¿Libros a precio fijo?

Categoría (El libro digital, El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 15-08-2013

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En muchos países, existe una ley que establece un precio fijo de venta al público para el libro impreso, permitiendo a las librerías hacer un descuento que, en España, no puede superar el 5%. El decreto 10/2007 fue publicado en el BOE el 22 de junio bajo el título: “De la lectura, del libro y de las bibliotecas” ─inspirado en la ley Lang que rige en Francia desde 1981─ y obliga al editor a establecer un precio que el consumidor ha de pagar, cualquiera que sea el lugar en que lo compre, así como a indicarlo en el impreso de solicitud del ISBN y en la contraportada del libro o incorporado al código de barras. Read the rest of this entry »

El futuro de la novela

Categoría (El libro digital, General) por Manu de Ordoñana el 08-08-2013

En el epílogo de su libro “Naturaleza de la novela”, premio Anagrama de Ensayo 2013, Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) cavila sobre el futuro del libro. Cree que, poco a poco, el libro impreso desaparecerá y será sustituido por el libro digital, a medida que se vayan descubriendo artilugios más eficientes que permitan una lectura más cómoda. La tecnología no tiene más de diez años y hay que esperar mejoras importantes que van a facilitar todavía más el manejo de los dispositivos de lectura electrónica. Y el libro en papel se convertirá en objeto de coleccionismo, algo así como un vino de reserva para sibaritas. Read the rest of this entry »

La nueva ley de mecenazgo y las microdonaciones

Categoría (El mundo del libro, General) por Manu de Ordoñana el 01-08-2013

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La crisis económica ha creado enormes problemas a muchos ámbitos de la sociedad. Uno de los más perjudicados ha sido el mundo de la cultura, con los recortes que ha introducido la Administración para reducir el déficit, lo que le ha obligado a buscar nuevas fuentes de financiación… y a reducir su catálogo de actividades. El problema es que también los fondos privados andan escasos de recursos, con lo cual dos de las vías que contribuyen a su sostén hacen agua. La tercera es la autofinanciación, pero la subida del IVA y el descenso de los ingresos de las familias tiran también en la misma dirección. El panorama es preocupante.

No olvidemos que el Gobierno tiene la obligación de conservar el patrimonio artístico nacional, lo dice el artículo 46 de la Constitución, pero nadie le impide clausurar teatros y auditorios o retirar las subvenciones a las industrias del cine o a las empresas editoriales. Y parece claro que las directrices que se han marcado van por aplicar recortes a todas las partidas del presupuesto, sin hacer distinciones, así que no sería extraño ver a corto plazo cómo se cierran los museos, como se clausuran los teatros y cómo emigran los cineastas.

Al parecer, los dirigentes de este “paisito” confían en el mecenazgo, como una alternativa real a la financiación pública de la cultura, sin darse cuenta de que eso no es posible, sin modificar el estatuto jurídico de muchas entidades, que tendrían que convertirse en fundaciones para percibir donaciones con derecho a deducción fiscal para el sponsor, porque sin ella el sector privado no va a mostrar interés en ese tipo de inversiones cuyo retorno no provoca un gran entusiasmo, salvo el valor intrínseco que produce la filantropía.

Aun así el gobierno ha renunciado a aprobar a corto plazo una nueva ley de mecenazgo ─y es muy posible que no lo haga en esta legislatura─, a la espera de un equilibrio presupuestario, que no se alcanzará en unos cuantos años. Es preocupante constatar que el debate sobre la nueva ley se haya iniciado a raíz de este retraso y que sólo se invoquen razones económicas. Da la impresión de que la Administración pretende desatender su responsabilidad de financiar la cultura y trasladarla a la iniciativa privada, lo que provocará la creación de obras “dirigidas”, al gusto de quien las patrocina, en detrimento de las producciones “incómodas” que reprueban los abusos del poderoso.

