Cómo iniciar una historia. Primera parte
El anhelo del escritor es enganchar al lector desde las primeras líneas del relato.
El anhelo del escritor es enganchar al lector desde las primeras líneas del relato.
El tiempo es un elemento fundamental en el entramado narrativo y no debe ser elegido al azar, ya que está directamente relacionado con el punto de vista y la estructura de la historia.
El tiempo narrativo interno hace referencia a la duración de los hechos que suceden en la historia, desde que empiezan hasta que terminan.
El monólogo interior se caracteriza por una fusión de formas de expresión y un amplio abanico de temas que el personaje presenta en forma de pensamientos, opiniones, reflexiones, frases en estilo directo, indirecto…
El narrador en segunda persona busca la complicidad del lector con la intención de hacerle vivir la vida del protagonista de la historia.
Utilizar el narrador protagonista para contar una historia exige adecuar muy bien lo que dice el personaje a su forma de ser y comportarse.
El narrador observador utiliza la tercera persona, pero se limita a narrar lo que hacen los personajes, como si una cámara desinteresada captara la acción.
El narrador omnisciente puede decirlo todo, puede comentar, permite añadir datos en cualquier momento… Por todo esto resulta muy cómodo a la hora de contar una historia, pero tiene el peligro de manipularla y de coartar la imaginación del lector.
Oulipo es un movimiento surgido a mediados del siglo pasado que plantea la literatura como un juego, mediante restricciones: limitar la escritura, ponerle trabas, constreñirla de una forma semántica, estructural, formal, vocálica, sintáctica, con objeto de expandir la creatividad.
El tema de una novela es lo que se cuenta. La intriga, los momentos que engloba la historia, y la trama, la forma en la que se articulan los elementos.