeros de año, estuvo a punto de incorporar de nuevo a España en la lista “301”, por la precariedad de la ley y las deficiencias observadas en el funcionamiento de la comisión encargada, pero que luego quedó en aguas de borraja… por el  momento.

Siempre he defendido el derecho que tienen los creadores a percibir un canon y la obligación de los usuarios a cotizar por el disfrute de su obra. Lo que cuestiono es el enorme beneficio que el negocio produce a la industria multinacional y su privilegio a conservarlo para toda la eternidad (o casi). No hay ningún reconocimiento a la Humanidad por su aportación a la llegada de un genio, a pesar de que la tiene y grande. Parte de esa ganancia tendría que revertir sobre la colectividad, al menos cuando el artista desaparece. Al parecer, eso sólo ocurre cuando han transcurrido setenta años después de su muerte. Mientras tanto, los ingresos que genera su obra revierten a sus herederos que disfrutan de una regalía sin haber tomado parte alguna en su génesis y lo que es peor, poseen el poder absoluto para decidir qué hacer con ella, incluso hacerla invisible.

Durante este último mes, he estado ocupado en el diseño de la portada de mi segunda novela (se titula ”Vivir de rodillas” y saldrá a la venta a finales de agosto). Es un relato que tiene como telón de fondo la “Guerra Civil Española en el País Vasco”, razón por la cual creí conveniente incluir en ella algún detalle del “Guernica” de Picasso. El diseñador encargado del trabajo me advirtió que tuviera cuidado, que la entidad que gestiona los derechos de autor del artista malagueño arremete contra cualquier tipo de reproducción sin permiso de su obra, ya sea la totalidad de un cuadro o sólo una parte y, para confirmarlo, me mostró un artículo aparecido en “El País” hace dieciséis años bajo el título “La entidad que gestiona los derechos de autor de Picasso recauda 300 millones (de pesetas, se supone) al año”. Desistí de la intención, pero nade me impide proclamar que me resulta abusivo el proceder de Claude Ruiz Picasso, hijo del pintor ─un apasionado de las carreras automovilísticas y un coleccionista de fotografías contemporáneas─ que preside la sociedad con afanes de lucro, la única habilitada para administrar el patrimonio legado por su padre hasta el año 2043.

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