Sólo Navarra se ha atrevido a avanzar por ese camino. A mediados de julio, su gobierno aprobó un anteproyecto de Ley Foral de mecenazgo cultural, que contempla desgravaciones que pueden llegar hasta el 50% de la cuantía subvencionada, con la particularidad de que se amplía el tipo de beneficiarios, ya que da cabida a cualquier empresa, institución, administración pública o particular, con la sola condición de que los proyectos sean declarados de “interés social”. El anteproyecto está abierto a un proceso de participación ciudadana hasta el próximo 15 de septiembre.

Volviendo a la ley nacional del mecenazgo, parece que el borrador está bastante avanzado, pero no cuenta con el favor del ministerio de Hacienda, ya que plantea un incremento importante de las deducciones del 25% (para empresas) y 35% (para personas físicas) hasta el 60-70% respectivamente, un porcentaje similar al que se aplica en Francia y Reino Unido. Además amplia la categoría de los receptores que ahora han de ser entidades sin ánimo de lucro y luego podrán serlo también las empresas y los autónomos, así como las temáticas de los proyectos, lo que supondría una merma importante en los ingresos del Estado.

La nueva ley de mecenazgo

Se comenta que la nueva ley podría incluir una modalidad de microdonaciones de hasta 150 euros con un 100% de deducción para el donante, una fórmula que podría ser de sumo interés para los escritores diletantes, sobre todo si el Estado alentase la sensibilidad ciudadana sobre la importancia que tiene la literatura en la formación de una sociedad culta e independiente.

Publicar una novela de 250 páginas puede costar unos 4.000 euros (2.500 por imprimir 1000 ejemplares, 300 por la portada, 1.200 por la corrección del texto y el maquetado por tu cuenta). Se trataría de encontrar 27 personas dispuestas a adelantar ese importe de 150 euros para cubrir el gasto inicial, a cambio de alguna compensación, quizá la sola inclusión del nombre del donante en una de las solapas del libro. ¿Sería tan difícil de convencer a la gente para tan noble menester, sabiendo que luego iba a desgravar la cantidad anticipada en su declaración de la renta? No me extraña que la nueva ley se retrase, quizá sine díe, sería demasiado avanzada.

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Derechos de autor. ¿Hasta cuándo y para quién?

Categoría (Derechos de autor, General) por Manu de Ordoñana el 25-07-2013

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En los últimos meses, apenas se escuchan comentarios sobre las consecuencias de la famosa “ley Sinde-Wert” que protege los derechos de autor contra la piratería en Internet, aprobada el uno de marzo de 2012, con la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual con autoridad para cerrar aquellas páginas web que permiten las descargas de archivos protegidos. Claro que noticias de más enjundia ocupan hoy la atención del ciudadano hispánico…

Desde su puesta en marcha un mes más tarde, la comisión ha recibido 361 solicitudes de inspección de contenidos ilícitos. Si descontamos las 200 denuncias que interpuso el músico y miembro de la SGAE, Eme Navarro, para denunciar la inutilidad de la ley y otras 46 que fueron archivadas por defectos de forma, quedan 115 restantes, de las cuales 90 siguen en fase de investigación y 25 terminaron en acuerdo, al ser retirados los contenidos, salvo dos casos en que se produjo la intervención judicial.

Al final, ¿ha merecido la pena organizar tanto lío para conseguir unos resultados tan apurados? ¿A qué se dedican de verdad los diez miembros que forman esta comisión, entre titulares y suplentes? A mí me sorprende la enorme capacidad que tiene el legislativo de este país para perder el tiempo. Aprobar normas de redacción farragosa, texto ambiguo y utilidad incierta es una de las tareas a que se aplica con esmero la clase política española. Porque no sólo es esta ley, otras muchas han visto la luz tras largas discusiones sin que luego hayan tenido repercusión alguna en la solución del problema que se pretendía resolver. Pero volvamos a nuestro caso y analicemos el procedimiento:

  • Si un titular de derechos considera que una página web utiliza sus obras sin permiso podrá denunciar a su propietario ante la Comisión, que tendrá un plazo mínimo de veinte días y máximo de tres meses para tomar su decisión.
  • Si el acusado la cierra, el procedimiento queda archivado.
  • Si no lo hace, la comisión podrá actuar al respecto 72 horas después de que el  Juzgado haya pronunciado su fallo en contra.

Lo notable del caso es que el juez que decide el cierre de una de esas páginas no tiene autoridad para analizar la vulneración del derecho ni el perjuicio causado y debe aceptar la decisión tomada por la dicha Comisión, cuyos miembros han sido nombrados por el gobierno. Y más notable todavía es que el Tribunal Supremo haya validado el procedimiento y se haya limitado a anular la posibilidad de abrir otras vías judiciales contra el intruso, en caso de retirar el contenido denunciado. Algo es algo…

Logo del manifiesto

No es de extrañar que esta curiosa ley haya sido recibida con frialdad por una buena parte de los autores y la protesta generalizada de los internautas, que llegaron a recurrir el reglamento ante el Tribunal Supremo, además de publicar el manifiesto: “En defensa de los derechos fundamentales en Internet”. Y tampoco que haya estado en el punto de mira de EE.UU. que, a primeros de año, estuvo a punto de incorporar de nuevo a España en la lista “301”, por la precariedad de la ley y las deficiencias observadas en el funcionamiento de la comisión encargada, pero que luego quedó en aguas de borraja… por el  momento.

Siempre he defendido el derecho que tienen los creadores a percibir un canon y la obligación de los usuarios a cotizar por el disfrute de su obra. Lo que cuestiono es el enorme beneficio que el negocio produce a la industria multinacional y su privilegio a conservarlo para toda la eternidad (o casi). No hay ningún reconocimiento a la Humanidad por su aportación a la llegada de un genio, a pesar de que la tiene y grande. Parte de esa ganancia tendría que revertir sobre la colectividad, al menos cuando el artista desaparece. Al parecer, eso sólo ocurre cuando han transcurrido setenta años después de su muerte. Mientras tanto, los ingresos que genera su obra revierten a sus herederos que disfrutan de una regalía sin haber tomado parte alguna en su génesis y lo que es peor, poseen el poder absoluto para decidir qué hacer con ella, incluso hacerla invisible.

Durante este último mes, he estado ocupado en el diseño de la portada de mi segunda novela (se titula ”Vivir de rodillas” y saldrá a la venta a finales de agosto). Es un relato que tiene como telón de fondo la “Guerra Civil Española en el País Vasco”, razón por la cual creí conveniente incluir en ella algún detalle del “Guernica” de Picasso. El diseñador encargado del trabajo me advirtió que tuviera cuidado, que la entidad que gestiona los derechos de autor del artista malagueño arremete contra cualquier tipo de reproducción sin permiso de su obra, ya sea la totalidad de un cuadro o sólo una parte y, para confirmarlo, me mostró un artículo aparecido en “El País” hace dieciséis años bajo el título “La entidad que gestiona los derechos de autor de Picasso recauda 300 millones (de pesetas, se supone) al año”. Desistí de la intención, pero nade me impide proclamar que me resulta abusivo el proceder de Claude Ruiz Picasso, hijo del pintor ─un apasionado de las carreras automovilísticas y un coleccionista de fotografías contemporáneas─ que preside la sociedad con afanes de lucro, la única habilitada para administrar el patrimonio legado por su padre hasta el año 2043.

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¿A quién beneficia la ley Sinde-Wert?

El Mataburros. Surgir efecto

Categoría (El Mataburros, General) por Manu de Ordoñana el 18-07-2013

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Un lector ha visto escrita la expresión “surgir efecto” y pregunta si es correcta; él opina que hay que decir “surtir efecto”… y parece que tiene razón.

La primera acepción que ofrece el DRAE para el verbo ”surtir” es “proveer a alguien de algo” ─además de “brotar, saltar, o simplemente salir, especialmente hacia arriba”─, con lo cual es válido decir “surtió efecto la medida, el remedio, el consejo” para confirmar que se obtuvo el resultado esperado. Joan Corominas, en su Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana dice que “surtir” ─voz emparentada con el sortir catalán, occitano o francés ─ya se utilizaba en 1590 en el sentido de producir (efecto),

Por el contrario, el propio Corominas apunta que el verbo “surgir” se empieza a utilizar a partir del siglo XVIII para designar acciones como “alzarse”, “aparecer”, pero con la connotación marítima de “estar fondeada una nave”: “navis surgit in portu”, para anunciar que la nave aparece, se levanta en el puerto, es decir, “está quieta allí, está fondeada”. Más tarde, se fueron añadiendo nuevas interpretaciones, de forma que el DRAE le adjudica hoy tres significados: Surtir, brotar hacia arriba el agua; dar fondo una nave; y aparecer, brotar, manifestarse. Todas ellas son de carácter intransitivo y no permiten la compañía del complemento directo, con lo cual se hace difícil admitir “surgir efecto”.

El verbo “surgir” proviene del latín “surgere”, formado con la raíz del verbo regere (dirigir, conducir, regir, gobernar) y el prefijo “sub”. Soporta tres traducciones de carácter intransitivo (elevarse, levantarse, ponerse en pie, salir de la cama; crecer, engrandecer, aumentar; y brotar, nacer, aparecer) y una de transitivo (izar, levantar, elevar), como “caput surgere” para “levantar la cabeza”. Por este lado, llegamos también a la misma conclusión.

Veamos lo que dice al respecto Carlos Arroyo en su Dicccionario de Analfañol: “Surgir efecto es una divertida transformación de la locución “surtir efecto” (dar el resultado esperado), por la cercanía ortográfica y semántica entre los verbos “surgir” y “surtir”, que ha obtenido numerosos adeptos en la prensa nacional: «Su enseñanza surgió efecto (El País)», «Esta amenaza surgió su efecto y los agentes se marcharon (El Mundo)». «El batería de Metallica demandó a Napster, pero no surgió efecto (ABC)». «Los italianos se pasaron un poco riendo en la cara de su rival, y la provocación surgió un efecto (El Mundo)».

El diario deportivo AS, en su edición del 1 de mayo de 2013, nos informa que el futbolista del Celta Iago Aspas fue indultado por el Comité de Complicación y podrá jugar el próximo partido de Liga frente al Athletic, tras aceptar las alegaciones presentadas por el club vigués. La iniciativa surgió efecto y los peñistas adquirieron el 83 por ciento de las localidades despachadas, hasta que se agotó el papel.

También el diario ABC utiliza la misma fórmula en su edición del 3 de abril de 2013, para explicar el origen de la palabra “escrache”, que tan de moda se ha puesto ahora en España. El periodista Israel Viana afirma que el término se empezó a utilizar en Argentina, en 1995, para designar el espectáculo que el pueblo solía montar frente a la casa de los responsables de los asesinatos de la dictadura, que no habían sido juzgados: “El escrache pronto surgió efecto, pues Magnacco ─encargado de los partos de las mujeres detenidas en la Escuela de Mecánica de la Armada─ fue despedido y su comunidad de vecinos le pidió que se marchase. Esta práctica siguió “surgiendo efecto” durante el “corralito” de 2001 y se convirtió en una forma de expresar el descontento y la reprobación hacía los políticos y los directivos de los bancos que habían quebrado, abarcando otros delitos como la corrupción. La sufrió incluso el presidente Fernando de la Rúa y los miembros de su Gobierno, a quienes consideraron responsables de la ruinosa situación económica del país.

El Mataburros

Naturaleza de la novela

Categoría (Estafeta literaria, General) por Manu de Ordoñana el 11-07-2013

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Siempre he tenido la impresión de que lo que hoy entendemos por novela, más que un género autónomo, de rasgos claramente definidos y de formación y desarrollo perfectamente delimitados en el tiempo, tiende a ser considerado un producto de aluvión, fruto residual de la evolución de una serie de géneros hoy desaparecidos, epopeya, cantares de gesta, leyendas, libros de caballerías, etc. Es decir: un género de contornos desdibujados, a diferencia, por ejemplo, de la poesía o el teatro, cuya mera mención evoca un concepto incuestionable”. Con este párrafo tan sugestivo inicia Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) su libro “Naturaleza de la novela”, premio Anagrama de Ensayo 2013.

Etructura de la novela

Luego su lectura nos descubre que más que el análisis de su estructura, el autor se aplica en investigar el origen de la novela y estudiar su evolución a lo largo del tiempo. El género surge en Occidente como fruto de una lenta y difícil conjunción de las diversas modalidades literarias del mundo grecolatino, por un lado, y de la vida cotidiana impregnada de Cristianismo duranto la Edad Media .

Con la invención de la imprenta, se inició la difusión de los Evangelios ─hasta entonces reducida a los púlpitos y los altares─ en lengua vulgar y en forma de libro, susceptible de ser leído en privado. Por primera vez, los textos sagrados, convertidos en relatos valorables desde un punto de vista literario, propiciaron la formación de un público ─aunque reducido─ capaz de apreciar planteamientos estéticos y conceptuales más avanzados que los que ofrecía la literatura medieval, para hacer posible el nacimiento de un nuevo género llamado novela.

Pero es que además, esos relatos narraban hechos conocidos ─escenas de los tres años de vida pública de Jesucristo─, hechos que resultaban familiares, debido a la educación recibida, muy cercanos a los principios que rigieron la vida cotidiana hasta ese momento. Esa sensación de proximidad que experimenta el lector al acercarse al nuevo género le hace sentirse cómodo, tiene la impresión de entenderlo todo, lo que explica el éxito que alcanza la novela a partir de Erasmo.

La recuperación de la cultura clásica como aportación enriquecedora a la concepción cristiana del periodo anterior hizo que el Humanismo triunfara, y aunque ese triunfo fue conducido por una minoría ilustrada, el resultado fue terminante, ya que esa élite tenía en sus manos todo el poder para influir en la sociedad e imponer el cambio de costumbres, un cambio que afecta tanto a la estructura de la novela como a sus contenidos:

• A la estructura, a través de una serie de matices expresivos y técnicas narrativas nunca utilizados hasta entonces, como el uso de la primera persona, imposible de utilizar en la literatura oral, por la confusión que se originaría entre la figura del protagonista y la de quien cuenta la historia.
• A los contenidos, al explorar nuevos argumentos que pierden su carácter sagrado para hacerse más mundanos, como consecuencia de la secularización de la vida cotidiana y las secuelas que provoca la ruptura de la unidad religiosa.

Así aparece primero El Decamerón, en el siglo XIV, le sigue La Celestina, a finales del XV, y más tarde Lazarillo de Tormes, cuya edición más antigua data de 1554, obra que contiene ya en potencia todos los elementos clave de la novela picaresca, cuyo cultivo no tardaría en extenderse por toda Europa. La piedra angular y, como tal, punto de partida de este nuevo género es, sin duda, El Quijote, un relato en prosa que deja de ser una mera sucesión de actos, hechos y palabras, para dar relieve al entorno y valor al lector, con el fin de no condicionarlo ni imponerle su opinión acerca de la conducta de los personajes.

La consolidación de la novela como género literario se alcanza en el siglo XIX, merced a la concreción de sus rasgos más característicos y a su aceptación por un público lector mucho más amplio que en cualquier época precedente, coincidiendo con el auge del romanticismo, sin que ello presuponga que ambos fenómenos estén asociados.

Y en el siglo XX, la novela alcanza su punto culminante, invadiendo otros muchos ámbitos de la creación literaria, como la poesía y el teatro, al introducir una serie de variantes que van desde el objetivismo o visión cenital al uso más versátil de la primera persona, a un punto de vista expresado en tercera persona o a una transcripción más fiel del pensamiento, el llamado monólogo interior. Es decir, la aplicación de un nuevo estilo para llegar al suprarrelato, con objeto de conseguir el impacto emotivo en el lector, un elemento que no puede faltar en los bestsellers, obras de lectura fácil que, más que hacer pensar, son amenas, entretenidas, de las que “atrapan”, orientadas al gran público y que aportan ingresos millonarios a su autor, cuyo objetivo pasa a ser el de ganar dinero, en detrimento de escribir una novela de calidad.

Ahí empieza el declive. Tras cuatro siglos de esplendor, el futuro de la novela plantea serias dudas. En eso, Goytisolo es poco optimista. Pero este pensamiento bien merece un artículo específico.

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